Fundamentos al poeta
MENESES

  Por el tiempo de mil años
Ató a la antigua serpiente,
Escribió el protestantismo
Engañando a los vivientes.

  Una mujer mui hermosa
De tan brillante persona,
Deslumbraba su corona
Con una estrella preciosa;
Siendo preñada la esposa
Vino el dragon con engaños;
A publicar tan estraños
Del cielo un ánjel bajó,
El cual el Diablo amarró
Por el tiempo de mil años.

  Intentó bajarle al Niño
De aquella hermosa mujer,
El que de ella iba a nacer
Con un disfraz de cariño:
Tuvieron el descrutiño
Con el ánjel seriamente,
Siendo Dios el dilijente
Mandó aumentarle la pena;
Con una gruesa cadena
Ató a la antigua serpiente.

  Le dió poder el dragon
A Perseo, el insolente,
Pero Heraclio era valiente
Que le dió persecucion;
De Lutero era baldon
Constancio del cristianismo;
Sumerjido en él abismo
Esto fué lo que aprendió;
La herejía la estudió,
Escribió el protestantismo.

  Esplica un libro sagrado
Que vendrá la sesta edad,
Donde la pura verdad
Adoran lo desgraciado;
Eso será castigado
Al que fuese inobediente,
Le dió como intelijente
Poder que no se habrá visto;
Despues vendrá el Anti-Cristo,
Engañando a los vivientes.

  Al fin, estará la tierra
Convertida en fuego mismo,
Tan solo el rei del abismo
En saña su furia encierra;
Contra la Iglesia es la guerra
En esos fatales dias;
Cumplidas las profecías
A los templos asolando,
Se oirá una voz predicando
La del gran profeta Elías.

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Duelo a la Rosa Araneda

  Aquí en el sur se ha sabido
Que murió Rosa Araneda,
A su familia le queda
Su corazon aflijido.

  Su familia haciendo duelo
Está cubierta de luto,
Pero el Rei tan santo i justo
Ya la habrá llevado al cielo
Aquella que con anhelo
Publicaba su albeldrio,
Todos mui agradecidos
De la reseña quedaron;
Que sus dias se acabaron
Aquí en el sur se ha sabido.

  Siempre tomo el refrijerio
Que habiamos comenzado,
Sus restos habrán pasado
Al sagrado cementerio.
Ya sé bien que todo el reino
Su salvación le desea
Por sus graciosas ideas
I sus bonitas palabras,
Solo aquí en Santiago se habla
Que murió Rosa Araneda.

  En versos tuvo opinion
I mucha capacidad,
Yo por una eternidad
Le deseo salvacion.
Nunca tuve relacion
Con la tal Rosa Araneda,
Jamas lo que uno desea
Se le concede en la vida;
Todo lo que poseía
A su familia le queda.

  A todo prójimo es dable
Desearle la salvacion,
Para que alcance el perdon
I la gloria de Dios Padre.
Como es tan bueno i afable
Su alma habrá recibido,
Aunque su triste marido
Hoi llora su poca suerte;
Tendrá causa de la muerte
Su corazón aflijido.

  Al fin, en el verso que hago
A todos perdon les pido,
¿Cuánto no la habrán sentido
Los que viven en Santiago?
Otro habia conversado
Diciendo grandes favores,
Hoi dia, se haya señores,
La tal Rosita Araneda
En esa gloria empirea
Con la corona de flores.

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Desrrielamiento
EN YERBAS BUENAS

  Llegando a la poblacion
A ver el desrrielamiento,
Quedaron todos contentos
Saliendo de la afliccion.

  Salieron de San Fernando
Para la estación de Alcones,
También iban tres futrones
En una banca fumando;
Se entretienen conversando
Sin ninguna entretencion;
Sintieron la conmocion
I el peligro en que se vieron,
Cuando los carros cayeron
Llegando a la poblacion.

  Dicen que el cabo ha quedado
Estacionado en Palmilla,
Otros dicen que en Placilla
Que por esto se ha librado;
Para Alcones no ha pasado
Porque no ha tenido tiempo,
Con pena, i nada contento
Cuando de esto se informó;
Pero luego se marchó
A ver el desrrielamiento.

  Todos los carros cayeron
Pero la tripulacion,
Dan gracias al conductor
Que la vida no perdieron;
Aunque todos creyeron
Ser el último momento,
Que habia llegado el tiempo
De salvarse, era imposible;
Mas, cuando se vieron libres
Quedaron todos contentos.

  De San Fernando salió
Un tren a buscar la jente,
Pero al pasar por el puente
Una mujer se escapó;
En el mismo tren subió
Para ir a la poblacion;
Entónces el conductor
Tan aflijido se hallaba;
A todos los consolaba
Saliendo de la afliccion.

