Desesperacion del Dictador

Bien fea la chambonada
De Balmaceda el indino:
Hizo la del buei Tapanca
Donde el ministro arjentino.

Cuando él estaba en la silla,
Daba indicios de valiente;
Pero era un puro indolente
Y no asomó a la Placilla.
Se le volvió la tortilla
Y arrancó a la disparada:
La ciudad supo, admirada,
El triste fin que ha tenido,
Y para mi ver ha sido
Bien fea la chambonada.

Yo recuerdo y lo aseguro
Que cuando el mando tomó,
La lei respetar juró
Pero solo fué un perjuro.
Con el clero fué mui duro,
Como Lutero y Calvino,
Por esto a creer me inclino
Que el Gobierno que hai nombrado,
No hará lo que ha presenciado
De Balmaceda el indino.

Este hombre fué un sinvergüenza,
Que hasta las monjas austeras,
Las quiso arrojar a fuera
Mirándolas indefensas.
Despues de esta nueva ofensa
Y confundido ya, arranca
Como movido a palanca
Donde un Plenipotenciario
Y allí, como un temerario,
Hizo la del buei Tapanca.

Yo me acordaba y decía
Cuando murió el sanguinario;
¿Los millones del Erario
A quién se los dejaria?
El cobarde bebería
Algunos tragos de vino,
Por eso con tanto tino
Se atracó el arma a las muelas
Y allí entregó el real de velas.
Donde el ministro arjentino.

Al fin, todo Chile acuerda
Que Balmaceda tragaba
Lo que la provincia daba—
Lo demás iba a la izquierda.
Con su mano nada lerda,
Todo lo habia aferrado,
Y aunque no habia pensado
En ningún triste presajio,
En él se cumplió el adajio
«El ancioso muere ahogado».

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El suicidio del dictador

    Balmaceda el presidente
Se suicidó por su mano
Dió cuenta al Dios Soberano
De su vida hasta el presente.

    Veinte dias se ocultó
Donde el ministro arjentino,
Preparó su desatino
I él mismo lo consumó
Cuando a la Junta mandó
Para ver si era induljente,
Esta lo halló delicuente,
I sufrió un nuevo fracaso;
Por esto se dió un balazo
Balmaceda, el presidente.

    La Junta le contestó
Que por gracia se le haria
Todo cuanto le pedia;
Pero perdonarlo…nó.
Quizá este hombre se acordó
De haber sido cruel tirano,
Imitando a Diocleciano
Con su corazón de hiena…
I por no ver su condena
Se suicidó por su mano.

    La jente, en grupos decia
«Queremos ver al difunto»,
Pensando en algun asunto
De venganza en aquel dia.
Don Cárlos les respondia:
—«Es la verdad, pueblo hermano»
I el señor Lisboa, humano
Cura, nos aseguró
Que aquél que nos oprimió
Dió cuenta al Dios Soberano.

    Sobre un bufete dejó
Cuatro cartas-despedidas:
Una a su madre querida,
Otra a aquél que lo ocultó.
Otra su esposa encontró
I otra un amigo elocuente;
Pero su libro, patente
Se abrirá, según opino,
En el Tribunal Divinio,
De su vida hasta el presente.

    Al fin, lector, como digo,
Bueno es que oigas mi voz:
Olvidando al mismo Dios,
De todos fué un enemigo.
El presidente consigo
Llevó armas de destruccion
Y jamás perdió ocasion
De aflijirnos con agravios;
Por eso los hombres sábios
Lo han comparado a Neron.

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LO QUE LE PASO A JOSE
ARNERO

    Saqué trago, pocos lo hacen
Es de contar i no creer
Pocos la suelen hacer
De tomar sin que le pasen.

    A la calle fuí a pasear
Vieja de San Diego un dia
Por si alguno me decia
Amigo venga a cantar
Como sintiese tocar
No miré que me tachasen
Ni que otros me criticasen
La introducción que allí dije,
Agarré un vaso les dije
Saqué trago, pocos lo hacen.

