A PRAT.
COMBATE DE IQUIQUE 1879.

     El monitor altanero
  Prat intrépido abordó,
  I al golpe del plomo fiero
  Muerto en la nave cayó.

  Radiante el alba i hermos:
despertándose venía,
el mar dos naves mecía
a cual de ellas mas airosa.
La Esmeralda victoriosa
fué la que observó primero,
a los rayos del lucero,
 dos naves allí llegar:
era el coloso del mar,
el monitor altanero.

  ¡El Huáscar! este fué el grito
que nuestros bravos lanzaron,
i a defender se aprestaron
nuestro tricolor bendito.
Cual rápido aerolito
e[l] Huascar allí llegó,
i el combate se trabó
con la nave formidable
que con valor indomable
Prat intrépido abordó.

  —Nunca el bravo se rindió!
esclamó el noble valiente,
i la consigna fielmente
hasta sucumbir cumplió.
¡Al abordaje! gritó
saltando, osado, el primero;
mas, cuando el audáz guerrero
tenia el triunfo consigo,
cayó en el buque enemigo
al golpe del plomo fiero.

  Radiante el cielo i ufano
escaló Prat de la gloria,
dando lustre a nuestra historia
con su arrojo sobrehumano.
De patriotismo mas sano
jamás ejemplo se vió,
pues aunque Grau le ofreció
salvarle, ¡oh noble lumbrera!
peleando por su bandera
muerto en la nave cayó.

  La Covadonga al azar
la Independencia batía,
i hácia la costa se hacía
a fin de hacerla encallar.
No se hizo mucho esperar
la realidad de su intento,
que el monitor un momento
despues que lucha empeñó,
obligado a alzar se vió
bandera de parlamento.

Mayo 21.—1890. J. DE A.

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CONDELL.
EN EL COMBATE DE IQUIQUE
a juicio de un huaso.

  Voi a contarles la gloria
del invencible Condelle
sin que mi musa se estrelle
o con lo dicho por la Historia.

  Este fué un marino astuto
como no han habido dos;
no fué sábio como un dios,
pero lo fué mas que Bruto.

  Hablo del Bruto romano
que fué hombre tan eminente
como lo fué de valiente
Condell, nuestro fiel hermano

  La independencia furiosa
la Covadonga siguió,
porque existia el compló
de repartirse la cosa.

  El Huáscar iba a atacar
la esmeralda lejendaria,
cual una nave corsaria
ataca otra en plena mar.

  A su vez la Independencia
debia a la otra batir
hasta hacerla sucumbir
con inútil resistencia.

  La Covadonga tomó
direccion hácia la costa,
I siendo baja i angosta
con facilidad entró.

  La Independencia imitar
queriendo esa bizarría,
víctima de su osadía
fué en una roca a encallar.

  Allí Condelle volvió
cual leon de Africa furioso
i al enemigo coloso
hizo perdon reclamar.

  Así lector terminó
aquella batalla horrenda
que a los peruanos enmienda
seguramente inspiró.

       Juan de Aria.

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