TRAICION DE LOS CHOLOS
A LOS CHILENOS

       Traicionaron a Dublé,
    En Locumba los peruanos
    Ya los infames marranos
    Pagaron su mala fé.

    Cuando a este pueblo llegó,
El jefe i su poca jente
Un cura amistosamente
A almorzar lo convidó,
Este juró i perjuró
Como bien claro se vé
Asegurando de qué
No habia alli guarnicion,
Con la mas negra traicion
Traicionaron a Dublé.

    Albarracin i su jente,,
En las casas se ocultó
I al descuido des pegó
El golpe traidoramente;
El peligro era inminente
Para nuestros ciudadanos,
Entre tantos inhumanos
Que rodeados los tuvieron
Esta gran hazaña hicieron
En Locumba los peruanos.

    Ocho pudieron librarse,
I otro arriba de una higuera
Se salvó de tal manera
Que no es dable figurarse;
Esto pasó por confiarse
De curas anticristianos,
En busca de esos tiranos
Fué una guerrilla chilena,
I sufrieron doble pena
Ya los infames marranos.

    Ciento quedaron tirados
En zanjas i pajonales,
Aprendan cholos fatales
A pelear como soldados;
Bravos, piadosos i honrados
Mirá de ellos i aprendé
Si quereis que el cielo os dé
Dones, gracias i favores,
Breve mulatos traidores
Pagaron su mala fé.

    Por último digo al fin,
Sentiré hasta ir a la tumba
No haber hallado en Locumba
Al famoso Albarracin;
I al cura que tal festin
A nuestros chilenos hizo,
En el falso compromiso
De aquel aparente halago,
Para que reciba el pago
Buscarlo será preciso.
       Bernardino Guajardo.
    Impr. de la Libr. del Mercurio.

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BOMBARDEO DEL CALLAO
DE LIMA.

       El Callao fué destruido,
    Puerto tan fortificado
    Para ser mas arruinado
    Fuego sobre él ha llovido.

    Primero el Huáscar rompió
El fuego sobre las naves
Peruanas como bien sabes
I el combate principió;
Piérola casi perdió
En ese instante el sentido,
Veintidos de abril ha sido
Dia de tristes escenas
Por las metrallas chilenas
El Callao fué destruido.

    Angamos con sus cañones
Hizo tanta operacion
Que puso en gran confusion
A todos los maricones;
Los que Jaimes llama leones
I que tanto ha ponderado,
Se hallaban en un estado
De tribulacion tan cruel,
Que abandonaban a aquel
Puerto tan fortificado.

    Del fuerte de Santa Rosa,
Gruesas granadas tiraban
Que a los buques no alcanzaban
Ni hacian la menor cosa;
A la Union tan respetuosa
Averiada la han dejado,
I un torpedo reventado
En tierra a muchos mató,
Esto en el pueblo pasó
Para ser mas arruinado.

    En tierra bastantes muertes,
Tuvieron i así lo creo
Miéntras duró el tiroteo
De los buques con los fucrtes;
Muchos quedaban inertes
Ademas de tanto herido,
El Perú se ve futido
I es que lo compadezcamos
Del Huáscar i del Angamos
Fuego sobre él ha llovido.

    Al fin en la poblacion,
Incendios se divisaban
Las bombas que reventaban
Hacian tal esplosion;
En aquella situacion
Solas estaban las calles,
Los alaridos, los ayes
El oir, no era capaz,
I yo en pocos dias mas
Daré mejores detalles.
       Bernardino Guajardo.
    Impr. de la Libr. del Mercurio.

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CARTA
DEL JENERAL PILILO A PIÉROLA.

       Señor Piérola: ¿qué piensa,
    Por qué no pide la paz?
    Su jente ya no es capaz
    Para ponerse en defensa.

    La mas pestilente ruina
Ha caido en su nacion,
Cual si fuese maldicion
De la justicia Divina;
De Chile i de su marina
Espere la recompensa,
Nuestra jente va propensa
A darle el golpe de gracia,
I si usted ve tal desgracia
Señor Piérola, qué piensa?

    Usted bien sabe que el hambre
Acaba con sus soldados,
I los verá tan delgados
A mancra de un alambre;
I aunque grande es el enjambre
No hai uno que sea audaz,
Solo Jaimes el falaz
A su perdicion lo anima,
I antes que vamos a Lima
¿Por que no pide la paz?

