EL CARPINTERO

    Hago grandes edificios
En el campo i en poblado,
Medias aguas i galpones
I casas al hacendado.

    Primero hago la escritura
I se me presenta el plano,
Ya sé el dinero que gano
I mi contrata es segura;
Si el trabajo mucho apura
No me serán sacrificios,
Mirando los frontispicios
Principio con todo empeño,
Como los pide su dueño
Hago grandes edificios.

    En los trabajos que tomo
Allí mi distinto se halla,
Pero en lo que es la muralla
Pone el albañil el plomo;
Todos los dias me asomo
A ver lo que está ordenado,
Siempre tengo ese cuidado
A usted le doi a saber
Jamas me falta que hacer
En el campo o en poblada.

    Empieso abrir los heridos
Para formar los cimientos,
Con atencion a los vientos
I todos sus contenidos,
Como vienen dirijidos
Con algunos escalones,
Con advertencia a los peones
Que acupo en tejas, ladrillos;
Enmadero conventillos,
Medias aguas i galpones.

    Hago cómodas, roperos,
I para tiendas, armazones,
Cajas buenas i cajanes
I telares tejenderos
Yugos a los carreteros,
I al sembrador afamado
Suelo hacerle el buen arado,
I dejándolo contento,
Al cantor hago instrumento,
I casas al hacendado.

    Al fin, amigo, diré:
Hasta aqui no mas prosigo,
Hago todo lo que digo
O mas bien, lo que nombré;
Llegándose el dia que,
Sin pedirle a usted favor
Siempre he hecho con fervor
Con mi herramienta he labrado,
Hice en un templo sagrado
Púlpito al predicador.

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EL ZAPATERO

    Yo tambien soi artesano,
Soi regular zapatero,
Gano bastante dinero,
Trabajo invierno i verano.

    Señor, yo le contaré:
Yo fuí en una temporada
Cortador en la Planchada
I en lo don Juan Lacarsié;
Pero lo que tiene que,
Encuentro el licor temprano
El chichero parroquiano
Suele decirme en voz franca
Cortando en mi propia banca,
Yo tambien soi artesano.

    Cuando trabajo el cosido,
De casco, que es tan usado,
También en el rebajado
De medida que es lucido;
Oficiales he tenido
No crea que me pondero
Trabajando todo cuero,
Como pidan la obra la hago
En Valparaiso i Santiago
Soi regular zapatero.

    De cabritilla i satin
A señoras, hago botas,
I mi trabajo es sin notas
I garantizo el botin
El chagrí liso hecho al fin
Entaquillado prefiero,
De modo que soi obrero
I ponderado mi infiujo
I en toda tienda de lujo
Gano bastante dinero.

    Yo trabajo el tafilete,
Lo propio el chagrí graneado,
I el marchante bien fundado
Pagarme bien me promete,
Aparte pago el ribete
A todo el jénero humano;
Ya veo como profano
Es mucha su fantasía,
Yo tengo la garantía:
Trabajo invierno i verano!

    Al fin, señor carpintero,
Yo merezco como dote
De calzar al sacerdote
I al principal caballero;
Al gañan, al marinero,
Todos están al corriente,
Por último, toda jente
O raza, a quien pertenezca.
I el dia que se me ofrezca
Calzo al mismo presidente.

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CONTRAPUNTO
DE UN CARPINTERO CON UN
ZAPATERO

    Tengo nombre de artesano,
Soi regular carpintero,
Me vera usted, caballero
Con el serrucho en la mano.

    Un palacio agarro a trato
Para la enmaderacion,
Busco de mi profesion
Hombres que no les rebato
Yo no soi como el ingrato
Que aspira ser soberano,
Pero como ciudadano
Todo el público se alegra;
Como trabajo obra negra
Tengo nombre de artesano.

    Viera las mesas de arrimo
Que hago de caoba i haya,
Que con diferente talla
A embarnizarlas me animo,
Así mi trabajo estimo
Porque recibo dinero
Me rio del estranjero
Llegándose el caso tal,
En la misma capital
Soi regular carpintero

    En las enmaderaciones,
Como me dan el diseño,
Lo dejo a gusto del dueño
Con cornisas i balcones;
Me sucede en ocasiones
Que al contratista no espero,
Ni me garantice quiero
Ni me dé parte en su ciencia;
Pero siempre con desencia
Me verá usted, caballero.