    No faltó un entrometido
Que dijese esé cantor,
Casí, se acabó el licor
I él no lo habia pedido;
En esto otro conocido
Quiso por mí responder,
Callaron volví a beber
Sirviéndome unos huasitos
Hallé mas de cien mansitos
Es de contar i no creer

    Lo que el licor fué mermando
Me paré sin dilacion,
I oi que otro guitarron
Estaba un jóven finando
Largó la voz él cantando
Improvisó al parecer
Yo tambien me fuí a meter
Me dijo otro esta no es broma
Usted tan largo que toma
Pocos lo suelen hacer.

    Visto que me palabrearon
Sali de aquella chingana
Donde habia una paisana
A cantar me convidaron:
Ningún trago me pasaron
Ni pensé que se enojasen,
Sin temer que se agrabiasen
Dijo otro con sertidumbre
Varios tienen la costumbre
De tomar sin que le pasen.

    Señores conté que fuí
Pero lo que me curé,
Sin embargo los odié
I me aturdieron allí,
Sin sombrero amaneci
En la casa de un gallego,
Donde mismo hacia fuego
I encenizado de mas
Dije no iria jamas
A la calle de San Diego.

Es propiedad de NICASIA GARCÍA.
Imp. de La Igualdad, Lastra 12.

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HERENCIA DE JOSE
ARNERO

    Me dejó un cabito de hacha
I el ojo de un azadon
Tambien me tocó un podon
Sin filo, mocho i sin cacha.

    Antes de morir decia
Mi abuelo, que me dejaba
La escupidera en que meaba
I el trechito en que dormia,
Fuera de esto me ofrecia
Una mantaca mui lacha
Que solo al verle la facha
Pasaban medio en la ajencia
Incluso con esta herencia
Me dejó un cabito de hacha.

    Un pihuelo de una espuela
Bonito de puro cobre
Ai ver de que estaba pobre
Se lo regalé a mi abuela
El aro de una vihuela
I el brazo de un guitarron
Un gato viejo pilon
Que en otros biempos cazaba
Un banco en que se sentaba
I el ojo de un azadon.

    Un pedazo de una estera
Me dejó i un soplador
I un urgunero interior
Que le dí a una tortillera
La tapa de una tetera
I diez motas de un colchon
La funda de un almohadon
I tres piés de unos braseros
Fuera de dos candeleros
También me tocó un podon.

    A mi como me queria
Sin embargo el pobre viejo
Me dotó con un espejo
Que poco asogue tenta
Por mi abuela me decia
Cúidame hombre esa muchacha
No ande como bola huacha
Su mayorazgo es sencillo
I atí te doi mi cuchillo
Sin filo, mocho i sin cacha.

    Al fin yo como heredero
Me cuento el mejor logrado
Con un taurete quebrado
I un chuiquito tintorero
Un rebenque yerbatero
A favor del albacea
Con lo mas de una tarea
De una trenza apolillada
I una mina descarpada
Pero de mui fina grea.

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Sin título 1

[ ]
I a sólas le esplicare
Le digo maestro hagamé
Un corbo con un letrero

    Estando hecho el instrumento
Como lo tengo pensado
A molejon afilado
Tienen que pisar con tient[o]
Es mi jenio tan violento
Aborrezeo al que es maldito
Saco por hacer delito.
Mi corbo que nunca afloja
Con un rótulo en la hoja
Que diga diablo clarito.

    Si viene la policía
A quererme tomar preso
Entónce me pongo tieso
I dejo la peleria
Sea de noche i de dia
Desenguaraco i acero
Porque no creo que muero
Puesto que no busco amparo
I mi puñal dice claro
Cerro blanco José Arnero.

    Al fin vean guapetones
Los que pasan fantaceando
A los niños desafiando
Yo veo unos cuadrilleros
Cobardes i maricones
No pierden el mal estilo
Lo mismo que el cocodrilo
Muchos quieren alagarme
I al que venga a desafiarme
Le pongo mi macho al hilo.

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MOISES A FARAON

    Soi guerrero que he venido
A darte la libertad;
Vente conmigo mi vida
Que nada te faltará.