    Aquí el jeneral pililo
Dice que se atreve solo
A derribar todo cholo
Traidor como el cocodrilo;
Este morirá tranquilo
Antes de volver atras,
Si continúa tenaz
Esta guerra sin cuartel,
Para batirse con él
Su jente ya no es capaz.

    Si ya ve lo que le pasa
Por seguir su mala estrella,
O mejor dicho la huella
Que le dejó Prado i Daza;
I en situación tan escasa
Podia darle vergüenza
El publicar por la prensa
Tan fantásticos discursos,
No teniendo ni recursos
Para ponerse en defensa.

    Al fin pobre nacion chola,
Que ántes fuistes la mas rica,
Hoi a Lima, Tacna, Arica,
La miseria las asola;
Baje el soberbio la cola
I con todo su cortejo,
Evite el último riejo
Antes que al abismo lo eche,
Necesario es que aproveche
Del enemigo el consejo.
       Bernardino Guajardo.
    Impr. de la Libr. del Mercurio.

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TRIUNFOS PERUANOS.

       Peruanos i bolivianos
    Ninguna accion han perdido,
    Chile es el que está futido
    Esto dicen los cuyanos.

    En Tarapacá i la Noria,
En Pisagua i en Dolores,
El Perú i sus vencedores
Se coronaron de gloria;
Si de ellos es la victoria
Con razón están ufanos.
Pronto tendrán en sus manos
Toda la escuadra chilena,
Se encuentran mui en la buena
Peruanos i bolivianos.

    Sus salitreras les dan
Para gastos de la guerra,
Asi es que por mar i tierra
Han triunfado i triunfarán;
En Agua Santa sabrán
Que el chileno fué vencido,
I en Locumba han perecido
Los rotos tan afamados,
Esos dos pueblos aliados
Ninguna acción han perdido.

    En Calama i en Mollendo
Los bravos cholos triunfaron,
I los chilenos quedaron
En un desastre tremendo;
Sobre el Callao comprendo
Lo bien que se ha defendido,
Buendia premiado ha sido
No aleguemos ignorancia,
Todo en el Peru es ganancia
Chile es el que está futido.

    El Huáscar no fué cautivo,
La Pilcomayo tampoco
I el que lo crea es un loco
Porque esto no es efectivo;
Grau también está vivo
Lo vieron por esos llanos
Junto con unos paisanos
Trepando una cordillera,
Como cosa verdadera
Esto dicen los cuyaños.

    Al fin las armas chilenas
De miedo se rendirán,
I al Peru le pagarán
Millares de berenjenas;
I membrillos por docenas
Lúcumas i peras motas,
Cendaños, bolas, pelotas,
Perros, gatos i borricos,
Así es que cholos i cuicos
Se van a poner las botas.

       Bernardino Guajardo.
    Impr. de la Libr. del Mercurio.

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¡VIVA CHILE!
TOMA DE TACNA

       En Tacna los dos aliados
    Nuestro ejército esperaban,
    Seguros del triunfo estaban
    I ambos fueron derrotados.

    Como cosa de misterio
Ya los cholos inferian
Que en ese sitio debian
Encontrar su cementerio;
Principió el combate sério
I nuestros bravos soldados
Sobre los atrincherados
Se fueron a bayoneta,
Quedando en ruina completa
En Tacna los dos aliados.

    Desde las siete tuvieron
Un terrible cañoneo,
Solo en este tiroteo
Mas de dos mil perecieron:
I a los cobardes que huyeron
Funesta muerte les daban,
Maniatados se entregaban
A los de caballería,
Los que con tanta osadía
Nuestro ejército esperaban.

    El afamado Campero,
Bravo jefe boliviano.
Por el noble Baquedano
Viene herido i prisionero.
No sabemos de Montero
filos que lo acompañaban:
Huyendo se dispersaban
En distintas direcciones,
I en sus ricas posiciones
Seguros del triunfo estaban.

    Duró el combate nueve horas,
Dejando los maricones
Para Chile ocho cañones
I cuatro ametralladoras.
Nuestras armas vencedoras
I sus rotos alentados,
A los traidores malvados
Hicieren morder la tierra:
Creian ganar la guerra,
 I ambos fueron derrotados.

    Viva el bravo jeneral
I su valerosa gente
Que triunfó completamente
Con fuerza tan desigual.
A este caballero leal
Bien podria su excelencia
Cederle la presidencia,
Pues es en estos instantes,
De méritos relevantes
I casi sin competencia.
       Bernardino Guajardo.
    Impr. de la Libr. del Mercurio.

