UNA MADRE I UN HIJO
MUERTOS POR DOS PACOS

  De la madre en propios brasos
Mataron a su hijo amado
Dos comisarios malvados
A estocada i a balasos

  Ya me parese que veo
despues de leer mi cuarteta
al lector con tanta geta
echàndome algún choreo
mas yo digo sin rodeo
entre un par de bribonasos
persiguieron a sablasos
a un jóven opositor
cayendo lleno en sudor
de su propia madre en brazos.

  Ellos de atras lo alcansaron
¡como ninguno era padre!
en los brazos de su madre
con furor lo apuñalearon
i en seguida se alejaron
los dos por un mismo lado
i el corazon traspasado
le quedó a la madre al ver
que por tan vil proceder
mataron a su hijo amado.

  El motivo de este enredo
fué porque el joven gritaba
contra el Gobierno i vivaba
al opositor Racedo;
casi relatar no puedo
sin gritos apasionados
estos torpes atentados
i que crucen los caminos
cambiados en asesinos
dos comisarios malvados.

  La madre murió de pena
a la siguiente mañana
al ver la suerte tirana
con que el Cielo la condena
i la conciencia se apena
que en presencia de estos casos
el corazon a pedazos
no le haga al hechor saltar
la justicia popular,
a estocadas i a balazos.

  Por gran suerte no pasó
en mi patria este hecho feo
porque fué en Montevidéo
donde el hecho sucedió;
pero, segun creo yó,
esto no le quita al mal
la indignacion general
que con justicia merece
i tiene, segun parece,
maldición universal.

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HECHOS DIVERSOS

  —Jente que no crees nada,
no llegará tu pecado
hasta negar que ha llegado
una niña endemoniada;
no sé donde está situada
la casa donde se exhibe,
mas la prensa la describe
con sus pelos i señales
¡que cualidades iguales
no cualquiera las recibe!

  Un diario que la analiza
en este momento abro
i he saltado como un cabro
i casi he muerto de riza,
pues esta gran pitonisa
tiene fibra tan activa,
que con violencia motiva
a quien quiera que la toca
una sacudida loca
desde abajo para arriba.

  —Andan por ahí diciendo
una enormidad tremenda
i antes que otro la venda
aquí la iré yo poniendo;
pido perdon, por si ofendo
el criterio universal;
el hecho descomunal
es este increible aviso:
en un tren, a Valparaiso
se marcha la…… Catedral!

  —A los poetas populares
les hago proposicion,
para en mejor condicion
hacerle sus ejemplares;
vengan por estos lugares
i veran su conveniencia;
pónganse en intelijencia
con ROLAK, buenos señores,
porque es de los impresores
el que tiene mas conciencia!

  En esta Imprenta, lectores
hago cualesquier trabajo
i por un precio tan bajo
que no habrá competidores;
¡que mis favorecedores
no olviden la maravilla!
la dirección es sensilla:
Imprenta de «El Culebron»
en la calle del Cequion
esquina con Cañadilla.

       ROLAK

Nota: Las dos últimas estrofas la usa en otro verso firmado como Chupatesa. Ver.

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EL HUASO I EL ABOGADO

  A casa de un abogado
llegó un dia un litigante,
porque un picaro tunante
a pagarle se ha negado
lo que le había prestado;
le hizo un relato fiel
de todo el préstamo aquel
i le mostró el documento;
dijo el letrado al momento:
—«entonces se jode él»

—«Pero, señor, es el caso,
como él lo puede jurar,
no tiene con que pagar,
le dise al letrado el guaso;
por eso he dado yo el paso
de ocurrir a su mercé.
a que me diga que haré
en trance tan apurado»
i le replica el letrado:
—«entonces se jode usté»

—«Pero es mui rico el papá
i es un señor delicado,
viendo a su hijo demandado
yo creo que pagará;
el hijo no negarà
lo que dice este papel
i el padre, aunque sea cruel
cancelará al fin la fiesta»
i el letrado le contesta:
—«entonces se jode él»

—«Pero el deudor me ruega
que a su padre no le avise
porqne en tal caso me dice
hasta la firma me niega
i el miserable me agrega
que se iria a Santa Fè;
con que mi Doctor, ya vé
que el caso no es tan sensillo,
i replica al doctorcillo:
—«entonces ee jode usté»

  El guaso con mala cara
del modo de contestar,
se quiso mandar mudar,
pero el letrado se pára
i exijió que le pagara
el litigante a su vez;
el guaso con altivez
al instante replicó:
—«se jode él, me jodo yó,
¡nos joderemos los tres

Nota: El verso fue publicado por José Arroyo. Ver.

