CONTINUACION
DEL CANTO DE APUESTA
ENTRE EL GUASO TALQUINO I LA
GRAN POETIZA PORTEÑA JUANA M.
INOSTROZA.

  El —Ahora que tengo yó
La palabra, pues Maria,
Pregunto en mi poesia
Como el mundo se formó.
Cuando el eterno empezó
Su obra precisamente
Dime quien se halló presente
Con Jehová en el cielo,
Sin error i sin recelo
Contéstame prontamente.

  Ella.— El capitulo tercero
Versículo diezinueve
De los probervios mui breves
Dice así, según me infiero,
Al formarse por primero
Los cielos i aun el dia,
Yo con Jehová vivia,
Ya lo sabes guaso inmundo,
Que Dios al crear el mundo
Fué él con la Sabiduría.

  El.— De manera que se hallaba
Dios con la Sabiduría
Cuando la tierra i el dia
El padre eterno criaba.
Esto saber esperaba
De tí, querida Inostroza,
Tu me esplicas una cosa
Que hasta me admira al saberlo,
Porque no podria serlo.
Una chiquilla mocosa.

  Ella.— Dieziocho años solo tengo
Pero te advierto basura
Que por la santa escritura
No me encierras, te prevengo.
En mi memoria mantengo
La Santa Biblia, a fé mia,
La cual este mismo dia
Me servirá de lumbrera
Para hacerte de manera
Pedazo tu poesia,

  El.— Por la escritura sagrada
Dices que hablará mui pronta
I al último perra tonta
Creo que no sabios, nada.
Esa biblia mencionada
De que hiciste alucion
Como hace la relacion
De los principios en el cielo,
Comienza, pues, sin recelo
A darme contestacion

  Ella.— El Jénesis pues nos cuenta
Que Dios primero creó
La luz, a la cual llamó,
Dia que hoi se presenta.
Para que yo no te mienta
Te diré en este momento
Que Dios al estendimiento,
Según el libro profundo,
En aquel dia segundo
Lo llamó cielo contento.

  El.— Así como has contestado
Te agradezco en proporcion,
Pero el libro en relacion
Lo sabes algo enredado.
Del Jénesis no has citado
El capitulo presente
Ni el verso correspondiente
Con el número que toca,
El cual creo que en tu boca
No hai ni uno precisamente,

  Ella.— El capitulo primero
Verso nueve, os diré yo,
Dice que Dios apartó
Las aguas, según me infiero
En el verso diez yo quiero
Decirte en primer lugar
Como la tierra i el mar
Dios formó en el tercer dia,
I en ese mismo decia
Produzca yerba sin par.

  El.— De ese modo te agradezco
Hablando la realidad
Porque ya tu necedad
Se ha marchado para el fresco.
Mi talento yo te ofrezco
Para decirte Maria
Que el verso once decia.
Produzca yerbas la tierra
I todo árbol que encierra
Buenas fruta a fé mia.

  Ella.— En el catorce tenemos
Hecho ya los luminares
De los hermosos lugares
De aquellos cielos que vemos.
En el quince encontraremos
Hecho el luminar mayor
I el mas pequeño señor
Que es la luna sino falto,
I esto fué en el dia cuarto
Hablándolo sin error.

  El— Como ya tengo fatiga
La discucion pararemos,
La cual ya continuaremos
Al llenar nuestra barriga.
Ahora creo mi amiga
Que Ud, es de gran cultura
Mucho alavo criatura
Tu grandiosa intelijencia,
Porque has citado con ciencia
Lo que dice la escritura.

  Ella.— El verso veinte i veintiuno
Dice como Dios creó
Los reptiles, os diré yó,
En tiempo mui oportuno.
Los peces sin dejar uno
Formó el quinto dia Dios
Desde ese dia el feroz
Reptil ya quedó formado
I el ave que no he nombrado
En el verso veintidos

       (Continuará)

Es propiedad del autor —Se prohibe la reimpresion de estas poesías
Juan B. Peralta
Galvez, 826

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TREMENDAS DESGRACIAS

  La calle Martinez Rosa
Ayer sorprendida fué
Por un suceso, diré,
De una esplosion monstruosa.
Un don Arsenio Espinosa
Ajente mui acreditado
Con sus hijitos al lado
Estaba limpiando un huerto,
Cuando se encontró, por cierto,
Con un objeto ignorado.

