LOS MUERTOS I HERIDOS
EN EL TREN ESPRESO

  En Tiltil ha sucedido
un desastre desgraciado:
un tren con otro ha chocado
i hubieron muertos i heridos.

  El tren de carga esperaba
que pasara el tren espreso,
i de aquel triste suceso
nadie se preocupaba;
el cambiador que allí estaba
no seria hombre advertido,
tanto descuido i olvido
me dirà i en qué consiste
La catástrofe mas triste
en Tiltil ha sucedido.

  De un momento a otro memonto
las dos máquinas chocaron,
los pasajeros quedaron
en un continuo lamento;
el tren que va tan violento
quedó allí despedazado,
de todo lo que ha pasado
un corto detalle doi
Luego que sufrió el convoi
un desastre desgraciado.

  El hijo hermano o pariente
a la estacion concurrió,
cuando noticia se dió
del imprevisto accidente;
el peligro era inminente
i todo el pueblo alarmado,
marchaba desesperado
por saber esto de fijs.
I en la línea se les dijo
un tren con otro ha chocado.

  Dicen que unos dormian
con el sueño mas profundo,
i despedirse del mundo
ni en pensamiento tendrian;
muchos de los que venian
eran hombres distinguidos,
i aquellos seres queridos
quedaron bajo el escombro.
En el choque que aquí nombro
hubieron muertos i heridos.

  Al fin, otro tren salió
a traer los mutilados,
i los que ya eran finados
con todos ellos volvió;
el pueblo en masa acudió
por saber si era verdad,
a la mayor brevedad
muchos iban de carrera.
Porque se decia que era
terrible la mortandad.

       El Poeta Popular
       (Mejor de todos)

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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AGRAVIO DE LOS COCHEROS

     Los cocheros agraviados
  con las cocheras están,
  ellas a ocuparse van
  i ellos serán desechados.

  Los dicen: allá veremos
cómo el invierno se avienen,
si el agua i los frios vienen
usando de sus estremos;
i entonces quizas seremos
de nuevo otra vez llamados,
para ser remunerados
con sueldo mas lucrativo.
I están por este motivo
los cocheros agraviados.

  Si por algún accidente
se desrielase algun carro,
tendrán que andar en el barro
mojadas hasta aquí enfrente;
i si dan diente con diente,
los cocheros se reirán.
Así es que las dejarán
en el mayor abandono,
porque ellos llenos de encono
con las cocheras están.

  Habla un cochero maldito
de las muchachas decentes.
que no son intelijentes
ni para tocar el pito;
i en cualesquiera conflito
apuradas se verán;
los rotos no dejarán
de ponerles miles nombres
porq’ en los trabajos de hombres
ellas a ocuparse van.

  En los hombres es torpeza
que anden con pleitos o riñas,
culpando a las pobres niñas
i disculpando a la Empresa;
ella es la que se interesa
en botar a sus empleados.
Han creido mal informados
que ellas se van a ofertar,
por quedar en su lugar,
i ellos serán desechados

  Por último, caballeros,
no importa i lo mismo da,
si uno conducido va
por cocheras o cocheros;
si todos los pasajeros
pueden marchar libremente,
dando lo correspondiente
del pasaje que se ponga.
I que la Empresa disponga
lo que crea conveniente

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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LAS COCHERAS

  Cumpliendo su obligacion
andan las niñas cocheras.
Las que salieron primeras
fueron dignas de atencion.

  Primeramente el cochero
las enseña a gobernar
la palanca, i a parar
para que algún pasajero,
sea pobre o caballero,
ocupe su posesion.
Por nueva disposicion
la Empresa así lo ha dispuesto,
que ellas anden en su puesto
cumpliendo su obligacion.

  Insultos de los jerjeles
reciben a cada paso,
i ellas hacen poco caso
de semejantes lebreles.
Siendo en su servicio fieles,
no importa que las rameras
las traten de madrineras
o de mujeres hombradas,
si honrosamente ocupadas
andan las niñas cocheras.

  Los caballos ensillados
la Empresa tendrá que darles,
i al mismo tiempo enseñarles
cómo han de ser gobernados.
Para esto hai hombres pagados
en todas las pesebreras.
Algunas niñas solteras
tal empleo no admitieron,
por lo burladas que fueron
las que salieron primeras.

