LA INFLUENZA EN CHILE

    Ya la influenza nuevamente
En Chile viene atacando;
Uno por uno llevando
Al viejo i al inocente.

    Tan terrible enfermedad
Nos causa mucha inquietud,
Porque perder la salud
Es mucha calamidad;
En algunas partes dá
Este gran mal, de repente,
I cualquiera está impasiente
Por suceso tan temible;
Viene con furia terrible
Ya la influenza nuevamente.

No hai persona a quien no aqueje
Esta epidemia reinante,
Porque a nadie sin su parte
Hai que descontento deje.
Si hai alguno que se queje
Poque se está libertando,
Se verá un dia rabiando
I diciendo con tristeza:
La influenza con lijereza
En Chile viene atacando.

    En tres épocas ha estado
A hacernos una visita
Esta enfermedad maldita
Que a todos ha disgustado
Donde quiera que haya dado
Se han quedado lamentando
I muchos quedan llorando
Si se muere algún pariente,
Porque viene lentamente
Uno por uno llevando.

    Ya no encuentran los doctores
Remedios para calmar
El continuo malestar
Que causan estos horrores.
Muchos son los sinsabores
Que pasan continuamente
Los deudos i los dolientes
De todo el que enfermo está
Pues este mal le dará
Al viejo i al inocente.

    En fin, Dios permitirá
Que nos abándone un dia
Esta epidemia que envia
En castigo a la maldad;
I talvez sucederá
Si por mal camino vamos,
Que alguna vez perezcamos
De este o de otro flajelo;
Temiendo al mal, sin consuelo
Al presente nos hallamos

Ver lira completa

GRANDES CHOQUES

de trenes

MUERTOS I HERIDOS

    En ferrocarril, tectores,
Ya no se puede viajar
Porque suceden horrores
I desgracias sin sesar.

    Increible es que ocurriera
Lo que actualmente sucede,
Que ya nadie viajar puede
Si acaso morir no espera.
Al que atormentan de veras
Del mundo los sinsabores,
No manifiesta temores
De morirse en un momento;
I viaja sin sentimiento
En ferrocarril, lectores.

    Todo aquel que mal se siente
I del mundo está aburrido
Se sube al tren, decidido
A morirse de repente;
Por eso, prudentemente
Nos debemos preservar
Si queremos conservar
Por algún tiempo la vida,
Porque ya es cosa sabida
Que no se puede viajar.

    Choques i desrielamientos
Son sucesos cotidianos,
I estos heches inhumanos,
No han servido de escarmiento;
Tales acontecimientos
Nos causan muchos temores
I nadie podrá, señores,
Viajar con tranquilidad,
Porque no hai seguridad
I son muchos los horrores.

    Las pérdidas personales
Que se han de esperimentar
Son muchas, a no dudar,
Aunque algunas son casuales.
De los desastres totales
No se ha podido sacar
Resumen, i es de esperar
Que no pasen adelante,
Porque males hai bastantes
I desgracias sin sesar.

    Remedio aún no se pone
Para poder evitar
Que se tenga que matar
Todo el que a viajar se espone.
Vivanco es el que dispone
De la vida del viajero
Tiene interes verdadero
En que ocurran mil atrasos,
I sucedan VIVANCAZOS
Que asombren al mundo entero.

    Imp. de LA JUSTICIA, Eyzaguirre 84-B

Ver lira completa

DECLARACION DE AMOR

    El corazon me has robado
Al mirarte en la pradera,
I con tu gracia hechicera
A mi alma has cautivado

    Desde el dia en que te vi
I admirando tu hermosura
Contemplando tal lindura
Quedé prendado de tí;
No sé que pasó por mí
I esto siempre lo he dudado,
De amor me quedé extasiado
Al verte por vez primera;
Con tu cara placentera
El corazon me has robado

    Eres la fior mas hermosa
Del jardin del Paraiso,
I al mirarte de improviso
Me has parecido una diosa;
Una palabra amorosa
Tuya, siendo verdadera.
Con gusto la r[e]cibiera
Porque es mi único deseo;
En tus ojos me recreo
Al mirarte en la pradera.

    Ni las delicias del cielo
Las pudiera preferir,
Al dulce placer de oir
De tus labios un consuelo.
Terminaria mi duelo
Si tú me correspondieras;
Si mi pasion comprendieras
Calmarias mi sufrir,
Con tu hermoso sonreir
I con tu gracia hechicera.

