La Quemazón de los carros.

  Si el pueblo se puso bravo
Fué con razon verdadera
Porque la empresa altanera
No baja el medio centavo
Por tal motivo en el rabo
Le han dado a los empresarios
Sucesos tan temerarios
Merece aplaudidos ser
Porque han sabido poner
En aprieto a los corsarios.

  Dijo la empresa formal
Si por el chico es la fiesta
En vez de tres cobres cuesta
Cinco cobres la imperial
Mui contento han de marchar
En mis carros por razon
Estos los motivos son
Que el pueblo se sublevara
I los carros incendiara
En tan critica ocasion.

  Quince carros dice el diario
Son los que se han incendiado
Por tal motivo han quedado
Demente los empresarios
Con esfuerzo involuntario
El chiquito bajarán
Mui entendido tendrán
De lo que se hace presente
O sino de nuevamente
Los carros incendiarán.

  La empresa como estará
Con la perdida mentada
Temerosa i asombrada
El chiquito bajará
Doble mas peor le estará
Por no haber bajado el chico
Este abuso lo publico
Por este papel o sobre
Que la empresa ultraja al pobre
I no al poderoso rico.

  Por fin la empresa usurera
Ya vé lo que le pasó
El pueblo se sublevó
E hizo en sus carros hoguera
Con ser que fué a la lijera
Todo cuanto ejecutaron
Quince carros incendiaron
Ese dia bien lo esplico
I por no bajar el chico
Doble mas peor la sacaron.

       PNDRO VILLEGAS.

Impreso por P. Ramirez.—Echáurren, 6.

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UNA MUJER MATA A CINCO
HIJOS

  Noble auditorio entendido
Te diré si no tropiezo
Un horroroso suceso
Que actualmente ha acontecido
La desgracia que ha ocurrido
Es mui digna de pesar,
Cuán triste no es contemplar
Lo que a espresar voi de fijo:
¡Una madre a cinco hijos
Acaba de asesinar!

  Pero esa pobre mujer
Que hizo aquel crímen atroz
No tenia, ¡Santo Dios
Con que darles de comer.
Su marido llegó a ser
Preso, pues, por una muerte,
Digan si seria suerte
Para aquella desgraciada:
Por razon desesperada
A sus hijos dejó inerte.

  A servir se fué a entrar,
I como no fué admitida,
Decia: ¡qué triste vida
Mis hijos van a pasar
Mejor los voi a matar
I así nada sufrirán.
Se fué sin ni un ademan
I a sus hijos, bien sé yo,
Cruelmente los desgolló
Con la furia de Satan.

  Nadie se puede asombrar
De este crimen tan profundo
Porque tambien en el mundo
Nadie libre podrá estar.
Eso si que lamentar
Debemos i mui deveras
La pobreza bandolera,
Como aquí digo i lo advierto
A aquella mujer, por cierto
Hizo que el crimen hiciera.

  Por último este suceso,
Dijo el diario a la sazon,
Por esta misma razon
En este verso lo espreso,
La verdad pura confieso,
I aquí digo voluntario
Con esfuerzo estraordinario
En mis vulgares vocablos
Que si falto en lo que hablo,
Sería culpable el diario.

       Pedro Villegas

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Carreras del Andarin
en la Cancha del Club Hipico.

  Jamas en nuestra nacion
Habremos visto un vasallo
Tan corredor que a un caballo
Le corre i da admiracion
Cual veloz exhalacion
Es por su velocidad
Todo el pueblo en realidad
De entusiasmo se aglomera
Al ver la purcra carrera
Del andarin en verdad.

  Su fiesta próspera me hace
Cubrir de gloria a mi mente
I la carrera esplendente
Al auditorio complace
El grande asombro que nace
Hoi en nuestra capital
Es ver con un animal
A un ser racional correr
I esto sin duda ha de ser
Un asombro en jeneral.

  Quién de nuestros ciudadanos
Desde su infancia i placer
Ha visto a un pultro correr
A la par con un cristiano
Respóndame el mas anciano
Si tal cosa ha presenciado
Para quedar cerciorado
De lo que mi mente ignora
I esta fiesta encantadora
Tiene a Santiago asombrado.

  Cuán es la alegría tersa
Que hoi tiene toda la jente
Por la carrera potente
Del señor Mariano Bielsa
Todo Santiago conversa
De tan ilustre carrera
Lo que hablo aquí a la lijera
Es evidente en voz plena
I de entusiasmo se llena
Nuestra capital entera.

  Por fin con gran plenitud
De entusiasmo i alegría
Se encuentra el pueblo hoi en dia
Por la carrera en virtud
Ignorando la aptitud
Que tiene el señor Mariano
Para correr tan ufano
Con un pultro por razon
I esto dará admiracion
A todo el jénero humano.

