EL SEÑOR A MAGDALENA

    Abre la puerta tirana
Te diré mi sentimiento,
¿Qué mas quieres que te diga
Yo de afuera i tú de adentao?

Jesucristo predicaba
Donde le oyó Magdalena,
No le dió dolor la pena
De la voz que ella escuchaba;
Del castillo que moraba
Cerró pronto la ventana
I la Deidad Soberana
Prorrumpió en el escondrijo
El mismo creador le dijo:
Abre la puerta tirana.

    El misterioso orador
Habló a la mujer sin fé:
Toma mi cruz, sigueme
I te absuelvo de tu error;
No haga el tiempo tu rencor
Para mi padecimiento,
Si acrecentas mi tormento
A arrodillarte te obligo,
Abre siquiera el postigo
Te dire mi sentimiento.

    En casa de un fariseo
Has de saber, pecadora,
Oirás mi voz redentora
Que os espera con desco;
Mi pasión será el recreo
I el Calvario mi fatiga,
Mi amor a todos prodiga
De lo eterno sin segundo,
Yo redimiré este mundo.
¿Qué mas quieres que te diga?

    De profetas anunciado,
Toma mis libros i ve,
I en feliz hora bajé
Desde lo Ave Eterno increado;
De mi padre fuí mandado
Quiero sacarte del centro,
Pues no has salido a mi encuentro
Siendo mi intención salvarte,
Ya ves que he venido a hablarte,
Yo de afuera i tú de adentro.

    Al fin fué la conversión
De la mujer sin tributo,
Cambió la gala por luto
I se fué donde Simon.
Allá recibió el perdon
I buscó a su hormano amado
Lázaro, el resucitado,
I Marta habló con fervor:
Así perdona el Señor
Al que llora su pecado.

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Nuevo y curioso romance de los veintiun prisioneros chilenos vendidos por el jeneral Daza por una relacion
del soldado Luis Araya a Juan Valenzuela.

    A tí Virjen Sacratísima
Con título del Carmelo
A Vos suplico Señora
Eleveis mi entendimiento
Para narrar el martirio
Donde desfallece el éco.
Doi principio a mi romance
Como sucedió en el tiempo
De la guerra i los conflictos
I en ataques que se vieron
Juan Valenzuela internado
Con Cárlos su compañero
Por la sierra boliviana
En clase de aventureros,
Afanaban en buscar
Oro por los lavaderos
Avanzaban para el Norte,
Como el que no tiene miedo,
Por ver si hacian fortuna
Como la busca el minero.
Al divisar las fronteras
Del Beni, rio entre cerros,
Empinaron por un bosque
Ven venir dos hombres pero
El uno era flaco pálido
El otro anciano moreno
El moreno boliviano
El pálido era chileno
Luego que se saludaron
En ámbos se vió el contento,
Los que venian del Norte
Voi a decir quienes fueron
Luis Araya aquel fugado
I el indio Lucho, hombre bueno.
Los otros dos los nombré
En los renglones primeros.
Hé aquí la relación
De Araya en estos términos
Cuando ya se divisaron
Dijo: Valenzuela presto
Amigo le habló al frances
Allí viene un chileno
Con gran gusto se abrazaron
Olvidando el sentimiento,
Un suspiro de un recuerdo
Se escapaba en algún pecho
Unido el infeliz grupo
I el indio Lucho con ellos.
Empezó a decir Araya
Cómo fueron prisioneros
Al principio de la guerra
Me enrolé en el rejimiento
Segundo de linea fué
Yo voluntario contento
Mi comandante Ramirez
Que no sé si es vivo o muerto
Mandó destendiese en ala
Hizo que rompiese el fuego,
Esto fué en Tarapacá
Talvez ustedes supieron
Los ejércitos aliados
En un número tremendo
Eran cinco veces mas
Nosotros por cierto ménos,
Se agotó la munición
Entónces que sentimiento
Hasta el último cartucho
Quemamos en el momento
Palpando esto el enemigo
Los intimó rendimiento
Les calamos bayoneta
Pero nos rodearon luego
I nos llevaron a prisa
I llegando a Arica presto
Nos presentaron a Daza
I nos vendió el tiranuelo,
En treinta i tres mil duros
Que dan lo mismo que pesos
Esto fué a una compañía
Comerciantes brasileros
Que tenian factoría
A orillas del Beni cierto,
Para la esplotacion
Del caucho en aquel terreno
Nos tardamos siete meses
Catorce dias con estos,
Para llegar al lugar
De nuestro padecimiento
I si no morimos todos
Fué milagro el mas entero
Ibamos a pié i cargados
Con los víveres no completos
Con grilletes en los piés
I con cadenas de hierro
Pendientes de la cintura
Este fué el primer tormento
El dia i nuestra llegada
Aquel establecimiento
Se nos envió a una montaña
Custodiados por aquellos
Indios con flechas en mano
I esos con atrevimientos
Unos miserables ranchos
Por habitación nos dieron
Estos eran sin paredes
I tan duro el pavimento
Un poncho de jerga tosca
I una piel de llama cuento
Esto todo reunido
Hacia el lecho completo
Se tomó la precaución
Separarnos largo trecho
Que no pudiéramos nunca
Hablarnos ni ménos vernos
Los grilletes i cadenas
Unidos a nuestros cuerpos
I la penosa fatiga
Por la falta desustento
I algunos por el contacto
Les tomaban ódio eterno
El hierro hacía a la carne
Acueductos en los nervios
Les comenzó agangrenar
Las piernas era lo cierto
Tenian que trabajar
Doce horas al sol inmenso
I aquellos indios tan crueles
Sobresalientes los dueños
A los de la factoría
Causaria algun recelo
Teniendo agua de bautismo
O dando una ojeada al cielo.