Nota: La toma de Tacna fue 26 el mayo de 1880.

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SÚPLICA AL POETA LILLO

    Lillo si estas agraviado
Por que yo te he desmentido,
Que me perdones te pido
I siempre serás mi amado:

    No tengas conmigo agravio
Esto pongo en mi defensa,
I perdonar una ofensa
Es deber de todo sabio;

    Por eso querido Antonio
Os ruego que asi lo hagais,
I si no me perdonais
Talvez, te lleve el demonio;

    Sabés que no fué acción buena
Cuando mi firma tomaste,
I de mi parte quedaste
Exento de culpa i pena;

    Por tal jenerosidad
I viendo lo que tu has hecho,
Solo estaba en mi derecho
Perdonar vuestra maldad;

    Espero que prontamente
Me concedas el perdon:
Ese noble corazón
Será para mí induljente;

    Perdóname al fin, por Dios,
I observa lo que te digo,
Si te muestras mi enemigo
Es doble peor para vos;

    Yo no me creo de cuentos
Que los muchachos me dan,
De mí mucho te dirán
Pero con falsos inventos;

    Conoces que yo te aprecio
Desde que te conocí,
I tú me tratas a mí
De viejo imbécil i necio;

    Cuanto dices es verdad
Aunque lo digas por chanzas,
I querer tomar venganza
Seria una necedad;

    Por lo tanto necesito
Que me des contestacion;
I una clara esplicacion
Sobre lo que aquí va escrito;

    No dejes de contestarme
Cuando tengas ocasion,
Como sea tu intencion
Con todo he de conformarme;

    Sabiendo yo tu respuesta
Quedaré mui complacido,
I seré tu agradecido
Aunque sea una protesta;

    Al fin amigo Gaspar,
De la Tapia no se asombre,
Al ver este estraño nombre
Misterioso i singular.

                  Bernardino Guajardo.

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POBRES GALLEROS.

    Abajo los reñideros
Ordena la autoridad.
La municipalidad
Arruinará a los galleros.

    Queden solo las carpetas
Pues dejan mas que las riñas,
Donde van hasta las niñas
Juguetonas i coquetas;
Las alcancias repletas
Entregan los gariteros,
Allí muchos caballeros
Su ruina van a labrar.
Por eso mandan echar
Abajo tos reñideros.

    Las canchas i los billares
Estas serán permanentes,
Desde que pagan patentes
Aunque son juegos de azares,
Se pueden ganar millares
Cuando hai oportunidad,
No se consienta maldad
Pleitos ni ningun desórden.
Miéntras otra nueva órden
Ordena la autoridad.

    Si las canchas se prohiben
I los billares tambien,
Arreglen un pigüichen
Los que de la usura viven:
I verán como reciben
Mas hónorabilidad.
Para todo hai libertad,
I a este corrompido pueblo
Quiere ponerlo en arreglo
La municipalidad.

    Echen de empeño al garrote
I consigan una rueda,
I en caso que no se pueda
Qué hará tanto tagarote;
Quedarán hasta el cogote
En sucios resumideros,
Contra dichos garroteros
Trabajan desde el principio,
I este nuevo municipio
Arruinará a los galleros.

    Al fin los municipales
Parece que han prometido
Derribar a los que han sido
Oríjen de tantos males,
Las consecuencias fatales
Todo Chile ha presenciado,
I si esto no es remediado
La plaga será implacable,
I podia ser culpable
Hasta el ilustre Senado.

                  Bernardino Guajardo.

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LLUVIA MILAGROSA.

    Julio en el último dia
Mandó la lluvia deseada,
Mucho se la agradecemos
Aunque vieno algo atrasada.

    Después de tanto pedir
A san Isidro glorioso,
Un milagro portentoso
No se pudo conseguir;
Ya comenzaba a morir
De hambre el ganado que había,
La peste tambien cundia
I vino en este intermedio,
A traernos el remedio
Julio en el último dia.

    Tal era la mortandad.
En aquellos seres brutos,
Por falta de los productos,
Causa de la sequedad;
Pero la suma bondad
De la madre inmaculada,
Que a la alma mas desdichada
Siempre cubre con su manto.
Por ruegos a su hijo Santo
Mandó la lluvia deseada.