  Esta era una granada
Que al mirarla don Arcenio
No descubrió con su injenio
Esta granada embarrada
La tomó sin decir nada
I al mirarle un portillito
Mandó buscar un clavito
Para abrirle ciertamente,
I aquí es donde el pobre Ajente
Mui herido lanza un grito.

  Al golpe que dió Espinosa
Con su clavo en la espoleta
Esta jiró mui secreta
En una forma espantosa.
A los gritos, pues, la esposa
Corrió al huerto mencionado,
Allí a su esposo amado
Lo vé sumamente herido,
I a sus hijitos queridos
En un lamentable estado.

  Ahora les hablaré
De Pablo Aguirre señores
Este jóven, mis lectores,
A Batuco un dia fué
A cazar patos, diré.
En una grande laguna.
Al matar, pues, por fortuna
Un pato corrió a traerlo,
I aquí se ahogó sin cojerlo
En el agua inoportuna.

  Al verlo sus compañeros
Al pobre Aguirre ya ahogado
En busca del desgraciado
Se lanzan los caballeros.
Para esto unos obreros
Trajeron el mismo dia
Le buscan con enerjia
Pero nunca lo encontraron,
Pero al fin su cuerpo hallaron
Unos de la policia.

  Con un sanson, finalmente,
Terminaré al parecer,
Este hombre a su mujer
Le dió una frisca indolente.
Durmiendo tranquilamente
Al regresar la encontró.
Tanta impaciencia le dió
Que tomándola del pelo
Veinte cuadras sin recelo
Por las piedras la arrastró,

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EL FALLO ARBITRAL
EN LAS CUESTIONES DE LIMITES

  Todo Chile en jeneral
Hoi recoje el hosamento,
Brindado no con talento
Por un Tribunal parcial.

  El público últimamente
Se habrá impuesto por La Tarde
Del fallo innoble i cobarde
Que dió Inglaterra realmente.
La Tarde precisamente
En un grabado especial
Presenta a la capital
El desastre del estado,
Lo que mucho ha lamentado
Todo Chile en jeneral,

  Allí está el rei cocinero
Repartiendo parcialmente
La carne primeramente
Para el cullano embustero.
I ahora preguntar quiero
Cual fué el frugal alimento
Que nuestro roto hambriento
En aquel fallo tocó,
Nada i solo, digo yó,
Hoi recoje el hosamento.

  A Chile pues por confiado
Solo los huesos los dieron
I los gauchos recibieron
Cuanto habian esperado.
Tal es como interpretado.
La Tarde el fallo, sin cuento;
Yo tambien aquí presento
Ese gravado precioso
Que muestra el manjar suntuoso
Brindado no con talento.

  Nadir, el sabio escritor,
En un bello reportaje
Dice que el fallo es selvaje
Sin sentido i sin amor
El como buen director
De ese diario intelectual
Condena, es mui natural,
Diciendo en la misma Tarde
Que el fallo es dado en gran fraude
Por un Tribunal parcial.

  Honor a los es[c]ritores
De La Tarde i El Chileno
Que con sentido sereno
Ilustran a sus lectores,
Nadir i los redactores
De La Tarde se aseguran
Que son de grande cordura
Como el sabio Nicosia,
I el Anémico a fé mia
Con el sabio Numancura.

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LOS GRANDES CRÍMENES EN
VALPARAISO
UNA POBRE MUJER MUERTA A GA-
RROTAZOS
Siguen los escándalos en la poblacion
Vergara
Disolucion de Batallon Maipú

  La calle del Litre ha sido
Teatro ayer únicamente
De un crímen precisamente
Que al público ha conmovido.
Un bruto o feroz marido.
A garrotazos mató
A su esposa, diré yo,
Según dice una vecina,
Porque a ella una gallina
Sin saber se le perdió.

  Alfonso Joaquin se llama
El matador i es frances
I cuarto cuarenta i tres
Ocupó con la madama
O la víctima del drama
Que El Chileno nos presenta;
Todo el público lamenta
El hecho porque se sabe
Que ella es muerta por una ave
Según la crónica cuenta.

  Ahora continuaré
Hablando del batallon
Que hace poco a la nacion
Ha deshonrado diré.
Con su acto de mala fé
Que cometió en pleno dia
Violando con cobardia
A una niña decente,
En presencia francamente
De su esposo que veia.

