MATRIMONIO CIVIL
I CEMENTERTOS LAICOS

    Mui conveniente va a ser
El matrimonio civil,
Muchachas, un seremil
Esposos van ha tener.

    Quiere un roto ser casado
Buscará su concubina,
La llevará a la oficina
Donde se firma el tratado;
I saldrá el descamisado
Contento con su mujer,
Dando al vulgo a conocer
Que es de su zapato la horma,
Para el pobre tal reforma
Mui conveniente vala ser.

    Otros le dirán malvado,
Disoluto, qué habeis hecho,
Atropellando el derecho
Del matrimonio sagrado;
Te vas a ver arruinado
Lo mismo que un perejil,
No importa les dirá el vil
Pues no soi culpable yo,
Si no el diablo que inventó
El matrimonio civil.

    Hombre tomastes esposa
Pero no harás tu fortuna
Porque ha sido sin ninguna
Ceremonia relijiosa;
Sabed que la lei forzosa
Es para la iglesia hostil
Pero ya es verosimil 
Que se ha dado el primer paso,
I van a caer al lazo
Muchachas un seremil.

    Aprovechemos la breva
Que nos da nuestro gobierno,
Ahora que no hai infierno,
Según la reforma nueva;
Esta verdad la comprueba
El príncipe Lucifer,
I si nada hai que temer
Fácil es sacar la cuenta,
Que hoi las viejas de ochenta
Esposos van ha tener.

    Al fin otro gran progreso
Es el de los cementerios,
Importantes puntos sérios
Para el ilustre congreso
En vista de este suceso
Será el cementerio laico,
Allí cual raices de paico
Enterrarán a los rotos,
Como quien siembra porotos
En Quilicura o Polpaico.

        Bernardino Guajardo

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MAS SOBRE LA CAJITA

    No han podido descubrir
De la cajita el culpable:
El descubrirlo no es dable.
Por lo que se oye decir.

    Los diarios calumniadores
De las prensas liberales
Dicen que los clericales
De ella serán los autores.
Pero los conservadores
No cesan de referir
Que esto lo hacen por herir
Al clero su dignidad.
I al que inventó tal maldad
No han podido descubrir.

    Dicen que presos están
Muchas personas por esto,
I que como es un pretesto,
Pronto en libertad saldrán.
Dios sabe si culparán
Al hombre mas respetable;
I no sería admirable,
Por lo que está sucediendo.
Quizás ahora se esté riendo
De la cajita el culpáble.

    Otros diarios dan razon,
I es de contar i no crér,
Que cómo pudo caber
La máquina en el buzon;
Si la presentó un ladron
O una persona notable,
Un futre o un miserable,
Muestre el recibo por prueba.
I como aquí está la breva,
El descubrirlo no es dable.

    En las conjeturas que hago,
Mui estraño me parece
Que la cajita se abriese
Sin hacer ningún estrago.
Aun de bartular no vago,
I solo puedo inferir,
A fuerza de discurrir,
Que el supuesto asesinato
No era mas de un aparato,
Por lo que se oye decir.

    Al fin, no se esté anunciando,
Vuestra excelencia, la muerte;
No quiera tener la suerte
Que otros le estarán deseando.
I sobre este asunto hablando,
Dijo un liberal moderno:
Aseguro a mi gobierno
Que la maquinita tal
No puede ser infernal
Si no viene del infierno.

         BERNARDINO GUAJARDO.

Impreso por P. Ramirez. — Echáurren, 4

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LA MAQUINA INFERNAL

    La vida del Presidente
En grave peligro ha estado:
Asesinarlo un malvado
Queria cobardemente.

    Le hubieron de remitir
Una caja o maquinita
De pólvora o dinamita,
I al abrirla iba a morir.
Mas hubo de discurrir
Que algún peligro inminente
Encerraba aquel presente,
I no la abrió de recelo.
Estuvo como en un pelo
La vida del Presidente.

    Quieren a fuerza de astucia
Hacer esos malhechores
Lo que hicieron los traidores
Con el césar de la Rusía.
En Alemania i en Prusía
Igual cosa han intentado,
I aqui el primer majistrado,
A quien Dios mil años guarde,
Por un infame cobarde,
En grave peligro ha estado.

    Si ningún mal su excelencia
Hace a sus hijos sufrir,
Entónces ¿por qué concluir
A tan preciosa existencia?
El pueblo lo reverencia
I de todos es amado;
I si es en sublime grado
Bondadoso i compasivo.
¿Por qué intenta sin motivo
Asesinarlo un malvado?

