Una leccion
A LAS NIÑAS QUE NO SABEN LO
QUE ES EL MUNDO

  Cuarenta dias de cama
Nueve meses de sustito,
Sufre una jóven doncella
Por la cuestión de un gustito.

  A los trece o catorce años
Toda jóven es altiva,
Llega a saltar para arriba
I no ve sus desengaños;
Sola se busca sus daños
Cuando ya el tiempo la llama,
En vivo amor se derrama
Lo pensado ya está dicho,
I sufre por un capricho
Cuarenta dias de cama.

  De primera todo es gloria
Despues tristeza i pesar,
Si se principia a acordar
De la pasion ilusoria;
Maldice hasta la memoria
I reniega del maldito,
Se desea muerte a grito
Al acudirle el dolor,
Ver que le trajo el amor
Nueve meses de sustito.

  Le parece chancaquita
Cuando está de quince abriles,
Busca amantes por miles
I no se le da nadita;
Despues, cuando pesadita
Se ve, pone su querella,
Por si se burlan de ella
I la deja el pretendiente,
Las penas de San Clemente
Sufre una jóven doncella.

  La pobre como no sabe
Que tiene que padecer,
Si llega al hombre a querer
Comete una falta grave;
Pronto quiere echarse llave
Para borrar el delito,
Ve lo que es el apetito
O mas bien dicho la gana,
Se hace la mujer mundana
Por la cuestion de un gustito.

  Al fin, cuando llega a vieja
Es relauchadora i lacha,
Mas que cuando era muchacha
A todos les da la oreja;
A los ochenta se deja
De andar buscando casorio,
Porque el tiempo vejestorio
Ya se le muestra tirano,
I le hace llevar la mano
A echar llave a su escritorio.

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Ultima sentencia
FIRMADA POR EL CONSEJO DE ES-
TADO EN CONTRA DE RICARDO
TOLORZA, CONDENADO A MUER-
TE.

  Ricardo Tolorza, digo,
A muerte fué sentenciado,
El indulto de su pena
Negó el Consejo de Estado.

  Triste el reo se lamenta
De su desgraciada suerte,
De ver que pronto la muerte
Vendrá a hacerlo dar la cuenta.
Ningún temor le amedrenta
En su celda al mal amigo;
A decir verdad me obligo
Con mi voz tan aflijida:
Ya no piensa en esta vida
Ricardo Tolorza, digo.

  Este terrible bandido,
Que golpe en falso no daba,
Cuando en libertad estaba
Era el hombre mas perdido;
En el vicio, se ha sabido,
Pasaba él encenagado;
La sangre que ha derramado
Al cielo pide venganza;
Por eso es que sin tardanza
A muerte fué sentenciado.

  Al hacer ya su salida
Del aposento, iracundo,
Sentirá dejar el mundo,
Robusto i lleno de vida;
Para hacer su despedida
A morir se le condena.
Si la juventud chilena
Llega este caso a observar,
Jamas tendrá que implorar
El indulo de su pena.

Ya pronto va a sucumbir,
Por la lei del tribunal:
Aquel que mata a puñal,
A bala debe morir,
Sin poderse resistir,
Porque ya está decretado
Que debe ser fusilado
A nombre de la nación
Pues de su vida el perdon
Negó el Consejo de Estado.

  Al fin, el reo hasta ahora
Se ve sereno i tranquilo,
Aunque con grande sijilo
Un gran sentir le devora:
Una bala sin demora
Que partirá con violencia
Pondrá fin a su existencia
Con la mayor prontitud;
I a toda la juventud
Esto sirva de esperiencia.

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Espantoso crimen en Iquique
LA HIJA QUE ENVENENÓ
A LA MADRE POR CELO, I QUE
NO LA DEJABA CASARSE

  Lectores allá en Iquique
Una chiquilla elegante,
Le dió muerte a la mamá
Por consejos del amante.

  Para disfrutar de amores
Cometió el nefando crímen,
I hoi se encuentra donde jimen
Los mas grandes malhechores,
Yo publico los errores
Por mas que ella se pique
No digan que esto es palique,
Ni falsías que yo invento
I sucedió lo que cuento
Lectores allá en Iquique.

  Catorce años lá muchacha
Solo cuenta hasta el presente,
Lo que tiene de valiente
Tambien tenia de lacha
Triste, i con la vista gacha
Se vió ante el juez sumariante
El hecho es mui repugnante
Según noticia se dió,
Del crímen cometió
Una chiquilla elegante.