    En agosto puede ser
Que tengamos abundantes
Lluvias, i que los habitantes
No tengan que perecer;
Esto nos dá gran placer
Aunque trabajos pasemos,
De todos modos debemos
Dar las gracias a María,
I aunque la lluvia es tardía,
Mucho se la agradecemos.

    Por el sur i por el norte
Con mucha fuerza ha llovido,
I aquí el aguacero ha sido
De nada ménos importe;
Dios quiera que no se corte
La lluvia ya principiada,
Si prosigue su jornada
Será lo mas conveniente,
Para todo ser viviente
Aunque viene algo atrasada.

    Al fin ya el milagro se hizo
San Isidro labrador,
El compasivo Hacedor
Ponerlo en libertad quiso;
I nos manda de improviso
El tan deseado aguacero,
I para que el chacarero
Labre el terreno i siembre,
Si nos lloviese en setiembre
Nos hará el bien por entero.

                  Bernardino Guajardo.

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ANUNCIO I MILAGRO
DE UN PROFETA.

    Los diarios han publicado
De que ha de salir el mar;
Esto se ha de ejecutar
El dia ménos pensado.  

    Un piadoso caballero
Que es de Limache vecino,
Para su mesa previno
Hacer matar un cordero;
I un anciano pasajero
Le pidió uno regalado;
El jeneroso hacendado
Le dijo que lo escojiera
Esta historia verdadera
Los diarios han publicado.

    El anciano degolló
Su cordero i en el acto,
A manera de holocausto
Como Elias lo inmoló:
Solo con el rico habló,
I al cuál hubo de avisar;
Señor debeis retirar
Del banco vuestra fortuna,
Yo lo sé sin duda alguna
De que ha de salir el mar.

    Cuando el anciano por cierto
De allí desapareció,
En el ganado se vió
Vivo al corderito muerto,
Este prodijio en el puerto
Mucho ha dado que pensar
Ya se principia a mudar
Al cerro bastante jente,
Creen que positivamente
Esto se ha de ejecutar.

    La prensa compadecida
A los porteños advierte,
Para librar de la muerte
Preparen su salvavida
El mar hará su salida
Como en el Perú ha pasado,
Ya por lo profetizado
Claro se deja entender,
Que esto puede suceder
El dia ménos pensado.

    Al fin la contestacion
Del rico no se ha sabido,
Ni yo mas detalles pido
Para hacer mi narracion;
Solo digo en conclusion
Al darle publicidad,
Ya como una realidad
El milagro se ha contado
Mas no sabemos que grado
Tendrá de veracidad.

                  Bernardino Guajardo.

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Romance històrico.

