EL AMANTE CELOSO

    Ya te adbierto jardinero.
No te vas a descuidar
I alguen te venga a robar
La flor que por ella muero.

    En aquel jardin qué amé
Has de saber ortelano.
Que me confio en tu mano
Cuida lo qne te entregué.
Si alguno con mala fé
Venga a ofreserte dinero,
Disele pronto no quero
Aun que por la flor suspire
Ni consistais ni que mire
Ya te adbierto jardinero.

    Riega la planta fecunda.
Con toda prolijidad.
Que no iguale a un deidá
I no tenga otra segunda;
Si alguno en ella se funda.
I la quere visitar,
Ve si puedes trasnochar
Como hace el agricultor,
Son la planéa de mi amor.
No te vas a descuidar.

    No inporta que la azucena
De la rosa ila violeta.
Vendas alguna maseta
No me será mayor pena,
De espinas una cadena
Ve si les puedes formar,
Si llegas a sincular
A parte pago tu empeño,
No te tanteden el sueño.
I alguen te venga a robar.

    Camelías i margaritas
Pelargónias madresalvas.
Vendeles con otras yervas.
Juncos clabeles chinitas;
De otras flores infinitas
Que no por sierto prefiero:
Pero con mayor esmero
En lo que te has da fijar,
Que nadie venga a tocar
La flor que por ella muero.

    Al fin entre los clabeles
Hai clarines i otras plantas.
Que matizan las gargantas
De los pinos i laureles;
Un conjuntoi de verjeles
Tiene el suerte en propiedad,
Siendo ninfa la deidad
La que quero con temores,
No siendo como las flores
Adivinen quen será

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ADIVINANZA

    Dos pastores peregrinos
Diputaban sin saber
Cual tesoro es el mas fino
El cristal o la mujer.

    En un prado encantador
De verdes flores pintado,
Ví que pasiaba afanado
El rebaño en el verdor;
Noté que con esplendor
Flameaban frondosos pinos.
Entre pastos blanquesinos
Sobre el variado elemento
Discutieron un momento
Dos pastores peregrinos.

    El dia que prinsipiaon
Obcerbé que la ignosencia.
Tomaba parte en la ciencia.
I a las deidades llegaron:
El estremo que tocaron
Fué el femenino poder
Que la Ninfa en su entender
Hera leal hasta su punto.
Acercandose al asunto
Diputaban, sin saber.

    Prosigueron la cuestion
De la juvenil virtuosa.
Comparada con la rosa
Cuando sale del voton;
Uno de ellos vió razón
Hizo ademan al camino.
Sitó del primer destino
La bella la comparó,
Al otro le preguntó
Cual tesoro es el mas fino.

    En los ultimos instantes
Suvieron sobre unas breñas.
Fijandose en duras peñas
Tumultuosas de diamantes;
Lo que ablaban dos galantes
Cuando ya iba fenecer,
La contienda al parecer
Hera su significado:
Que bidrio es mas delicado
El cristal o la mujer.

    Al fin entre clavelinas
Se luse la grama hermosa.
I al salir a luz la rosa
Nase sercada de espinas;
En las flores campesinas
Retumbó aquel argumonto,
De la princesa el intento
I la flor en su atractivo,
En un punto suspenesivo
Concluyó el ultimo acento.

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A LA INGRATA

    Si no te acuerdas de mi
Rejistrad tu pensamiento.
Mirad que yo soi aquel
Que adorabas en un tiempo.

    Recuerda tus agasájos.
De dias semanas meses.
Como tal vez varias veses
Me dormia en vuestros brasos
Que apresurabas tus pasos.
Tan atenta os conosí
Si de tu lado partí
Uvo motivo mi dueña
Precuro darte otra seña
Si no te acuerdas de mi.

    Mi amada estaras pensando
Si fuí o no fui tu amante.
Voi a desirte al instante
Para que no estis dudando:
Yo fuí preferido cuando
Iba a golpenr tu aposento.
I tu en el mismo momento
Contestabas arrogante,
Si con esto no es vastante
Rejistradetu pensamiento.

    Antes notabas agrado
Si algo por mi susedia.
Eras bien correspondia
Con infinito cuidado;
Confundido i admirado
Te veo sentida i cruel,
Si yo fuí con tigo fiel
Por que olvidas esa historia.
Recorre vuestra memoria
Mirad que yo soi aquel.