    Si la historia es verdadera
I la verdá es descubierta,
Dirá el Presidente: ¡Alerta!
No estoi para la cartera.—
Sensible será que muera
El hombre mas eminente;
Solo el Dios omnipotente
Sabe cuál es su destino;
I ultimarlo un asesino
Queria cobardemente.

    Al fin, causa admiracion
Que la caja misteriosa.
Aunque era tan peligrosa,
No hizo ninguna esplosión.
Cuánta felicifación
Recibió al siguiente dia
El señor Santa María
Por aquella escapatoria;
I aquí concluye la historia,
Dando esta por despedida.

         BERNARDINO GUAJARDO

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UN ORADOR LIBERAL

    Mucho en un club liberal
Habló un orador ratero,
Aun llegó a decir que el clero
Era como un animal.
Fué aplaudido en jeneral
Con atronadora voz,
De la tribuna veloz
Bajó, i a un jóven decente,
Con que se topó de frente
Le tiró el tiro al reloj

    Despues subió otro borracho
I este dijo en la tribuna:
Ver un fraile me repuna
Porque es lo mismo que macho;
Le dieron de chicha un cacho
I medio curado el pillo,
Se bajó i a un futrecillo,
Que estaba cerca a su asiento,
Le sacó con mucho tiento
Un billete del bolsillo.

    En seguida un tagarote
Dijo: yo, señeres, hablo
Francamente por el diablo
No por ningun monigote;
Le cortaria el cogote
A todo predicador
Pidió un trago de licor
I miéntras se lo embutía,
La concurrencia decia:
Viva, viva el orador.

    Un basurero rotoso
Llegó i pidió la palabra,
I dijo: mucho me labra
Lo que miente un relijioso;
Luego otro facineroso
Que no importaba una ficha,
Abombado con la chicha
Dijo mui enfurecido,
Esta en resúmen ha sido
La palabra mas bién dicha.

    Al fin entre tanto caco
I con tan ricos licores
Quedaban los oradores
Mas borrachos que el dios Baco;
En cada palabra un taco
Se echaban los concurrentes,
Discursos tan indecentes
Solo se habrán pronunciado
En ese club reservado
Para los impertinentes.

         BERNARDINO GUAJARDO.

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AL PEQUEN COME CLERIGOS

    El mui liberal Pequen
No deja beato ni beata,
Con las monjas echa guata
I con los frailes tambien.

    Desde que rije la farsa
De los rejistros civiles,
Se ha comido algunos miles
El, i toda su comparsa;
Cuando no los hace salsa
Vivos los echa al sarten,
Para que premio le den
Los que van por esa escala.
De este modo se regala
El mui liberal Pequen.

    Pocos momentos ocupa
Hasta que halla algún pechoño,
I agarrándolo del moño
Pronto lo echa a la chalupa;
Luego despues se lo chupa
I a picotones lo mata,
Para un discurso es el tata
Mejor que un cura civil,
I sin sacarle el añil
No deja beato ni beata.

    Con odio i con ironía
Injuria a los clericales.
Juzgándolos criminales
Esto lo hace dia a dia
Talvez le dé la herejía
Una medalla de plata.
I hasta de una atroz mulata
Quiere hacer un rico fiambre,
Cuando amanece con hambre
Con las monjas echa guata.

    Por la mañana temprano
Sale al rio del Mapocho.
Para ver si caza un mocho
Recoleto o franciscano:
Mereciéndolo en su mano,
Dice ya tengo el sosten.
Si ve llegar en el tren
Una beata siendo bella,
Se saborea con ella
I con los frailes tambien.

    Al fin poniéndose en facha
No deja el Pequen furioso.
De injuriar a un relijioso
I hasta al santo padre tacha;
No se llena ni se empacha
Con tan sabroso manjar,
Su delirio es calumniar
Al sacerdote mas digno,
Pero a mi, Pequen indigno,
Nunca me habeis de chupar.

         BERNARDINO GUAJARDO.

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EL ASALTO AL CLUB
CONSERVADOR

    En el clnb conservador
Situado en la Cañadilla,
Llegó una grande cuadrilla
Hachando a mas i mejor.

    Allí estaban reunidos
Miles de honrados obreros,
Con algunos caballeros
Oradores distinguidos;
I otros mui reconocidos
Andaban al rededor,
Ebrios llenos de furor
I no pasaré por alto,
Que estos dieron el asalto
En el club conservador.