  La jovencita Isabel
Aun sin mirar su atraso,
Echó el veneno en el vaso,
Como lo hace una hija cruel,
Hoi que se halla en el cuartel
Apesarada estará
Esta noticia de allá
Ha llegado por el diario,
Sin pensar en el sumario
Le dió muerte a su mamá

  Esteban me aconsejó
Declaró la parricida,
Mas no sé si por envidia
Esto a mí me lo mandó
Toro, con furia miró
A su querida inconstante,
Ultimó aquella farsante
Con descaro i villanía,
A la autora de sus dias
Por consejos del amante.

  Al fin, la pobre mujer
Ya se halla visto, i confesa
I en un calabozo presa
Pensando en su padecer,
El mundo volverá a ver
Cuando deje su prision,
Tuvo tan mal corazon
Aquella hija maldita,
Porque ultimó a su mamita
De Dios no tendrá perdon

Daniel Meneses
Poeta popular chileno, Calle Zañartu Nº 1070.

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EL REO MANUEL VALDES,
(Alias el Ñato)
QUE ASESINÓ LA MUJER EN EL
CERRO DE LOS PLACERES

  Que amargo las hora sol
En el reloj de mi suerte,
Marcando se halla el horario
El fin de mi triste muerte.

  Desde cuando cai preso
Un gran sentir me devora,
I desde entonces hasta ahora
Largo ha sido mi proceso,
Si muero es por puro leso
I ser de mala intencion.
En mi negro corazon
Se anidó un instinto atroz,
Solo para mi gran Dios
Que amargas las horas son.

  En mi vida criminal
Hai crímenes a manojos,
I mas de mil charcos rojos
Hizo vertir mi puñal
Nuestro código penal
Hoi me ha atracado bien fuerte
Observa lector, i advierte
Sin agudo retintin,
Grabado se halla mi fin
En el reloj de mi suerte.

  Los consejeros de Estado
De nuestra nacion chilena,
No me indultaron la pena
Porque yo soi un malvado,
Fama i renombre he dejado
Como aquel mas temerario,
De la honradez fuí contrario
I autor de las picardías,
Mis últimas agonías
Marcando se halla el horario.

  Tan malo yo siempre he sido,
Mui perverso é inclemente,
Por eso hoi dirá la jente
Ya va a morir un bandido,
Por canalla i atrevido
Pronto me verán inerte,
Lector quiero entretenerte,
Al emprender mi jornada
Aqui te dejo apuntada
El fin de mis triste muerte.

  Al fin, mi gusto es morir
En el banquillo afrentoso,
De ver que en el calabozo
Era mucho mi sufrir,
Mui pronto voi a partir
En viaje a la eternidad,
No he encontrado yo piedad,
En nadie según refiero,
Por eso es que hoi dia muero
Gustoso, i sin novedad.

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COMPLETOS DETALLES
DE DE LAS ÚLTIMAS AGONIAS QUE
DIÓ LA REINA VICTORIA
EN SU MUERTE

  Murió la reina Victoria
Dia veinte i dos de Enero,
Al dar la última agonía
Se conmovió el mundo entero

  Ochenta años no cabales
La gran señora tenia,
I era en su soberania
La diosa de esos mortales,
Por su virtud i modales
Inmortalizó su historia,
De toda mundana gloria
Vivió aparte se refiere,
Como todo humano muere
Murió la reina Victoria.

  Toda la médica ciencia
Se declaró incompetente,
Mejorar a la paciente
No pudo con su esperiencia,
Fué tan grande la dolencia
Que tuvo, en nada pondero,
Ningún médico estranjero
Le dió el mejoramiento,
I exhaló el último aliento
Dia veinte i dos de enero.

  La mui noble soberana
A las seis treinta espiró
Los ausilios recibió
De la relijión cristiana,
No pudo la ciencia humana
Darle a ella la mejoria,
Toda a [  ]se dia,
Para rendirle tributo
Se vistió de negro luto,
Al dar la última agonia.

  Toda la jente hizo duelo
En esa gran capital,
I a su patrona imperial
La encomendaban al cielo,
Fué mui grande el desconsuelo
Que se sintió, les refiero,
En estado lastimero
Quedó todo el parlamento,
I al dar su postrer aliento
Se conmovió el mundo entero.