                  SEGUNDA PARTE

    Aquí voi analizar
El encuentro de los cuatro
Cierta narracion de Araya
Desde que ya caminaron
Les anunció el indio Lucho
Que apresuraran el paso.
Araya corrió una legua
I se tiró tan cansado
I los otros tres seguian
I lo hallaron fatigado
En aquel sendero inculto
De jente poco habitado
Donde hai viboras, serpientes
I fieras que se han notado
I reptiles venenosos
Que de tiempo han abundado,
Los dias se sucedian
A la intemperie alojando
Por la ribera del Beni
Esa dirección tomamos
En una balsa que habia
El rio lo remontamos
De la maldita mision
Al cabo nos alejamos
La comida de nosotros
Eran hualusas i plátanos
Racachas, otro alimento,
No habiendo mas lo apreciamos
El bosque los presentó
Al frente, arriba i abajo,
En aquel penoso viaje
Cobardes nos divisamos
Llegando al rio Cajones
Un dia a verlos tocamos
Domde yo con el frances
Habiamos trabajado
De modo solo en dos dias
Quince leguas avanzamos
A la caida de la tarde
Una hacienda visitamos
Aunque no recuerdo bien
Don Luis era el propietario
En este lugar fué donde
Tuvo tiempo nuestro atrazo
La fatal muerte de Araya
Que en el alma siento tanto
En este órden fué la marcha
I los senderos cruzamos
Cubiertos de capas de hojas
Yo adelante meditando
En seguida cierto a Araya
El indio Lucho pensando
Cárlos el frances mi amigo
Con un paso mesurado
Cuando repentinamente
Oigo un grito acongojado
De cólera i de dolor
Vuelvo la cabeza i hallo
I Araya toma del suelo
Una vibora que a un árbol
I la arroja con violencia;
Pero ya es envenenado.
La reventó al tronco aquel
I yo comprendí en el acto
Lo que habia sucedido
Viniendo yo adelantado
Esto lo sentí en el alma
Mi amigo tan desgraciado
El animal venenoso
Ya le habia penetrado
Los dientes en una pierna
Se los habia clavado
No tuvo en todo su cuerpo
Para hacerle el necesarió
De acuerdo estábamos todos
Para el pedazo cortarlo
Araya se decidió
Que el muslo fuera cortado
Hicimos la operación
I el paciente conformado
No dió la mas leve queja
Siendo tan atormentado.
Amaneció al otro dia
I con espanto notamos
Que la pierna se hinchó tanto
Que nosotros espantados
Ese dia le contó
Su historia de desgraciado
Llamándolo así le dijo:
Oye, Juan, amigo amado,
Conozco voi a morir,
Llegar habia pensado
A mi patria para ver
A mis parientes y hermanos,
Los campos donde nací
Lo único que he deseado
Todo esto le suplicaba
Con ánsias al Soberano;
Pero no siendo posible
Debo de ser conformado
Con la voluntad de Dios
Pues para Él somos creado
Su voz empapada en lágrimas
Nosotros tambien lloramos,
Con un profundo silencio,
I viendo que tantos años
Duro trance, mas que duro
Parece fué recordando
La enerjía de su alma
I con eso siguió hablando
En sus momentos postreros
Dijo: que en Quilpué era creado.
Entregó el alma al Creador
Mártir aquel buen soldado
Ahora suplica el poeta
Perdonen lo que ha faltado.

