Asalto.

           Un bandido disfrazado,
       Vestido de policial,
       Asaltó a un municipal.
       ¡A qué tiempo hemos llegado!

    De la subdelegación
Rural que es de Huechuraba,
Este parte se mandaba,
Como va a continuacion.
Hacía esta peticion
Don Francisco i don Conrado;
El primero fué ultrajado
De un hombre como una fiera,
I según sus hechos era
Un bandido disfrazado.

    Dicho señor preguntó
Amigo, ¿cuál es la casa
O el jardin del señor Plaza?
I éste nada contestó:
Su sable desenvainó
Con una furia infernal:
La jente dijo: ¿qué tal?
Es el descaro mayor
Ver andar a un salteador
Vestido de policial.

    Don Victoriano Varela
Presenciaba aquel desórden,
I dijo: vea uste el órden
De un guardian o centinela;
Mas borracho que su abuela,
Perseguia a su rival.
Este suceso es verbal,
Lo presenció mucha jente,
Cuando aquel impertinente
Asaltó a un municipal.

    Soldados de San Vicente
I otro paco de a caballo
Lograron al fin i al fallo
Capturar al delincuente.
Este hombre severamente
Debia ser castigado;
Mañana, por de contado,
Sucederán cosas peores.
Ya ven, amados lectores.
A qué tiempo hemos llegado.

    Al fin, sobre este suceso
Muchos creen en realidad
Que ande el paco en libertad
I el caballero esté preso;
I sigasele un proceso
Como a aquellos malhechores.
Merece por sus errores
El castigo mas severo:
¿Quién le mete a un caballero
El andar buscando flores?
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

Peleando por la carabina.

           Es mia la carabina,
       Dice Salazar a Flores.
       Mis versos son superiores
       De consonancia mui fina.

FLORES.
Desde que hemos principiado
El trabajo en compañía,
Yo tambien digo que es mia:
Tendremos que ir al juzgado.
Tú, de malintencionado,
Quieres labrarme mi ruina;
Para cortar tal bolina,
Busquemos definidor,
I si mi verso es mejor,
Es mia la carabina.

SALAZAR.— lgnacio dijo: me ajito
Al ver hombres tan perversos:
Los mios son cuatro versos,
I el tuyo es uno solito,
Tan ordinario i malito,
Que muchos historiadores
Se rien de tus errores,
Aun los de tuemismo gremio.
Para mi solo es el premio.
Dice Salazar a Flores.

FLORES.— Con un solo verso yo
Los cuatro te contrapeso.
Si los echamos al peso
Verás si es verdad o nó.
SALAZAR.— lgnacio le contestó:
Tú sois de los inferiores;
Como aquellos palladores,
Solo hablas de la coyacha;
I [s]in critica ni tacha,
Mis versos son superiores
SALAZAR. Flores eres tan mal poeta
Pero te voi a premiar,
Porque a la raiz te he de dar
Tres golpes con la baqueta.
Para que otra vez., trompeta,
No me juegues la talquina;
Tú marchas a la loquina,
Hablando sin són ni ton,
I mis lindos versos son
De consonancia mui fina
    Al fin, no se desconsuela
Flores, i contesta así:
En vez de golpearme a mi.
Anda a golpear a tu abuela.
Si yo llamo al centinela,
A la policia vamos.
¿Por qué no nos arreglamos.
Para evitar un disgu[s]to.
I si te parece justo.
La carabina vendamos?
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

Dos poetas mas.

           Tenemos dos nuevos poetas,
       A Flores i a Salazar;
       Ambos vienen a probar
       Que la pava tiene tetas.

    A estos dos nuevos autores
Larga vida les deseo;
I son, por lo que vo veo,
Prolijos compositores.
Ya elojian muchos señores
Sus décimas o cuartetas,
Arregladas i compuestas
Como con entendimiento.
Luciendo su gran talento,
Tenemos dos nuevos poetas.

    Los versos que han publicado
Para mi no tienen tacha:
Conviene ponerse en facha
Por si hai algún resultado.
El plan que tienen formado
Es con el fin de arruinar
Al antiguo popular,
I yo digo que talvez
Les saldrá el cuento al reves
A Flores i a Salazar.

    Otros han dicho tambien
Que éstos, con poco trabajo,
Mui breve echarán abajo
A García i al Pequen.

