EL REY NABUCO
CONVERTIDO EN BUEY

  Fué Nabucodonosor
un grande i antiguo Rey
que fué convertido en buey
por el divino furor;
como hombre conquistador
se trajo desde Israel,
como consejeros dél,
varios jóvenes cautivos,
sabios, valientes i vivos
i entre ellos a Daniel.

  Tratólos mui duramente
una vez en su nacion,
por ser en su relijion
cada dia mas creyent es;
esperaba inutilmenie
de todos su apostacía;
pero sucedió que un dia
el Rey desapareció
i por mas que se buscó
ninguno del Rey sabia.

  Oscurecióse el espacio
i al otro dia temprano,
a la obra puso mano
la guarnicion del Palacio;
internàronse despacio
por entre una selva espesa
i solo por la cabeza
sacaron la consecuencia
de que fuera su exelencia
quien dormia en la maleza.

  Solo habia del Tirano
su cara, como se vé,
i quierer sacarlo fué
del piquete intento vano;
así vivió el soberano
dos años o poco mas,
hasta que al fin Satanas
se cansó de atormentarlo
i el [  ]rlo,
[  ]

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A UN MAL JUEZ

Oprobio de esta patria brillantisima,
jigantezca i brutal malevolencia.
eres ruin, señoria exelentisima;
Dìonicio so apellida la indijencia;
al pobre, palo, al rico, complasencia.
Portentoso ejcmplar del servilismo,
ogro infame, feroz i carnicero,
la alevocia cruel es tu heroismo
i la ambicion, tu ideal primero;
duro es tu corazon i en tu cinismo
olfateas la sangre del cordero
riéndote de tu victima en tu imperio,
¡oh tigre sanguinario, oh vil Tiberio!
Justicia oye, ¡levántate indignada!
un raquitico incecto os pisotea;
Eróstrato de alma atravezada,
apo asqueroso que el pantano afea.
Estupido Cain de tus hermanos,
zabandija inmoral, hijo del cieno,
padeces el furor de los tiranos,
una i mil veces atacado al freno;
limpia si puedes tu sangrienta mano,
zàtrapa maldecido, de tu seno,
a holocanto del linaje humano,
desprenderà como mortal veneno
olas de sangre, el pueblo soberano.
De MEDUZA, la horrida cabeza
ena menos odiada en su fiereza.
Solamente mereces que una pluma
àrida i cruel, diseñe tu figura,
uunca axenta del peso que te abruma.
Cabe compadecer una alma impura,
¿al vil lacayo i torpe mayoral,
rayo del pobre, cómplice del rico,
lo podrá la justicia disculpar?
¡Oh, lave el tigre su sangriento ocico,
sacuda sus instintos de chacal!

Nota: un texto manuscrito marca versos y anota que forman un acróstico “Polidoro juez ezpulzado de San Carlos”.

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LA ALIANSA BRASILERA

  Bien lo sabe Chile entero
cuanto ha pujado el cuyano,
por mostrarse buen hermano
del gran pueblo brasilero;
ha lanzado un aguacero
de elojios i bienvenidas,
discursos, bailes, comidas,
a su gran representante;
¡Que el curioso no se espante
si digo que son mentidas.

  ¿No es verdad que causa risa
que entre dos litigantes
que se han tirado los guantes
i se han sacado la frisa,
en una sola camisa
encierren sus corazones
i cambien en atenciones,
en requiebros i amoríos,
aquellos bèlicos bríos
i pasados mordiscones?

  Seria un torpe bellaco
quien tal amistad negara,
si entre los dos no se hallara
la frontera del gran Chaco,
por lo que mi juicio saco
que esos razgos de confianza,
los produce la esperanza
de que se llegue a romper,
[lo que no ha de suceder]
con nuestro pais la alianza.

¡Tiempo vano i obra vana,
Chile amigo del Imperio,
prosigue en abrazo serio
con Brasil repúblicana;
pierde tiempo quien se afana
romper con miel o puñal
este abrazo fraternal,
que del mundo americano
hasta el golfo colombiano,
es la paz continental.

  ¡Viva el Brasil jeneroso!
Chile amistoso i cesudo
promete mas siendo mudo
que adversario cariñoso!
¿Cuál será ese coloso,
el poder exuberante
que tenga fueaza bastante
para esta amistad romper?
Gritemos hoi como ayer:
¡Viva el señor Cavalcante!

       ROLAK

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EL ENVENENAMIENTO
DE UN BOTICARIO

  En la calle de Ahumada
esquina con la Alameda
i en la poniente vereda,
una botica hai situada
que es «del Indio» titulada
i en donde el caso violento
que en este artículo cuento
ha venido a suceder
i que el lector puede ver
que es un envenenamiento.

  Lo mas curioso del caso
(i decirlo es necesario)
es que el mismo boticario
fué victima del fracazo,
tomando por propio brazo
i por equivocacion,
de encima de la armason
la tintura venenosa
que lo ha llevado a la fosa
entre horrible convulcion.