FIN DEL ROMANCE.

Es propiedad de Nicacio García

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ASTUCIAS DE BERTOLDO

    Estando para morir,
Bertoldo ahogado en un rio
Como astuto i precabido
Echó al saco al alguacil.

    La reina con ironia
Al travieso demandó
Al Monarca disgustó
Y la sentencia tenia,
Que sin remedio moria
Porque ántes tuvo el decir
Que la mujer en vivir
Era como la madeja,
Vino i le d[e]jó con la vieja
E[s]tando para morir.

    Otras veces fué librado
De los palos i del perro,
Porque previno del cerro
Una l[i]ebre con cuidado.
Despues en otro atentado
El travieso fué aprehendido
Le valió ser advertido
Mas no pudiéndolo ver
Muchos decia va a ser
Bertoldo ahogado en un rio.

    Una vez lo iban a ahorcar
Y el pid[i]ó merced lijera
Que en el árbol quo él dijera
Lo habian de asesinar,
Al cabo hubo de encontrar
Un teatinal mui tupido,
Como el mas arrepentido
Dijo: aqui será mi lance
Fué victorioso en su trance
Como astuto i precavido.

    Dentro de un saco se hallaba
Allí empezó a l[a]mentarse
Que no queria casarse
Con una princesa hablaba,
El cus[t]odia que escuchaba
Le dijo hombre sois mui vil,
Yo lo haré, soi varonil
Y te agradezco esta gracia
Y Bertoldo con su audacia
Echó al saco al alguacial.

    Al fin con un buen cordel
El saco fué asegurado,
Diciéndole ya casado
Que no se otvidara de él;
Se retiró riendo aquel
Y el vestido le robó
A la reina i se entró
En un horno me refiero
Lo llevó de consejero
El Rei i lo perdonó.

ES PROPIEDAD DEL AUTOR
NICASIO GARCIA.

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LA CONFUSION DE UN JOVEN

    Ya mi triste vida acaba
Toda envuelta en pesadumbre,
Pues soi caido de la cumbre
Donde ufano me miraba.

    Ya me aflije un sentimiento,
Ya un desprecio me atropella,
Ya no me oyen mi querella
Ya no diviso el contento,
Ya con urjencia el tormento
Ya de mi llanto se alaba
Ya veo que me engañaba
Ya miro que una indolencia,
Ya me quita la existencia
Ya mi triste vida acaba.

    Toda esperiencia me advierte
Toda verdad es así,
Todo es contrario de mí
Toda es trocada mi suerte;
Toda furia de la muerte
Todo apaga la vislumbre,
Todo es una incertidumbre
Todo es una vana gloria,
Todo tiene a mi memoria
Toda envuelta en pesadumbre.

    Pues acongojado estoi,
Pues yo diré los motivos,
Pues son unos atractivos
Pues en el objeto voi:
Pues ya no era lo que soi
Pues infeliz por costumbre,
Pues no hai poder que me encumbre
Pues con infausta falasia;
Pues si por mucha desgracia,
Pues soi caido de la cumbre.