  Al fin, pensaba en Palmilla
Nuestro conductor quedarse,
Yendo enfermo de un ataque
Que le principió en Placilla;
La Santa María brilla
En esa linea de Alcones,
Ramon Marin i unos peones
Iban carro de tercera;
Se libró de esta trajedia
El cabo Raimundo Flores.

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Asesinato
EL PELUQUERO QUE ASESINÓ
A UN ESCOBERO

  En Santiago un peluquero,
El contar esto dá pena,
Por culpa una picacena
La dió muerte a un escobero.

  Esto fué de dia claro
En la calle de Escanilla
Donde habia una pandilla
I de nadie tuvo amparo.
Este asombro ha sido raro,
Estando en su juicio entero,
Tomó un afilado acero,
Que tanto me admiro yo
Hasta que lo asesinó
En Santiago un peluquero.

  Hombre de tan mala entraña
Que con intento atrevido,
Matar a su conocido
I de su sangre se baña.
Acabar esta cizaña
No puede la gracia plena,
Esperará la condena
Del Código preparada;
Dándole de puñaladas
El contar esto da pena.

  En el distrito Arenal
Sucedió dicha desgracia,
Yo no sé con qué eficacia
Labran a menudo el mal,
¡Oh! qué punto tan fatal
Con corazones de hiena,
Este labró su cadena
Causa su mal intencion;
O diez años de prision
Por culpa una picacena.

  Cuatro heridas bien mortales
Fueron las que le pegó,
El doctor lo examinó
I las cuatro eran iguales.
Llegaron los policiales
Tomando aquel mal barbero,
I lo amarraron sebero,
I allá en la comisaría,
Un sarjento le decia,
Le dió muerte a un escobero.

  Al fin, está el malhechor
En la cárcel acusado,
Con testigos que han jurado,
Que lo hayan visto es lo peor.
De la justicia el rigor
La vida no mas le embarga,
Es la mas pesada carga
Sin poner otro pretesto;
Tiene que pagarla presto
A la corta o a la larga.

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Fusilamiento
DE JOSÉ LUIS PEDREROS
EN CONSTITUCION

  El mártes fusilaron,
Esto fué en Constitucion,
Al tal José Luis Pedreros,
Causó gran de compasion.

  El año de mil ochocientos,
Lo pusieron en capilla,
Su imajinación sencilla
Aguardaba sus tormentos;
Escribió los sentimientos
Que su pena no indultaron;
Los abogados hablaron
Con fin de no verlo muerto,
Dijo el diario de ese puerto,
El mártes lo fusilaron.

  Cuando al reo lo sacaron
Cargado de las prisiones,
Los mas duros corazones
Enternecidos lloraron;
Otros el rostro se taparon,
A no oir detonacion,
Del rifle que en la ocasion,
Es al hombre un iracundo,
Lo despidió de este mundo,
Esto fué en Constitucion.

  Un sacerdote le hablaba
Que le pidiese al Señor,
Que le oyese su clamor,
I el reo le contestaba;
A paso lento marchaba,
En sus ausilios postreros,
Nobles rezos lastimeros
Salian del labio franco,
Antes de llevar al banco
Al tal José Luis Pedreros.

  Llegó al banco i se sentó,
Este asunto fué notorio,
El perdon al auditorio
Eso no se le olvidó;
I el piquete se afrontó,
Apareció confusion,
El jefe hizo la intencion
Saliendo unos cuatro tiros;
Dió Pedreros un suspiro,
Causó grande compasion.

  Al fin, con mas eficacia
Cuando dió el último aliento,
Se apresuraba un sarjento
I le dió el golpe de gracia.
Pagó el muerto su desgracia
Como bien se probó ya,
Como satisfecha está
La justicia por razon,
El cuerpo pasó al pante[on]
I el alma a la eternidad

       DESIDERIO PARRA I Cª CON VICENTE IL[ABACA]

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Contrapunto
DEL DINERO CON EL TRIGO

       El dinero

  Oiga mi auditorio amado
Este contrapunto atento,
Del trigo con el dinero
Responda el último acento.

  Tengo poder esclusivo
I soi el mas poderoso,
Hago al pobre caudaloso
I doi libertad al cautivo;
Antes i en lo sucesivo
Pido a todos el cuidado,
Porque soi un respetado
I el que me alega es un grano;
Le considero villano,
Oiga mi auditorio amado.

  Por mí estudian los profetas
Porque para eso soi propio,
Con el útil telescopio
Conocen cuántos planetas;
Yo hago escribir a los poetas
I todo les acrecento,
Para que con su talento
Pueda ser un buen dichoso;
Observe todo curioso,
Este contrapunto atento.