Edificios de tres pisos
Muchos he enmaderado.
Felizmente me han quedado
Con sus simientos macizos;
En sus anchos pasadizos
He puesto esmero de anciano,
Nunca me despego el plano
De esta mi cartera cuando,
Por eso es que siempre ando
Con el serrucho en la mano.

    Al fin, señor zapatero,
Para darle mas detalles,
Hago las puertas de calles
Remachadas en acero,
Para eso ocupo al herrero
Que ocupa dos elementos:
Fuego i agua tan violentos.
I volviendo a mi saber,
Vea, soi capaz de hacer
Monasterios i conventos.

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HIMNO
Al heróico marino Cárlos Condell

                  Coro:

    De laureles sembrad el camino
Del marino de arrojo sin par,
Cuyo triunfo celebra orgulloso
Todo pueblo formándole un mar.

    En la paz i el trabajo se encierra
Del chileno el grandioso ideál,
Mas si el bronce lo llama a la guerra
Va a la guerra valiente ileal
Despreciando las iras del fuerte
Su consigna es cumplir el deber;
Como Prat desidido a la muerte
Como Condell resuelto a vencer.

    A la endeble jentil Covadonga
Va a rendirla un jigante del mar
Ai de aquel que a su furia se oponga
Es con el imposible luchar,
Golondrina en las olas perdida
La goleta no abriga temor,
Es que Condeli con alma atrevida
Va a su bordo i le infunde temor.

    Lucha o muerte ni duda ni susto
La avesilla el titán vencerá,
Es tan noble su empeño es tan justo
Que el cielo en su ayuda vendrá,
Ya vencido clavó con su mano
Dios al barco débil proceder,
I el orgullo traidor del peruano
Dios i Condell supieron vencer.

    A su hermana otra suerte le cave
Sucumbir con grandesa i honor:
No se rinde jamas una nave
Que enarbola el triunfal tricolor.
Por cumplir su mision de heroismo
Cuando el transe imposible se vió
A tomar posecion del abismo
La Esmeralda arroganto se hundió.

    Digno de sus obras mas grandes
Dios potente nos quiso brindar.
Para hacer invisibles los Andes
Para hacer poderosos el mar
Que el árbol que cresca en la falda
Del coloso cambiado en vajel;
Sea al punto nueva Esmeralda
Que conquista otro nuevo laurel.

                  Nicacio García.

    Imp. de La Igualdad, Lastra 12.

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EL FIN

    Lector si tienes presente
Condell mui bien se portó,
A la Patria defendió
En época tan urjente.

    En el veintiuno de Mayo
En Punta Gruesa peleó,
Al blindado combatió,
No era su primer ensayo,
No se vió el menor desmayo
En él ni toda su jente,
Con el enemigo al frente
Lo esperó pará atacarlo,
No dejes de publicarlo
Lector si tienes presente.

    La famosa Independencia
Se le vino cual veneno,
I no pensó a quel chileno
Abrigaba resistencia;
El que no existe en presencia,
A sus marinos habló,
A su barquilla miró,
Que de agua se le llenaba,
Aunque al buque no igualaba,
Condell muí bien se portó.

    Se figuraron los cholos
Que ahora no responde,
Que se ocultaría en donde,
Por encontrarse tan solos,
Como bandad de pololos,
El que mandaba advirtió,
Don Cárlos los recibió
No mui distante de tierra.
Todo el tiempo de la guerra
A la Patria defendió.

    Viendo que lo perseguia
El blindado poderoso,
Ordenó que era forsozo
Fuego de fusilería,
Cuando vió que lo envolvia
Volvió con él el valiente,
Victorioso el combatiente
Come patriota seguro,
A Chile salvó de apuros,
En época tan urjente.

    Al fin esa tumba abierta
Representa todavía
Del héroe la enerjía
I su vivir que fué alerta,
Pongan bajo la cubierta
Brillantes glorias de anhelo,
Dejando su pa[t]rio suelo.
Donde cumplió su desco,
Se fué Judas Macaveo
A estar con Dios en el cielo.

                  Nicacio García.