Bernardino Guajardo

    Despues de mi testamento,
Amados lectores, quiero
Dejaros una memoria,
O mejor dicho, un recuerdo;
Quizas por última vez,
Admitid mi corto obsequio.
    Ya el año sesenta i seis
Escribí una historia en verso,
De cómo llegué a esta tierra
Cuando los godos perversos
Conquistaron la nacion
I de ella se hicieron dueños.
En esa historieta dije
Cómo creci en este pueblo,
Hasta llegar a ser hombre
Malo i bueno entre los buenos.
Veinte años han trascurrido
Desde esos tristes sucesos,
I en este largo período
Vais a saber lo que he hecho.
Vivir siempre como niño,
Sin aprovechar el tiempo:
Muchos me juzgan con plata,
I al contrario, solo tengo
Algunas, aunque pequeñas,
Drogas, trampillas i enredos.
¿I cuál ha sido la causa?
Vais, lector mio, a saberlo:
Yo fui desde mi niñez
Mui aficionado al juego,
Vicio que me dominó
Hasta llegar a ser viejo,
I nunca pude dejarlo,
Porque jamas hice empeño.
Yo pasaba en la carpeta
A veces el dia entero,
Perdiendo lo que era mio,
Por interes de lo ajeno.
Como fui algo pillastron
I tuve bastante injenio,
Esto era lo que me hacia
Caer al resumidero.
Mas viendo que la moderna
Mil cosas ha descubierto
Para ganar con ventaja
A los que no son mui necios,
Un dia vi i observé,
Jugando con uno de éstos,
Que me tenia ganados
Tres billetitos de a peso;
Me levanté, i dije: amigo,
Conténtese usted con eso.
Salí de aquella tertulia
Imajinando i diciendo:
¡Válgame el poder de Dios!
¡Hasta cuándo seré leso!
I desde aquel mismo instante
Traté de poner remedio.
Dejé de jugar al naipe,
Pero me boté a gallero,
Labrando siempre mi ruina
I perdiendo mi dinero,
Topando los sobornales
Cuando estaban de ocho a medio.
Algunas veces ganaba,
Pero allá por lo tio Diego.
Esta nueva diversion
Me hizo llegar al estremo
De decir que no pagaba
Un dia por un careo,
Que era malo, pero el juez
Sentenció de que era bueno.
Despues de reflexionar,
I conociendo mi yerro,
Fui a pagar lo que debía;
Pero llevaba el intento
De no ver ninguna riña
I de no apostar ni medio.
Saqué mi plata i pagué
A los que estaba debiendo;
I en el mismo acto salí
De corazon maldiciendo
Dichas casas, porque son,
La verdad pura, un infierno,
Donde el que pierde maldice,
I solo se oyen reniegos,
Herejias i otras voces
Que las dejo en el tintero
Mas bien, por no publicarlas
I escandalizar al pueblo.
Entren por curiosidad
En una casa de juego,
I verán lo que conversan
Niños bastante pequeños,
I los grandes les celebran
En lugar de reprenderlos;
Así es que aquellos muchachos,
Como digo, tan modernos,
Perdiendo, solo se aplican
A hacerse bravos rateros.
En esto la policia
Debiera poner remedio;
Pero qué remedio habrá
Cuando ya por todo el reino.
De Chile solo se ven
Muertes, robos i salteos:
Han robado en la intendencia
De nuestro vecino puerto,
I no se puede saber
Quiénes los ladrones fueron.
Ya ven hasta dónde llega
Elr audaz atrevimiento,
I nadie puede ignorar
Cuál será la causa de esto.
Sea de ello lo que fuere,
Yo por mi parte protesto
Detestar todos los vicios
Que traen males funestos,
I para arreglar mi vida
Tal como yo lo deseo,
Voi a poner por testigos
A niños, mozos i viejos,
I les encargo tambien
Que aprovechen mis consejos,
I vivan de su trabajo,
Que es lo mas lindo i mas bueno:
Desde ahora en adelante,
Yo, con vender mis cuadernos,
Algo al fin he de juntar
Que sirva para mi entierro.
Reconociendo que voi
Llegando al dia postrero,
Ya que tan perverso he sido,
Quiero entrar en arreglo;
Para esto pido el auxilio
De la virjen del Carmelo,
Que es madre de pecadores
I de los tristes consuelo.
A vos, señora piadosa,
Madre del divino Verbo,
Del Santo Espiritu esposa,
Oh, hija del Padre Eterno,
Tú serás mi defensora
En el tribunal supremo;
No me desampares, no,
Por los sagrados misterios
Del santísimo rosario
I los santos evanjelios, 
I por la pasión i muerte
De vuestro hijo sempiterno,
Que en una cruz afrentosa
Murió por nuestro remedio.
Oh divino redentor!
Oh mansísimo cordero!
Oh inmenso mar de bondad!
Oh rei de tierra i de cielos!
Del mas grande pecador,
Que quiere ser de tu gremio,
Una lágrima es bastante
Para que le deis el premio
De la eterna salvacion,
Segun su arrepentimiento.
Padre misericordioso,
Permitid que los incrédulos
Te alaben i te bendigan
Como a su Dios verdadero,
Para que, desengañados,
Pasen a hacerse tus siervos.
Tú, señor, que trasformais
En mansos a los soberbios,
Dales a saber que sois
Rei de todos los imperios;
I de mí no te olvideis,
Ni del gran pueblo chileno,
Que profesamos tu fe
I que solo en tí creemos
Ya veis lo que está pasando
I lo que está sucediendo
Con los que han dejado atras
A Calvino i a Lutero.
Dios mio, no permitais
Que ninguno apostatemos,
Por no caer al abismo
Mas horrible i mas tremendo.
I a vos, queridos hermanos
Católicos, recomiendo
Que perseveren constantes
I de este modo seremos
Bendecidos del Señor,
I al salir de este destierro,
Una eternidad de gloria
[O]s dará el autor supremo.
    Ya de todos mis lectores
Me despido al fin con esto;
I todos en jeneral,
Cuando sepan que yo he muerto,
Por el descanso de mi alma
Rezarán un padre-nuestro,
I en pago guardá el retrato
Del que ha sido i es su maestro.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Impreso por P. Ramirez.— Echáurren, 6.

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