    Pon términa a mi quebranto
I no me causes dolor,
Que yo sufro por tu amor
Lo que no ha sufrido un santo.
Porque te idolatro tanto
Cual nunca lo habras pensado;
Yo todo lo he despreciado
Para preferirte a tí;
Desde que te conocí,
A mi alma has cautivado.

    En fin, despues de leer
Contéstame sin demora,
Para apresurar la hora
Que feliz o nó he de ser;
Si tu amor no he de obtener
Me lo debes de decir,
I a mas, te voi a advertir
Que si sucede tal cosa,
Con una muerte horrorosa
Terminará mi sufrir

       BENIGNO GUAJARDO.

Ver lira completa

A LO DIVINO

    Dios predicó la humildad,
La caridad i el perdon
Para podernos salvar
De terrible perdicion.

    Como estaba tan perdido
El mundo en tiempos pasados.
Envió Dios su hijo adorado
Entre todos escojidos.
Aunque fuimos redimidos
Por este anjel de bondad.
La perfidia i la ruindad
Siguió en el rico i el pobre;
Por la soberbia del hombre
Dios predico la bondad.

    Grande fué la santidad
Del Divino Redentor,
Al tenernos tanto amor
Sabiendo nuestra maldad.
Viendo la [p]erversidad
Que había en toda re[g]ion,
Predicó con efusion
El desprecio a la riqueza,
La h[o]nestidad, la pobreza,
La caridad i el perdon.

    Se inmoló el Rei sacrosanto
I purgó los mil pecados
De este mundo tan malvado
Que lo hace padecer tanto;
En premio de su amor santo
Debemos sacrificar
Nuestro cuerpo i practicar
Las virtudes verdaderas
I arrepentirnos de veras
Para podernos salvar.

    Si el hombre rebelde sale
A buenas inclinaciones,
Por sus malas intenciones
Solo podrá esperar males;
Si de la astucia se vale
En cualquier negociacion,
Pierde la predileccion
Del Señor, por ser tan duro,
I  va en camino seguro
De terrible perdicion.

    En fin, para terminar
Voi a dar aquí un consejo:
Que el mortal, joven o viejo,
Solo en Dios debe pensar.
Ponerse a considerar
Puede todo buen cristiano
Que es un delito inhumano
Causar daño a un semejante;
Debe ser su afan constante
Andar con su pecho sano.

Ver lira completa

ASTRONOMIA

    Vemos en gran proporcion
Estrellas del firmamento,
I dando la vuelta al sol
Planetas en movimiento.

    Cuando hizo nuestro Señor
Lo que el Universo encierra.
Quiso que siempre la Tierra
Tuviese luz i calor.
Hizo la Luna i el Sol
Con la mayor perfeccion
Para que a cualquier nacion
Diesen luz vivificante:
I estrellas a cada instante
Vemos en gran proporcion.

    Se ofuzca nuestra razon
Si queremos comprender
Como el Divino Poder
Tuvo tanta contraccion
I puso tanta atencion
A todos los elementos
Con mucho recojimiento
Dobemos considerar
Como pudo Dios crear
Estrellas del firmamento.

    En la celestial esfera
Se mueve todo planeta
Con oscilacion inquieta
De diferente manera;
El sol dá luz verdadera
Que refeja el arrebol;
El ilustre sabio Kols
Biene a todos demostrando
Que la Tierra está jirando
Y dando la vuelta al Sol.

    Eclipses suelen haber,
Que son anuncios fatales
De los mas terribles males
Que tiene que suceder.
Los cometas, es creer
Que es un grandioso portento,
I siempre en el firmamento
Se ven cosas parecidas;
Hai en cantidad crecida
Planetas en movimiento.

    En fin sabios eminentes
Se ocupan en observar
Lo que tiene que pasar
En intervalos frecuentes,
Con talento sorprendente
Ellos saben esplicar
Con paciencia singular
I con mucha detencion
La próxima aparicion
De eclipse, o al[g]o especial.

Ver lira completa

GRAN FENÓMENO
UN NIÑO CON TRES CABEZAS

    Es un fenómeno horrible
El que ha nacido en Taltal;
Un niño con tres cabezas
I con patas de animal.

    En una pobre mujer
Llamada Manuela Pozo
Un suceso mui curioso
Se ha llegado a somprender;
Tuvo un bijo que al nacer
Lanzaba gritos terribles
I parecia increible
Que con tres bocas gritara;
Teniendo también tres caras,
Es un fenómeno horrible.

