Jesus se encamina
AL HUERTO

  Despues de todo lo obrado,
Jesus se puso en camino,
Seguido, según opino,
Por todo el apostolado.
En su marcha Cristo amado
Criste a María encontró,
El buen hijo saludó
A la madre con gran pena,
La cual, pues, con Magdalena
Donde mismo se quedó.

  Yo voi a orar, madre amada
Al huerto de Jetsemaní,
I tú te quedas aquí
Con tu amiga idolatrada.
María desconsolada
Todo, pues, le obedeció,
Del hijo se despidió
Sumamente entristecida,
I él tambien en despedida
En la frente le besó.

  Luego que entran al huerto
Cristo llama a Pedro i Juan,
I les dice: — Ustedes van
 acompañarme, por cierto;
A los demas les advierto
Que aquí deben aguardarme,
Pues no irán a acompañarme
Porque solo estos dos quiero
Que aprendan bien el sendero
Por donde van a esperarme.

  Pasando mas adelante
El Maestro tan querido,
Por Pedro i Juan es seguido
Sin dejarle ni un instante;
Llega el Salvador amante
A la gruta donde oró;
Ahi Jesus penetró
Para empezar su oracion,
I sobre la tentacion
Tambien quiero hablaros yo.

  Apénas hubo tocado
Con su frente el pavimento,
Un fuerte estremecimiento
Le puso en pié asustado;
Miró i encontró a su lado
Al arcánjel tentador;
Con desprecio el Salvador
Le mira por un momento
I el Satan le observa atento
Contemplando su dolor.

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Continuacion
SOBRE LA CENA

  Cuando esto Jesús decia
Dos manos meten al plato,
Pero el rostro del ingrato
Solo mostró villanía.
Júdas con sangre mui fria
Tembloroso preguntó:
—¡Maestro, habré sido yó!
Ese infame i desatento,
I Jesus en el momento
—Tú lo has dicho, contestó.

  Los discipulos miraron
Al traidor con reprension
I en su contra i con razon
Por bajo todos hablaron;
Miradas le prodigaron
Que importaban ciertamente
Una reprension frecuente
Para aquel traidor malvado,
El cual todo avergonzado
Mira al Cristo atentamente.

  Jesús se pone de pié
Con bondadoso ademan,
Toma un pedazo de pan
I le da al traidor diré;
El discipulo sin fe
El pan léjos lo arrojó
I para afuera salió
Gritando desesperado:
—Yo soi, pues, un condenado
I ya todo se acabó.

  Cuando la calma volvió
Al salon poco despues,
Jesus le lavó los pies
Pedro he sabido yo.
Como éste no comprendió
Lo que el Maestro ahí obraba,
Con humildad preguntaba:
—Por qué haces esto, Señor,
I el divino Salvador
Su ejemplo le interpretaba.

  Sobre su fidelidad
Habló Pedro largamente,
Pero Jesus de repente
Le dijo: —Eso no es verdad,
I con majestad i bondad
Agregó mas resignado:
—Pedro, has de estar humiliado
Porque tu boca quebranta,
I hoi talvez ni el gallo canta
Sin que tú me hayas negado.

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La venta de Jesus

  —Cuánto pides, preguntó
Caifás con voz de pirata,
—Por treinta siclos de plata
Entrego al maestro yo,
Fué lo que le contestó
El discipulo traidor.
—Bien, agregó el comprador,
Yo te daré ese dinero,
Con tal de apresar lijero
A ese trastornador.

  —¿I cuándo le entregarás?
Preguntó con laconismo.
Judas con mucho cinismo,
Contestó: —Hoi le verás.
—Pues, en la casa de Anás
Esta noche yo te espero,
Ahí te daré el dinero
Con tal que me seas fiel,
Porque deseo prender
Hoi mismo a ese hechicero.

  El trato quedaba hecho,
Judas se vuelve al Cenáculo
Donde el mas triste espectáculo
Ocasionó su despecho.
Jesus sentado en su lecho
Predicando se encontraba
Cuando el apóstol llegaba
Despues de hacer la traicion,
I el maestro en reprension
Una mirada le daba.