Es necesario que estén
Listos para batallar.
Mucho me dan que pensar
Los dos a que me dedico
Que son poetas de lo rico
Ambos vienén a prpbar.

    La Rubia a sus dos paisanos
Les dice: estoi en la espera.
Que se abra la cordillera
I que vengan los cuyanos.
Puede ser que esos marranos
Me compren las historietas:
Estos dos hombres trompetas
Mi plata me hacen perder,
I casi me han hecho creer
Que la pava tiene tetas.                  

    Al fin, pongan su retrato
I alguna caricatura,
O cualesquiera figura.
Aunque sea la de un gato;
I asi, con este aparato.
Harán un lindo negocio.
Para otra vez, cada socio
Tome esta idea, i procure
Que un grabador les figure
La carabina de Ambrosio.

       BERNARDINO GUAJARDO

Impreso por P. Ramirez.— Echáurren 6.

Ver lira completa

LAS DESGRACIAS
EN EL FERROCARRIL.

       Duerme con tranquilidad
       En el tren un pasajero.
       A veces aquel viajero
       Despierta en la cternidad.

    Al embarcarse se olvida
Que a morir va mui espuesto,
I un récio golpe funesto
Puede quitarle la vida;
Si da el tren una caida
Yendo con velocidad,
Librar es casualidad
De los brazos de la muerte
I el que nada de esto advierte
Duerme con tranquilidad.

    Desde que el ferrocarril
Recorre las poblaciones,
Segun algunas versiones
Ha muerto mas de dos mil;
Una señora en Tiltil
Murió con un caballero,
En este choque postrero
Santo Dios ¡quién lo creyera!
Esa misma suerte espera
En el tren un pasajero.

    Repetidas veces pasa
Que uno en tren va a comerciar,
I que de él, suelen llevar
El cadáver a su casa
La máquina despedaza
Al nacional i estranjero,
I el que va mas placentero
O en un letargo profundo,
Pasa de este al otro mundo
A veces aquel viajero.

    Muchos hai que se persinan
I rezan con devocion,
Un acto de contricion
Porque el peligro imajinan:
Otros durmiendo caminan
I es una temeridad
Pues si por frajilidad
Hai algún desrielamiento,
El dormido en el momento
Despierta en la eternidad.

    Al fin es mui conveniente
El tren para pobre i rico,
Pero muere grande i chico
De un imprevisto accidente;
Si el gobierno espresamente
Toda la línea cerrara,
Graves males evitara
En invierno i en verano,
Tendria mucho mas gano
I tanto no peligrara.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Impreso por P. Ramirez—Echáurren, 4.

Ver lira completa

LA EDUCACION
DE LOS HIJOS

       Si la educación no es buena
       De los padres con el hijo,
       Sabemos a punto fijo
       Que uno i otro se condena.

    Los padres son obligados
A darles educacion,
Para que en la relijion
Sean sus hijos versados;
Capaces i moderados
Como el evanjelio ordena,
El considerar da pena
Por lo que se nos previene,
El cargo que un padre tiene
Si la educación no es buena.

    Den al hijo a conocer
El padre i madre ámbos dos,
Primero el temor de Dios
I su infinito poder;
De este modo puede ser
Un jóven sabio i prolijo,
Solamente me dirijo
A decir lo limitado,
Sobre el especial cuidado
De los padres con el hijo.

    Mas hemos llegado al caso
Que el hijo al padre le pega,
Porque uno con otro juega
I toma, en un mismo vaso;
A referir esto paso
Como un gran letrado dijo,
La ociosidad Dios maldijo
I la borrachera indina,
Que son de un pueblo la ruina
Sabemos a punto fijo.

    Hai señoras tan sin juicio
Que las mas castas doncellas,
Son arrastradas por ellas
A un profundo precipicio;
I solo es la causa el vicio
De tan desgraciada escena,
Si el mismo padre encadena
I pierde a un hijo querido,
Es probable i entendido
Que uno i otro se condena.

    Al fin el padre cristiano
Al hijo debe advertir,
La fé con que ha de servir
Al Redentor soberano;
Ser de corazon humano
I en sus trabajos gloriarse,
A la Vírjen entregarse
Con sentidos i potencias,
Porque, de todas las ciencias
No hai ciencia como el salvarse.