    La maldita creatura
Que parece un animal,
Algo sobrenatural
Tiene en su estrana figura.
Es un monstruo de gordura
I mas que niño es costal;
Nadie da cuenta cabal
De ver cosa semejante;
Es fenómeno aterrante
El que ha nacido en Taltal.

    Lo que se puede creer
Es que el Diablo aborrecido,
Se le hubiera introducido
En el cuerpo a esta mujer;
Tan solo así puede ser,
Dice la gente traviesa.
I a muchos causa estrañeza
Este hecho que ha sucedido,
Que en Taltal haya nacido
Un niño con tres cabezas.

    La infeliz madre murió
Del parto en el mismo instante
I dió un grito horripilante
Que a todos enterneció.
Al momento que espiró
Pudieron examinar
Al niño, que por su mal
A élla sobrevivia.
Que cuerpo de hombre tenía
I con patas de animal.

    Este niño desgraciado
En el Hospicio entrará,
I su vida pasará
Como un bienaventurado;
Despues será examinado
Por doctores de talento
Que harán un esperimento
En su organismo especial,
I por si és cosa casual,
Harán exámen atento.

Ver lira completa

ROMANCE

sobre los

Asuntos Parlamentarios

discutidos
 en una sesión borrascosa de la 

Cámara de Diputados.

    Prestadme vuestra atencion,
I oid, soberano pueblo
Lo que en las camaras pasa,
En el Congreso chileno:
Por lo que dicen los diarios
Ya lo sabrá todo el reino.
En la misma forma yo
Daré un detalle lijero,
Principiando por aquella
Sesión de puntos tan serios,
 I fué según me parece,
Dia veinte i tres de enero;
Ese dia los señores
Diputados asistieron
En número de setenta
Poco mas o poco ménos,
Cuando se abrió la sesion
El señor Puelma, primero
Pide que quede constancia
Sobre un proyecto de acuerdo
Que en la sesion anterior
Habia reclamado ésto;
Cuando fué llamado al órden
Sin faltar al reglamento;
La palabra soportar,
En su discurso primero,
No puede ser ofensiva
En contra del ministerio.
Luego el señor presidente
Dice: que solo fué aquello
Por evitar incidentes
De lamentables sucesos.
Hasta aquí todo va bien,
Pero mas tarde veremos
Cómo se viene a formar
El mas borrascoso incendio,
Que no se ha visto talvez
Antes, en ningún gobierno.
El diputado por Rere
Habló con bastante imperio,
Dándole a la mavoria
El lejítimo derecho
Para pisotear las leyes
I cometer atropellos;
Pide que se hagan tambien
Las elecciones mui presto
Para los representantes
De tantos departamentos,
Donde no sé por qué causa
Todavia no se han hecho;
Que siempre la minoría,
Para tal obra se ha opuesto;
Uno dice que Bañados
Representa al Ministerio,
I que es ministro suplente
 O sea ministro electo.
El señor Matte ha dicho
I lo que dice es mui cierto,
Que quiere la mayoría
Descargar el grave peso
Sobre aquella minoria
Que no abandona su puesto,
I que sabrá defenderse
Soportando todo riesgo.
El ciudadano Cotapos
Salió como de refresco
Tachando a los clericales
A quien odia con exceso;
I pronunció su discurso
Como agudo i habileso
Que mereció mil aplausos
I cuarenta mil desprecios.
Al señor Puelma interrumpe
I el presidente mui presto,
Ruega al señor de Cañete
Como noble caballero,
Que no vuelva a interrumpir
I no sea majadero;
Se sigue la discusion .
I vuelve otra vez de nuevo
A tratarse de elecciones.
Por qué razón no se hicieron.
Por robarse los rejistros
I quiénes la causa fueron;
Uno dice que el ladron
Fué solamente el gobierno.
Al punto un señor ministro
Se pone de pié en su asiento,
Para tratar de canalla
I cobarde al que dijo esto;
El valiente diputado
Dijo al oir aquel reto:
Me dará satisfacciones
Si es que sea caballero,
O es cien mil veces cobarde
Si es que lo domina el miedo.
Aquí fué el mayor desórden
I los gritos que se oyeron
Salir de las galerias,
Que a muchos ensordecieron.
La desproporcion fué tal,
Como de uno contra ciento,
I solo se defendia
Sin abandonar su asiento
Manda el señor secretario
I ordena que en el momento
Despejen las galerías;
Pero le sale al encuentro,
El señor Puelma i le dice:
Que no puede mandar esto,
Porque la sesion es pública
I público el parlamento.