    Los que habian de acudir
Para conservar el órden,
Cometieron tal desórden
Que no es dable referir;
Vergonzoso es el decir
Pero aqui la verdad brilla,
De lo que hizo esa pandilla
Han quedado las señales,
En el club Diego Portales
Situado en la Cañadilla.

    Enfurecida la plebe
Se fué a lo que era saqueo,
Aquel ha sido un salteo
Escandaloso i aleve;
El conservador se atreve
A decir que no se humilla;
Como una infernal guerrilla
De los que están con el mando;
Matando, hiriendo i robando
Llegó una grande cuadrilla.

    Un caballero Martinez
Con el señor intendente.
Vieron efectivamente
Lo que hacian los caínes;
Envainen sus sables, ruines
Dijo aquel noble señor.
A tiempo que un malhechor
A un infeliz arrastraba,
Otro corria i andaba
Hachando a mas i mejor.

    Al fin penoso fué el día
Que en esta gran capital,
Se vió con furia infernal
Tan atroz carniceria.
De Buin mucho se decia
I de Coquimbo otro tanto.
Detén tu mano, Dios santo,
Para que los inhumanos,
No dejen en los cristianos
La desolación i el llanto.

        BERNARDINO GUAJARDO

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LLEGADA DE PANCHO GRANDON
A LA RELOJERIA
DE
GASPAR CONTRERAS

        Autor
A la bajada del puente
Marchaba un huaso bajando
Con poncho al hombro i braceando
Con facha mui imponente.

    A una señora de moño
Le preguntó i dijo así:
¿A onde zerá pua quí
Esa calle de Gorgoño?

    La señora lo miró
Con una mirada brusca
I le dijo: a mano izquierda
Está la calle que busca.
        Huaso.
    En la calle que le nombro
Sabrá que encontral yo quero
A un tal don Gaspal Contrera
Que hicen ques relozero.
        Señora.
    Andando usted media cuadra
Donde hai un reloj colgado.
Ahi vive el caballero
Por quién usted ha preguntado
        Autor.
    El huaso llegó a la puerta
I dice de esta manera:
Estés la relozeria
Del heñor Gaspal Contrera.

    Contreras sale al instante
I viendo un huaso tan grande
Le dice yo soi Contreras
I estoi para que me mande
        Huaso.
    Muchas gracias zu merzé
Por usté se puée hicil
Que yo no pueo mandal
A quen hebo de zelvil.
        Contreras.
    Señor, ahí tiene asiento
Si gusta puede sentarse
¿Que busca por estos mundos?
Ya puede claro esplicarse.
        Huaso.
    Ha de zabel caballero
De que agora necezito
De que usté en primer lugar
Me vea este relozito.

    Mea hicho otro relozero
De qués un reló mui rico
I enüelto en papel de zea
Lo treigo aqui en el bolzico
        Autor.
    Contreras tomó el reloj
I en conocer no dilata
Que es un reloj de juguete
Con las tapas de ojalata.
        Contreras.
    Este si que es reloj rico
De farica acreditada
La máquiña no la entiendo
Porque es algo complicada.
        Huaso.
    Mé! i como ijo García
Que a usté tanto lo conoze
Quera güeno pa poezía
I pa componer relozes.
        Contreras.
    Amigo quiere decirme
Ya que con usted converso
¿Que tiene que ver mi oficio
Con el arte de hacer versos?