  Como villano atrevido
Te opones a mi grandeza,
Sabiendo que con certeza
Toda pasta he reunido;
Plata, cobre i oro han sido
Que corren el mundo entero;
Soi cruzado caballero,
I con nadie soi ingrato;
Escuchen el alegato
Del trigo con el dinero.

  Yo hago aldeas i potencias
Gobiernos con rejimientos,
Capillas con sus cimientos
Vizcondados, presidencias;
A los sabios les doi ciencias
I los pongo en gran contento,
El palacio, el monumento
I pirámide mas alta;
I si alguna cosa falta
Responda el último acento.

  Al fin en toda la tierra
Aquí concluye mi plana,
Yo convierto en tierra llana
La mas eminente sierra;
Hago que se ponga guerra
Una con otra nacion,
I al cobarde corazon
Le doi como me refiero;
Porque teniendo dinero
Al mas pobre le doi Don.

       El trigo

  Oiga mi auditorio amado
Este contrapunto atento,
Del dinero con el trigo,
Responda el último acento.

  El trigo atento escuchaba,
I ya falto de paciencia,
Le dice con evidencia
Calla villano le hablaba:
Tu errante lengua espresaba,
I en eso vas mal fundado,
Del vulgo eres criticado,
I así para que no ignores
Esta sustancia, i nó errores,
Oiga mi auditorio amado.

  Mira tu soberbia loca
Que desvanece al cristiano,
Puede tornarlo pagano
I ser su prudencia poca;
Porque por su misma boca
En fin te diré mi aliento;
Yo al Padre Santo alimento
En su solio i rejia silla,
Juzgo de mi parte brilla,
Este contrapunto atento.

  A obispos i cardenales,
A la reina como al rei,
Los mantengo en justa lei,
A condes i jenerales
Duques, marqueses cabales
Con mi poder les obligo,
Que haga paz al enemigo
Lo mismo en cualquier imperio;
Es asunto sabio i serio;
Del dinero con el trigo.

  Hago al labrador sembrando,
Al poderoso en su hacienda,
Al ermitaño en su hermienda,
I al abogado alegando.
Al confesor confesando,
I al impresor sin tormento,
Al rejente el pensamiento,
I en su casa a la doncella,
Si no es justa mi querella,
Responda el último acento.

  Al fin, como ya lo pruebo
Yo lo he hecho muchas veces,
En sus juicios a los jueces,
En su juventud al mancebo;
Del ausilio no me muevo
Para decir al instante,
Que le pongo al caminante
En direccion al camino,
Cada cual en su destino
I en el mar al navegante.

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La guerra
ENTRE LA ARJENTINA I CHILE

  Llego un Plenipotenciario
Habló con el Presidente,
Todo el mundo lo asegura
Que la guerra es de repente.

  Buques i armas estan comprando
En la provincia Arjentina,
Sin pensar que es una ruina
Así se estan aprontando;
Millones estan gastando
Al preste para el Erario,
Que dice como contrario
Como lo hace un presumido,
Con saludo mui cumplido
Llegó un Plenipotenciario.

  No se sabe que ventaja
Le pide a don Jorje Montt;
Esa es la desproporcion,
Por eso Chile se ataja;
Yo me admiro por que viaja
Dicho Ministro elocuente,
Nuestra patria mucho siente
Por razón no le conceda,
Se avecinó a la Moneda
Habló con el Presidente.

  Si acaso él dice yo quiero
Darme el limite pedido,
Todo será concedido
Ménos mudar el lindero;
Aunque amenace severo
Con una bravata oscura,
Cuidado con la montura
Con que cabalga el cuyano,
La cordillera es pantano
Todo el mundo lo asegura.

  Lo cierto es que si se enoja
Ese señor Encargado,
De Negocios titulado,
No hace la menor congoja;
Mi pais a nadie le afloja
En pequeño continente,
Heredado del valiente
Por eso no hai que admirar,
Oimos vociferar
Que la guerra es de repente.

  Al fin si no considera
Esa nacion oriental,
Yo le [  ] pintado su mal
Por codiciar la frontera;
Subir a la cordillera
Será meterse a un gran fango,
Desde luego me arremango,
Mi voz a decir se atreve;
Si es que atraviesen la nieve
Pierden rifle i el tamango.

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La Arjentina
ENFERMA DE AMBICION

  Bien loca está la Arjentina
Con Chile quiere guerrear;
Por envidia a Punta Arenas
Es la causa de su mal.

  De oirla disparatar
A la provincia cuyana:
Dicen de que se halla insana
I que la dejen hablar;
Que le van pronto a buscar
De la mejor medicina,
Corrientes mui bien opina:
Un baño es mui necesario;
I el Brasil dijo en un diario:
Bien loca está la Arjentina.