  Por último a los ingleses
De esa grandiosa nacion,
Con respeto, i atencion
Los consuelos una, i mil veces
Llorarán años i meses
Por su noble emperatriz,
Pido sin mostrar deliz
De este pueblo americano,
Que a su nuevo soberano
Dios se lo haga feliz.

Nota: La reina Victoria murió el 22 de enero de 1901.

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UN VIAJERO AMOROSO

  Una mora me enamora
Una turca me da pena
Una cristiana me tiene
Entre grillos y cadenas.

  Partí deste Ho[land]a un dia
En busca de un ser que amaba,
Dia y noche caminaba
I encontrarla no podia
Me fuí a una cerranía
Porque un sentir me devora,
Para ver si asi mejora
Mi suerte y mi cruel fortuna
Desde que estaba en la cuna
Una mora me enamora

  Pasé por el Portugal,
por tierra andando de a pié
I en ese país no hallé
Remedio para mi mal,
De verme tambien fatal
Mi sentido se enajena,
Para ponerme en la buena
quiero paciencia de un santo,
I al ver de que llora tanto
Una turca me da pena.

  Llegue á un pueblo de Ungría
Un dia al amanecer,
I allí solo pude ver
Al idolo que queria,
Hablarle con alegria
Mi mente á mi me previene,
Le daré aun que no conviene
Una fragantosa flor,
I esperanzado en su amor
Una cristiana me tiene.

  En España un aragón
Me dijo que andas buscando.
Busco le dije llorando
Parte de mi corazón
Es decir, mi pasión
Que circulaba en mis venas
En un plantel de azucenas
Que había y con embelezo
La encontré y me puso preso
Entre grillos y cadenas.

  Al fin hallé á la perdida
Despues de dar tantos pasos,
Le dije vente a mis brazos
Dulce encanto de mi vida,
Se hizo la desentendida
I se quedo mui formal
Yo como amante jovial
Con ella me desposé,
I en mis brazos la llevé
A un palacio de cristal

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VERSOS SATIRICOS
DEDICADOS A LOS POETAS
POPULARES

Vengo de los altos mares
A caballo en un cangrejo
Para arrearlos por parejo
A los poetas populares.

  Me dijo un pulpo en la altura
Que en Chile habia un poeta,
I en ciencia mas que profeta,
I de harta literatura,
Antes de irme a la hondura
Pedí permiso a los lares,
Para escribir mis cantares.
No necesito ataranto
I a contestarles su canto
Vengo de los altos mares.

  No se quien en el vapor
Me habló al oido cien veces.
Vuelve para atrás Meneses
A contestarle al cantor,
Que quiere ser superior
Aun mas que Homero el viejo,
Yo buscando lo parejo
Dejé el mar, i salté a tierra,
I hai vengo hacerle la guerra
A caballo en un cangrejo.

  El autor del Sinvergüenza
Es poeta mui afamado
I en Chile el mas respetado
Por la satírica prenza,
Yo por no hacerle una ofensa
Pediré a él un consejo,
I si voi al mar Mermejo
Lo haré por cumplir mi intento,
I de allá traigo un invento
Para arrearlos por parejo

  El que se halle competente
I halla leido harta historia
De improviso, i de memoria
Puede salirme de frente,
Yo aunque no soi elocuente.
Me luzco en varios lugares,
No me atengo de pilares
Para atacar al agudo,
I les hago este saludo
A los poetas populares.

  Al fin, vardos rimadores,
Les encargo desde hoi dia,
Que arreglen su poesia
Que tiene muchos errores,
Si quieren ser superiores.
Estudien literatura.
Sin elevarme a la altura
Yo les hago esta advertencia,
Que no me busquen pendencia
Si no la llevan segura

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Viaje del amor
POR LAS CINCO PARTES DEL MUNDO

  Voi a recorrer los mares
En una lancha de amor
Con enérjico valor
Andaré por los lugares.

  Recorro las cinco partes
Del globo i sus continentes,
En contra de las corrientes
Al impulso de las artes.
Si no llegas a enfadarte
Te declaro mis pesares
I si el conjunto de lares
Me privan de tu hermosura,
Por ver si encuentro aventura
Voi a recorrer los mares.

  Si es mui gruesa la marea
Tendré que tener mal fin,
Mi pequeño bergantin
Se mece i se bambalea,
Pero tu amante desea
El arribar sin temor,
Al puerto de tu favor
Solo por tener reposo,
He de llegar victorioso.
En una lancha de amor.