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¡EL ESQUELETO!

  Lector, mi mono es el traje
que te has de poner mañana,
cuando con gana o sin gana
emprendas el largo viaje;
el educado o salvaje
nadie puede despreciarlo,
pues como pueden mirarlo
es albo como la leche,
i no teman que se estreche
si es que tengan que lavarlo.

  La chiquilla buena moza,
de dientes como marfil,
la de figura jentil
i de mejillas de rosa,
la mujer libidinosa
i la vieja de respeto,
la guasa i la que usa peto,
la seria i la retosona
i hasta la negra jetona,
¡todas llegan a esqueleto!

  El futre que gasta prosa
paseando por el portal,
el honrado, el criminal
ya habite palacio o choza,
el de clase poderosa
i el pobre desamparado,
el paisano i el soldado
el fraile i el protestante,
el juicioso i el tunante
al fin serán tu bocado.

  Eres un raro portento,
talisman republicano,
a cuantos nos das la mano
nos igualas al momento:
no hai letrado ni hai jumento;
no hai ciervos como no hai rei;
todos somos de una grei
al recibir tu contacto
i practícas con tu tacto
la igualdad ante la lei.

  Secreto cruel de la vida.
memoria cruel de la muerte
estampa de nuestra suerte
fatal i desconocida;
con tu faz emblanquecida
i tus movimientos flojos,
con tus ahuecados ojos
i con esa calva freute,
esperas a que la jente
te entregue al fin los despojos.

Nota: verso publicado por Rólak, ver.

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ASESINATO EN EL PUERTO
[una mujer con lo puñaladas]

  En la semana pasada
en nuestro vecino puerto,
atrozmente apuñaleada
una pobre vieja ha muerto.

  Este escandaloso drama
sucedió en Valparaiso
i ha sido tan de improviso
que mucho la atencion llama.
Según el Diario declama,
esta mujer desgraciada
antes vivió amancebada
con el autor de su muerte
i se le habia hecho fuerte
en la semana pasada.

  Ella no valia nada
ni era jóven siquiera
i por el contrario era
de edad bastante avanzada;
hacia una temporada
que no veia a su injerto,
creyendo que en el decierto
se lo comiera algún buitre,
cuandó apareció el belitre
en nuestro vecino puerto.

  Media cuadra a la subida
del Cerro “Santo Domingo”
i al costado de un gringo
tenia ella su guarida;
al saber el homicida
fué a ver a su camarada,
ella se mostró enojada
i le arrimó un bofeton,
siendo por esta razon
atrozmente apuñaleada.

  El hombre se le fué encima,
como leon sobre su preza
i en el cuerpo i la cabeza
diez puñaladas le arrima
i solo se desanima
al verla cadáver yerto
i al ver que viene, de cierto,
jente por ese camino;
así por este asesino
una pobre vieja ha muerto.

  Ella, Edelmira Baeza
i él, Aniceto Urbina,
son los dos de esta bolina
que causa tanta sorpresa;
huyó el hechor con prestesa,
como galgo perseguido,
i hasta hoi no ha podido
hallarlo la Policia,
¡Que lo busquen noche i dia
a este infame bandido!

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Verso Literario

  Rompe el pardo jilguerillo
Al aire marchando ufano;
El buen cazador armado
Le priva el camino sano.

  La nave lijera labra
Su solidez a la vela,
Sobre la mar así vuela
Soplando el descuerna cabra;
El campo feraz se labra
Ostento y el sol su brillo,
Cual volátil parlerillo
Volando con seriedad,
Del viento la inmensidad
Rompe el pardo jilguerillo.