       BERNARDINO GUAJAR[DO].

Ver lira completa

CAPTURA DEL ASESINO
DE DON MANUEL ROMERO

       Rojas tomó prisionero
       Al famoso delincuente,
       Que tan alevosamente
       Mató a don Manuel Romero.

    Buscó al asesino cruel
I descubrió su morada,
En la calle atravesada
Que hoi es de Santa lsabel,
Apoderándose de él
Como de un manso cordero,
I no es el crimen primero
Que comete el malhechor,
A ese cobarde traidor
Rojas tomó prisionero.

    Rejistrándole el cuartito
Donde se le hizo el encierro
Se le halló un palo de hierro
Que ellos llaman el tontito;
Aquel ratero maldito
Que parecia valiente,
Se rindió cobardemente
I Ambrosio con enerjía,
Remitió a la policia
Al famoso delincuentes.

    El diario dice en el parte
Que se llama Nicanor
Cornejo, i es de Amador
Hermano, de su mismo arte;
Hoi para que se de[  ]te
No lo hará mui fácilmente,
I debe tener presente
Lo mucho que se ha sentido,
Aquel hombre tan querido
Que mató alevosamente.

    El bravo comisionado
A este zorro perseguía,
Hasta que lo cazó un dia
I lo condujo al juzgado;
Donde será castigado
Con un castigo severo,
Como insigne bandolero.
Aunque quiera negar fué
El facineroso que
Mató a don Manuel Romero.

    Al fin, el incorrejible
Está en la percha seguro,
I salvarlo de este apuro
Me parece un imposible;
Ahora ese leon temible
Mui confuso se ha de ver,
Desde que ya está en poder
De quien lo debe juzgar,
Pronto tendrá que pagar
Las hechas i por hacer.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

LOS PRESOS POR EL AMOR

       Ningún chileno saltea
       Todos son trabajadores,
       No sé de dónde señores
       Ha venido esta ralea.

    Si a San Pablo, un malhechor
Llevan, dice a los de allí;
Amigos yo vengo aquí
Cautivo por el amor;
Nunca he sido salteador
Ni Dios lo quiera que sea,
Hablando sobre esta idea
Decia un pillo a otro pillo,
Sin revólver ni cuchillo
Ningún chileno saltea.

    Otro dijo yo estoi preso
También por haber amado
A un buen caballo ensillado
I nada mas que por eso;
Si otros crimenes confieso
Serán mis penas mayores,
Así es que no hai malhechores
Entre la jente ordinaria,
Porque en la Penitenciaria
Todos son trabajadores.

    Otro dijo a mi me dan
De ladron mui mala fama,
Porque me prestó una dama
Una enagua i un fustan;
Si a preguntarle a ella van
Los falsos acusadores,
Conociendo sus errores
No me seguirán perjuicio,
Inventan este artificio
No sé de dónde señores.

    Otro dijo: santo Dios!
Yo ando con esta cadena
Porque en una noche buena
Le pedí a un futre el reloj
Para ver si eran las dos,
I se formó una pelea,
Por una estranjera fea
Que decia era su novio,
Solo a llenarnos de oprobio
Ha venido esta ralea.

    Ultimamente el chileno
Si a veces saltea i mata,
Es porque quiere la plata
Que se halla en poder ajeno;
Ser asesino no es bueno
Ni hombre de mal corazon,
Por esta justa razon
Comprenderá el homicida
Que perdonando la vida
Se hace digno de perdon.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

SALTEOS I ASESINATOS

       En toda la poblacion
       Cometen los veleidosos,
       Crímenes tan horrorosos
       Que ya no hai comparacion.

    Se ha visto que en pleno dia
Muchos que en esto se emplean,
Van a una casa, saltean
I matan a sangre fria,
Con la mayor cobardía,
Al que está en su habitacion.
La mas severa prision
Ménos miedo les infunde.
[Po]r eso es que este mal cunde
En toda la poblacion.

    En casa de un señor Ossa
Mataron al mayordomo,
Ya se sabe quién i cómo
Se hizo esa muerte alevosa;
Esta ciudad populosa
Está infestada de ociosos,
Infames facinerosos
Que por hacerse malditos,
Ruines i atroces delitos
Cometen los veleidosos.