  Si la cochera es viejona
los pililos sin camisa,
de ella empiezan a hacer risa
tratándola de rabona.
Esto hace aquella persona
que no tiene educacion.
De toda la poblacion
mil aplausos recibieron.
Las primeras que se vieron
fueron dignas de atencion.

  Por último, ya tenemos
cocheras i conductoras,
solo faltan inspectoras
las que mui breve veremos;
los hombres dicen: ¡qué haremos!
si todos nuestros quehaceres
los ocupan las mujeres,
pues seràn obras mas bellas,
cuando representen ellas
el papel de bachilleres.

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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MAL PAGO DE SAUL
JENEROSIDAD DE DAVID

  Pagar un mal con un bien
nadie verá cosa igual,
continuamento se ve
pagar un bien con un mal.

  ¿Cómo lo correspondió
el rei Saul al soldado
mas valiente i esforzado
que en todas sus tropas vió?
A muerte lo sentenció;
mirábalo con desden,
De eso modo pagó a quien
tantas victorias le daba,
i David solo intentaba
pagar un mal con un bien.

  Prometió darle la mano
de su amada hija mayor,
si volvía vencedor
del enemigo tirano:
i de envidia el soberano
concibió un odio mortal;
huyendo de su rival
emprendió David su viaje,
i en un rei de tal linaje
nadie verá cosa igual.

  En otro prometimiento
le ofreció su hija segunda,
Micol, princesa fecunda
en virtudes i en talento:
Saul desde aquel momento
aumentó su mala fé.
i la persecucion fué
a fin de darle la muerte:
corresponder de asa suerte
continuamento se ve

  Una vez que el rei dormia
David en la gruta entró,
su vida respetó
aunque matarle podia;
«rei mi señor, le decia,
nunca seré criminal»
Saul, con sorpresa tal,
le contestó: hijo querido.
yo soi el que he pretendido
pagar un bien con un mal.

  Al fin, el rei de Israel
en un combate murió:
de ese modo se cumplió
lo que prodijo Samuel.
David, jeneroso i fiel,
sintió con grave dolor
la muerte de su echor
sus tres hijos amados.
Así fueron ultimados
los hombres de mas valor

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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El asesino CESAREO SANTOS FUSILAMIENTO DEL ASESINO DEL PRESIDENTE DE FRANCIA

     Al fin cayó la cabeza
  del bachicha delincuente
  que asesinó al Presidente
  de la gran Nacion Francesa.

  En el medio de una plaza
de jente mui concurrida
al fin ya perdió la vida
este criminal sin tasa:
ahí el crimen no hace basa
aunque se haga con destreza;
por su salvaje fiereza
i su carácter leonino
del miserable asesino
al fin cayó la cabeza.

  No es preciso que lo diga
que la jente consternada
se encontraba amontonada
como guarida de hormiga;
al reo le dió fatiga
llena de sudor la frente;
el verdugo indiferente
lo puso en la guillotina
i la cabeza se inclina
del bachicha delincuente.

  Hiso el reo su plegaria
por dos padres auxiliado
encontrándose asustado
por su situación precaria:
de su pena estraordinaria
se condolia la jente:
con urjencia suficiente
todos corrieron a ver
a aquel sanguinario ser
que asesinó al Presidente

  Puso por fin el pezcueso
I la afilada cuchilla
lo mismo que mantequilla
cortó la carne i el hueso;
Cesáreo Santo, el preso
fué enterrado con pobreza
lo llevaron a la huesa
sin compañia ficticia:
al fin se hizo la justicia
de la gran Nacion Francesa,

  En Francia los italianos
han sido mui maltratado
i han sin causa soportado
bastante golpes de manos;
entre ambos soberanos
se tratan con arrogancia:
sin fijarse en la ganancia
se asegura en esta tierra
que va a resultar la guerra
entre la Italia i la Francia.

Nota: Marie François Sadi Carnot (Limoges, 11 de agosto de 1837 – Lyon, 25 de junio de 1894), político francés, presidente de la Tercera República de Francia de 1887 hasta su asesinato el 24 de junio de 1894 por Cesario Giovani Santos.

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A Chile llegó invadiendo

    A Chile llegó invadiendo
El aterrante flajelo,
La epidemia en nuestro suelo
Cada dia vá cundiendo.

