EL DOBLE CRIMEN DE LA
CALLE DE BLANCO

  Santiago mui consternado
Comenta en este momento
El drama horrible i sangriento
Que ayer pues se ha perpetrado.

  La calle de Blanco ha sido
Teatro ayer unicamente
De un crímen tan sorprendente
Que a Santiago a conmovido.
Un joven mui distinguido
Recientemente casado
Es el actor mencionado
De la horrible fechoría,
De la cual solo habla hoi dia
Santiago mui consternado.

  Eduardo Martinez era
El esposo cariñoso
Que con Berta mui dichoso
Vivia sobre manera.
Ninguna nube siquiera
Presajiaba, sin mas cuento,
El triste acontecimiento
Que se a realizado, infiero,
I el cual todo Chile entero
Comenta en este momento.

  El dia que cometió
Dicen que alegre llegaba
I que a su esposa contaba
De cien pesos que ganó.
A la pieza la invitó
A su esposa, mui contento,
Para darle, si no miento,
Un regalo misterioso,
I aqui cometio el esposo
Un drama horrible i sangriento.

  Un corset dice El Chilleno
Que Eduardo a Berta entregaba,
I miéntras se lo tantiaba
Para ver si estaba bueno
El joven sacó sereno
Su revolver desgraciado,
I dos balazos le ha dado
A la interesante dama,
I este es el horrible drama
Que ayer pues se ha perpetrado.

  Por fin, él tambien se dió
Un balazo, sin recelo,
I unos dicen que por celos
Este crimen cometió.
Otros dicen, digo yo,
Que él se mató espresamente
Porque su esposa exijente
Todo a él le pedia,
Esto es lo que se decia
Ayer, pues, entre la jente.

Imp. «El Debate»—S. Diego 291

Ver lira completa

ESCANDALOSO SALTEO EN
MACUL
GRAN COMBATE ENTRE NUEVE BANDIDOS
I DOS INQUILINOS
Muertos i heridos.—Completos detalles

  Un salteo escandaloso
En Macul se ha perpetrado;
Nicolás Ortiz salteado
Fué allí de un modo horroroso;
Comiendo con gran reposo
Con su familia se hallaba
Cuando Ortiz vió que llegaba.
A su casa una pandilla,
I entónces una chiquilla
Pronto la puerta cerraba.

  Los bandidos enojados
Una lluvia descargaron
De balas i maltrataron
A la niña los malvados;
Al notar los asaltados
Lo que les iba a pasar
Con un valor sin igual
De dos orquetas se armaron,
I el combate comenzaron
Sin querer acobardar.

  Pronto tres de los bandidos
Pasados por las orquetas
O terribles bayonetas
En tierra caen heridos;
Los otros seis forajidos
Hacen fuego mas certero
Sobre Ortiz i el carretero
Que peleaban con valor,
I en aquel cuadro de horror
Los hirieron mui lijero.

  Heridos los defensores
De la casa ya nombrada
Tocaron la retirada
Los infame salteadores;
Los pobres trabajadores,
El carretero i Ortiz
En aquella hora infeliz
Caen heridos de muerte,
I una niña por mal suerte
Perdió tambien la nariz.

  El carreteró murió
I Ortiz con su hija advierto
En el hospital por cierto
Se encuentran, prevengo yo;
La policia empezó
A buscar ya a los malvados
Criminales avesados
Por el salteo diré,
I hasta ahora yo no sé
Si habrán sido capturados.

  Alerta los masculinos
Con los grandes criminales,
Malhechores infernales,
Que son tus malos vecinos;
Vos, honrado campecino,
Preparad vuestro valor
Para defender mejor
Tu vida i tu propiedad
Contra la horda en verdad
Que ha formado un malhechor.

Imp. «El Debate»—S. Diego 291

Ver lira completa

UN ALEVOSO SALTEO
UNA VALIENTE MUJER QUE DA MUERTE
A HACHAZOS A UN BANDIDO

  En San Cárlos se ha efectuado
Un salteo escandaloso
Cuyo suceso alevoso
Cuenta el diario impresionado;
Elisa Badilla ha dado,
Dice el diario intristecido
Muerte a un infame bandido
Con un hacha ciertamente
De un modo mas valiente
Por librar a su marido.

