Lira popular del siglo XIX

Las liras publicadas en Chile desde fines del siglo XIX a inicios del siglo XX.

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CONTRA PUNTO ENTRE UN SOLDADO OPOSITOR I UN GOBIERNISTA

Colección Lira Popular de la Universidad de Chile

Autor: Propiedad de Nicasio García
Impresor: Sin información
Tamaño: 27,5 x 36 cm
Clasificación: 427 G216c Caja N°2b

  • Contra punto entre un soldado opositor i un gobiernista
  • Brindis por la victoria
  • Brindis opositores

Nota: Este ejemplar tiene escrito a mano con lápiz rojo “427”

Un verso al azar

  • LA<br>MATANZA<br>DE<br>Lo Caña

      Nunca será relatado
    a la faz de la Nacion
    con bastante indignacion
    ni en estilo emponzoñado,
    el crímen denominado
    La Matanza de Lo Caña,
    donde un hombre sin entraña
    en su infinito demencia,
    inmeló por cruel sentencia
    treinta bravos a su zaña.

      Era época en que el hermano
    del hermano desconfiaba
    i en que el padre denunciaba
    al hijo, buen ciudadano;
    era época en que el Tirano
    fusilaba por montones;
    sin embargo esos campeones
    no supieron titubaar
    i se pudieron armar
    i tener sus reuniones.

      Así el dieziocho del mes
    de Agasto del año aquel;
    unos cuantos en corcel,
    en coche o por sus piés
    con patriótico interes
    se fueran a aquel lugar,
    con ànimo de cortar
    un estraféjico puente
    ques se sabia que ol veinte
    iba el Congreso a atacar.

      El cruel Jeneral Barbosa
    reunió caballería
    i fuerza de infantería
    con su acostumbrada prosa;
    paro aquella empresa odiosa
    buscó a Alejo San Martin,
    un lacayo mandarin
    con estrañas de chacal;
    le dió el mando principal
    con determinado fin

      El dieziocho salió al cabo
    a las doce de la noche
    caballería i en coche
    un piquete del Octavo;
    San Martin iba de rabo,
    Cazadores a adelante
    con Cortes por Comandante
    i por segundo a Duran
    i en los coches de Gazan
    iba el piquete de infante.

      Iban a aquella campiña
    conduciendo a esos romanos
    i en condición de vaqueanos,
    Silva Lémus i Fariña
    i a ver i animar la riña
    el Comisario Riveros
    que ha sido de los primeros
    verdugos desapiadados;
    por él fueron fia elados
    unos cuantos caballeros.

      Pronto lograron llegar
    guiados por tales guias,
    porque por aquellos dias
    todos querian ganar;
    se pusieron a rodear
    todo lugar de escapada
    a fin de que la jornada
    fuese lo mas productiva;
    ¡la cosa era cojer viva
    a la presa o traspasada!

      Para ellas fué una broma
    conseguir su infame afan,
    mas costara al gavilan
    atrapar a la paloma;
    desendiendo de una loma
    esos soldados vendidos
    se acercaron prevenidos
    hasta las casas del fundo.
    ¡Qué la maldición del mundo
    caiga sobre esos bandidos!

      Aquel Escuadron gandul
    se fué a rejistrar los cerros
    i los demas como perros
    a las casas de Panul;
    i ahí como en un baul
    capturaron a unos pocos
    i en seguida como locos
    se fueron a la quebrada;
    era ya la madrugada,
    la luz mandaba sus focos.

      Esos jóvenes patriotas
    podian solo oponer
    contra el enorme poder
    de esos armados ilotas,
    unas carabinas rotas,
    algunos sables mohosos,
    diez caballos perezosos,
    de aquel campo la espesura
    i la sangre noble i pura
    de sus pechos jenerosos.

      La Santa Virjen Maria
    i el Señor Omnipotente
    le den fuerza suficiente
    para hablar al alma mia
    de la atroz carnicería
    que se siguió en ese instante;
    el que no se escapó ante
    ni fué preso, ahí fué muerto
    i sobre aquel campo abierto
    quedó la sangre humeante.

      El Octavo fué en seguida
    con la órden terca i fiera
    de acabar la montonera
    que se hallaba ahí escondida;
    mas en tanta ida i venida
    permitió el divino Cielo
    que no se vieran el pelo
    i se agarraran a bala;
    los libró de una mas mala
    la desigualdad del suelo.

      Luego vieron el error
    i entonces sin descanzar
    se lanzaron a buscar
    los jóvenes con furor;
    el trajin no fué mayor
    en aquella accion aleve
    porque en espacio mui breve
    pudieren pillar a algunos
    i por brazos de esos tunos
    ahí fusilaron nueve.

      Hacia de la bolina
    como dos horas cabales
    i por zanja i matorrales
    descargaban carabina;
    lo que uno no imajina
    hizo aquella vil faccion;
    se dió gran satisfaccion
    en teñir el vil acero;
    ¡qué lo sepa el mundo entero
    no fué peor la Inquisicion!

      Por razonables motivos
    dictados por la verguenza,
    por un momento se piensa
    en regresar con los vivos;
    se hicieron preparativos
    i hasta volvieron atrás,
    mas Balmaceda tenaz
    i furioso en alto grado
    les dijo: «los he mandado
    a matar i nada mas.»

      Al desandar el camino,
    sin mas Ley que el aguardiente
    se instaló lijeramente
    un Tribunal asesino,
    en que se fijó el destino
    al patriotismo humillado
    por haber el brazo alzado
    contra el Déspota traidor;
    ¡mui cerca de un corredor
    fué el cadalzo levantado!

      De ese infame Tribunal
    donde la sangre echó raiz,
    nunca lo olvide el pais,
    Vidaurre ha sido el Fiscal;
    jamas el Jenio del mal
    puso sobre un hombro humano
    papel mas sucio i villano
    ni maldicion mas tremenda;
    ¡es útil que aquí se aprenda
    lo que es servir a un Tirano!

      De nuevo empezó el Calvario
    para aquel monton de bravos
    muertos por viles esclavos
    de aquel hombre sanguinario;
    sobre aquel triste escenario
    juntaron mucha madera
    i encendieron una hoguera
    donde les cuerpos quemaron;
    tanto los carbonizaron
    que nadie los conociera.

      Allí zegaron en fior
    mucha juvontú atrevida,
    allí entregaron su vida
    algunos con gran valor,
    allí puso el Dictador
    el colmo a su Tiranía,
    allí toda su porfía
    puso en parecer cruél
    i allí sobre el campo aquél
    su propia muerte imponía.

      Se está siguiendo un proceso
    que mas que despacio avaanza,
    sobre aquella gran matanza
    i mas de alguno está preso;
    ¡qué el Juez se mantenga tieso,
    què en su alma salga callo,
    qué su pluma sea un rayo
    contra quién sea culpable,
    si es posible, con un sable
    que escriba el tremendo allo!

    (Composicion del primer aniversario de
    Lo Caña)

           Juan Valiente

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