    Justo es que te haga presente
Mis amores i caricias.
Todo ese mar de delicias
Concluyó tan de repente:
Si por lo que anduve ausente
Uve agravio sin ejemplo,
Yo con eso te contemplo
Que abriges tanto egoismo
Adbierte que soi el mismo
Que adorabas en un tiempo.

    Al fin si por separarme
Te habeis del todo sentido.
Es verdad que en el olvido
Has querido sepultarme;
Pero de sierto negarme
Por oír algunas voses,
Yo me alegro que reposes
Ignoro tu descontento,
No se por qué fundamento
Ahora no me conoses.

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EL CÓLERA
EN CIUDADES I ALDEAS DE SAN-
TIAGO DE CHILE

    No hai mejor medicamento,
Para que el enfermo viva:
Una nueva rogativa
Para que aplaque el tormento.

    Ya ven de que los doctores,
Han apurado su ciencia;
No han calmado la dolencia
De Aconcagua los clamores.
Han mandado los mejores
De estudio i conocimiento,
Mejor es que el pensamiento
Sé eleve al cielo veloz,
I unirse pronto con Dios
No hai mejor medicamento.

    En Catemu i en Quilpué
I en Panquehue mueren tantos,
Que ahí no cesan los llantos
Por la epidemia bien sé
Nuestro gobierno con fé
Ha dado órden preventiva;
Deseamos de que reciba
De todos en jeneral
El nonbre del Celestial
Para que el enfermo viva.

    Lo Ocampo se ha lamentado
Que de alta salen mui pocos,
I al morir son como locos
Por el mal desesperados.
Llaillai bastante infestado
I Vichiculen arriba
Piden que el diarista escriba
Los pueblos en que la plaga,
I en los conventos que se haga
Una nueva rogativa.

    En las hijuelas sufriendo
Están i el flajelo arruina;
Parece de que camina
Por la línea diciendo,
De la Calera escribiendo
Partes con gran sentimiento,
Socorro del Sacramento
Suplican de noche i dia
I que pidan a María
Para que aplaque el tormento.

    Señores, en la ciudad
De Quillota i otros puntos,
En la Cruz estos asuntos
Sufren por la enfermedad.
A San Pedro llegó ya
I nos infunde temor
Castigando al pecador
Avanza su atrevimiento
Como el rayo mas violento
Mandado por el Creador.

        NICASIO GARCIA.

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EL CÓLERA MORBO

    El cólera en lo presente
En la provincia Arjentina,
Se ha de evitar esa ruina
De los pueblos del oriente.

    El Ministro de la Guerra
Al señor jeneral de armas,
Escribió por las alarmas
Un decreto en mar i tierra;
Todo lo que Chile encierra
Está en peligro inminente,
Pero nuestro Presidente
Dice en la órden jenerosa.
Que ya penetró a Mendoza
El cólera en lo presente.

    Buenos Aires i el Rosario,
Los primeros que sufrieron
I morir a cientos vieron
De treinta a cuarenta diario;
Nuestro plenipotenciario
Dando razón determina,
Que de la nacion vecina
Dice a su patria natal,
Que pocos libran del mal
En la provincia Arjentina.

    En Córdoba i Santa Fé
Dicha epidemia ha asolado,
I los doctores no han dado
Con la contra así se creé,
I en las aldeas se vé
Que el farmacéutico opina
En hallar la medicina
A nuestro pueblo dichoso,
Por Dios que es tan poderoso
Se ha de evitar esa ruina.

    Dicen que en el Tucuman
I en la ciudad de la Rioja
En una grave congoja
Esos dos pueblos están;
Los hacendados se van,
A los campos diariamente
Huyendo del pestilente
Achaque desconocido,
Que al parecer ha venido
De los pueblos del oriente.

    Al fin en Salta i San Juan
Lo propio que en Catamarca,
Si esas ciudades abarca
Los habitantes ¿qué harán?
En nuestro país se verán
Por el accidente infiero,
Pedir junto con el clero
A las horas compasivas,
I han de ser las rogativas
Al mismo Dios Verdadero.

        NICASIO GARCÍA.

Imp. Victoria.