  —En verdad, en verdad, esclamó
Cristo con mui triste faz,
Que uno me entregarás
Esta noche advierto yo.
Juan i Pedro se paró
Sorprendidos ciertamente.
Uno i otro preguntaba
¿Seré yo ese delincuente?
I el Maestro contestaba:
—No sois vos precisamente.

  La misma pregunta hacian
Los discipulos restantes,
I él vió en aquellos instantes
También en respuesta oian,
Todos a Judas pedian
De que nada preguntaba,
Jesus de nuevo esclamaba:
—Aquel que mete en el plato
Es la mano del ingrato
Que en mi contra, pues, obraba.

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Entrada de Jesus
EN JERUSALEN

  Despues de haber predicado
Jesus su santa doctrina,
A Jerusalen camina
Sumamente resignado.
En triunfo el pueblo malvado
Recibe al libertador;
Como a su Dios i Señor
Le aclama el mismo adversario;
Pero al fin en el Calvario
Da muerte a su Salvador.

  De flores sembrado el suelo
Completamente se hallaba;
El pueblo le vitoreaba
Con regocijo i consuelo;
Cristo, el enviado del cielo,
Ha llegado, se decia,
I alborozado corrian
Donde el Maestro divino,
I así tomando el camino
Donde él todos venian.

  El sacerdocio rabioso,
Al ver lo que Cristo obró,
Contra él se conjuró
Del modo mas deshonroso.
Judas, el facineroso,
Secundó aquel movimiento.
I al Cinedrio en el momento
El malvado se marchó,
Donde al Maestro ofreció
En venta como avariento.

  Pobre Cristo, se trataba
En aquel Cinedrio fiero,
Cuando le dijo el portero
Que un apóstol les buscaba.
El Consejo se asustaba
Por la noticia que oyó.
—Que entre ese que llegó,
Dije Caifás mui atento,
I en ese mismo momento
Judas se les presentó

  Despues de haber saludado
Con bastante ajitacion,
Sobre la venta i traicion
Les habló mui ajitado.
El tribunal asustado
Estaba por lo que oia,
I mas de uno ese dia
Su infamia en cara le echó;
Pero el traidor defendió
Su cinismo i cobardía.

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A LO DIVINO

     Tu sois la flor de las flores
  el jardin de mi memoria
  la esperanza de mi gloria
  el blanco de mis amores

  El Redentor soberano
por su santa providencia
mira siempre con clemencia
a todo el género humano
desde su elevado harcano,
proteje A los moradores
dispensándoles favores,
desde su elevado cielo.
vírjen pura del Carmelo
tu sois la flor de las flores,

  Madre sois del pecador
y reina sois de los ánjeles
esplendor de los arcánjeles
despues del divino autor.
sois la reina del amor.
desde el trono de la gloria
según nos cuenta la historia
el mas grandioso portento
sois por tu bello argumento
el jardin de mi memoria

  Guia sois del navegante,
consuelo del afligido,
amparo del desvalido
refugio del caminante
fiadora del suplicante,
y del justo la custodia
dadme á mi dulce memoria
del bueno la feliz suerte
sed en la hora de mi muerte
la esperanza de mi gloria.

  Reina sois del ministerio
del piadoso sacerdote,
que por su elevada dote,
reviste un caràcter serio;
en pos de nuestro misterio
marchan sabios oradores
poetas y escritores
te alaban virjen santísima
sed pues, madre benditísima
el blanco de mis amores,

  Al fin Reina amabilísima
madre del eterno increado
libranos, pues, del pecado
virjen bella sacratísima
tu sois la mas perfectísima
entre toda criatura
en ti se halla la dulzura
en prodigios y favores,
madre de los pecadores
te, confirma la escritura.