            A SEGUNDA HORA

    Continúa la sesion,
Dice el señor presidente,
Suplicando que se olviden
Estos tristes incidentes;
A todos los diputados
Pidoencarecidamente,
No vuelvan a producirse
I será lo mas prudente;
Que le cumplan su pedido
Les ruega personalmente.
Luego pide la palabra
Un orador elocuente,
I en su discurso reclama
La espulsion de un eminente
Opositor que ha tratado
De ladron al Presidente.
Otro señor diputado
Quiere saber verbalmente,
Si se pone en discusion
Lo que se ha hecho presente:
En todos los grupos se habla
Tan acaloradamente,
Nada se supo sobre esto
Porque el señor Presidente,
Dijo: falta un cuarto de hora
I a todos hago presente
Que levanto la sesion
Porque creo conveniente,
Cumplir con el reglamento
Real i verdaderamente.
Las cuatro cuarenta i cinco
Eran, i esto es evidente.
I cuando se retiraba
El diputado valiente,
Fué aplaudido i vitoreado
Por todos los concurrentes,
I aqui detengo mi pluma
Hasta la sesion siguiente.
I a todos pido perdon
De mi romance insolente.

       Bernardino Guajardo.

Impreso por P. Ramirez.— Echáurren, 6

Ver lira completa

El candidato presidencial.

           Ya fué el señor Balmaceda
       Proclamado presidente;
       Que sea fiel e induljente
       Toda la nacion desea.

    La convención nacional
Ordenó con preferencia,
Que herede de su excelencia
La silla presidencial;
Nadie será su rival
En caso que bien proceda,
La menor duda no queda
Que elejido i proclamado
Para primer majistrado,
Ya fué el señor Balmaceda.

    Cuando de su elevacion
Le llegó el feliz aviso,
Algunas promesas hizo
De que su administracion
Seria de paz i union
Respecto a todo creyente.
I amando al Omnipotente
Dios de infinito poder,
Que por él llegaba a ser
Proclamado presidente.

    También tiene prometido
No atacar la relijion,
I rendir adoracion
A un Dios que tan bueno ha sido
I que a Chile ha protejido
En grado tan eminente;
Cumpliendo esto exactamente
No tendrá ningun contrario;
Con el pueblo es necesario
Que sea fiel e induljente.

    La lei de municipales
Dice que reformará,
Gasto inútil no se hará
Con las arcas nacionales;
Ante los convencionales
Propuso esta noble idea,
Es justo que se le crea
Desde que a esto se somete,
Que cumpla lo que promete
Toda la nación desea.

    Al fin, dice un escritor
I esto no puede dudarse,
Que al hombre podrá engañarse
Ménos al divino Autor;
Tú que has leído, señor,
Las antiguas profecías,
Promesas i garantías
De tan primordial derecho,
Tal como las habeis hecho
Deseamos verlas cumplidas.

       Bernardino Guajardo.

Ver lira completa

D. Benjamin Vicuña Mackenna

           La patria, cual Magdalena,
           Pierde un hijo, i por él llora
           Fué como nadie lo ignora,
           El ciudadano Mackenna.

    Una larga enfermedad
Puso a su existencia fin,
Pasando don Benjamin
Del mundo a la eternidad;
Todos en esta ciudad
Sienten con profunda pena,
Un hombre de alma tan buena
I con el pobre tan fiel.
Justo es que llore por él
La patría, cual Magdalena.

    En masa la capital
I hombres de elevados puestos,
Fueron a esperar sus restos
Aquí en la estacion central;
Qué dolor tan sin igual
Para su amada señora,
La parca devoradora
Cortó el hilo de su vida,
I nuestra patria querida
Pierde un hijo, i por él llora.

    Si el poderoso opulento
Lo ha llorado i lo ha sentido,
¿Qué será aquel desvalido
A quien le daba sustento?
Ya se acabó aquel talento
I su pluma encantadora,
Todo el clero desde ahora
Ruegue por él al Señor:
El mas insigne escritor
Fué como nadie lo ignora.

    En la Merced se le hicieron
Las honras i funerales,
Senadores, jenerales
A la misa concurrieron;
Lindos discursos se oyeron
Sobre aquella triste escena,
Toda la nación chilena
Vestirá de negro luto,
En homenaje o tributo
Del ciudadano Mackenna.

