DOS DRAMAS DE SANGRE
UNO POR EL ALCOHOL I OTRO POR
CELOS

  Tres obreros bien curados
por la calle de Huemul
caminaban hácia el sur
cantando desesperados;
al verlos tan exaltados.
Juan Muñoz, guardian tercero,
les previno por primero
andar con mas compostura,
por lo cual pues se asegura
que se irritó un buen obrero

  Belisario ya enojado
por lo que el guardian le dijo
mucho mas canto i maldijo
con insultos al soldado,
este previno al curado
que al cuartel lo llevaria,
Valdés por esto, a fé mia,
le dió una gran bofetada
i aqui empezó la jornada
o mejor la fechoria.

  Los tres encima se fueron
del pobre guardian Muñoz
i con una furia atroz
en el suelo le tendieron,
patadas i golpes le dieron
hasta que el guardian realmente
aflijido de repente
su revólver ya sacó
i a Belisario apuntó
un gran balazo en la frente.

  Valdés cayó muerto entierra,
el guardian se desmayó
la policia llegó
i aquí todo el drama encierra
este cuadro que ya aterra
por el alcohol a ocurrido;
vamos a lo sucedido
en la calle de Santa Rosa,
cuya escena dolorosa
por celos se acometido,

  Juan Pablo Moya se llama
el autor de esta escena,
el cual por su esposa buena
comete un sangriento drama;
su esposa excelente dama
a Moya abandonó
i a Cárlos Reyes buscó
para que fuese su esposo,
por lo que Moya furioso
justamente se encontró.

  A Reyes le fué a buscar
lo encuentra i con él se bate
i lo hiere en el combate
con un valor singular;
Valenzuela va atajar
en ese acto al delicuente
pero Moya francamente
le da otra puñalada,
i a Julia Mora por nada
le tiende en tierra realmente.

Ver lira completa

Próximo fusilamiento.

  Lectores, tendrán presente
Aquel salteo horroroso
Que se hizo tan grandioso
En Conchalí ciertamente
La justicia últimamente
Portándose dura i fuerte
Dice la prensa, por suerte,
Al tratar de los bandidos
Que ya cuatro forajidos
Son sentenciados a muerte.

  Uno solo en la prision
Se encuentra de los malvados
Los otros tres sentenciados
Han huido i con razon
Pero no falta ocasion
Que vayan al calabozo
I esperimenten sin reposo
El pago de su delito.
Muriendo, como está escrito;
En un banquillo afrentoso.

  Vidal se halla únicamente
Aguardando la sentencia;
Sus colegas en ausencia
Estarán mui tristemente
Cuando sepan francamente
Que Vidal fué fusilado
 ellos tambien son buscados
Para darles el castigo
Pero, en verdad, yo les digo
Que estos no serán hallados.

  El banco para escarmiento
En Chile siempre se ha alzado
La justicia en esto ha errado
Talvez sin conocimiento,
Yo diré con fundamento
Que el que se ha hecho bandido
No teme ni arrepentido
Escala el triste cadalso
Porque en vez de ser un falso
Es un leon enfurecido.

  Por fin, pues, al bandolero
La bala nunca le asusta,
En cambio morir le gusta
Siempre al golpe del acero.
¿Qué provecho verdadero.
Nuestra justicia ha sacado
Con fusilar a malvados
Cuando debiera lograrlos
Solo, pues, con castigarlos
Con los trabajos forzados?

Ver lira completa

Combate entre guardianes.
i bandidos.

  La policia valiente
De la aldea de Colina
Una grande sabatina
Ha tenido ultimamente
Con una órden imponente
Que a este pueblo llegó.
Según he sabido yó,
Que al quererla capturar
Tuvieron, pues, que luchar
I la pandilla triunfó.

  En el número de tres
Los guardianes combatieron
Por lo que vencidos fueron,
Retirándose despues.
Los bandidos a su vez
Dueños del campo quedaron
Acto continuo saquearon
Con la mayor sangre fría
El reten de policía
Llevándose cuanto hallaron.

  De aquí la pesquisa envió
Una grande comision
Que fuese en persecucion
De Ponce, he sabido yó.
Ponce a Colina dejó
Cuando esto supo, señor,
Y a Batuco con furor
Todo la banda llegó
Donde dicen que mató
Al mismo administrador.

  Cuando por Lampa pasaron
A un pobre cambiador
Con toda crueldad i rigor
Dicen que lo maltrataron
I a la hija de aquel violaron
Con el mayor salvajismo
Donde hai un bandolerismo
Desenfrenado i brutal
Que solo piensa en matar
Con toda crueldad i cinismo.

  Por fin, Ponce se volvió
A Colina mui de prisa.
I a su paso la pesquisa
Por poco no lo encontró;
A Ponce se le avisó
Que tenia aquella jente,
l jefe oportunamente
Los dejó pasar callado
Yéndose mui moderado
A Colina últimamente.