  Un tal Bernardino Alvial
Quiso violar a la Elisa
Pero Sobarso de prisa
Impide el acto brutal;
Entónces el criminal
Con Sobarso se ensañó
Mas libre Elisa quedó
I trayendo luego una hacha
Con ella la fiel muchacha
Al bandido asesinó.

  Los otros cuando notaron
La muerte del compañero
De susto, mas que lijero,
Por los campos se fugaron;
Los diarios mucho encomiaron
El labor de esta mujer
I ademas dan a saber
Que de verla tan valiente
Los bandidos finalmente
Huyeron a mas no poder.

  Ahora bien, hablaré
Sobre «El Flaco» aquel bandido
Que al fin tan reconocido
En todo Santiago fué;
Ese bandido diré
Tan terrible i tan malvado
A muerte es hoi condenado
Por el Promotor Fiscal
I el Juez en lo criminal.
Esta pena ha confirmado.

  Falta la Corte Suprema
Que confirme la sentencia,
I quede ya, en consecuencia;
Definido este problema
I terminado el gran tema
De un crímen tan violento
Pagando por el momento
Yo diré con laconismo
Su acto de salvajismo
En el banquillo sangriento.

  Por fin, les hago presente
Que Loyola el criminal
En el banquillo fatal
Morirá mui prontamente;
La viudita ciertamente
Satisfecha quedará
Porque el «El Flaco» morirá
En el banquillo afrentoso
I con su sangre este mozo
Su gran crimen lavará.

Es propiedad del autor.—Se prohibe la reimpresion de estas poesías
       Juan B. Peralta
       Galvez 521

Ver lira completa

EL 8 DE DICIEMBRE DE 1863
CATASTROFE DEL CONVENTO DE LA
COMPAÑIA
RECUERDOS HISTÓRICOS

  Cuarenta años han cumplido
Desde aquel dia fatal
En que se cubria de luto
Toda nuestra capital.

  Aquel dia en la mañana
A fin del mes de Maria
A la Iglesia de la Compañia
Fué una multitud galana;
La rejia funcion cristiana
Comenzó el templo lucido
Cuando el fuego tan temido
El altar mayor cubria
I desde aquel triste dia
Cuarenta años han cumplido

  La muchedumbre aterrada
Solloza i se desespera
I loca se lanza afuera
Llorando desesperada;
En las puertas así agolpada
Queda como es natural
Miéntras el fuego infernal
Quema a los pobres que están
I cuarenta años ya van
Desde aquel dia fatal.

  Miéntras que con gran dolor
Los de encima se quemaban
Los de abajo se ahogaban
Muriendo llenos de horror;
Un guacito con valor
Con un lazo diminuto
Salva, pues, de un modo astuto
Mucha de esa pobre jente
I este es el dia presente
En que se cubrió de luto.

  Los ayes de los quemados
Partian los corazones
I a muerto los esquilones
Tocan todos destemplados;
Padres i esposos amados
Lloran en vista del mal,
El lamento es jeneral
La angustia se ve pintada
I con lágrima es regada
Toda nuestra capital.

  Por fin, la noche llegó
Todo era suspiros i llanto
I con su enlutado manto
La noche el cuadro cubrió;
El pueblo se recorrió
Orando penosamente
Mil familias tristemente
En la salida quedaron
I dos mil muertos se hallaron
En la hecatombe presente.

Nota: Este verso confirma que esta lira se publicó en 1903 y que el término “Lira Popular” es del siglo XX.

Ver lira completa

CONSUMACION DEL DRAMA
DE LA AVENIDA DE LA INDE-
PENDENCIA
MUERTE DE AURISTELA I AYALA
LOS FRUTOS DE LAS PASIONES

  El drama horrible i sangrien-
       [to
Que últimamente ha ocurrido
Su desenlace ha tenido
Lo digo con sentimiento;
Ayala en este momento
Muere en estado apremiante
Al saber el cruel amante
Si asesina es natural
I Auristela Florestal
Muere tambien un dia ántes.