    Moises con Aron su hermano
Llevaron la comision,
Para ir donde Faraon
Con órden del Soberano;
La contesta del tirano
Fué responder atrevido,
Pero el enviado advertido
Le dijo: habla del arreglo
Por qué a libertar al pueblo
Soi guerrero que he venido.

    Yo no conozco al Señor
Dijo aquel monarca cruel,
A nadie entrego a Israel
Soi en Ejipto el terror;
Aron lleno de furor
La vara arrojó en verdad
Siendo allí serpiente ya
Pueblo dijo, oi tu voz,
Vengo mandado de Dios
A darte la libertad.

    El rei infiel se negó
A la petición cristiana,
En castigo al que profana
Así se lo amenazó,
Las aguas las trasformó
En sangre i fué la salida;
Dieron la voz de partida
Con el anuncio de fé,
Aron le dijo a Josué
Vente conmigo mi vida.

    Dirijidos al mar Rojo
Caminaron los cautivos,
Oyendo por los motivos
De aquel jentil i su enojo.
No se le cumplió su antojo
De arruinar la cristiandad,
El Creador con la verdad
Dijo: a Moises, anda cierto,
No temas aunque es desierto
Que nada te faltará.

    Al fin dos columnas guiaban
Una en nube i otra en fuego,
La de nube envolvió luego
A los ejipcios que alzaban
Sus estandartes flameaban
I Moises i Aron volvieron,
Cuya vara sacudieron
I al contrario el mar tragó,
Faraon i el pueblo pagó
El crimen que cometieron.

        Es propiedad de NICASIO GARCÍA

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LA CONSTRUCCION
DEL TABERNACULO

    El Tabernáculo santo
Moises impulso le dió,
Sus escritos los guardó
I de Israel fué el encanto.

    La obra i la tienda sagrada
De treinta varas de largo,
Diez de alto que sin embargo
I diez de ancho fué calzada
De tal modo fabricada
I su material fué tanto,
Madera fina por cuanto,
Con la órden del Señor,
Hizo así el lejislador
El Tabernáculo santo.

    Revistió las tablas de oro,
Le adornaba una cortina
Bordada, según se opina,
Como sin igual tesoro,
Para que mirase el moro,
Como que así sucedió,
Que al verla se convirtió
Un jentil del mismo Oriente,
Al muro de Dios frecuente
Moises impulso le dió

    Aquel modelo honorario
En dos partes dentro afianza,
Una el arca de la alianza
I en la menor el santuario;
Con respeto necesario
Era una caja se habló,
De una cubierta se halló
Que habian dos querubines,
El profeta en los confines
Sus escritos los guardó.

    Las dos tablas de la lei
I un vaso que contenia
Maná que tanto servia,
El cual no tuvo ni el rei;
Jente de su misma grei
En holocaustos un canto,
Era oracion sin quebranto
En union dijo: Rosabro,
De oro fino el candelabro
I de Israel el encanto.

    Al fin diré de que habian,
Como en forma de arcabuces,
Siete brazos con sus luces
Que allí dia i noche ardian,
Los perfumes se veian
En el átrio mas vecino,
Daban prueba del destino
Con el misterio sagrado;
Todo lo manifestado
Fué para el culto divino.

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LA PASION DE CRISTO

    Jesus ya crucificado
Siete palabras habló,
Al dar el último aliento
Su espíritu encomendó.

    Sed tengo, dijo Jesus,
Le dieron hiel i vinagre,
Este martirio consagre
El santo árbol de la Cruz:
El Sol de divina luz
Ese dia era burlado,
Por el tumulto malvado
El mas venerado articulo
Encomendó a su discípulo,
Jesus ya crucificado.

    En la palabra segunda
Dijo el verdadero Dios:
Mi padre, perdonalos,
Nadie sabe en qué se funda,
Oh crueldad la mas inmunda;
I el buen ladron acordó,
Señor, recuerda que yo
De tí fuí un hospitalario,
Su Majestad en el Calvario
Siete palabras habló.

    El Viérnes a medio dia
El Sol su luz ocultaba,
I la tierra se empañaba,
De tinieblas se cubria;
Fué la primera agonía
Que señaló el sentimiento,
Consumado es mi tormento,
Así dijo el Salvador,
María oyó su clamor
Al dar el último aliento.