Ver lira completa

UN ARJENTINO
I UN CHILENO

       el arjentino

  ¿Cuánta jente me dirá
Chile en que armas tiene?

       el chileno

  Si señor i me conviene
decirle a uste la verdá
de treinta mil pasará
las que hai de caballería
quince mil de artillería
i es mui verda lo que hablamo
que sobrante de armas estamo
veinte mil de infantería.

       el arjentino

  Digamé i la artillería
¿está mui ejercitada?

       el chileno

  Señor no le digo nada
porque uste no me creeria
a decir me atreveria
cuando al ejercicio he ido
en los blancos que han tenido
tal como he presenciado.
que de cien tiros tirado
a penas seis ha perdido.

       el arjentino

  Contesta sin alboroto
¿son en Chile mui valiente?

       el chileno

  Señor son como serpiente
no hai cobarde entre los roto
pelean unos con otro
sin poderlos apartar
si llegamos a pelear
aunque seguro no estamo
de los rotos los cuyanos
mil veces se han de acordar.

       el arjentino

  Esplicame bien formar
que piensan de la Arjentina

       el chileno

  Que si hai alguna bolin
todo el gusto es de pelear
hasta morir o trinfar,
cobardia no ha de haber;
menos la espalda volver,
si usté estuviera ese dia
viera al tres de infantería
cumplr bien con su deber.

       el arjentino

  Al fin pasan mui contentes.
todos en los batallones?

       el chileno

  Señor: en las guarniciones
no hai un hombre descontento
en todos los rejimientos
pasan solo ejercitando
los ejercicio i jugando
con mil placeres i encanto,
como ustedes hablan tanto
legan a soñar peliando.

Ver lira completa

HIMNO A BALMACEDA (2)

       CORO

  ¡Glorioso mártir! la vida,
Tú por salvarnos rendiste!…
Esa noble accion que hiciste
Va en muestra mente esculpida,
El caido nunca olvida
En medio de su afliccion,
Al heróico campeon
Que murió, de gloria lleno,
Defendiendo como bueno
LA LEI, la CONSTITUCION!

       ESTROFAS

       I

  Pobre, infeliz patria mia!…..
No puede, no ser esclavo,
El soldado leal i bravo
Que próspera te hizo un dia!
la sangrienta tirania
Con la saña de Neron,
Nos persigue con teson
Por montes, valles i llanos……
¡Que ahora no son hermalos
Los hijos de la nacion!

       II

  Ah soberbia ARISTOCRACIA
Tiembla por tu porvenir!
Porque tendrás que morir
Al grito de DEMOCRACIA
No le valdrá el pedir gracia
En ese instante fatal……
Hipócrita, criminal!
Usurera fraticida
Que haz de caer maldecida
A los pies de tu rival!

       III

  El vencido jamas ceda,
Ni se entregue a vil traicion;
No haya pacto, no haya union,
Con politicos de greda
Fieles siempre a Balmaceda
i en grata fraternidad
Proclamemos la IGUALDAD
Que a los déspotas humille,
porque es tiempo que ya brile
El sol de la libertad!

       IV

  Para vencer a tiranos
Que patria i hogares quitan,
No otra cosa necesitan
Que unirse los ciudadanos.
¡A las filas, pues hermanos;
Un chileno atrás no queda!
Que luz hai que guiarnos pueda:
¡I es el iris de bonanza.
El astro de la esperanza
La estrella de BALMACEDA!

Nota del autor
(2) En número de 4,000 ejemplares salió a luz en 1893 esta cancion escrita para piano, la que circuló por todo Chile en dos ediciones; la que fué mui aplandida por los liberales democráticos, teniendo gran aceptación i habiéndose agotado totalmente hace algunos años las dos ediciones.

Ver lira completa

CRÓNICA CRIMINAL

  Tanto cuerpo el bandalaje
Toma en la frontera hoi dia
Que a la misma policia
Hoi la ataca con coraje.
De un modo, el mas salvaje
Muerto ha sido un comisario,
Alcérreca, dice el diario,
Lo que al pueblo ha consternado,
I sumamente alarmado
Cuenta el hecho sanguinario.

  Alcérreca se encontraba
En su casa mui tranquilo
Cuando un tiro con cijilo
En su casa penetraba.
Este afuera se lanzaba
A ver quien lo disparó,
Luego a dos hombres, notó
Que iban por el camino,
I con valor, me imajino,
A capturarlos corrió.

  Los hombres cuando le vieron
Como era natural
Del modo mas criminal
Fuego nutrido le hicieron.
A su sirviente corrieron
Con la amenaza de muerte,
Aquél, corriendo mui fuerte,
Corrió a traer a la esposa
La cual volvió i mui penosa
Vió a su esposo ya en la muerte

  Ahora les hablaré
De otro caso mui preciso
Que allá en Valparaiso
Ha ocurrido, les diré.
El cerro Blanco fué
Testigo últimamente
De una escena francamente,
En la que un pobre ratero
Figura, según me infiero,
Como víctima realmente.

  El ratero en relacion
Fué a saltear a una mujer
I Godoy al parecer,
La defiende en esa accion.
Su contendor, un bribon,
Al verlo en esa defensa
Se lanza, dice la prensa,
Sobre Godoy mui furioso,
Golpeando aquel rabioso
A Godoy, pues, sin vergüenza.