  Hé ahí un crímen monstruoso
Que consterna a la ciudad
Cometido con crueldad
Por un torpe i mal esposo;
Ayala mui lujurioso
Prosiguió en forma inaudita
Con intencion mui maldita
A una niña inocente
Matando al fin mui cruelmente
A la pobre Auristelita.

  El plueblo se ha preguntado
Es la Castro aun culpable
De este crimen miserable
Que en su casa se ha efectuado;
No sé pero ella, al templado
De su hija, dió alojamiento
Sin pensar con fundamento
Que se hacia una alcahuete
I para peor se comete
Por ella el crimen sangriento.

  ¿Por qué madre consentiste
En tu casa a un pretendiente
De tu Auristela inocente
Desde que le conociste?
Culpable por esto fuistes
Del crímen ya perpetrado
Porque si tú con cuidado
Mirando, pues, por tu honor
Noadmitieses al traidor
Nada habria al fin pasado.

  Dos madres en la horfandad
I tambien varias hermanas
Con su mamá mas anciana
Lloran hoi a la verdad
La desgracia en realidad
Que les mansilla el honor
Todas muertas de dolor
Estarán a esta hora
Por la escena aterradora
Que causa un maldito amor.

  Por fin, madres no hai que ser
Alcahuetes con los hijos
Por los crimenes prolijos
Que se suelen cometer;
Ya ustedes bien pueden ver
Lo que son estas acciones
Mejorar de condiciones
Se impone en primer lugar
Y a si podeis evitar
El fuego de las pasiones.

Ver lira completa

TONADAS PARA CANTAR
LA NOVENA DEL NIÑO DIOS

       PRIMERA NOCHE

  Buenas noches señoritas,
A cantar vengo con fé
La historia del santo niño
Hijito de ño José.

  Hoy de Nazaret salieron,
En dirección a Belen
Los padres de este niñito
Que se llama el sumo bien.

  Fresca la mañana estaba,
Cuando a Nazaret dejaron
Y sin dinero i sin pan
A Belen se encaminaron.

  Maria llora de pena
Al ver el viaje penoso,
Pero consuela su pena
Su casto y querido esposo.

  Despues de aquel triste viaje
En Belen, pues, penetraron,
Y buscando alojamiento
Todo aquel dia pasaron.

  Por fin, queridos oyentes,
Disculpen mi mala voz,
Y mañana seguiré
La historia del niño Dios.

       SEGUNDA NOCHE

  De nuevo he vuelto otra vez
A continuar con cariño,
La historia del nacimiento
De este hermoso y santo niño.

  De puerta en puerta José
Albergue buscó ese dia,
Y, al verlo pobre y sin plata,
No hai posada le decian.

  José exhalando un suspiro
Tristemente se volvia:
Hemos llegado mui tarde
Le decia a su Maria.

  A puesta del sol dejaron
Aquella impia ciudad
Que el albergue les negó
Y van a la soledad.

  Al pié de un cerro llegaron
Los esposos aflijidos,
Donde solo de las fieras
Oian los ahullidos.

  Señores y señoritas,
Dejo este canto de gloria
Para volver otra vez
Mañana a seguir la historia.

       TERCERA NOCHE

  La historia del nacimiento
De nuevo vuelvo a contar,
Aquí es donde José
Una estrella vió alumbrar.

  José se fué a ver los rayos
De la estrella, es natural,
Cuando divisó la puerta
De un abrigado portal.

  Paciendo un buei encontró,
En el portal mencionado
Y a Maria fué a traer
Alegre y regocijado.

Maria se siente enferma,
José está meditabundo

Y al poco rato nació
El rei salvador del mundo.

  José se habia ausentado
Cuando el niñito nació
I entónces el pobre buei
Con su aliento le abrigó.
  Señoritas, me retiro

Aunque no de buenas gana
Voi a suspender la historia
Pero seguiré mañana.

       CUARTA NOCHE

  Señores: otra vez vengo
Hablar sobre el nacimiento
Del niño que abrigó el buei
Solamente con su aliento.