    Donde está la que yo amé,
Donde habitará mi dueña,,
Donde mi sér tanto empeña,
Donde el corazón no cré;
Donde al fin escribiré
Donde ántes me noticiaba,
Donde a mi me contestaba
Donde jamas de ha[b]lar dejo,
Donde se hallará mi espejo
Donde ufano me miraba.

    Al fin ya dueña de mi alma
Toda esperanza es perdida:
Pues preparo mi partida
Donde consiste la calma,
Ya no merezco la palma
Toda suerte cambió en llanto,
Pues veo que tu quebranto
Donde pueda estar no sé,
Ya olvidándome se fué
La caricia de mi encanto.

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LO DEL UNIVERSO

    Labra el agua sin ser dura,
Un mármol endurecido
I yo que no haya podido
Ablandar vuestra hermosura.

Parte del sitio empinado
Mi favorito elemento
Con lijero movimiento
Busca el seno que se ha creado:
Con un paso inquebrantado
Llega el viento i no se apura,
Flota una espuma segura
Airiosa la mar engrife,
I allí al mas duro arrecife
Labra el agua sin ser dura.

    Los cuatro polos se avanzan
Sosteniendo sus asuntos,
En los cardinales puntos
I sobre la faz descansan;
Sus máquinas no se lanzan
Al decreto en que han nacido,
El metal empedernido
Al quererlo calcinar
El fuego puede ablandar
Un mármol endurecido.

    De rios, lagos i fuentes
Nace el arroyuelo manso,
I este logra en el descanso
Triunfando de sus corrientes,
Producen las florecientes
Selvas donde hacen el nido,
Las aves desde que han sido
Vagas a mas prontitud,
Gozan de noble virtud
I yo que no haya podido.

    Dama, ninfa, estrella, diosa
Comparada con la iman;
Ciertos titulos te dan
Lo mismo a la perla hermosa,
El buzo es aquel que goza
Quitarla de tanta hondura;
I vos humana criatura
Mira el fuego que proceden,
Joyeros que jamas pueden
Ablandar vuestra hermosura.

    Al fin todo es natural
Fácil si a la faz se asoma,
El hombre a sus pulsos doma
En el reino mineral;
Le arrebata su metal
A una mina por razon,
Convencida la cuestion
Tomada de la colonia,
Se ablanda la calcedonia
Al choque de un eslabon.

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LA MONTAÑA RUSA
EN VALPARAISO

    Los habilosos del norte,
Con unos palos plantados,
Allí pasan afanados
Dando el último recorte.

    Arabes, chinos i austriacos
I bolivianos de ojotas,
Al mes ya se ponen botas
I están echando a los sacos;
En Chile engordan los flacos
I pasean en la corte,
Yo pregunté que es resorte
Me contestaron sencillos,
Aquí llenan los bolsillos
Los habilosos del norte.

    Por hacer bailar un mono
Otros piden hasta peso,
De modo que al que hallan leso
Lo enumeran en su abono,
Vuelven a su pais con tono
Contando a sus amistados,
Le preguntan los quedados
I él a responder advierte,
En el sur hice mi suerte
Con unos palos plantados.

    Señoras con sus niñitos
I jóvenes con decencia;
Les pasan i con prudencia
Cada cual sus centavitos;
Se trepan en dos carritos
I estando ya colocados
Al parecer agarrados
Para quitar el arredro,
Todos los hijos de Pedro
Alli pasan afanados.

    Treta que preponderada
Pero para Chile es ruina;
I de ellos es cuño i mina
Que da la plata sellada;
Nuestra nac[i]on es burlada
Dándole a tanto trasporte
Que haya quien esto soporte
Al que sin leyes abusa,
Llegó la Montaña Rusa
Dando el último recorte.

    Al fin aqui el estranjero
Aunque no halle ni un destino,
De su pais busca el camino
I viene a llevar dinero;
Como si fuese minero
Lo suelen habilitar
Es feliz para encontrar
Su mejor habitacion,
I el hijo de la nacion
No halla pito que tocar.