       PEDRO VILLEGAS.

Impreso por P. Ramirez.—Echáurren, 6.

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Captura de Pio Rios
el de la descuartizada.

  Señores, voi a contar
De la familia Dubrai
Que hasta hoi dia recuerdo hai
Del hecho en la capital
Acaban de capturar
Aquel mas comprometido
En el crimen cometido
De la niña Zoila Rosa
I esta captura grandiosa
En Buenos Aires ha sido.

  Aquel autor victimario
Digo por la lei que imprimen
Merece estar por el crimen
Un par de años solitario
Pero hablan mui al contrario
Los tribunales malvados
Como rico acomodado
Lo libran del trance fuerte
I al pobre se le convierte
De morir afusilado.

  Con un poder insensato
I con la mal fé que teje
Hicieron esos herejes
Tan salvaje asesinato
Asemejando a Pilato
O a Herodes el hombre cruel
La justicia en su deber
Debia de castigarlo
I ante el público balearlo
Para una escarmenta fiel

  Santiago con sentimiento
Cuando el crimen mencionado
Quedó triste i asombrado
De aquel descuartizamiento
Hasta hoi dia hai movimiento
Del hecho que aqui refiero
Por tal causa prisionero
Pio Rio hoi dia está
Pero no se baleará
En virtud que es caballero.

  La justicia es mui pirata
I por lo que se vacila
Al rico no se fusila
En virtud que tiene plata
Al pobre si se le mata
En el banquillo afrentoso
Este cuadro es mui penoso
Cuando se ve o lastimero
Pero no hai bala refiero
Para el rico poderoso.

       PEDRO VILLEGAS.
Impreso por P. Ramirez—Echáurren, 6.

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LA VIDA INFAME
Y LA PLAGA DE LA INMIGRACION.

  ¡Oh, pueblo! tened presente
I ponte a considerar
Cuán triste no es contemplar
La vida del delincuente
Matan alevosamente
I hieren a sangre fría
Válganos Dios i María
De aquella bárbara jente
Que hacen tan frecuentemente
Horrible carnicería.

  Por el maldito interes
Se vé i lo digo asombrado
Se trasforma el hombre honrado
De bueno en malo i soez
¡Ai! Dios, qué triste no es
Ver a un honrado mortal
Darle aquel golpe fatal
Que llena de sentimiento
I ver que dura un momento
La vida del criminal.

  Qué será, pueblo esplendente
Te pregunto con deseo
Tantas muertes i salteo
Que se ven continuamente
La infamia hipócritamente
Con la mayor osadía
Se está propagando hoi dia
Pero, por la plata es cierto,
I ejercita el gran concierto
De todas sus tropelía

  Digo escribiendo i pensando
Queriendo acabar mi obra
A quién no causa zozobra
Al ver lo que está pasando
En pleno dia matando
Como ya está comprobado
Ai! Dios bendito i amado
Impide tú tales hecho
Para que mui satisfecho
Estemos tranquilizado.

  Por fin, preclaro auditorio
No me direis por tu suerte
¿Por qué se ven tantes muertes
Hoi en nuestro territorio?
Es probado mui i notorio
Que desde la inmigracion
Ha habido propagacion
De horrores que a nadie halaga
Pues esta ha sido una plaga
Que ha arruinadosa la Nacion.

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LA
MATANZA
DE
Lo Caña

  Nunca será relatado
a la faz de la Nacion
con bastante indignacion
ni en estilo emponzoñado,
el crímen denominado
La Matanza de Lo Caña,
donde un hombre sin entraña
en su infinito demencia,
inmeló por cruel sentencia
treinta bravos a su zaña.

  Era época en que el hermano
del hermano desconfiaba
i en que el padre denunciaba
al hijo, buen ciudadano;
era época en que el Tirano
fusilaba por montones;
sin embargo esos campeones
no supieron titubaar
i se pudieron armar
i tener sus reuniones.

  Así el dieziocho del mes
de Agasto del año aquel;
unos cuantos en corcel,
en coche o por sus piés
con patriótico interes
se fueran a aquel lugar,
con ànimo de cortar
un estraféjico puente
ques se sabia que ol veinte
iba el Congreso a atacar.

  El cruel Jeneral Barbosa
reunió caballería
i fuerza de infantería
con su acostumbrada prosa;
paro aquella empresa odiosa
buscó a Alejo San Martin,
un lacayo mandarin
con estrañas de chacal;
le dió el mando principal
con determinado fin

  El dieziocho salió al cabo
a las doce de la noche
caballería i en coche
un piquete del Octavo;
San Martin iba de rabo,
Cazadores a adelante
con Cortes por Comandante
i por segundo a Duran
i en los coches de Gazan
iba el piquete de infante.