  Gabriel, enviado del cielo,
En cuanto el niño nació
Fué a despertar los pastores
I el nacimiento anunció.

  Gloria a Dios en las alturas,
Cantando el anjel decia,
Paz en la tierra a los hombres
Con dulce voz repetia.

  Id al portal de Belen
Dice el ánjel anunciado
I los pastores contentos
Se van al portal nombrado.

  Despertando los parientes
Gritan ¡gloria al que ha nacido
En la ciudad de Belen.
Al Mesias prometido!

  Todos gritan, todos cantan,
Todos dicen con amor
Osanna al recien nacido
Que es nuestro Salvador.

  Buenas noches, señoritas,
Mañana otra vez vendré
A seguir la narracion
Sobre el hijo de José.

       QUINTA NOCHE

  Esta noche solo vengo
Hablarles de los cariños
Que los pastores le llevan
Al santo i divino niño.

  Uno le lleva un cordero
Otro una cabra parida
Para que le diesen leche
Al niñito de Maria.

  Otros le llevan un pavo
I otro una gran gallinita
Para que comiese huevo
Ño José i la Mariquita.

  Otros le llevan mantillas,
Otros jéneros bonitos
Para que le hagan al niño.
Ajuares i vestiditos

  Peras i guindas cerezas
Le lleva ñá Juana Rosa
De regalo a ñó José
Pá que coma con su esposa.

  Un gallito mi canto
Le lleva ñó Juan de Dios
I éste, al llegar al portal.
Les cantó Cristo nació.

  Por fin, llegan al portal,
Con frutas, plantas i flores
Pero como ya es mui tarde
Mañana sigo, señores.

Ver lira completa

FUSILAMIENTO
DE ROMUALDO NEGRETE

  Con paso mui tembloroso
Al banquillo se acercó,
en él luego se sentó
con tranquilidad i reposo.

  Cuando la iglesia dejaba
para marcharse al cadalzo
lo hizo con paso falso
porque al parecer temblaba.
El padre que lo auxiliaba
caminaba silencioso
mirando al facineroso
que algo de vil se mostraba
i al suplicio caminaba
con paso mui tembloroso

  Cuando llegó el delincuente
al lugar de su suplicio
se hincó i con entero juicio
saluda a toda la jente.
Volviéndose al otro frente
a los reos allí vió,
con tristeza los habló.
en tan penosa ocasion
i pidiéndole perdon
al banquillo se acercó

  Antes de subir a él
levantó su vista al cielo
para pedir un consuelo
a Dios i su gran poder
Ese auxilio, al parecer,
con devocion lo imploro;
cuando ya le pareció
que Dios le habia perdonado
miró el banco desgraciado
i en él luego se sentó.

  El verdugo prontamente
en el cadalzo le ató
i la vista le vendó
con presteza de serpiente.
El piquete salió al frente
con un aire majestuoso
sobre el gran facineroso
una descarga lanzó
la que el reo recibió
con tranquilidad i reposo.

  Por fin, se allegó un sarjento
al cuerpo del desgraciado
i un tiro de gracia ha dado
en sus sienes al momento.
La jente con sentimiento
la trajedia presenció
i luego se retiró
impresionada, me creo,
mientras que el alma del reo
en la gloria penetró……

Es propiedad del autor.—Se prohibe la reimpresión de estas poestas
JUAN B. PERALTA, Galvez S26.
Imp. Santa Rosa 252 ant.

Ver lira completa

DATOS
SOBRE EL FUSILAMIENTO
DE NEGRETE

  No con poco descontento
voi a dar a mis lectores
los datos i pormenores
sobre este fusilamiento.

  Negrete sólo pensando
la noche en vela pasó
i solo se recostó
cuando ya estaba aclarando.
Mucha veces suspirando
se le vió con descontento
parece que sin aliento
de repente se encontraba
i el triste fin esperaba
no con poco sentimiento.

  A las cinco, solamente
el padre lo recordó,
Negrete se levantó
humillado ciertamente.
A las seis, el delincuente
confesaba sus errores
lleno de mil sinsabores
del calaboso salió
i todos datos yo
voi a dar a mis lectores.