    Cuando hizo su apariciou
El cólera en la Arjentina,
La república vecina
Se vió en mala situacion;
De la infestada nacion
Ya vá desapareciendo.
Sus dominios estendiendo
Cual invasor jeneral
De la otra banda este mal,
A Chile llegó invadiendo.

    Dios escuchará el lamento
Que con áncia han levantado,
Las familias que han quedado
Huérfanas i sin sustento.
En tan crítico momento
Preciso es clamar al cielo,
Vírjen santa del Carmelo,
Alivia de nuestra suerte
Antes que nos dé la muerte
El aterrante flajelo.

    Enemigo tan terrible
Recorre las estenciones
Azota las poblaciones,
Y atajarlo es imposible
Este huéspede temible
Al mundo infunde recelo,
Chilenos con desconsuelo
El golpe hemos recibido,
Por haber aparecido
La epidemia en nuestro suelo.

    A varios pueblos tenemos
Por el contajio infestados
Muchos seres han pasado,
A la tumba i sus estremos
De la capital sabemos
Que tambien están sufriendo,
Entre angustias pereciendo
Y con situación tan séria:
La enfermedad i la miseria
Cada dia yá cundiendo.

    Por fin los mas abnegados
Caballeros i señoras,
Son las almas protectora
De tantos desamparados.
De lo alto serán premiados
Y por la filantropía,
Dios les servirá de guia
A estos seres distinguidos,
Que dán a los desvalidos
Hasta el pan de cada dia.

J. M. PLAICOA

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CONTESTACION
AL POETA PEDRO VILLEGAS

  Villegas, tu narracion
Me tiene mui asustado,
Perplejo; y tan asombrado
Te doi la contestacion.

  La contesta recibí
Y he tenido mucho gusto;
Pero al leerla, ¡qué susto
En mi corazon sentí!!
En tus frases conocí
Perfidia y mala intencion;
Ahora por prevision
Voi a ocultarme con prisa.
Mas bien es digna de risa,
Villegas, tu narracion.

  Es mui justo que recuerde
El contendor con afan
Lo que nos dice el refran:
“Perro que ladra no muerde.”
Yo soi un vetusto verde
Que el hacha no me ha cortado,
Ménos he sido podado:
Y hoi con ofensa tan crasa,
Tu aterradora amenaza
Me tiene mui asustado!!!

  De tus asquerosas fauces
Sale tu reto iracundo
Como el lodazal inmundo
De la boca de los cauces;
Es preciso que te pauses
Y no seas mal hablado.
Poluto contaminado,
Haciéndote guerra voi
Y no te creas que estoi
Perplejo y tan asombrado.

  Poetecilla bisoño
Enróscate como el boa,
No te pienses que a Plaicoa
Le vas a bajar el moño,
Fijate que soi retoño
Que llevo propagacion
De cultura, y por razon,
No como vos, hombre inculto;
Aunque no con tanto insulto
Te doi la contestacion.

  Por fin, si me quieres ver
Y ponerme una mordaza,
El veinticuatro es la casa
De San José, al parecer
Allí podemos tener
Una estrecha conferencia:
Haz pronto la dilijencia
Que Plaicoa lo desea,
Para que el público vea
De ambos dos la intelijencia.

       J. M. Plaicoa.

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EL JUICIO
SOBRE LOS HOMBRES.

  Triste se verá el mortal,
Relámpago inesperado,
Se levanta a ser juegado
De su polvo sepulcral,

  Llegará el dia horroroso
Y el fin de la última guerra,
Donde temblará la tierra
Con un ruido estrepitoso;
Se mecerá sin reposo
Todo el globo universal
Y un gran fuego natural
Le cubrirá con su llama,
Y al ver que la faz se inflama
Triste se verá el mortal.

  Brotará fuego del suelo
Que quemará a los nacidos,
Y los astros encendidos
Surcarán el vasto cielo.
¡Dios mio! qué desconsuelo
Se verá en todo lo criado
Cuando el mundo esté abrasado
Con horrendo sacrificio
Del voraz fuego del juicio
Relámpago inesperado.