  El aquilon cuando llueve
Con estrépito mui fuerte,
A las goteras convierte
En escarcha y dura nieve;
Y así fórmase un relieve
De hielo y fluido lozano;
Es el tormento cercano
Que la avecilla recibe,
Porque el vuelo le prohibe
El aire marchando ufano.

  Surca el rayo en la sombría
Noche cuando se desprenden
Y sus materias descienden
De relámpagos por guia;
Y entre la montaña umbría
Las aves que han alojado,
Despues de haber entonado
Su dulce himno de amor
Suele herirle con rigor
El buen cazador armado.

  De encima del horizonte
El sol se pone a alumbrar
Y con su luz a hermosear
Las cimas del alto monte.
Y el animoso sinsonte
Emprende el vuelo temprano
Por escapar del tirano
Alcon, que en los bosques entra
Porque éste donde le encuenta 
Le priva el camino sano.

  Al fin en la primavera
Toda ave alegre canta
Con su celestial garganta
Alaba al Dios de la esfera
Recreado en la faz entera
El pájaro volatil
En la mañana de Abril
Recorren todo el espacio,
Despues forman su palacio
Las aves en un pensil.

       JUSTO ROBLES,

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AL FENÓMENO
DANIEL MENESES
POR SATÍRICO.

  Boca inmunda de los cauces.
Mas biena cállate la boca;
Fenómeno insecto vil,
Veo tu memoria loca.

  Dos sátiras me tiró
En versos primeramente,
Como fué tan exijente.
Robles se las contestó;
Mii defectos me sacó:
Debajo de aquellos sauces
Lo pillé matando lauces,
Para tí es un refran nue vo
Toma, chúpate ese huevo,
Boca inmunda de los cauces.

  Déjate, mas bien, baboso,
Cállate por un segundo,
No seais en hablar inmundo,
Impúdico, revoltoso,
Mala lengua, mentiroso,
No sabes lo que te toca,
Veo que tu ciencia es poca;
De cólera estás que hierves;
Dejiste de hablar, imberbe;
Mas bien cállate la boca.

  Este inhumano nació
Con dote de poner émulo,
Tal como Rómulo y Rémulo
En una cueva se crió.
De aquel desierto salió
Y se fué a un pueblo jentil;
Hoi de Chile es el astil,
Poeta popular profundo,
¿Cómoo vinistes al mundo,
Fenómeno, insecto vil?

  Como papagayo habla
El tal poeta nortino;
Creo que ni pan con vino
Le dan y lo pasa en jaula.
Este es el loro urdemaula
Que a todo el mundo provoca,
Ladra como perra choca
Y plende al jénero humano.
Cállate mas bien, marrano,
Veo tu memoria loca.

  Al fin, si te hallo en la plaza,
Las manos yo te compongo
Y de pasada te pongo
En la boca una mordaza.
Mirate mejor tu trasa,
Esa retrato tu figura,
Pobre nécio, sin ventura,
No sé qué le dió o qué tiene,
Que a censurarme a mi viene
Y él mismo no se censura.

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LOS PRESOS
QUE CAEN A LA CÁRCEL.
Sin distinción, de categoría

  El que cae prisionero
Por una frajilidad,
Pasa en esta soledad
Sin amparo y sin dinero.

  Señores: yo certifico
Con justísima razon,
Que caen sin escepcion
El pobre mendigo, el rico,
Como cae el grande, el chico,
Cae el peon, cae el obrero,
Tambien cae el estranjero,
Aunque sea monseñor;
Es la desgracia mayor
El que cae prisionero.

  Tambien cae el comerciante
Por vender el falso anillo,
Como cae el tinterillo
Tambien cae el estudiante;
Cae preso el temperante
Por rara casualidad;
Cae el tuno en realidad,
El paisano, el soldado,
Como cae el hombre honrado
Por una frajilidad.

  Tambien cae el campesino
En casa del jabonero;
Tal como cae el ratero,
Así cae el asesino;
Así tambien cae el chino;
Y el que vive en la orfandad
Libre de caer no está;
Igualmente el abogado,
Al ser incomunicado
Pasa en esta soledad.