  Esos montes que hai umbríos
Grita i haciendo ademanes;
Limites de Magallanes
Los cobro aunque no son mios;
Pudiera llevar los rios
Donde han solido esplotar,
Oro desde junto al mar.
—Yo digo en caso que escape;
Nacion enferma del chape
Con Chile quiere guerrear.

  Otros dicen que es pension
Por eso se prevarica;
I en el corazon le pica
Una rabia sin razon
Se le conoce ambicion
Miró el Paraguai sus venas;
Quien le anunció duras penas
Dijo: paisana parece,
Es su achaque que adolece
Por envidia a Punta Arenas.

  La orina se la mandaron
Al Perú por ser aliados,
Los doctores opinados
Llorando la desahuciaron
Del Ecuador confirmaron
Que el accidente es mortal,
En aquella capital
Dijo un protomédico bueno
El deseo de lo ajeno
Es la causa de su mal.

  Al fin Chile se ofrecia
A la provincia cercana;
Le dice que la da sana
Por un doctor que tenia,
De Londres su viaje haria
I a su tiempo acá estará,
Sus puertos saludará
Si saber quiere efectivo
Su nombre i apelativo,
Es el invencible Prat.

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LA BALANZA DEL AMOR

     Puse mi amor en el peso
  i se quebró la balanza
  quien mucho ama tarde olvida
  quien porfia mucho alcanza.

  Una vez ví que pesaban
caricias los amadores,
i dejaban los amores
hasta que contrapesaban
las bellezas se gozaban
proponerme sin tropiezo
siendo yo amante i con eso
mereceria una bella;
i en vez de quererle a ella
puse mi amor en el peso.

  Jamás mas desengañado
amando la servidumbre
que se quiere de costumbre
con cierto significado;
por reglamento estimado
amo i espero bonanza;
la lisonjera esperanza
mas en mis sueños ví:
fueron a pesarme a mí
i se quebró la balanza.

  Valido de la esperiencia
sin olvidar a la dama;
porque el que sabe lo que ama
no hace crimen la inocencia;
yo espero que la frecuencia
fuera siempre preferida
al contento de mi vida
toca la dulzura el labio
con el proberbio del sabio
quien mucho ama tarde olvida.

  Seguí con amor porfiado
por si alcanzaba el contento;
de equel útii instrumento
que mi pasion fué aumentando,
en otro estilo pensando
de una ninfa la tardanza
ningún amante descansa
si no es un satisfactorio
con aquel decir notorio
quien porfia mucho alcanza.

  Al fin es contemplativo
pesar de propio el amor;
quitando llama i ardor
calor sério i tan activo,
i el que ama en ese atractivo
en una insconstancia muere
i si no se detuviere
en un punto de amor fijo
Salomón por cierto dijo
quien alcanza pasar quiere.

       El Poeta del Sur

Nota: verso publicado por Anónimo, ver; José Arroyo, ver; Nicasio García, ver; Desiderio Parra, ver; El poeta del Sur, ver.

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DICHOS DE UN AMANTE

  Aquel que ama a una deidad
como la estima i la quiere
cuando mas amor le tiene
o se muere o se le vá.

  Yo solicité una bella
de toda mi estimacion,
le entregué mi corazon
igual me confesó ella;
la miraba como estrella
i amé aquella realidad;
su franca capacidad
me hizo con frecuencia amarle;
lo mismo puede pasarle
aquel que ama a una deidad.

  Con celo, amor i confianza
juraron vuestros sentidos,
como lo hacen dos queridos
que distinguen la esperanza;
no ven la menor mudanza
cuando el intento prefiere
es como dardo que hiere
i si la dama es constante,
sin defecto es el amante
como la estima i la quiere.

  Poderoso fué el motivo
que tuve para quererla;
procuré jamas perderla
de mi vista i mi atractivo;
que será cuando es esquivo
i olvido amargo sostiene:
el decirlo no conviene
a la bella que lo intente,
se va involuntariamente
cuando mas amor le tiene.

  Con razon la quise tanto
siendo el absoluto dueño,
que no tendré ni el diseño
del modelo de mi encanto;
me deshiciera en un llanto
por saber adonde está;
porque razón no vendrà
por esperiencia he hablado,
siendo prendo de su agrado
o se muere o se le vá.

  Al fin, dueña de mi amor
como puedo estar contento,
con la pena i sentimiento
de no verte, es mi dolor;
siendo yo el merecedor
i objeto de tal placer
privado de mi querer
ni viva ni muerta, esclamo:
sin ver la bellesa que amo
qué gusto puedo tener.

Nota: verso publicado por Anónimo, ver, ver; José Arroyo, ver; Nicasio García, ver; Desiderio Parra, ver.

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