  Godoy saca supuñal
I como el rayo lijero
Lo sepulta por primero
En el otro criminal.
Este da un grito mortal
I llega la policia,
Toma al herido, a fé mia,
Enviándolo al hospital,
I a Godoy, el criminal,
Al Juzgado se lo envia.

Ver lira completa

Recuerden el triste dia

  Recuerden el triste dia
Cuando éste bello patriota,
Derramó la última gota
Por nuestra Patria querida.
Feliz será su partida
Con todos sus amadores,
Con grandes pompas i honores
Han celebrado el féretro,
Y lo siento como adiestro
Valparaiso señores.

  Lynch que tanto se abona
Solamente de éste puerto
Le han regalado por cierto
Mas de trecientas coronas.
Felices son las personas
Que acompañan al instante
Los restos de ese guerreante
Que por nosotros ha peleado
Por cierto son coronados
Los restos del Almirante.

  La banda de la marina
Vá por cierto caballeros,
Con ochenta marineros
En la comparsa divina.
Según lo que el diario opina
Opinaré yo tambien,
La jente sabe mui bien
Del varon tan grande asunto,
A la una i media en punto
Debe de partir el tren.

  En el salon de la Intendencia,
Fué la grande comitiva
Y el Intendente que viva
Con toda su concurrencia.
Y en Santiago su Exelencia
Bastánte jente ha invitado,
Para el marino nombrado
Que vá a llegar por supuesto,
Y ahí por cierto van sus restos
De laureles coronados.

  Por fin, el tren palpitante
Partirá sin dilacion
Llevándo con gran razon
Los restos del Almirante.
Todos los acompañantes
Prestarán bella atención,
[  ]eber la celebracion
Que se le hace al que reposa,
Y el Vice Almirante hoi goza
De la celestial mancion.

Ver lira completa

Desigualdà ante la lei.

  El sabio mas arbitrario
No me podrá interpretar
Que haya visto fusilar
Algún hombre millonario
Porque seria un falsario
De primera realidad
Hablo con seguridad
Por la lei que al hombre mata
Que como no tiene plata
El pobre al banquillo va.

  Todo rico he de espresar
Va libre si hace una muerte
I al pobre se le convierte
A la pena capital
¿Por qué? porque el tribunal
I la injusticia lo ordena
Infeliz nacion chilena
De vos qué dirá el neutral
Que al pobre autor criminal
A muerte se le condena.

  Si un rico a otro ha ultimado
Por un acaloramiento
En el instante o momento
Pone por cierto abogado
Pero un pobre desgraciado
Qué abogado podrá ver
Por esta causa es infiel
Para el pobre la justicia
Por la mas cruel injusticia
Afusilado ha de ser.
  No ven Fragua i Pio Rio

El del cruel despresamiento
Cual es que fusilamiento
Alguno les ha salido
¿Por qué? porque rico han sido
I de Santiago estimados
I si tales desgraciados
Fueran pobres por Dios mio
Que tiempo ya hubiesen sido
Toditos ajusticiados.

  Por fin en nuestra nacion
Son los abusos mayores
A los pobres malhechores
Les dan triste ejecucion
El rico como es de don
Jamas le quitan la vida
Porque los de tarro hoi dia
No se balean se infiere
I el pobre en el banco muere
Pagando su falta impía.

Ver lira completa

El doctor Castellanos.

  Por qué motivo, señores,
El que voi a hacer mencion
Hoi sirve de admiracion
Al conjunto de doctores,
Espongan los pormenores
Para mostrarse tiranos
Contra el señor Castellanos,
I con entusiasmo pleno
Exceptuando a los chilenos
Viva el doctor mejicano.

  Qué tiene de estraordinario
El doctor que se halla en Chile
Para que tantos ardiles
Se publiquen por los diarios,
Se hacen tantos comentarios
Contra el médico que allano
Sin motivo soberano,
Proceden a exajerarlo
I yo pues para alabarlo
Viva el doctor mejicano.

  La sorprendente armonia
Que a todos les ha invadido
Es que el doctor aludido
Es práctico en la tenia,
I esta es toda la osadía
Que se obtiene entre los vanos;
Digame aquel mas ufano
Si hai motivo para esto,
Porque a decir me he propuesto
Viva el doctor mejicano.

  Quizas por qué inconveniencia
Los impunes bullangueros
Al médico que refiero
Le quieren nular su ciencia,
O será la incompetencia
Que les hace a los insanos,
Predecir tan cuotidiano
Que son falsas las lombrices
Cuando todo el mundo dice
Viva el doctor mejicano.

  Queriendo satisfacer
A sus impune el paciente
Una prueba verbalmente
Ante ellos hubo de hacer.
La cual no alcanzó a tener
El crédito ni el mas llano.
Por qué motivo inhumano
Dudan lo que es evidente,
I por su ciencia potente
Viva el doctor mejicano.

       PEDRO VILLEGAS

Impr. de P. Ramirez.— Echáurren 6.

Ver lira completa