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BRINDIS OPOSITORES

    Brindo por el batallón
Constitucíon guerrillero,
desenbarcando en Quintero
vino a pelear a Concon,
brindo por esa opinion
que sin buscar la vereda
y el que estaba en la moneda
de susto que no cabia
poco menos ese dia
perdió un braso Balmaseda.

    Por el rejimiento lquique
soi oblgado a brindar
al cerro hubo de trepar
justo será que lo esplique
se dejó caer a pique
dando fuego que era espanto
no se vió el menor quebranto
nadie pensó en el temor,
brindo por aquel valor
del bravo coronel Canto.

    Brindo por los voluntarios
todo en masa comun,
i su valor fué según
como los mas temerarios’
estos a tales contrarios
los pucieron en derrota;
un paso atras era nota,
los del norte a au placer
juraron todos vencer
o rendir la última gota.

    Brindo por los comandantes
del regimiento Taltal
lo propio del Chañaral
capitanes i ayudantes;
jamas se vieron distantes
por el contrario a ofrecerse,
el presidente volverse
quiso viendo aquel estrago
legó en un tren a Santiago
sin saber donde esconderse.

    Brindo por la preventiva
en la Placilla palpable
i ese triunfo inolvidable
i última definitiva
brindo diciendo que viva
la Nación i toda tropa:
a la salud de la Europa
i nuestros libertadores,
de regocijo, señores,
voi a servirme esta copa.

Propiedad de Nicasio García

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BRINDIS
POR LA VICTORIA

    Brindo por los batallones
del norte los paladines,
que por realisar los fines
unieron sus corazones;
cambiados en fuertes leones
en Concon dejaron fama;
quemando toda la rama
del monte la retaguardia,
y a pelear a la vanguardia
se ofresió el bravo Atacama.

    Brindo por aquel nombrado
Valpariso el rejimiento,
que según éra su intento
cumplir lo que fué jurado;
brindo por el esforsado
aquel vatallon Pisagua.
que ni al torrente del agua
ese dia respetaron,
hasiendo fuego pasaron
el rio del Aconcagua.

    Brindo con tal regocijo
por que el licor no me basta
nombrando al Antofagasta
batallón de nombre fijo.
brindo como me dirijo
i así mi boca no calla,
en esa última batalla
todos de verdad supieron
que la victoria obtubieron
a espaba, bala i metralla.

    Brindo por el Libertad
peleando en [l]a ala derecha
en la Placilla i la fecha
que todo esto escrito está:
brindo cuando supo ya
Balmaceda el presidente
que perdió completamente,
me escondo i mas tarde salgo
vestido de penitente.

    Brindo por el Esmeralda
i el Escuadron de Lanceros
como invencibles guerreros
merecen una guirnalda;
jamas volvieron la espalda
conociendo la razon,
i yo con esta opinion
suplico a los que acà estamos
a una voz todos digamos
¡viva la Constitucion!

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CONTRA PUNTO ENTRE UN SOLDADO OPOSITOR
I UN GOBIERNISTA

                  El Opositor

Paisano, vine del norte
porque soi opositor
dime pues lo que has ganado
con servirle al Dictador.

    En Iquique me enrolé
en aquel buen batallón,
Atacama de opinion
y este voluntario fué,
en Huaraz cierto pelié
con un mérito de importe:
todos como en un resorte
en nuestro ejèrsito humano,
a hechar abajo al tirano
paisano vine del norte.
    En mi historia no se niega
dice el diario ya lo ven,
que en Poso Almonte tambien
lusimos otra refriega;
otra mas que aqui se agrega
nuestios jéfes con valor,
mandaban con mas ardor
sin temor a ningun fuerte;
yo me rei de la muerte
porque soi opositor.
    Como no te desertaste
en la batalla en Concon
como lo hace el de razon
i a la Escuadra te pasaste?
en eso te equivocaste
por no haberte desertado,
hubo lugar demaciado
cuando en Miramar tubiste;
todo el tiempo que serviste
dime pues lo que has ganado.
    Decíme en que rejimiento
estabas en la Placilla,
sabias tù la guerrilla,
tenias conocimiento?
porque Barbosa contento
primero les dió valor?
se creyó ser vencedor,
con alzérreca finaron:
eso fué lo que ganaron
con servirle al Dictador.
    Al fin fuimos vencedores
damos mil gracias al cielo
i a la Virjen del Carmelo
que atendió nuestros clamores,
don Carlos i otros señores
i el señor don Jorje Mont,
el Jeneral en unión
Canto su nombre comprendo,
si vivo siempre defiendo
la nueva Constitucion.