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EL INDAGATORIO CONTRA
LOS REOS

    Dos muchachos declararon
Aquella escena horrorosa
De la jóven Zoila Rosa
Su cadáver déstrozaron.

    La autoridad descubrió
A los que fueron autores
De los mayores errores
I el sitio en que sucedió.
Con preferencia aprehendió
A dos seres que ahí hallaron.
Notaron que divisaron
Un cuerpo muerto insepulto:
Todo esto que estaba oculto
Dos muchachos declararon.

    Dijeron que eran sirvientes
Ambos de aquel propietario,
Del crímen del boticario
Ellos eran inocentes:
Espresaron evidentes
Que en la noche tenebrosa
Un tarro con otra cosa
Mandó a uno que arrojara.
Para que se completara
Aquella escena horrorosa.

    Añadió el niño, mandó
Pío dándome a saber,
La ropa de una mujer
Que la quemara ordenó:
Un temor se apoderó
En mi mente jenerosa,
La visión le fué espantosa
De los dos al mayor de éstos,
Al que divisó los restos
De la jóven Zoila Rosa.

    Esta indagación completa
Es la verdad, no es comedia:
En el tren de diez i media
Un cargador interpreta,
Un cajon i una maleta
Al tren nocturno llevaron,
Pero los dos murmuraron
Que iba sangre en la cubierta,
I fué que a la jóven muerta
Su cadáver destrozaron.

    Al fin cuatro se hallan presos
A la voz del juez del crímen.
Cómo estarán los que jimen
En calabozos confesos,
Terminados los procesos
Por lo que ellos cometieron!
En la crueldad que tuvieron
Por ser del alma atrevida;
Sin quitarles Dios la vida
Madre é hija perecieron.

        NICASIO GARCIA.

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El asesinato de madre e hija.

    Cuatro son los criminales
En el drama mas sangriento
Que asombró a la capital
Dando el mayor sentimiento.

    Uno de los asesinos
Abraham Fragua su intencion,
Dentista de profesion,
Hicieron los desatinos;
Ni en las cuestas ni caminos
Hacen delitos tan tales,
Atrocidades verbales
I alevoso itinerario,
Que con dicho boticario
Cuatro son los criminales.

    Francisco Rios se mienta
Otro de aquellos piratas,
De aspiraciones ingratas,
Asesinarlas intenta;
Sin conocer que se afrenta
En aquel fatal momento.
Por su loco atrevimiento
Han de ser averiguados
Los cuatro son conmplicados
En el drama mas sangriento.

    Otro es Eduardo Romero,
De medicina estudiante,
Formó el plan insemejante
Como hace el lobo al cordero:
Compraron con el dinero
La toma mas ilegal.
Dando a todos por igual
Con intencional tropiezo,
Pero esto llegó al exceso
Que asombró a la capital.

    Anton Figueroa, empleado
Que el diario no dice en qué,
Otro que el nombre no sé
Que dicen que se ha embarcado
Opinan que ese ha llevado
Un cajon, en cumplimiento
A la intemperie del viento,
Restos humanos hallaron.
Con un parte los mandaron
Dando el mayor sentimiento.

    Al fin murió madre e hija,
Son Gabriela i Zoila Rosa;
Plana mas triste i penosa
Que el mismo lector se fija.
Las faltas no las corrija
Del autor de poca fama,
Como obligacion se inflama
Dice al señor intendente
Que dicha sangre inocente
A la justicia reclama.

        Nicasio García.

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LA FUGA DE ELENA
en Grecia

    La que se ausenta queriendo
Tiene sentencia de muerte.
Que se vaya, poco importa,
¿Quién le manda que se ausente

    La hermosa Elena se huyó
Siendo la ninfa mas bella;
Por los amores de aquella
El griego tanto lloro.
Una guerra se empesó
Que a Troya vieron ardiendo,
Por tal objeto el estruendo
Resonó en aquel imperio;
Merece un castigo sério
La que se ausenta queriendo.

    Paris olvidó a Belona
Por seguir la fujitiva
Que ella en su patría nativa
Despreciaba una corona.
Tétis en su voz pregona
Lo que Neptuno le advierte
Que la mas prolija suerte
Arrimada a una torpeza,
Mas que sea una princesa
Tiene sentencia de muerte.