  Otro escándolos monstruoso
Se ha visto en Viña del Mar,
Un sarjento va a asaltar
Otra casa lujurioso
Tres soldados sin reposo
Tambien entraron en ella,
I a una niña doncella
Estos salvajes violaron,
Lo mismo hacer intentaron
Con su madre M. Mella

  Rosa Donoso escapó
De aquella gran fechoria
I de allí a la policia
Sin sentido se marchó.
Un oficial caminó.
Luego al lugar del suceso
I al sarjento toma preso,
A Narvaez i a Muñoz,
I ahora bien sabe Dios
Que saldrá en este proceso

  Por fin, la disolucion
De este cuerpo ya se impone,
Miéntras que el juez se propone
Aplicar la correccion.
Confia la poblacion
Vergara i Viña del Mar
Que el Juez sabia castigar
A los salvajes malvados
Que vestidos de soldado
Saben robar i violar

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EL HORRIBLE DRAMA DE LA
CALLE DE LA UNION
HORRIPILANTES DETALLES

  Otro crimen horroroso
A Santiago la consternado.
Su autor es un desgraciado
Criminal facineroso.

  En la calle de la Union
Seiscientos sesenta i siete,
Para que el cuadro complete
De dramas en la nacion;
Brito ayer sin compasion
Llegó al sitio mui furioso
I sin hablar este esposo
A su esposa asesinó,
I aun con él cometió
Otro crimen horroroso.

  La esposa, nos dice el diario,
Que a este hombre tuvo preso
Por incesto i el proceso
Lo hizo ser carcelario.
El domingo el victimario
Vió a su mujer indignado
I perdon de su pecado
Le pidió precisamente,
I hoi su crímen sorprendente
A Santiago ha consternado.

  El perdon que no alcanzó
Lo hace ejecutar la escena
En casa de Filomeña
Donde a su mujer halló.
Despues que a ésta ultimó
Brito mui desesperado
Toma un cuchillo mellado
Dandose muerte con el,
I de este suceso cruel
Su autor es un desgraciado.

  En la sien derecha puso
Brito el arma homicida
Para quitarse la vida
Pero su pulso confuso
No hizo lo que él propuso;
Entónces corrió furioso
I a un pobre hombre canoso
Cuchillo pidió prestado,
I con éste se ha ultimado
El pobre facineroso.

  Este crimen, finalmente;
Se debe a un gran juramento
Que al ser preso el mui violento
Hizo a la Mena realmente.
a prision precisamente
En el que ella lo encerró,
Se debe, les diré yo,
A que este hombre criminal
Un gran pecado carnal
Con su hija cometió

Imp. «El Debate»—S. Diego 291

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LO QUE DECIA UN GUARDIAN
EN DIA DE PAGO

  En la puerta del cuartel
Un pobre guardian rabiaba,
Para que seria paco
A cada paso esclamaba.

  Un dia yendo pasando
Por una Comisaría
Oi un guardian que decia
Cuánntas me están esperando,
Hai diez, dije centestando
El centinela mui fiel;
Ya tu pareces clavel
Agregó el mismo, diré,
I este caso presencié
En la puerta de un cuartel.

  El paquito se asomô
Poco a poco para afuera
I una vieja cocinera
Al tiro se le acercó.
A pagarme vengo yo
De mal humor le gritaba,
Otra nifia se acercaba
Diciéndole enteré mes,
I al ver venir otras tres
El pobre guardian rabiaba.

  Otras dos niñas criando
I tres mas embarazadas
Ya bien sumamente hinchadas
Venian tambien llegando;
Una le dijo llorando:
Mira picaro bellaco
Yo hasta la bosta te saco
Si no pagas la matrona,
I él décia a otra persona
Para qué seria paco.

  Total que las diez entraron
A hablar con el oficial
I aqui al pobre policial
Sin cobre me lo dejaron.
En seguida lo pasaron,
Porque el oficial mandaba,
A la barra donde estaba
El guardian ya casi inerte,
Maldita sea mi suerte
A cada paso esclamaba.

  En la barra, finalmente,
El juró pedir la baja
I al son de tambor i caja
Salió del cuartel realmente.
Sin cobre precisamente
Salió este pobre soldado
De hambre bien desmayado
Suele andar el dia entero,
Esto le pasa, me infiero,
Por templado i desastrado.

Es propiedad del autor. Se prohibe la reimpresion de estas poesías
       Juan B. Peralta
       Galvez, 826

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UN SUEÑO DE ILUSIONES
A LA DUEÑA DE MI AMOR

  Anoche cuando dormia
De cansancio fatigado
No se que sueño dorado
Flotó sobre el alma mia.