  A un puerto de Alejandría
Mui gustoso entraré,
I desde allí zarparé
Al Indostan de Turquía,
Despues a la Oceanía
Me embarqué en un vapor,
Al pueblo del Ecuador
Entré armado i bien listo,
Preguntando si la han visto
Con enérjico valor.

  Me dijo un ecuatoriano:
Ya se te fué la paloma,
Mas bien déjate de broma
No la busques, que es vano.
Recorriendo el oceano
Todo unos grandes palmares,
I hacia los puntos polares
De aquellos mares me fuí.
Hasta que encuentre con tí
Andaré por los lugares.

  Al fin, ya de tanto andar
Salgo encontrando la muerte
I si nunca logro verte
Vivo me he de enterrar,
Así podrè descansar
De mis crueles sufrimientos,
Son tan atroz mis tormentos
Que ya no hai consolacion
Por minorar mi afliccion
Lanzo mis ayes al viento.

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Versos de amor

  Corazón enduercido
No hagas tanto padecer,
A quien te sabe querer
No le heches en olvido.

  Paso en continua afliccion
Por una rara hermosura,
Es amarga mi ventura.
Que me trae mi pasion;
En tan triste situacion
Me siento de amor herido,
Ya la esperanza he perdido
Vivir con tí, bella hurí.
¿Por qué no me das el sí,
Corazón endurecido?

  Desde que te tomé amor
No tengo tranquilidad,
Si no me tienes piedad
No me agraves mi dolor
Te lo pido por favor
Que me aumentes el placer,
Si sabes corresponder
Muéstrate condescendiente,
Al que te ama eternamente
No hagas tanto padecer

  Prometiste con sonrisa
Amarme hasta verme muerto
Pero al ver que no es cierto
Tu vista me martiriza
El cuerpo se me electriza
I no me encuentro que hacer
Me quieres entretener
Con miradas blanco armiño
Corréspondele el cariño
A quien te sabe querer.

  Yo me entregué en cuerpo i alma
Fiando en tus muchas promesas
I en pago de mis finezas
No me cubres con tu talma,
La paz, la dicha i la calma
Le pediré al dios Cupido
Pesaroso i aflijido
Soportaré tu desden;
I a quien te amado bien
No lo heches en olvido.

  Al fin, bella preciosura
Deticneme en mi partida,
Por tí me hallo muerto en vida
Con un pié en la sepultura;
Yo te creia mas pura
Lo cual yo estaba engañado:
Mui triste i apesarado
Estoi padeciendo ahora
Por tu inconstancia traidora
De todos soi mal mirado.

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Lo que le pasó a un hueso
EN CURICÓ CON UNA NIÑA

  Cuatro reales me ha cobrado
Por un beso una niñoca.
Yo le dije: usted está loca
Hijita, si le he pagado.

  Una vez en Curicó
De una huasa me templé,
Cuando del amor le hablé,
Ella me contestó: nó,
Pero tanto me gustó
Que quedé desesperado
I ella con jenio alterado
Intentó mandarme preso;
Por un bocado sin hueso
Cuatro reales me ha cobrado.

  Yo le dije: le daré
Si gusta un lindo vestido,
Pero si lo que le pido
Me dá, se lo compraré;
Si me acompaña al café
Su suerte no será poca.
Creyendo de que era zoca
Me le atraqué como pobre,
I me cobró treinta cobre
Por un beso una niñoca.

  La huasa, cuca maldita,
Me convidó a su aposento,
Yo caminaba contento
Pensando que era solita,
Lo cual que con su mamita
Vivia la tal chicoca.
I aunque con suerte poca
Mas i mas me le atracaba
I al oir lo que me hablaba
Yo le dije: usted está loca.

  Que piensa que soi de angaco
Para quererme engañar?
No se le vaya a turbar
I la agarre i la heche a un saco
Mire que yo soi bellaco;
Ponga un poco de cuidado
Jamas nunca pido fiado.
Amando le digo aquí,
¿Qué me está cobrado a mí,
Hijita, si le he pagado?

  Al fin, con una mirada
Que me dió la curicana,
Medio leso una semana
Pasé sin pensar en nada;
Ya era carta rezagada
Aquella china trompeta
Le gustaba la retreta
Aun mas que a las campesinas
De diez mil curicaninas,
Era la primer coqueta.

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