       FROILAN VERDEJO

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LA TRANSFIGURACION
EN EL TABOR

     Brilló mas que el sol radiante
  en el monte del Tabor,
  donde se transfiguró
  nuestro amado Redentor

  Tres dicipulos tomó
a Santiago, Pedro y Juan,
hasta que llegó sabran
donde el gran milagro obró
que orasen les ordenó
en aquel glorioso instante,
su claridad insemejante;
les causó júbilo i gozo
su rostro bello y precioso
brilló mas que el sol radiante,

  Su sagrada vestidura
fuè mas blanca que la nieve;
suntuoso y bello relieve,
reza la santa Escritura
se que dejó se asegura
Moises, el Legislador,
y Edas sabio escritor,
profeta tan eminente,
hablar del Omnipotente
en el monte del Tabor

  Una noche luminosa
hacia aquel sitio bajó
al instante rodeó
a aquella visión gloriosa
a la cual fué grande y ruidosa
y rápido se esparció,
su hermosa luz reflejó
al puro y claro horizonte
fué en un elevado monte
donde se transfiguró.

  Los tres apóstoles vieron
la magnífica hermosura;
de ver tanta preciosura
los tres en tierra cayeron;
en el mismo instante oyeron
la voz del divino autor,
que os dijo con grato amor.
este es mi hijo mui amado;
así fué transfigurado
nuestro amado Redentor.

  Al fin la voz que del cielo
se oyó desde la alta cumbre
en medio de la vislumbre
resonó en gusto y conzuelo,
en tan feliz paralelo
del pabellon tropical;
se oyó la voz celestial,
del sabio autor sin segundo
pero el Salvador del mundo
siguió su vida mortal.

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VERSOS MISTICOS
A LO DIVINO

     Supuesto que me amaias tanto
  bien pudieras algún dia
  hacerme un corto favor,
  como una cosa perdida.

  Vírjen pura del Rosario
de Andacollo, gran señora,
sed mi especial protectora
desde tu hermoso santuario
para ser devocionario,
del concilio sacrosanto,
cúbreme con vuestro manto,
para llegar hacia el cielo,
sed, pues mi dulce consuelo
supuesto que me amais tanto.

  Vuestra imájen milagrosa
reina del linaje humano,
protectora del Cristiano
en la senda venturosa
Oh madre bella y graciosa
en santidad concebida
amparadme Virjen pia
siguiendo el recto sendero
hacedme puro i sincero;
bien pudieras algún dia.

  Tu grandiosa proteccion,
prospera en el cristianismo
salvándonos del abismo
en cualquiera situacion,
por eso con devocion
confia en ti el pecador
lleno de gracia y amor,
sigue tu precioso orijen
oh benditísima virjen
hacerme un corto favor.

  Vírjen misericordiosa
madre de los pecadores
que haceis inmensos favores
por ser buena y bondadosa
oh Virjen madre piadosa
del catolicismo giua,
sed la protectora mia,
en esta vida ilusoria
y llevadme hacia la gloria
como una cosa perdida

  Al fin amable princesa
reina de inmensos favores
resplandece entre flores
tu perfeccion y pureza
al contemplar tu belleza
continuo con grato amor;
lleno de santo fervor
fundo en ella mi esperanza
tengo toda mi confianza
en la madre del Creador

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A LO DIVINO

  Lloró la Virjen María
cuando vió a su hilo amado
en direccion al calvario
cargando el leño pesado.

  Cuando va lo sentenciaron
a muerte al buen Jesus
a que llevara la cruz
en sus hombros lo obligaron
los judios se burlaron
de él con gran osadía
en aquel herrendo dia
todo era confusion
con grande atribulacion
lloró la Virjen María.

  A poco de caminar
cayó con la cruz pesada
i su tunica empapada
con sangre hubo de quedar
de allí se volvió a parar
con ella todo llagado
en tan miserable estado
con humildad caminó.
María se desmayó
cuando vió a su hijo amado

  Por segunda vez cayó
en tierra desfallecido
sin exhalar un jemido
con la cruz se levantó
de nuevamente siguió
su marcha involuntario
i un fariseo contrario
se rió con mofa i desden
cuando pasó el Sumo Bien
en direccion al calvario.