  Tambien cae el orgulloso
Que ayer alegre vivia;
Caen a la policía
El sabio y el mentiroso.
Nadie en caer es gustoso,
Según refiere un cochero,
Como cae el zapatero
Ya se ha visto, y confieso
Que es terrible caer preso
Sin amparo y sin dinero.

  Por último, el juez condena.
Al que delito comete;
Diez años a mala siete
Lo mandó a sufrir la pena;
Un grillo y una cadena
Le pusieron por bellaco;
junto con otro patraco
Toda su prision sufrió,
Y estando preso aprendió
Las de Quico y las de Caco.

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CONTESTACION
A LAS DOS SÁTIRAS QUE LE HIZO
Daniel Meneses a su competidor

  MENESES, ¿en qué le ofendo?
Por haberme publicado
Tus versos, he contestado
Porque no se quedes riendo.

  Tú me hicistes una ofensa
Con intento de burlarme.
Y de mi centro sacarme
Con tu mentira propensa;
Veo que mui poco piensa
En lo que pasa escribiendo;
Cometes error tremendo,
Y esto no lo conocís;
Para que me publiquís,
Meneses, en qué te ofendo?

  Si yo contesto tu verso
Es porque tú hablas lujuria
Y al contemplar tanta injuria
Me haces ver que eres perverso;
No he visto en el universo
Hombre tan mal doctrinado;
Te trato de descarado
A tí que sois poeta lirico,
Te envio un verso satírico.
Por haberme publicado.

  Te dije, pues, dió con 
Que no era consonante,
Y tu por salir avante
Escribistes dió y bebió;
Pero él mismo conoció
Al ser de mí censurado;
Volvió atrás desesperado.
Con Justo siguió el fandango
Y por sacarte del fango
Tus versos he contestado.

  En lugar de agradecer
La advertencia que te hice,
Como hai un refran que dice:
«Me pagas con ofender;
Pues ahora quiero ver
En tu saber estupendo,
Si sigues versos haciendo
Igual a los anteriores,
Contesto tus sinsabores
Porque no te quedes riendo.

  Por último, mentecato,
Me insultas en poesía,
Sin pensar que yo tenia
La horma de tu zapato;
Voi a darte de barato
Calzado de mui buen cuero,
Paga mas bien, pordiosero,
Aquella elevada cuenta
Que tú debes en la imprenta,
Narices de sapo arriero.

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EL PATRON USURERO
Y EL
SIRVIENTE HONRADO

  Un caballero tenia
Un sirviente mui honrado;
Tres años al hacendado
Sin descansar le servia,
Y al contemplar esto un dia
Fué donde su patron [  ]
—Señor, le dijo, yo [ignoro]
De vestro bolsillo el ga[  ]
Creyóse rico el paisano
Con tres escuditos de oro.

  Despues este buen sirviente
El dinero recibió,
A correr tierras partió
Por el campo alegremente
Con esto fué suficiente
Para cruzar aquel llano:
Un pobre y mísero enano
Su dinero le pidió,
Y de recompensa le dió.
Tres virtudes al paisano.

  Nuestro honrado campesino
Con esta felicidad
Se alegró tanto en verdad,
Que continuó su camino;
Se fijó que un asesino
Al pié de un árbol estaba.
Observando que cantaba
Una tenca linda y bella.
Poseer el ave aquella
El usurero deseaba.

  El paisano tomó
El arma con prontitud,
Y como era de virtud
A la tenca le apuntó;
Al pié del árbol cayó
En aquel enredadero;
Tomó su violin lijero
Y a la nota que tocó
Y con tocar le ganó
Cien pesos al usurero.

  Al fin se fué mui contento
El paisano que nombro,
Tomó su escopeta al hombro
Y a la espalda su instrumento
A contemplar su lamento
El usurero pasó;
En vano lo demando
A los jueces del reten
En vez de sacarla bien
De nuevamente bailó.

Imp. Valparaiso.—Victoria, 391.

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