        Huaso.
    Es que yó tamien soi güeno
Cuando se ofrehe pallar
I por eso ñor Nicasio
Mea hejao en zu lugar.
        Contreras.
    Ya saco por consecuencia
Por esa contestacion
De que usted será el insigne
Poeta Francisco Grandon.
        Huaso.
    Yo no zeré tan insiuno
Como usté heñor Contreras
Pero poimos cantar
Del cóliga i lo que quera.
        Contreras.
    A proposito del cólera
Quiero preguntarle amigo
Si también anda este mal
Allá en su apartado abrigo
        Huaso.
    Allá ha pegao juertazo
I ha dejao casa zola
Que a toititos por parejo
Lo ha hecho parar la cola
        Contreras.
    Me mueve a curiosidad
I usted, como se ha escapado
Que ha venido por aquí
I el cólera no le ha dado.
        Huaso.
    Ande heñor por la pucha
De que en Concon i Rauten
Con la bostita he caballo
Lemos sacado mui bien.
        Contreras.
    Con la bosta de caballo
Buen medicamento es ese
Era bueno que en Santiago.
De médico se metiese.
        Huaso.
    A mí me dió una lipiría
De haber comio melón
I con la bosta caliente
Se libró Pancho Grandon.
        Contreras.
    Con estiercol de caballo
Usted mejoró tan pronto
Es decir que esta epidemia
Respeta mucho a los tontos.
        Huaso.
    Poco a poco on Contrera
No ze quera propazar
Mire que yo zoi güen pueta
I bien güeno pa peliar.
        Contreras.
    No haga caso don Panchito
De las palabras de un loco
Que decirle tonto a un huaso
Eso es docirle mui poco.
        Huaso.
    Una vez ques bufonáa
La que acaba de hecil
Hablando de lepidemía
Bien poimos prozeguil
        Contreras.
    Digame si por allá
No han hecho algún lazareto
Porque el cólera en las casas
Los arruina por completo.
        Huaso.
    Hicen qui hai un nazareto
Hon diai doutores mui práutico
Pero no zana ninguno
Yendo con cólico asiáutico.
        Contreras.
    Si ha estado en Valparaiso
Digame amigo grandote
Si tambien habrá llegado
Por allá, este cruel azote.
        Huaso.
    I mucho qués tan bramático
I de güena endiucacion
Mestá hiciendo grandote
I sabe que zoi Grandon.
        Contreras.
    I se el cordon sanitario
Hasta Montenegro está
Quisiera saber don Pancho
¿Cómo pasó para acá?
        Huaso.
    Ande heñor por la maire
Que allí lo queamos vario
Haciendo la curentela
En el coiron solitario.
        Contreras.
    En el tiempo que allí estuvo
Tambien quisiera saber
¿Gastaban de su bolsillo
O les daban de comer?
        Huaso.
    Ande cumpa que allastaba
Mui caraza la comia
Que por una tasecardo
Hasta medio Ze pehia.
        Contreras.
    ¡Jesus que caldo tan caro!
A mi me ha causado susto,
Cada i cuando se peia
Olería usted a su gusto.
        Huaso.
    Déjeze de truneria
Heñor Contreras por Dios
Que ya quea poco tiempo
Paque cantemos los dos.
        Contreras.
    Es decir que se quiere ir
Sin haberme contestado
Si este terrible flajelo
A Valparaiso a llegado.
        Huaso.
    Yo no ze ná de fraquelo
Porqueso pa mí es mui nuevo
Le hiré que los porteños
Tan que no les cabe un güevo.
        Contreras.
    En el valle de Aconcagua
Dicen que ha dado mui fuerte
Este mal, i a miles de hombres.
Les ha causado la muerte.
        Huaso.
    On Gaspal en San Felipe
Murió mi compaire nacho
En Catemo i en San Roque
Ei han muerto como diacho
        Contreras.
    ¿Que me cuenta de Quillota
De la Cruz i la Calera
Prohiben siempre la fruta
O la come aquel que quiera?
        Huaso.
    Ta enojáa como diantre
Esa jente quillotana
De ver que sestán puiriendo
Los peros i las manzanas.
        Contreras.
    Para los agricultures
Aquí ha sido cosa séria
Les privan vender su fruta
I hoi jimen en la miseria.
        Huaso.
    Es decil que pior quel cólega
Pa ellos ha zido esta plaga
Diambre se van a morir
Si el gobielno no les paga.
        Contreras.
    No hai cuidado, amigo mio
Que el gobierno es jeneroso
¿Como ha, de dejar muriendo
A tantos menesterosos?
        Huaso.
    Saurá cumpita Contrera
Que ya se vá ziendo tarde
Deseo ir ha comel argo
Porque ya me muero de hambre.
        Contreras.
    Vaya usted con Dios mi amigo
I que le haga buen provecho
Puede volver cuando quiera
A defender su derecho.
        Huaso.
    Mañana temprano güelvo
En lugar de ñor García
Para contestar por él,
Esta grande alegacía.
        GRANDON I CONTRERAS
Continnará.

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Fusilamiento
del reo Remijio Aburto en San-
tiago

—9 de Octubre de 1894—

    El nueve por la mañana
A las cinco, del presente,
Se postraba penitente
De Aburto el alma inhumana;
Su muerte estaba cercana,
Por esto de su celdilla
Suplicó que a la capilla
Se le condujese a orar,
Para el perdon alcanzar
En el templo, de rodilla.

    Mas de dos horas duró
Del reo aquella agonía,
Hasta que una voz se oía
«Ya es hora»: El se estremeció;
Allí la calma perdió
Y entre lágrima y sollozo
Lleváronle al calabozo:
Su marcha iba a preparar,
Allá do iria a encontrar
Su alma el eterno reposo.