    Minerva en bellos candores
Fué presentada a la corte
En el reinado del norte
Por reglamento de amores,
Dijo: que los amodores
Grecia nada les soporta.
¡Infeliz dama que corta
Manchada con el desdén!
Si cambia el mal con el bien,
Que se vaya, poco importa.

    Flora en el pensil amaba
Sintiendo a la compatriota.
Le admitió pues su derrota
I aun distinguido burlaba
I el insendio calsinaba
Al pueblo mas eminente:
Saliendo del continente
Me refiero a la deidad.
Si por su gusto se vá
¿Quién le manda que se ausente

    Señores, digo que Diana
Este juramento encierra:
Palas, diosa de la guerra,
Fué en su carácter galana,
La hidalga como inhumana
De tan notable delicia,
Le robaron con malicia
Esto confirmó Platon
Lo que dijo Salomon
No hai bonita sin codicia

        ES PROPIEDAD DE NICASIO GARCÍA. 

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LO QUE
dijo la Sibila Cuniana

En el cielo hai un palomo,
En el purgatorio un gallo,
En el infierno un plumario
I en la gloria un verde aromo.

La Sibila recordaba
Al Censor, cual Claudio Craso,
El que hizo a Roma su trazo
I en su tumba reposaba;
Dicha infernal le anunciaba
De un fuego color de plomo.
También dijo: de un asomo
Del Esiderio i la fé,
Por eso se dice qué
En el cielo hai un palomo.

Siguió la enviada mujer
Contando de un seno ardiente
Donde eatá el que se arrepiente
Para poder a Dios ver
Aunque es triste el padecer
Por el Creador, justo lo hallo.
De tal leyenda no callo
Dice el sabio San Agustin,
Hai, i no sé con que fin,
En el purgatorio un gallo.

Añadió de que un barquero
Que lo llaman Aquironte,
Parece viajar de un monte
En un buque mui lijero.
La portadora primero
Leyendo lo lapidario.
Dijo: las tres parcas diario
Las merecí ver un dia.
También notó de que habia
En el infierno un plumario

Llegó al imperio romano
I al César Augusto habló,
Miró al cielo i señaló
Ya es nacido el soberano.
Esta es señal de mi mano
Las huellas sin saber como
Hai mas, diré con verdad,
Un limbo de oscuridad
I en la gloria un verde aromo.

Al fin, el autor avisa
Que la escala de los cielos
Resplandeciente sin velos
Un sabio lo patentisa.
A toda hora simbolisa
Siendo doce los mas ciertos,
Cristalinos descubiertos
I un astro que llaman sirio
Ilumina al cielo Empirio
Del juez de vivos i muertos.

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ADIVINANZA

    ¿Cuál es aquel vendedor
Que saca venta a la plaza,
Vende, fia, presta i dá
I siempre su venta intacta?

    Con amor busca la imprenta
I allí trata con el dueño,
Patenti[z]a con empeño
I en el precio se contenta;
Tiene sacada su cuenta
Por mayor i por menor,
Leyendo pues con fervor
Le dice a los compradores
Quiero que digan señores
Cual es aquel vendedor.

    Este huesped por las calles
Lleva su comercio a cuestas,
Haciéndoles sus propuestas
Recorre aldeas i valles
Dando todos los detalles
De historias i lo que pasa.
A la vista pienza i traza
Si álguien me llega a entender,
¿Quién es ese mercader
Que saca venta a la plaza?

    En hoja suelta se afana
I funda sus cualidades,
Su clientela i amistades
Cada cual toma una plana;
Madruga por la mañana
En el puerto o la ciudad;
No tiene dificultad
Para decir que es prudente.
Acariciando la jente
Vende, fia, presta i dá.

    Cuando despende una suma
Considerable, es contento,
Se le alegra el pensamiento,
Llega a su casa, a la pluma,
La toma i talvez presuma
I en lo que aspira se jacta,
Repite su cuenta exacta
Compuesta de una alegría
Vendiendo dia por dia
I siempre su venta intacta.

    Al fin, este comerciante
Con todos es amistado
I en todas partes nombrado
Por su negocio ambulante
Advirtiendo al semejante
Que lea con mas cuidado.
Ya doi a saber su estado
Como hallarán efectivo
Su nombre i apelativo
En el abajo firmado.

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