  La trompeta sonará
Con un eco aterrador
Y el resonante estridor
Por todo el orbe se oirá;
Su son nos impulsará
A que seamos presentado
Ante el tribunal sagrado,
Y por natural derecho
El que está en tierra deshecho
Se levanta a ser juzgado.

  Los míseros moradores
Todos serán destruidos
Y en pavezas convertidos
Seremos los pecadores;
No servirán los clamores
En aquel dia final
Y de la tumba fatal
El cadáver que está en calma
Saldrá a unirse con el alma
De su polvo sepulcral.

  Por fin, tenemos que ver
Al Señor y los querubes
Intentar sobre las nubes
De su gloria descender.
Con infinito poder
El Juez severo y airado,
Despues de que haya premiado
A todas las almas buenas,
Preparará las cadenas
Del averno al condenado.

       J. M. Plaicoa.

Estos versos son propiedad del autor, quien perseguirá conforme a la lei al que los reimprima.

61 – Imp. Vicuña Mackenna.

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CRISTO CRUCIFICADO
POR AMOR DE LOS HOMBRES.

  En señal de redencion
El simbolo de la Cruz,
Precio de tanta virtud
A la celestial mansion.

  Cristo de su solio ameno
Fué preciso que bajara
Y con su vida pagara
Injusto el delito ajeno.
Despues que encarnó en un seno
Nació a cumplir su mision
Con martiriosa pasion,
Regó su sangre en renombre
El craneo del primer hombre
En señal de redencion.

  Despues que murió el Mesías
Tuvo por Santo Sepulcro
Un lecho lápido y pulcro
En que residió tres dias.
El mundo entero sentia
Y el sol apagó su luz,
Y al tercer dia Jesús
Resucitó y subió al cielo,
Dejándonos por consuelo
El simbolo de la Cruz.

  Como inocente cordero
Los sayones lo amarraron
Y al Verbo crucificaron
Con tres áspidas, refiero;
Allí el aliento postrero
Exhaló de su salud;
Su sangre con prontitud
Fué de aquella misma hora
La gracia rescatadora
Precio de tanta virtud.

  Los verdugos suspendieron
Al cadalso al sentenciado,
Un ladron a cada lado
Por afrenta le pusieron;
Muerte y martirio le dieron
Con denuedo y precision.
Despues con admiracion
Desde la tumba ascendió
Y en cuerpo y alma subió
A la celestial mansion.

  Por último, el Salvador
Dejó su mision cumplida
Y en la Cruz rindió la vida
Por causa del pecador;
Con tan acervo dolor
Despues que padeció tanto,
Se unió al Padre por encanto
Glorioso y resucitado;
Y sobre su Apostolado
Mandó al Espíritu Santo.

       J. M. Plaicoa.

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LAS TRES HORAS
DE AGONIA A LO DIVINO

  Tres horas en el madero
Jesucristo agonizó,
El dia del viernes santo
Mártir en la cruz murió.

  Apresurados llegaron
Al calvario los sayones.
Las piernas de dos ladrones
Vilmente se las quebraron,
I el cuerpo de Dios bajaron
En aquel momento fiero,
En estado lastimero
Ya pálido i sin colores,
Soportó crueles dolores
Tres horas en el madero

  Una profunda lanzada
Diéronle al inmaculado,
En el derecho costado
Vertió la sangre sagrada;
La Virjen su madre amada
Al verlo se desmayó,
I amargamente lloró
De sentimiento, es decir,
I para poder morir
Jesucristo agonizó.

  Maria Cleofas estaba
I Magdalena tambien,
Discípulas como ven
Del Señor, donde se hallaba,
Con humildad las miraba
Al verlas que lloran tanto
Se cubrió de un negro manto
El esclarecido cielo,
Se rasgó en el templo el velo
El dia del viernes santo.

  Los astros del firmamento
Su luz brillantea pagaron
I los cristianos lloraron
De pena i de sentimiento.
I con tal sacudimiento
El Orbe se estremeció,
Toda la tierra tembló
Causando al jentil terror
I nuestro amado Señor
Mártir en la cruz murió.

  Por último, le enterraron
El cuerpo de Dios sagrado
I habiendo resucitado
De gloria himno le cantaron.
Su nombre glorificaron
Con armoniosos conciertos
I los cristianos cubiertos
De gozo i suma alegria
Cuando en el tercero dia
Resucitó entre los muertos.

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