  El tal Simon Cirineo
le ayudó a cargar la cruz
al soberano Jesús
con todo gusto i deseo
desempeñó dicho empleo
en el momento angustiado
digo yó en este fundado
cuando adelante arribó.
por Jerusalen pasó
cargando el leño pesado.

  Al fin, cuando ya llegó
al gólgota el uno i trino
con una lanza el lonjino
su santo costado hirió
ningún dolor exhaló
estande crucificado
dijo el cordero inmolado
en medio de su dolor
muero por el pecador
de piés i manos atado,

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Los acontecimientos.
DE UNA NOCHE DE CENA.
VERSOS POR LA PASION

  La noche del prendimiento
Jesus con bondad divina,
Enseñaba entristecido
Su nueva lei i doctrina.

  En el Cenáculo estaba
Juéves Santo, Jesus,
I su trajedia en la Cruz
A todos les anunciaba.
En el mismo acto llegaba
Júdas, casi sin aliento,
I en el salon al momento
Fatigado penetró;
Hé ahí cómo empezó
La noche del prendimiento.

  El Maestro suspiró
I dijo, pues, con verdad:
Uno a mí me entregará
Pero ¡ai! de quien me vendió,
Cuando Juan apercibió
Con su alma pura i fina
Dónde el Maestro camina,
I pregunta: ¿seré yó?
Tú no eres, contestó
Jesús, con bondad divina.

  Un yo seré, se sintió
En toda la sala entera,
I Jesus con voz entera
Siempre les decia nó.
El que en el plato metió
La mano, conmigo ha sido,
Ese amigo tan querido
Es el que me fué a entregar;
I al discipulo fatal
Enseñaba entristecido.

  Júdas en el mismo instante
Preguntaba, ¿seré yo?
Tú lo has dicho, contestó
Jesús, el Maestro amante.
El traidor desesperante
Para afuera se encamina,
Jesus con mano divina
Le da un pedazo de pan;
I él arroja con afan
Su nueva lei i doctrina.

  Por fin, Jesus, compasion
Tuvo de aquel desgraciado,
I el pan solo le ha pasado
En seña de salvacion.
Con mas desesperacion
Júdas léjos lo arrojó,
I de la sala salió
Gritando soi condenado;
I a entregar su Dios amado
A casa de Anas marchó.

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VERSOS A LO DIVINO
PARA VELORIOS DE ANJELITOS

  Lloró la virjen Maria
Al ver a su hijo amado
En una inhumana cruz
Cruelmente crucificado.

  En medio de dos ladrones
El inocente cordero
Enclavado en un madero
Lleno de mil convulciones,
A vista de las naciones
Fué levantado aquel dia;
Con el alma adolorida
Maria observa la ecena
I en brazos de Magdalena
Lloró la virjen Maria.

  Su tristísimo lamento
Al público costernó
I desmayada llegó
Al sitió del gran tormento;
Allí sin conocimiento
Maria se ha presentado
Mira al sitio ensangrentado
I con el alma partida
Cae en tierra amortecida
Al ver a su hijo amado.

  Hijo del alma le grita
Que delito has cometido
Que así matarte a querido
Esa multitud maldita;
Tu bondad siempre infinita
Ha sido Santo Jesús,
Porque tus ojos sin luz
Los tienes, dimelo presto
I porqué el pueblo te ha pues
En una inhumana cruz.?

  Tu modestia e inocencia
Nadie ha imitado en el mundo
I ahora estas moribundo
Por una horrible sentencia;
O vaso de la conciencia,
¡Cuál ha sido tu pecado,
En que al mundo le has faltado
Inocente verdadero
Que te han puesto en un madero
Cruelmente crucificado.

  Por fin, pues, ánjel glorioso
Por ese cristo inocente
Llegarás lijeramente
Al cielo lindo i dichoso;
Por su parte el poderoso
En su celestial mansion
Os hará la recepcion
Con sus coros celestiales
I cantos anjelicales
Vá hacer celebracion.

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