    Al tiempo de su partida
Para aquel fatal destino,
Pidió le sirviesen vino
En lo último de su vida;
Era su postrer bebida,
Y en tan grave situacion
Les pidió a todos perdon
Y su calvario afrontaba,
Miéntras tanto caminaba
Entre llanto y confusion.

    En el banquillo fatal
Se ve a Aburto bien atado,
Solo espera el desdichado
El golpe de lei penal;
Y a una siniestra señal
Los rifles balas bomitan
Los corazones palpitan
Ante un cuadro tan atroz
Tan estúpido y feroz
Que al de salvajes se imitan.

    ¡¡Oh, justicia de terror
De desgraciados que jímen
En que se castiga un crímen
Con otro crimen mayor!!
Llamais como espectador
Presencie tu desacato,
Vuestro vil asesinato
Al pueblo que se pervierte,
A aquel cuadro de la muerte
De vuestro juicio insensato!!

        Tiberio Graco.

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La toma del «Huáscar»

—8 de Octubre de 1879—

    Era en la escuadra peruana,
El mejor buque de acero,
La gran nave capitana:
El terror de Chile entero.

    Grau, atrevido almirante
En su Huáscar se paseaba
Caza a trasportes les daba
Y en todo salia avante;
De su flota era el jigante,
Aunque no peleó en Chipana;
Deseaba de buena gana,
Encontrarse cual García,
Porque el que tanto corria
Era en la escuadra peruana.

    En las aguas se mecia
De ese solitario mar,
Buscando a quien desafiar
Cuando ningun buque habia;
Y luego que comprendia
Que nuestre Blanco altanero,
Deseaba con todo esmero
Pescar aquella gaviota,
Volaba de aquella flota
El mejor buque de acero.

    Era el terror que razgaba
Las aguas con lijereza,
Y con toda su fieresa
Nuestros puertos bombardeaba;
Allí el Leviatan tronaba
Con su fuerza soberana,
Paseando bandera ufana,
De nuestra escuadra inocente;
Que al fin cayó aquel valiente
La gran nave capitana.

    Un dia de madrugada
Iba a hacer caza mui presto
I se encontró de mampuesto
Con nuestro Blanco Encalada;
Allí fué la encrucijada
Y el crujir de dientes fiero,
Como coleaba el cañonero
Sin hacer su arranca-escapa,
Por fin, rindióse de yapa
El terror de Chile entero.

    Adios pues, terror de mares!
Adios pues coloso fiera,
Caza buques de madera
No volvereis a tus lares.
¡Calma, calma tus pesares!
Hoi eres Huáscar querido
Ya no mas serás rendido:
Hoi eres Huáscar valiente,
En todo este continente
Jamas por jamas vencido.

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La llegada de monseñor Macchi,
delegado apostólico

    A devolver la visita
Que le brindó don Mariano,
Vino este santo Decano
A esta tierra bendita;
Tambien a hacer su carguita
Viene cual otro Delfratte;
Que no dejó escaparate
Que no vació y alcancia;
Tomando por regalia
En la cama el chocolate.

    Cuando Macchi aquí arribó
Lo recibió el Intendente,
Don Ramon Jara y su jente
Que este señor invitó.
Don Anjel se le postró
Todo lleno de sonrojo,
Convalesciente del ojo
Que de un aire fué atacado
El santísimo prelado
Por hábil de puro antojo.

    En la velada y banquete
Han gastado ya sus miles
Beatos y beatas serviles
Por servir al Gran Bonete;
Por ser de Leon el paquete
Que a Chile envia ofreciendo,,
Miéntras este se está muriendo
De hambre, Macchi hace su carga,
De pesos; luego se larga
A Roma el buen Reverendo.

    Si la Santa Rellijion
Del Cristo Macchi profesa
Reuse con entereza
El regalo en su mision;
Dele vuelta a su bolson
Al hospital y al mendigo,
Y se llevará consigo
De aquí un mar de bendiciones,
En vez de las maldiciones
Cual a Delfratte, su amigo.

    Mas, si sigue recojendo
Chauchas, banquetes, veladas;
Son las mismas embajadas
Que del Papa estamos viendo,
Las que deja pereciendo
Por medio del fanatismo;
De ignorante pauperismo
Del beato y beata ignorante,
Que [ ]en patria amante
Si no en Roma el patriotismo.

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