  Iban a aquella campiña
conduciendo a esos romanos
i en condición de vaqueanos,
Silva Lémus i Fariña
i a ver i animar la riña
el Comisario Riveros
que ha sido de los primeros
verdugos desapiadados;
por él fueron fia elados
unos cuantos caballeros.

  Pronto lograron llegar
guiados por tales guias,
porque por aquellos dias
todos querian ganar;
se pusieron a rodear
todo lugar de escapada
a fin de que la jornada
fuese lo mas productiva;
¡la cosa era cojer viva
a la presa o traspasada!

  Para ellas fué una broma
conseguir su infame afan,
mas costara al gavilan
atrapar a la paloma;
desendiendo de una loma
esos soldados vendidos
se acercaron prevenidos
hasta las casas del fundo.
¡Qué la maldición del mundo
caiga sobre esos bandidos!

  Aquel Escuadron gandul
se fué a rejistrar los cerros
i los demas como perros
a las casas de Panul;
i ahí como en un baul
capturaron a unos pocos
i en seguida como locos
se fueron a la quebrada;
era ya la madrugada,
la luz mandaba sus focos.

  Esos jóvenes patriotas
podian solo oponer
contra el enorme poder
de esos armados ilotas,
unas carabinas rotas,
algunos sables mohosos,
diez caballos perezosos,
de aquel campo la espesura
i la sangre noble i pura
de sus pechos jenerosos.

  La Santa Virjen Maria
i el Señor Omnipotente
le den fuerza suficiente
para hablar al alma mia
de la atroz carnicería
que se siguió en ese instante;
el que no se escapó ante
ni fué preso, ahí fué muerto
i sobre aquel campo abierto
quedó la sangre humeante.

  El Octavo fué en seguida
con la órden terca i fiera
de acabar la montonera
que se hallaba ahí escondida;
mas en tanta ida i venida
permitió el divino Cielo
que no se vieran el pelo
i se agarraran a bala;
los libró de una mas mala
la desigualdad del suelo.

  Luego vieron el error
i entonces sin descanzar
se lanzaron a buscar
los jóvenes con furor;
el trajin no fué mayor
en aquella accion aleve
porque en espacio mui breve
pudieren pillar a algunos
i por brazos de esos tunos
ahí fusilaron nueve.

  Hacia de la bolina
como dos horas cabales
i por zanja i matorrales
descargaban carabina;
lo que uno no imajina
hizo aquella vil faccion;
se dió gran satisfaccion
en teñir el vil acero;
¡qué lo sepa el mundo entero
no fué peor la Inquisicion!

  Por razonables motivos
dictados por la verguenza,
por un momento se piensa
en regresar con los vivos;
se hicieron preparativos
i hasta volvieron atrás,
mas Balmaceda tenaz
i furioso en alto grado
les dijo: «los he mandado
a matar i nada mas.»

  Al desandar el camino,
sin mas Ley que el aguardiente
se instaló lijeramente
un Tribunal asesino,
en que se fijó el destino
al patriotismo humillado
por haber el brazo alzado
contra el Déspota traidor;
¡mui cerca de un corredor
fué el cadalzo levantado!

  De ese infame Tribunal
donde la sangre echó raiz,
nunca lo olvide el pais,
Vidaurre ha sido el Fiscal;
jamas el Jenio del mal
puso sobre un hombro humano
papel mas sucio i villano
ni maldicion mas tremenda;
¡es útil que aquí se aprenda
lo que es servir a un Tirano!

  De nuevo empezó el Calvario
para aquel monton de bravos
muertos por viles esclavos
de aquel hombre sanguinario;
sobre aquel triste escenario
juntaron mucha madera
i encendieron una hoguera
donde les cuerpos quemaron;
tanto los carbonizaron
que nadie los conociera.

  Allí zegaron en fior
mucha juvontú atrevida,
allí entregaron su vida
algunos con gran valor,
allí puso el Dictador
el colmo a su Tiranía,
allí toda su porfía
puso en parecer cruél
i allí sobre el campo aquél
su propia muerte imponía.

  Se está siguiendo un proceso
que mas que despacio avaanza,
sobre aquella gran matanza
i mas de alguno está preso;
¡qué el Juez se mantenga tieso,
què en su alma salga callo,
qué su pluma sea un rayo
contra quién sea culpable,
si es posible, con un sable
que escriba el tremendo allo!