  Quiso tomar de jenciana
una tónica tintura
i por desgracia él apura
la de acónito cercana,
siendo que en esa mañana
el mismo las preparó
i juntas se las dejó
encima del mostrador
si el mismo incurre en herror…
¡mas bien que me calle yó!

  El jóven envenenado
se llama Ulbrih don Edmundo
i antes de dejar el mundo
formalmente ha declarado
todo lo que le ha pasado,
ante tres o mas doctores,
a fin de que los rigores
de la justicia no embromen
ni por cómplices los tomen
a sus amigos mejores.

  Mui poca confiansa inspira
[mucho decirlo lo siento]
cualquier establecimiento
que con tal descuido mira;
pues parece una mentira
que haya topos que no zorros,
que existan hombres tan porros
que vayan a buscar vida
donde la fiera atrevida
¡que se come a sus cachorros!

Nota: verso publicado por Rólak, ver.

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EL BESO DEL FRAILE

  En una cama se echó
haciendose que roncaba
i despues no se esplicaba
lo que olió i lo que besó.

  De noche llegó a la casa
a la casa de un aldeano,
un fraile dominicano
rechoncho i de mucha grasa;
aunque de fortuna escasa
la familia lo atendió;
una vez que se enguyó
diez panes i una gallina,
con la guata como tina
en una cama se echó

  La familia lo imitó;
en una pieza vecina,
ya corrida la cortina
cada uno se durmió;
el fraile lo conoció
i a gusto se saboreaba,
porque mui cerca se hallaba
otra cena mas sabrosa:
la aldeanita Sinforosa,
haciendose que roncaba.

  Yo no lo sé si por riña
o diabólica aconseja,
el viejo dejó a la vieja
i se acostó con la niña;
el mocho un ojito guiña
cuando la hora llegaba
i la cama abandonaba
buscando el rastro al tanteo;
encontró al fin su recreo
i despues no se esplicaba.

  Siente un ronquido i exclama:
«es ella misma ¡gran Dios!
cabalito,… esa es la voz
que a mi corazon inflama»
se asercó mas a la cama
i donde el resuello oyó,
su monjil boca llevó
i al besar, olió una esencia
que no le dijo en conciencia……
lo que olió i lo que besó.

  ¡Es un crimen, se decia,
por las te… clas de mi abuela,
dejar picar una muela
a una flor de esta cria!
Despierto lo pilló el dia.
Miró a la cama… ¡animal!
vió un rostro descomunal,
de la vieja era el trasero,
i el aliento verdadero,
el resuello INTESTINAL!

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LA BANDA DE ANJELITO
NEIRA — GRAN SALTEO

  A este pueblo en pleno dia,
llegaron quince asesinos
i en medio de los caminos
la banda se detenia.
Esta partida venia
con carabinas armada;
fue la casa designada
para saquear esta vez,
la casa del señor Juez,
como mas encopetada.

  Salieron seis adelante
con un macho aparejado
i ese local fué saqueado
en un brevísimo instante.
De todos el mas tunante,
despues que hubieron cargado
cuanto se habian robado,
les dijo, como Pincheira:
«yo soi Anjelito Neira
i no temo ser buscado.

  En Angol estoi viviendo
con toda la COMPAÑIA,
puede irse la policia
a ese punto dirijiendo,
pero que vaya reuniendo
jente de puro granito,
porque pelear necesito
i a revólvers i puñales,
matar hartos policiales»
Que sobado el ANJELITO!

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ALEVOSO ASESINATO
EN EL SUR

  Iba Vasquez Marcelino
el veintiocho del pasado
con otro hombre acompañado,
de su morada en camino;
se bajó con mucho tino
una tranca a descorrer
i cuando ya lo iba a hacer
cayó herido mortalmente,
muriendo instantaneamente,
según se llegó a saber.

  Se sabe por mas de mil,
que el causante de este hecho,
lo vijilaba en asecho
para asesinarlo vil;
lo ultimó con un fusil
i según lo que se alcanza,
se tiene gran esperanza
de pillar al asesino
que hizo este desatino,
por miserable venganza.

  ¡Quién creyera i no se espante,
que tan grande criminal,
es un pequeño chacal,
muchacho insignificante!
Dignos jueces ¡adelante!
no hai que aflojarles ni un pelo!
Como decia mi abuelo
en su lenguaje guasote:
al hombre malo, de azote
i al honrado, CARAMELO.

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MOTIN DE LOS PEONES
MUERTOS i HERIDOS

  En la línea de Taltal
entre Cancha i Santa Luisa
a los peones se divisa
en una bulla infernal;
la fecha neta i puntual
fué el 18 del mes pasado.
Según el Diario ha contado
los peones se divertian
i tanto, tanto bebian
que ya se habian curado.