                  El Gobiernista

    Paisano voi a contarle
Como vine a ser soldado,
A la fuerza me agarraron
Despues pasé acuartelado.

Balmaceda el presidente
para hacer sus batallones,
empesó a reclutar peones
que cási no dejó jente;
yo estando bajo de un puente
quize a un juez comunicarle,
me fui en la noche avisarle
que seria su pión de él,
era gobiernista i cruel
paisano voi a contarle.
    Cuando yo le conosi
la intención me subí al cerro,
y el juez me animaba un perro
y en el monte me escondí.
en el dia recojí
coguiles un buen atado,
pero me vi tan delgado
que me bajé a la oracion,
me agarró la comicion
como vine a ser soldado.
    Como me desertaria
abiendo jente contraria
en la ncche imajinaria
y sentinela en el dia;
yo muchas veses decia
por que vi que castigaron.
cien del pelo le allegaron
a uno que faltó una lista,
pues yo no era gobiernista
    Yo andaba en el San Fernando
pero en contra de mi gusto
pasando tan grande susto
y a todas partes mirando,
de vez en cuaudo tirando
pero mi tiro elebado,
yo me ubiera desertado
y no hallando ni un esquicio,
primero en el ejersicio
despues pasè acuartelado.
    Al fin las caballerias
en la Plasilla fué cierto,
se desbandaron i al puerto
siguienron infanterias
doblando las penas mias
vi que los fuegos cesaron,
de parte suya llegaron
tantos jéfes reunidos,
nosotros fuimos vendidos
y pronto nos desarmaron.

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EL DIABLO
EN LA CÁRCEL DE BUENOS AIRES

    A la cárcel entró el diablo
Llegó tocando las puertas,
Preguntó y el juez del crimen
El alcaide y juez de letras.

    Con decencia se paseaba
De futre que hacia alarma
Y su marcha era con calma
Como que la hora esperaba;
Un muchacho lo miraba
Y aquel dijo: por San Pablo,
Si se acerca mas, yo lo hablo
Y espero los resultados,
Y en busca de los empleados
A la cárcel entró el diablo.

    Le preguntó a un capitan
Que es de los procuradores,
Y los sábios senadores
De cámara a donde están.
Repetia en un refran
Que decia aquí hai cubiertas,
Hacen falsedades ciertas
A todo el jénero humano,
Y allí como parroquiano
Llegó tocando las puertas.

    Preguntó por el fiscal
Porque es otro que bien baila;
Le doi gratis una paila
De plomo en mi tribunal,
Y mirando a un oficial
Dijo: cuántos acá jimen,
Sin delito los oprimen
Todo esto lo averigüaba
Y a la guardia que allí estaba
Pregunto: y el juez del crímen.

    Hizo otra pregunta cruel
Adonde está el juez de alzada:
En una hora señalada
Necesito hablar con él,
Si se oculta en un bajel,
Ahi mi planta penetra;
Masedon, Ojiana y Petra
Tienen que hacerse presente
Con el señor Intendente
El alcalde y juez de letras.

    Al fin por los abogados
Preguntó y los tinterillos,
Andan trayendo los bolsillos
Todos mui bien apretados
Así los tengo alistados
Que ha sido como una mina
El que no ha comprado esquina
Tiene sitio en que vivir,
Esto les vine a advertir
Dijo: el diablo en la Arjentina.

Es propiedad de Nicasio Garcia

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