    Mirándose abandonado
Entre el barbarismo impío,
Dijo: Dios mio, Dios mio
¿Por qué me has desamparado?
Poco despues un soldado
Contra la Cruz se allegó,
Con una lanza pegó,
Qué dolor para la Madre,
I a su mismo Eterno Padre
Su espíritu encomendó.

    Al fin dos hombres hablaron,
A Pilato por favor,
Sobre el cuerpo del Señor
I del Madero quitaron;
Un lienzo fino buscaron
I disponiendo el salir,
Cucuruchos a pedir
Limosna, nadie se asombre,
Para Jesús en cuanto hombre
Que acababa de morir.

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LO QUE DIJO UN PROFETA
AL SEÑOR

    Tu brazo airado deten
Mostrad benigno el semblante,
Para que despues levante
Sus muros Jerusalen.

    Jesus con mayor sonrojo
Se apoyó junto a una roca;
Predicó a la jente poca
El por venir i su enojo,
Cumplirá el pueblo su antojo
Con la cruz al sumo bien,
Los apóstoles tambien
Le suplican de tal suerte,
Señor, despues de tu muerte
Tu brazo airado deten.

    Nadie se atrevió a decirle
Cual era la dolorosa,
Meditación tan penosa
Ni ménos interrumpirle;
Por el contrario pedirle
El perdon del orbe errante,
Juan su discipulo amante
Al Creador habló presente,
Mi Dios con el inocente
Mostrad benigno el semblante.

    El misterio i clamoréo
Llegaba en alas del viento,
Penetrando el sentimiento
El dolor con el recreo,
El ambiente a mas deseo
Parece que iba triunfante,
A Galilea distante,
Pues le vieron peregrina,
El eco de Palestina
Para que despues levante.

    Despues que fueron saqueados
Aquellos santos lugares,
Robaron de los altares
Todos los vasos sagrados,
Ornamentos profanados
Dicen los libros que leen,
Fué el horror como lo creen
Dios de eterna Majestad,
Despues reedificará
Sus muros Jerusalen.

    Al fin, lo mas principal
Del orbe fué castigado,
Sin dar licencia El Increado
Herodes dió impulso al mal;
Jericó testigo tal
Jime hasta ahora de espanto,
El culpable en todo cuanto
Lamenta en lo mas profundo,
I en todas partes del mundo
De la iglesia se oye el llanto.

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SENTIMIENTO

    Cuantas muertes queres darme
Que delito he cometido.
Dentro del sepulcro frío
Que vida queres quitarme.

    Si no necesitas mas
De mi amor prenda querida
Deja todo eso i olvida
Para yo vivir en paz:
Que no volbiendo jamas
A tu vista a presentarme,
I si no queres nombrarme
O en el olvido me tienes
Muerto ya tus desdenes
Cuantas muertes queres darme

    Abanza mi bien i apura
Tu rigor en todo caso.
Que la parca su fracaso
Preparen mi sepultura:
Que yo de tal amargura
Seré siempre un avatido,
De tu mano combatido
A mis insabores toco,
Publicalo is esto es poco
Que delito he cometido.

    Mis ojos la culpa fueron
Castigalos si miraron
I mis lavios por que ablarom
Sin duda ellos se atrebieron:
Mis delitos si rompieron
El velo de un poderío,
Como amante en serio brio
Precuras sacrificarme,
I mas castigo intimarme
Dentro del sepulcro frío.

    Alista pues de tu mano
Para mi cuello el acero.
I si tan presto no muero
Manda un verdugo tirano,
Que concluya al inhumano
No a bastado desterrarme
Si solo con sepultarme
No te contentas adbierto,
Si tu desprecio me a muerte
Que vida queres quitarme.

    Al fin con penas i agrabios
Pues veo me martirisan.
Dicen pues n o fenalisan.
Sentenciad por tus lavios,
Momir han dicho los sabios
Este es un motivo sierto
Vivo pero mas que yerto
Del todo menospreciado,
Como no estoi a tu lado
Puedo decir que me has muerto

        Nicasio García

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