  Entre dimes i diretes
el desorden tomó vuelo
i uno rodó por el suelo
a puntapié i a puñetes;
al notar tales juguetes
el juez con el Corretor
i un otro trabajador
se fueron al campamento
i amarraron al momento
al golpeado i golpeador.

  Una vez bien amarrados
los ataron al pegual
i del modo mas brutal
fueron los dos arrastrados;
los peones exasperados,
tal abuso al presensiar,
los quisieron auxiliar;
los verdugos se detienen
i al notarlos que se vienen
principian a disparar.

  Mataron un turbulento
i para tomar revancha,
quisieron irse a la Cancha
en nùmero de tresciento,
haciendo gran juramento
contra Corretor i Juez.
Un jóven Luis a su vez,
del despacho dependiente,
pudo contener la jente
hasta otro dia despues.

  Lector, efectivamente,
en conpacto peloton
bajaron a la Estacion
a la mañana siguiente,
gritando todos de frente:
«Juez i Corretor ¡que muera!»
Era tal la pelotera,
Que el tren lueguito se mete,
trayendo un grueso piquete
en su carro delantera.

  Al ver los trabajadores
decender al oficial
lo recibieron mui mal
i aumentaron sus furores;
los mas encabezadores
pedian al Juez a grito,
señalando su delito,
hasta que el jóven Teniente
les esplicó francamente,
el paso mas espedito.

  Tomó las declaraciones
i todo se quedó en paz
i hasta el piquete ademas
se bajó a las oraciones;
se llevaron ocho peones
en calidad de testigos.
Dios mio, por esos trigos
suceden cosas tan grandes
que se cayeran los Andes
si las llevaran consigos!

  Al que murió, lo enterraron
i a un herido de puñal
se le bajó al Hospital
i muriendo lo dejaron.
De ese modo terminaron
los sucesos de aquel dia.
¡Si es fea la tiranía
que ejercita la Real mano,
la del brazo del villano
no sé que nombre tendria!

       ROLAK.

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CARTA DE AMOR

  A donde quiera que voi
me parece que te veo
i es la sombra del deseo
en que delirando estoi.

  Desde que mi corazon
te adora bien de mi vida,
tengo en el alma reunida
tu imajen a mi pasion.
A esta agradable ilucion
todos los momentos doi
i como víendole estoi
siempre en el alma presente,
te llevo, aunque estoi ausente
por donde quiera que voi.

  Toda la naturaleza
a mis ojos se figura
mendigando la hermosura
de tu sin igual belleza
i este primor que interesa
a mi amor o a mi recreo,
es un retrato, un trofeo
de las gracias que repartes
i por eso en todas partes
me parece que te veo.

  Me distraigo de repente
para conversar con tigo
i mil caricias te digo
con la espresion mas ardiente.
A veces tan vivamente
a vuestro lado me creo
que los sentidos empleo
en escuchar tu favor:
pienso que toco a mi amor
i es la sombra del deseo.

  Llamó un sabio a la esperanza
sueño del hombre despierto;
mas yo ni durmiendo advierto
ningún rasgo de confianza;
mi espíritu no descansa,
solo se que amante soi
i mientras mas vuelo doi
a esta locura de amor,
mas terrible es el ardor
en que delirando estoi.

       ROLAK

Nota: verso titulado “A Mercedes” de Bernardo Vera Pintado publicado en “Anuario de la libertad electoral”, Santiago. Imp. de «La libertad electoral». 1887, p. 417.
Publicado por Rólak, ver.

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LOS ASESINOS
EN LA PRISION

  Tristes i acongojados
i cada cual en su celda
si es que el crímen les remuerda
estaran los dos malvados;
Al verse desamparados
A solas con su delito,
el remordimiento a grito
a cada cual de contino
le ha de gritar: ¡ asesino
del mundo i de Dios maldito!

  Belmar se encuentra mas triste
siendo el autor de la muerte
el otro se halla mas fuerte
i su situacion resiste
en su caracter reviste
alguna tranquilidad
i con su serenidad
trata de hacer comprender
que no creen que han de acer
el viaje a la eternidad.

  Hasta con indiferiencia
esclamar se les oyó;
que sabian de que nó
se cumplia la sentensia
i si no habia indulgencia
ni se escuchaba su ruego
nunca seria tan luego
dictada la ejecucion
i es asi que la sancion
no nos dá desasosiego.

  En la celda ciento veinte
i en la celda diesinueve
pasa su existencia leve
uno i otro delincuente;
les ha de quemar la mente
el temor de la condena
i mirando la cadena
que le sugeta los pies
temerà la voz del jues
dictando la ùltima pena.

  Es cosa bien singular
el aspecto de estos hombres
son criminales sin nombres
que los puedan igualar
hemos visto fusilar
en todo grado del vicio
aunque real o ficticio
siempre hubo abatimiente
pero esto ni por momento
si por temor al suplisio,

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