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MAS DETALLES

    Este es el sitio sombrio
De Condell el respetado,
Su viaje ya es preparado
Del marino distinguido,

    Nuestra República entera
Acompaña el sentimiento,
I se ofusca el pensamiento
Por esa alma que se espera;
Su cuerpo murió como era
Del baron de tanto brío;
Le vereis despavorido
Donde su voz no retumba
I sin embargo esa tumba,
Este es el sitio sombrío.

    La hora suprema llegó
De su amarda despedida
Para quedarse sin vida
I su bella alma espiró,
Para la patria legó
Su nombre inmortalizado,
Su heroismo aventajado
Consta en todo el territorio,
Mirando el lecho mortuorio
De Condell el respetado

    Su arrojo fué sin igual
I su pericia admirable,
I su valor inviolable
I en todo constante i leal,
Solo ese lance fatal
Que su existencia ha quitado
Hasta ponerla en el grado,
Por el accidente ya,
Para aquella eternidad
Su viaje ya es preparado.

    Un arrojo temerario
Siempre sostuvo el guerrero
Con un corazon de acero
Amenazaba al contrario,
Que en Iquique a su adversario
Es como lo han referido,
Que no se dió por vencido
En su débil barquichuelo,
Por lo tanto se hace duelo
Del marino distinguido.

    Al fin si la muerte ha sido,
Para que lo premie Dios,
Vino la muerte veloz
Hallándolo arrepentido,
Como ántes fué sucedido,
Que Prat el camino abrió,
I Serrano le siguió,
Riquelme, Orella i Aldea,
Murieron, el lector vea
Que ninguno se rindió.

                  Nicacio García

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LA MUERTE
DEL CONTRA-ALMIRANTE

    Falleció el Contra-Almirante
[En] lo mejor de su edad,
[La] patria pierde un valiente
Sin par i sin igualdad.

    Hé aquí el bravo marino
De valor i resistencia,
A la fuerte lndependencia
Venció porque le convino,
Para todo fué con tino,
En su buque fué triunfante,
Pero el ataque incesante
Su espíritu arrebató,
    Dijo el parte que llegó:
Falleció el Contra-Almirante.

    Vivo i muerto tendrá gloria
Justo será que lo esplique,
Porque en la rada de Iquique
Se coronó de victoria;
En pájinas de la historia
Sellarán esta verdad,
Que una grave enfermedad
Al héroe vino a herir,
Así lo hizo sucumbir
En lo mejor de su edad.

    Jamas conoció el temor,
Como el leon era el cristiano,
Cuando al blindado peruano
Lo resistió con valor.
Arribó con el dolor
Por el peligro inminente,
De Prat, aquel resistente
Del enemigo terrible,
I finando el insencible,
La Patria pierde un valiente.

    Soldado sério i agudo
En la guerra se portó,
I su valor lo elevó,
Hizo todo cuanto pudo
Dándole honor al escudo
De Chile con brevedad,
Todo esto lectores, ya
Murió, revivió su nombre,
Sintiendo todos al hombre!
Sin par i sin igualdad,

    Al fin si esto fué la suerte
Por Condell tales jemidos,
Ablandando los oidos
De la inexorable muerte.
El achaque a polvo inerte
Lo redujo a la mansion,
Mis lineas de duelo son
Que en la tumba o presupuesto
Encierran ya ciertos restos
Del hijo de la nacion.

                  Nicacio García.

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LAS LETANÍAS

    María es la mas hermosa
Que el oro i la perla fina,
Mas que el agua cristalina
Que corre de loza en loza.

    Kyrie eleisón se decia,
Chryste eleisón, por lo tanto,
Como misterioso canto
Para ensalzar a María,
Dei genitris, como guia,
Virgo virginum piadosa,
Mater Chryste poderosa
Del Padre Eterno delirio,
De la tierra al cielo empirio
María es la mas hermosa.

    María, Mater purissima,
I eres tambien inviolata,
Como sois inmaculata,
Conocida por castísima
Oh, Mater amabilisima,
Mater Creatoris, Regina,
Como estela vespertina
En santidá interesante,
I su gracia es mas brillante
Que el oro i la perla ffna.