(Composicion del primer aniversario de
Lo Caña)

       Juan Valiente

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EL FUSILAMIENTO

  En la mañana el bandido
Belarmino Ponce estaba
Tranquilo; no contestaba
Si nó con mero sonido…
Mejor hubiera qu[eri]do
Que no lo interr[ogar]an
Y que no lo mole[sta]ran.
El ultimatum leyéronle
Y al banquillo condujéronle
Para que lo fusilaran

  Resuenan lúgubremente
En los pátios y paseos
Los grillos de algunos reos
Vestidos mui pobremente,
Ponce está tranquilamente
¡Ai! La sentencia escuchando
Con grandes ojos mirando
Aquel inmenso jentio;
¡No siente calor ni frio!
¡Parece lo están casando!…

  Concluida la lectura
Lo exhortan los relijiosos;
El con ojos mui rabiosos
Matar sin duda procura
A sus guardianes ¡locura!
Cuando el padre Capdevila,
En quien la bondad se asila,
¡Ai! Le echó su bendicion,
La hiena sin corazon
Su fin cerca no horripila!

  En el banquillo sentado
Está y la guardia ya lista,
Ya se le venda la vista
Y se queda sosegado…
La descarga ha resonado,
Dió la seña el oficial
Cual costumbre en caso tal;
El cuerpo apénas se mueve
Con movimiento mui leve!
Concluyó un hombre de mal!

  Adelantóse un sarjento
Y el golpe de gracia dió,
De nuevo el cuerpo saltó
Y… quedó sin movimiento.
Mui triste el fusilamiento
Fué, pues causa horror, señores
El pensar que los doctores
Al podre Ponce salvaron
Y en seguida lo entregaron
¡Ai! A sus fusiladores.

  La conducta que observó
Belarmino en su prision
Fué la de hombre sin razon,
Núnca a nadie respetó
Núnca a nadie obedeció,
A todo el mundo insultaba
Si lo hablaban contestaba
Con mil insultos soeces!
Echaba al diablo a sus jueces!
Ni al alcaide respetaba!

       TULIPAN ROJO.
Enero de 1888.

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EL CRIMINAL

  Un nuevo fusilamiento
Tendremos pronto, señores,
La plaga de malhechores
Hoi toma mucho incremento;
Pero si el mal va en aumento
Los jueces lo estirparán
Con ahinco y con afan
Cual tienen la obligacion,
Por esta misma razon
A Ponce fusilarán.

  Voi a hacer mui brevemente
Aquí un pequeño relato
Del atroz asesinato
Que la justicia, inclemente,
Castiga próximamente:
Una querida tenia
Belarmino, en ese dia
A pasear la convidó,
Diz que con ella llegó
Hasta la Cabriteria.

  Cuando de vuelta venian
Al café Andes se pasaron,
Mui tranquilos se tomaron
Algunas copas, habian
Andado mucho, tenian
Sed, Socorro se acostó,
Luego dormida quedó;
Ponce continuó bebiendo,
Cuando estaba amaneciendo
A la RodrigueZ mató.

  Con una daga sació
Su venganza aquel bandido;
La víctima ni un quejido,
Ni un grito siquiera dió!
El cadáver destrozó
Con un ahinco de fiera,
Le separó la visera;
¡Cuánta infamia, vive Dios!
Puñaladas treinta y dos
Le dió para que muriera.

  En seguida llamó al mozo,
Pidió cerveza, bebió
Y tranquilo se acostó;
Aquel quedó malicioso
Y aunque es malo ser curioso
Miró,… distinguió el pastel,
[  ]ó al dueño del hotel.
[  ]es a la policia…
[  ]tras tanto dormia
[  ]oncel

[  ]Rodriguez era
[  ]ombre de la querida,
El al quitarle la vida
De tan aleve manera
No fué por una friolera:
Tenia celos, dudaba,
Creía que lo…… que amaba
Algún tercero tenia
Matando se acabaria
La bolina, y … la mataba.

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LA PASCUA

  Esperan ya su relevo
las conductoras porteñas
para celebrar risueñas
la Pascua i el Año Nuevo,
yo por ellas nunca pruebo
una copa de licor
por que embrollan con primor
las mui sabrosas fichas
que les dá pa vino i chichas
i remoler por mayor.

  Todas están como un quique
aprontando sus recortes
i tener los pasaportes
para ir al Café de Iquique
entre palique i palique
a su gusto bailaàn
cada una su galan
ha de tener a su lado
quien mucho se habrá admirado
del polvo i del soliman.

  Lectores vereis aquí
el retrato de la fiesta
un harpa será la orquesta
i guitarra de roblí
trinando cuerdas allí
se verá lo que es contento
no perderàn un momento
tocando cueca asareadas
i cuando ya estén curadas
cobrarán el sentimiento.

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