    Otros tambien han salteado
Temprano en la calle pública,
Pobre de nuestra república
A qué tiempo hemos llegado!
Matan ún comisionado
I quedan mui orgullosos,
Aquellos mas andrasojosos
Para tener que beber,
Su delirio es cometer
Crímenes tan horrorosos.

    No creen en un Dies eterno
Que al bueno sabe premiar,
I a los malos castigar
Con las penas del infierno;
Desde que nuestro gobierno
Ataca la relijion,
Los hombres sin instruccion
Hacen miles desacatos,
I tantos asesinatos
Que ya no hai comparacion.

    Al fin, ya todos sabrán
Que en el Sur unos soldados,
A traicion esos malvados
Mataron su capitan;
Los diarios noticias dan
De lo que hace el vandalaje,
O mejor dicho el pillaje
Rateros que andan de vagos,
De incendios, robos i estragos
Es causa el libertinaje.

       Bernardino Guajardo.

Ver lira completa

El juramento falso.

           Qué pena es la que merece
       Todo el que jura i perjura,
       Digame la verdad pura
       El que mas letrado fuese.

    Antes era castigado
El hombre que perjuraba
Entónces se respetaba
A Jesús crucificado,
Aquel mas civilizado
Mas imbécil me parece
Según por lo que acontece
En el ilustre congreso,
I el que no cumple con eso,
Qué pena es la que merece?

    Uno jura protejer
La santa iglesia romana
I éste es el que mas se afana
En hacerla padecer;
I que en vez de merecer
Una pena la mas dura,
Mas en denigrar se apura
la relijion verdadera.
Qué castigo es el que espera
Todo el que jura i perjura?

    Otro juró en su bautismo
Morir por la fe de Cristo
I este pasa por lo visto
A odiar al catolicismo
Creo que en el salvajismo
No se verá tal locura,
Al hombre de mas cordura
Esta cue[s]tion le pregunto.
Para convencerme al punto
Digame la verdad pura.

    El que en su juicio ha prestado
El juramento de estilo
Jamas estará tranquilo
Si falta a lo que ha pactado,
I otro que haya apostatado
I contra Dios se enfurece
Este infeliz se embrutece
I asi quiero que mediga
Si se premia o se castiga
El que mas letrado fuese.

    Por último el juramento
Hoi en dia es como nada.
Porque a la lglesía sagrada
Se le quita el sacramento:
I cuántos hombres de intento
Se sabe que han perjurado
La lei de Dios han negado:
Desventurados de aquellos
Que dicen que para ellos
No hai mas Dios que el Dios e[s]tado.
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

Inundacion del lnfierno.

       Albricias que no hai infierno,
       El infierno se ha inundado,
       Los diablos se han vuelto peces
       I taguas los condenados.

    Un rio se fué al abismo
De las cuevas infernales,
I no dejó ni señales
Con el fuerte cataclismo:
Este aviso el diablo mismo
Manda a un liberál gobierno,
Ya no habrá castigo eterno,
Dice el infernal dragon,
I por él pide un mason
Albricias que no hai infierno.

    Jamas habia llovido
En esa concavidad,
I es una felicidad
El que esto haya sucedido;
Dios asi lo ha permitido
I lo tendria pensado.
Para que el sitio infestado
En un mar se trasformase,
I sin que nadie librase
El infierno fué inundado.

    Aquellas tremendas fraguas
De llamas abrasadoras,
Cambiáronse en breves horas
En un mar de inmundas aguas;
Donde solo se ven taguas
Tan grandes como las reses.
Es decir que en pocos meses
Despues del terrible estrago
En aquel profundo lago
Los diablos se han vuelto peces.

    El principe Lucifer
Quedó sentado en su trono.
Solo i en tal abandono
Que es de contar i no creer;
Sin hallar qué cosa hacer
Pues todos sus gobernados.
Al mirarlos disfrazados
I hechos esos pobrecitos
Peces, los que eran [  ]ditos,
I taguas los condenados.

    Al fin, grande es la victoría
En caso que así suceda.
Ya para el hombre no queda
Mas que purgatorio i gloria;
I si esta es cosa ilusoria
O cuento de diversion.
Cumplamos la obligacion
Que la iglesíia nos ordena.
Bien puede toda alma buena
Temer la condenacion.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa