Fuego poético
AL SABIONDO
JUAN BAUTISTA PERALTA

  Cínico desvergonzado
No me asusta tu coraje,
En la escuela del peonaje
Creo que habeis estudiado.

  Discípulo de Loyola
Fué el ciego i del fanatismo
I ahora con gran cinismo
Le echa piques a la bola;
Vuelta como pirinola
Se da el ciego alborotado
Lo mismo que un burro alzado
Rebuzna el cara de mico
Mas bien que cierres tu hocico
Cínico desvergonzado.

  Si me sigues contestando
Críticon impertinente,
Para que no hable la jente
De a po o te iré re ando;
Con ese jénio nefando
Imitas a un salvaje,
Aceita bien tu carruaje
Podenco, mañoso, cruel.
Mas que me ladres, lebrel,
No me asusta tu coraje.

  Padre de la picardía
Habeis sido desde chico
I tambien eres, borrico,
Estampa de la herejía
Te escribo con ufanía
Hasta que el papel se raje.
Si no hayas quien te baraje
El corte cómete el huezo
Porque has aprendido a leso
En la escuela del peonaje.

  Piensa que con insultarme
Vá hacerse de nombre i fama,
Como acuático en la lama
Vive i quiere criticarme,
Para mas no molestarme
Te cambiaré otro fundado
Como macho desbocado
Te hayas en tu desvario
Con los burros en el rio
Creo que habeis estudiado.

  Al fin, piensa el pobre ciego
Vencerme en su fantas a,
Con poética artillería
Me está haciendo un récio fuego
Yo daré principio luego
Atacando al popular,
Para que aprenda a insultar
El hijo de quiltra choca
No hai quién me tape la boca
Cuando me pongo a cantar.

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Versos
de literatura

  Un hermoso pajarillo
Con gusto i con ufanía
Cantaba de dia en dia
En el frondoso arbolillo.

  En una fertil colina
Una avecilla cantaba
Sola, i se regocijaba
Alabando a vespertina
Con una voz purpurina
Celebraba al sol su brillo
I en el verde bosquecillo
Se ocultaba del calor
I trinaba con primor
Un hermoso pajarillo

  Dicha cantora avecilla
Partió desde la enramada
Un dia de madrugada
Se vió cojiendo semilla
Por una frondosa orilla
Su gran plumaje lucia
I al ver tanta losanía
Entre esas vejetaciones
Improvisaba canciones
Con gusto i con ufanía

  El pájaro parlador
Cuando vió a la hermosa aquella
Se atracó al verla tan bella
I le declaró su amor
La hembra con gran candor
Ocultó su bizarría
I el pájaro con porfía
La principió a enamorar
I así que sin descansar
Cantaba de dia en dia.

  La pajarilla voló
A un solitario arbolito
I la siguió el pajarito
Hasta donde se paró
Ahí, franco le ofertó
Su amor puro i tan sencillo
Se le humilló cual chiquillo
Al ver que estaba solita
Ella le tendió la alita
En el frondoso arbolillo.

  Al fin se mostró incostante
I le dió una vida cruel
I ella al verlo tan infiel
Se buscó otro nuevo amante
Mas fino i mas elegante
Era i de pluma mas pura
La enamoró con dulzura
A veces hasta en el sueño
I en alas del nuevo dueño
Goza de paz i ventura.

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Versos de amor

Desde cuando te miré
Te amo con amor sincero
Cuánto me das en dinero
Si quieres que yo te dé?

  Si duermo contigo sueño
Que me estás dando un besito,
I me dices, palomito
Desde hoi serás mi dueño,
Con un grandisimo empeño
De mis amores te hablé
Tan pronto que desperté
Quise correr a tu lado,
I me hallé desesperado
Desde cuando te miré.

  Me siento finalizar
Te lo confieso en verdad,
Si tú me tienes piedad
Dame siquiera a probar,
Ese sabroso manjar
Con gratitud lo prefiero
Ya me parece que muero
I mi pulso no palpita,
I al verte tan bien bonita
Te amo con amor sincero.

  Pruebo que es tu amor finjido
No me lo puedes negar
Si yo te llegase amar
Me echarías en olvido;
Por un favor te lo pido
Que no seas majadero,
Ya que eres gran callero
Por qué te portas así,
I antes que me entregue a tí
Cuánto me das en dinero?

  Los hombres son, es decir,
Lo mismo que el picaflor,
Ofertan por el amor
Lo que no pueden cumplir;
Dicen, me siento morir
Por una que yo adoré.
Siempre con su mala fé
Marcha aquel que es embustero,
Sahúmate con romero
Si quieres que yo te dé.

  Al fin, dime, preciosura
Cuando tú piensas quererme,
Si llegas a entretenerme
Se aumentará mi amargura;
Si me niegas tu ventura
Yo retiraré mi amor
Si es que sienta algún dolor
Que me esté mortificando
Me divertire cantando
Que no hai pena en el cantor.

Imp. Leon Víctor Caldera.—Bandera, 919

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El testamento del alias el Ñuta al
saber que le ha firmado la sen-
tencia de muerte el juez suma-
riante.

  Perdonaron a Olivares
Siendo un hombre tan malvado
Yo porqué ultimé a mi esposa
A muerte estoi condenado.

  En el nombre de Maria
Principio mi testamento
Con pena i abatimiento
Dentro de esta celda fria
Antes de dar mi agonia
Escribo aquí mis pesares
Para que en otros lugares
Vean que soi bien fatal
Siendo que es tan criminal
Perdonaron a Olivares.

  A mi familia ¡ai! de mí
Desde esta oscura prision
Le dejo el negro borron
Del crímen que cometí
Tan perverso yo no fuí
Para ser tan maltratado
I digo al verme engrillado
Antes que me den la muerte
Francisco ha tenido suerte
Siendo un hombre tan malvado.

  A mi madre por herencia
Le endono un homicidio
Si es de que pase al presidio
Correjiré mi conciencia
Espero encontrar clemencia
En la autoridad celosa
Ya la vida me es odiosa
Digo con tono sencillo
Mas creo ir al banquillo
Yo porque ultimé a mi esposa.

  No tocarán ningún rea!
Mis parientes, ni un consejo
Solo la sangre les dejo
Que hizo vertir mi puñal
Cuando la hora fatal
Llegue, estaré preparado
Antes de ser fusilado
Justo es que me atemorice
Por ser malo lo que hice
A muerte estoi condenado.

  Al fin tengo la esperanza
De que no he de sucumbir
Porque yo tengo el decir
Quien porfia mucho abanza
Veré mi vida en bonanza
Ya que a mi se me condena
Toda sociedad chilena
Por piedad o por clemencia
Pedirán a su Excelencia
El indulto de mi pena.

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Versos de puro amor

  No quiero que te movais
Un momento de mi lado
Si cambias de posesion
Perdimos lo trabajado.

  Si tú me piensas querer
Yo por nada te le quito
Amame con un modito
Que no se te ache de ver
Con alegria i placer
Por què no te declarais
Franca i con gusto me hablais
En tu cariño halgüeño
Ya que pienso ser tu dueño
No quiero que te movais

  Si te alejas de mi vista
Siquiera por un momento
El pesar i el sentimiento
Talvez yo no lo resista
Ya faltaste una lista
Te diré mui enajado
Dime donde habeis estado
Con otro nuevo placer
Desde hoi no te has de mover.
Un momento de mi lado.

  Desde que contigo estoi
Viviendo no tengo susto
Porque pases mas agusto
Cuanto me pides te doi
I tú piensas desde hoi
El negarme tu pasion
Esa es pues una ilusion
Que a tí te engaña halagüeña
I diré no eres mi dueña
Si cambias de posesion.

  Si me miras enojada
Se acabará en mí el placer
Mas que me veas padecer
A vos no se te da nada
Tu rencorosa mirada
Ya me tiene trastorrado
Tu semblante desmudado
Lo conservas para mí
Si siempre sigues así
Perdimos lo trabajado.

  Al fin dime con franqueza
Si me amas hasta morir
Pero no me has de mentir
Si es constante tu fineza
Te pregunto de sorpresa
Risueño i sin vacilar
Cuando podré discipar
Esta pasion ilusoria
No estar contigo es mi gloria
I sin tí no puedo estar.

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Despedimiento de anjelito
(A lo divino)

  Adios madre ya me voi
Siento dejarla penosa
Nos volveremos a ver
Cuando usted baje a la fosa.