    Al fin quedó sepultado
Su cadáver en la ermita,
Que consagrada i bendita
Fué por un noble prelado;
Al rededor del finado
Iba un hijito moderno,
 Aquel muchachito tierno
Con su corazon herido.
Llevaba al padre querido
A dormir el sueño eterno.
       Bernardino Guajardo.

Ver lira completa

SEGUNDA PARTE

    Venid, pueblo soberano,
Pidamos su gracia plena,
A la que es madre de Dios
De ánjeles i santos reina;
Que puede con su poder
Sacar una alma de pena;
I que jamas abandona
A los que se valen de ella.
Recémosle su rosario,
Esta es la mayor ofrenda
Para conseguir su gracia,
I para que nos conceda
En su trono colocar
La alma del señor Mackenna,
Por los beneficios que hizo
A los pobres en la tierra.
Emperatriz seberana
La mas bondadosa i tierna,
Todo esté de vuestra mano
Mano que a nadie se niega,
No te olvides Vírjen pura,
Pura como la azucena,
De hacernos este favor
Favor que con ansia espera,
La cristiana poblacion
I la juventud chilena.
Tú, señora, que habeis visto
Desde la mansion eterna,
Cómo recibió la patria
A un hijo de alma tan buena
Cuando la terrible muerte
En él descargó su flecha.
Ese dia desgraciado
Estaba en su propia hacienda,
I de alli al ilustre muerto
Para Quillota lo llevan,
I despues para Santiago
Donde esta su parentela.
Por el telégrafo a todos
Los pueblos se da la nueva.
I aquella infausta noticia
Con dolor al alma llega,
I él pesame a su familía
Mandan por la misma cuerda;
La estación central se llena.
Como seis mil habitantes
O algo mas, quién lo creyera;
Allí están pobres i ricos
Reunidos en la espera,
Aguardando el tren espreso,
Que llegaba a la una i medía.
De Valparaiso venia
Una comitiva inmensa,
Bomberos i gobernantes
Que esa gran ciudad gobiernan.
Lo mismo aqui sucedía
Pues la población entera,
Bajo los grandes galpones
En tumulto se aglomera.
A mas de la aristocracia
Toda la jente plebeya,
Guarda un profundo silencio
I están como si asistieran
A una procesión solemne
En una sagrada iglesía;
Mas al instante que ven
A la máquina de cerca,
El silencio se interrumpe
Porque las músicas suenan
Al fin, la locomotora
Paró i entonces empieza
A resonar el clarin
Para infundir mayor pena;
Bajaron el ataud
I muchas personas llegan,
A depositar coronas
De las mas lujosas perlas.
Tan lindas tan adornadas
Que era un gran deleite verlas:
Formados los batallones
Como en procesión le llevan,
A la Merced donde viste
De luto toda la iglesía,
Allí se le hacen las honras
I funerales exequias;
Los ilustres caballeros
De mas elevada esfera,
Socios de la relijion
Católica verdadera
Asistieron a la misa
Con gran fé pidiendo en ella,
El descanso de aquella alma
A la majestad, eterna;
Concluida la ceremonia
Se pone el cortejo alerta,
Para llevarlo a la tumba
Que con tiempo tenia hecha.
Vestido de negro luto
Ya un niño de edad mui tierna:
I era hijito del finado
I que el mismo nombre lleva.
Cuando llegan a la ermita
Oradores de elocuencia,
Pronunciaron sus discursos,
De pésame i condolencia,
I era el último servicio
Que a un fiel amigo le presta:
He aquí un corto bosquejo
Arreglado a la lijera.
Porque no será capaz
La inspiracion de mi vena,
De dar mas largos detalles
En la forma que debiera.
Al concluir noble pueblo
El autor os recomienda;
Conserves este retrato
Como una reliquia o prenda,
I este será un gran estimulo
A las familias que vengan,
I tambien debe ser una
Memoria imperecedera
De este ilustre ciudadano
A quien Dios dé gloria eterna.
Perdonad todas las faltas
Que hayan en esta leyenda,
Porque ya nuestra memoria
No está exactamente buena,
Para mi será un pesar
Si de inútil me condenas,
I si no me perdonais
No me he de morir de pena.

       Bernardino Guajardo.

Impreso por P. Ramirez.— Echáurren, 6

Ver lira completa