  Algo despues de las siete
su triste celda dejó
i en la capilla entró
el desgraciado Negrete,
Allí contempló el piquete
que habia de tiradores,
miró a los espectadores
al entrar, con cierta pena
i yo daré de la escena
los datos i pormenores.

  Toda la misa oyó hincado
Negrete con devocion
i en ella la comunion
recibió mui resignado.
De una cruz abrazado
dicen que estuvo un momento
i aunque gran recojimiento
en la misa reveló
sin embargo siempre habló
sobre este fusilaienmto.

  Por fin, cuando abandonaba
la capilla, el desgraciado
lo hacia en tan buen estado
que el público lo admiraba.
La Cárcel llena se hallaba
del público novedoso
que alli acudió presuroso
por ver en esta ocasion
la terrible ejecucion
del pobre facineroso.

Ver lira completa

CARTA
DEL REO NEGRETE

  En una celda encerrado
en visperas de morir
hoi me pongo a escribir
a mi pais tan amado.

  No con poco sentimiento
tomo la pluma en mis manos
para darle a mis hermanos
mi adios en este momento.
A Dios le pido el aliento
que en mi espíritu ha faltado
para estar mar resignado
con mis grillos i cadenas
i pasar sólo mis penas
en una celda encerrado.

  Cuando sé que fuí yo mismo
el que a Canessa dió muerte
lloro de mi mala suerte
i me encierro en un abismo.
Sé que fué grande el cinismo
con que acometí, es decir,
esa trajedia tan vil
que me tiene en el tormento
i de ello me arrepiento
en visperas de morir.

  No solo a Valparaiso
sino al pais enrero
pido de un modo sincero
me perdone de improviso.
Ya yo no estoi indeciso
que del mundo he de partir
i dejaré de existir
en un banquillo feroz
i para darles mi adios
hoi me pongo a escribir.

  Por el vicio solamente
yo di muerte al italiano
i ese crímen inhumano
pagaré, precisamente.
Conozco, efectivamente
que soi un sér desgraciado
porque nadie se ha apiadado
de mí, aunque no merezco
i este favor agradezco
a mi pais tan amado.

  Por fin, mi carta termino
pidiéndoles a mis parientes,
amigos i descendientes
olviden a este asesino.
Yo al sepulcro me encamino
con todo resignacion
rogándole a mi nacion
tenga compasion de mí
porque lo que cometí
borro con mi ejecucion.

Ver lira completa

EL SUEÑO DEL REO
EN VISPERA DE MORIR

  Recostado me encontraba
cuando vi a un caballero
que a mi cerda mui lijero
casi corriendo entraba.
Un papel me presentaba
diciéndome, agregaré:
soi secretario del juez,
i vengo por caridad
a darte la libertad
i adios, hasta otra vez

  Yo sali precipitado
afuera del calabozo
i todo el pueblo gustoso
lo recorrí apresurado.
Al Cardona mui cansado
casi aclarando llegué
en esa plaza dentré
i loco ya de contento.
me tomé allí, en un asiento
una taza de café.

  Algo mas restablecido
me encaminé hácia el Baron
donde tengo a la zason
un amigo mui querido.
Llegué, él estaba dormido
golpié con recojimiento.
¡Quién es! me dijo al momento
Soi Negrete, dije yo,
mi amigo se levantó
casi loco de contento.

  ¡Hombre! ¿cómo por aquí?
fué lo que me preguntó.
—El juez libre ya me dió
solo por piedad de mí.
—Mucho sentía por ti
él me repuso llorando,
yo le dije: ya me voi, dando
las gracias por todo eso
pero yo no estoi preso
i ahora vamos cantando.

  Por fin, trajo una cantora
i al bailar el primer pié
en las puertas yo noté,
que golpeaba una señora.
Mi amiguito sin demora
abrió i dentró un ajente.
—A su cerda el delincuente!
me gritó, el comisionado,
porque la hora ha llegado
i el banquillo se halla al frente.

Ver lira completa