  Adios mundo vanidoso
Te dejo en edad temprana
Solamente con la gana
De engañarme veleidoso
A la tumba del reposo
Marcharé en el dia de hoi
De este altar donde estoi
Parto sin tener ni susto
De su presencia con gusto
Adios madre ya me voi

  Mamita no tenga pena
Porque ya me voi yo air
Cuando usted llegue a morir
Nos pondremos en la buena
No haga lo de Magdalena
Que fué una niña orgullosa
I la Vírjen bondadosa
Vendrá hacerle compañia
I en este tremendo dia
Siento dejarla penosa.

  Al ver partir el cajon
Usted con pesar mui fijo
Dirá allí ya va mi hijo
En viaje para el panteon
No apene a su corazon
Ni lo haga pues padecer
Sea de buen proseder
I cúideme a mi hermanita
Con el tiempo mamacita
Nos volveremos a ver

  Cuando llegue al cementerio
I caiga a la sepultura
Será doble su amargura
I aun su pesar mas serio
Esta vida es un misterio
Pésima i mui enfadosa
El alma solo reposa
Entre miles de anjelitos
Volverá a darme besitos
Cuando usted baje a la fosa.

  Al fin mamita a partir
Ya voi sin tener atrasos
Corra i écheme sus brazos
I no se deje morir
Dirá usted al verme salir
Ya se va mi hijo querido
El era el mas preferido
De mi como lo verán
Sus restos descasarán
En la mansion del olvido.

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A los poetas sabihondos de nues-
tras musas chilenas

  Los poetas de hoi en dia
Me tienen como sin tino
Ninguno de mis colegas
Me ha sido constante i fino.

  Reyes, como Javier Jerez
Son dos grandes poetastros
I escriben los criticastros
Al derecho i al revez
Estudian con interes
La ciencia de poesía
Viéndoles poca armonía
Les voy a pegar bien fuerte
Aunque desean mi muerte
Los poetas de hoi en dia

  Juan Peralta el temerario
Tiene la traza de hizopo
Gustaria ver al topo
En el campo literario
No sabe ni el silabario
I quiere ser mui ladino
Huyendo del torbellino
Hablo palabras profundas
Porque sus travas inmundas
Me tienen como sin tino

  Tambien Parra el ganapan
Me critica con esfuerzos
Yo lo viese haciendo versos
En la boca de un volcan
Furioso como huracan
Anda por distintas Vegas
Por quintales i fanegas
Vende versos en verdad
I no me tienen piedad
Ninguno de mis colegas.

  No molesto a los cantores
Porque a mí nada me hacen
Mas que cantando lo pasen
Jamás serán superiores
A criticar mis errores
Justo Robles tambien vino
I el tal Pablo Montesino
Me causó espanto i asombro
Ninguno de los que nombro
Me ha sido constante i fino

  Por último los nombré
A todos con mucho agrado
Si los he incomodado
Por favor disculpenmé
El verso que improvisé
No esten creyendo que cierto
Presente el mas aspierto
Que yo lo estaré esperando
Si me la ganan cantando
Juro de caerme muerto.

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Carlomagno
EMBAJADA DE LOS SIETE CABA-
LLEROS CRISTIANOS I MUERTE
DE LOS CATORCE REYES JEN-
TILES

  El esforzado Roldan,
Sin recelo i sin temor,
Se mandó de embajador
A aquel bravo capitan.

  Dijo el anciano al sobrino
Que marchase a la Turquía,
I pronto él le referia
Dándole a ver su destino;
Para partir se previno
Donde los nobles están,
I al Almirante Balan
Por infame i por su abuso,
En grande aprieto lo puso
El esforzado Roldan.

  Le dijo al Rei, al pensar,
Antes de hacer la jornada:
No voi a dar la embajada,
Voi solamente a pelear;
Al punto, sin vacilar,
Obedeció a su señor,
Por la honra i el honor;
No habiendo quien los sujete,
Salieron solo los siete
Sin recelo i sin temor.

  En el desierto encontraron
Los quince reyes por suerte,
I a catorce dieron muerte
Porque los amenazaron;
La cabeza les cortaron
Sin piedad la que menor,
I viéndose vencedor,
Sin tener miedo ni pisca,
Al terror de la morisca
Se mandó de embajador.