    Virgo Virjen veneranda,
Virgo potenes princesa,
Que tu santidad embelesa
A que te hablen predicanda;
El mismo moro se hablanda
Mirándote peregrina,
Virgo fidelis divina,
Grata a Dios en su fortuna,
Tan clara como la luna,
Mas que el agua cristalina.

    Vas espirituale sé,
Honorabile fecunda,
Vas insigne sin segunda,
Rosa mistica diré;
Turris Davidica que
Eburnea planta olorosa,
Domus áurea portentosa,
Mar cristalino de gracia
Que corre de loza en loza.

    Al fin, sin comparación
Es Maria Vírjen pura,
No hubo ni hai hermosura
En la celestial mansión.
Sus quince misterios son
Baluartes i defensores,
Han dicho los escritores
De lo antiguo i lo moderno,
Que es la Vírjen, para eterno,
Madre de los pecadores.

ES PROPIEDAD DE
Nicasio García

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UN MILAGRO

    Un milagro del Señor
Fué presenciado i lo vieron:
Con cinco panes, dos peces,
Cinco mil se abastecieron

    Habiendo así regresado
Los apóstoles de union,
De su primera mision
La Pascua habia llegado;
Contaron lo predicado.
Reposad, dijo el Autor,
Ven conmigo, os doi mi amor,
I en un barco se entraron:
Allí todos presenciaron
Un milagro del Señor.

    En el mar de Galilea
En un bajel navegaba,
Con el viento bamboleaba,
I la ola que serpentea
Con las velas juguetea.
En un desierto anduvieron,
Léjos de donde salieron.
Probanza del poderoso:
El milagro pertentoso
Fué presenciado i lo vieron.

    Jesus vió la muchedumbre
De jente que le siguió;
De todos se cendolió
Mirando la fé sin cnmbre,
Los discipulos vislumbre
No tuvieron varias veces.
Alimento si trajeses
La jente ha de menester:
Les dió el Creador de comer
Con cinco panes, dos peces.

    El Redentor preguntó
¿Cuántos panes hai de arreglo?
Sean de acá o del pueblo
Distribuyeran mandó;
El número que alcanzó
De todos los que comieron
En los libros escribieron
Los fervorosos cariños:
Sin contar mujeres, niños,
Cinco mil se abastecieron.

    Al fin, Jesus ordenó
Que a su voz obedecieran,
Los pedazos recojieran
De lo que allí les sobró;
Todo el pueblo se admiró
I para tierra marcharon,
En la mente lo sellaron
Fecha, año, mes e instante,
Se hartaron, i del sobrante
Doce cestos se llevaron

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LOS EVANJELISTAS

    El ajo picó en la col
I la col picó en el ajo,
Entre col i caracol
Entre col, caracol [i] ajo.

    De San Isidro se sabe
Que fué sembrador profundo,
Sembró lo que ofrece el mundo,
Fué de las simientes llave;
Por la Escritura esto cabe
Que en la primavera i sol
El luminoso arrebol
Trajo el agua a mayor prisa,
De modo que en la hortaliza
El ajo picó en la col.

    Los evanjelistas fueron
Otros cuatro sembradores,
Del Evanjelio doctores,
I su cosecha la vieron,
Las semillas que cayeron
Con el mayor agasajo
Del púlpito aguas abajo,
Regaron tiernos planteles,
Centuplicaron verjeles
I la col picó en el ajo.

    San Mateo fué el primero
Que sembró la verdad pura
De la Sagrada Escritura,
I en idioma verdadero;
Matizó del chacarero,
Quemó el abrojo al crisol,
Siendo el terreno un visol
San Márcos se lo bendice,
Al que ove, como quien dice
Entre col i caracol.

    San Lúcas sembró el terreno
Que el Salvador le confiaba,
Lo que en el Misal estaba
Dijo en su sermon sereno,
La Iglesia prestó su seno
I en lista fué su trabajo;
San Juan, el último, trajo
Prucba del Apocalípsis,
Delineando los matices
Entre col, caracol i ajo.

    Al fin, si los que han sembrado
Semillas del Evanjelio,
Habla Francisco i Cornelio,
Sus libros lo han comprobado.
El grano que es derramado
Santo Domingo midió
Que en el suelo se esparció,
I para quien la aprovecha
La misteriosa cosecha
Ciento por uno rindió,

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