  Con la embajada llegaron
Donde el Almirante estaba,
I al saber lo que pasaba
Durmiendo los desarmaron,
Presos se los entregaron
A Floripe con afan.
Abran la historia i verán
Lo que digo en mi entender,
El fin que vino a tener
Aquel bravo capitan.

  Al fin, la dama amorosa
Con ellos tuvo clemencia,
Cuando los vió a su presencia
Se les mostró la cariñosa.
Jóven, bella i virtüosa
Era, i la mas elegante;
Desde aquel dichoso instante,
Sin demostrar un desliz,
Se consideró feliz
A la vista de su amante.

DANIEL MENESES
CALLE DE ZAÑARTU, NUMERO 9
[  ]MA

Nota: Capítulo XXXI y ss. de la “Historia de Carlos Magno y los doce pares de Francia”.

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La niña
QUE SE MATÓ EN VALPARAISO
DE SENTIMIENTO

  La desgraciada Maria,
Jóven, bella i elegante
Su suicidó de improviso
Para seguir a su amante.

  Veinte dias el querido
Se habia dado la muerte,
Ella lo siguió en su suerte
A la mansion del olvido.
Tranquila i en su sentido
Propuso dar su agonía,
Risueña i con alegría,
Al acordarse del caso
Se dió en la sien el balazo
La desgraciada Maria.

  A las siete a. meridiano
Se victimó la infeliz,
Sin demostrar un desliz
Sola i por su propia mano.
Fué el amor tan soberano
Tan puro i sin semejante,
Fiel, amorosa i constante,
Cariñosa, amante i fina.
Era según se propina
Jóven, bella i elegante.

  Del puerto vino a Santiago,
I aquí no quiso vivir
I se propuso partir
Recta a hacer un estrago.
En el espreso hizo el pago
I se fué a Valparaiso,
Como justo i mui preciso
Para cumplir con su intento.
De pena i de sentimiento
Se suicidó de improviso.

El domingo la amadora
De galas se revistió
I en un sofá esperó
La parca devoradora.
Mirando estaba la hora
Con el reloj por delante,
Mui tranquila en su semblante
Sin dar la menor querella
Se quitó la vida ella
Para seguir a su amante.

  Al fin, el caso es notorio
Les diré por si así apunto,
Ya los dos estarán juntos
Allá en el purgatorio.
El cuento es algo ilusorio,
Doi a saber mis lectores
Con salvedades mayores,
Digo con moralidad
Hoi ya están en la eternidad
Gozando de sus amores.

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Versos
DE LA VIDA DE UN RODANTE

  A los quince años
Me ausenté de mis mayores,
Entregado los rigores
De mundo y su vanidad.

  Uno cuando es regalon
La regalía le hostiga
I le aconseja que siga
Los destinos de un peon.
Hoi que sé lo que es razon
Voi a decir la verdad
Con toda moralidad:
Para las costas de abajos
Me fuí a pasar trabajos
A los quince años de edad.

  Mi padre me aconsejaba:
«Hijo, acompáñeme a mí»,
Yo le contestaba sí,
Que no lo desamparaba;
Pero sí ya me gustaba
Esos que llaman amores,
Como hacen los amadores.
Digo, i nadie se asombre,
Que por aprender a hombre
Me ausenté de mis mayores.

  ¿Dónde yo lo imajinaba
Que la vida de un rodante
Era pues sacrificante
Ni tanto se trabaja?
Varias veces me acordaba,
Entre los trabajadores,
De mi casa, yo, señores,
Movido por un resorte,
Salí a recorrer el norte
Entregado a los rigores.

  Si yo lo hubiera sabido
Que iba tanto a sufrir,
Cuando propuse partir,
Talvez no habria salido.
Hoi por hoi arrepentido
Me hallo por mi enfermedad;
Dios me mira con piedad
De ver lo que me ha pasado
I me tiene separado
Del mundo i su vanidad.

  Al fin, ya tengo esperiencia
I sé lo que es padecer;
Tarde vine a conocer
La voz de la Omnipotencia;
Lo que deseo es paciencia
En este triste momento.
Con voluble pensamiento
Digo tan lleno de gozo:
Le agradezco al Poderoso
Que me aumentó mi talento.

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