  Creérmelo Margarita
Que al pretender escribirte
Para contarte i decirte
Mi sueño, el pulso tirita.
El corazon me palpita
Al decirte, dueña [mia]
Que anoche yo te veia
Eso i aun mas, diré,
Lo que contigo gocé
Anoche cuando dormia.

  Tu voz dulce i melodioza
Primero, apercibí yo
Que tres veces me llamó
Con el cariño de esposa.
Tu boca linda i preciosa
Vi de que estaba a mi lado,
Yo loco desesperado
Ya trate de enderezarme,
I esto soñé al recostarme
De cansancio fatigado.

  Tus dulces labios toqué
Con los mios francamente,
I el perfume ciertamente
De tu hermosura aspiré.
En mis brazos te tomé
I con gusto inucitado
En mi lecho improvisado
Te hice acostarte a ti.
I entonces se cumplo en mi
No sé que sueño dorado.

  Como dos enamorados
Pichones a la verdad,
Dueña de la libertad
Estábamos abrazados
Los labios entrelazados
De ambos yo apercibia,
Ambos pechos, a fé mia,
Hablaban solo del gozo,
I el deseo mas precioso
Flotó sobre el alma mia.

  Margarita, compacion
Tened de este desgraciado,
Ya has visto lo que he soñado
I el goce de mi ilucion.
Ahora es, pues, ocasion
Anjel dueno de mi amor
Que me admitas por favor
Como piaña de tu altar,
I me dejes habitar
En el cáliz de tu flor.

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LO QUE DICE UN JOVEN
AL SER BURLADO DE SU QUERIDA

  Maldita sea la hora
De aquel dia en que naci,
Maldita aquella mujer
Que se ha burlado de mi.

  A ésta facinerosa
Yo a la verdad la adoraba,
De cariño la colmaba
Como verdadera esposa.
Pero ésta perra mafiosa,
Salvaje, infame, traidora
De otro se me enamora
I a mi me deja varado,
Por eso digo indignado
Maldita sea la hora.

  Siempre de lo mejorcito
Yo le llevaba a su casa
I la mui sinverguenzaza
Me decia gracia hijito.
De hijito i de monronrito,
Solo me trataba a mi
En fin, en su amor crei
I por leso i boqueriento
Digo maldito el momento
De aquel dia en que naci.

  Despues de darle un vestido
I un rico manto bordado
I un zapaton bien togado
Se fué con otro querido;
Hasta aqui yo no he sabido
Donde ha ido aparecer,
Solo ya no hallo que hacer
Porque al mirar su retrato
Esclamo como incensato
Maldita aquella mujer.

  Yo tamboreando en un cacho
Amigos estoi penando
I ella gustando i bailando
Anda con su nuevo lacho.
Yo solo calenté el tacho
I el agua que no bebi
Porque he quedado de aqui,
Diciendo con mi trompeta
Maldita aquella coqueta
Que se a burlado de mi.

  Porfin, lo mas que yo siento
Es que solamente un beso
Le di solo en el pescuezo
I mas rápido que el viento,
De lo demas sin mas cuento
No toqué de esa soltera
Despues de vestirla entera,
Le digo a mi pueblo amado
Que aqui me encuentro varado
Tirándome bien la pera.

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HORENDOS CRIMENES
UN PATRON DA MUERTE A GARROTAZOS
A SU EMPLEADO I SOBRE EL ESCANDA-
LO DE LA POBLACION VERGARA.

La plaza de Echaurren fué
Teatro la otra semana
De una falta inhumana
Que jamas olvidaré.
En la gran tienda, diré,
De la «Nueva Dalia» advierto,
Un pobre empleado fué muerto
A palos por su patron
Por ser él mui rezongon
Con la clientela, por cierto

  Cuando el patron, le asestó
El gran golpe al dependiente,
Este al suelo francamente
Bañado en sangre cayó.
Un oficial que le vio
Llamó a un doctor afamado,
Este dijo que el empleado
No era grave en proporcion,
I apesar de su opinion
Luego murió el desgraciado.

  Ahora directamente
Les hablaré con reposo
Sobre el hecho escandaloso
Cometido ultimamente.
Se trata precisamente
De un acto de salvajismo
Cometido con cinismo,
Por unos veinte soldados,
Salvajes mui desalmados
Que adulan de patriotismo.

  En viaje de distraccion
Cierto matrimonio andaba
La la Poblacion llegaba,
Vergara en esa ocasion.
La pareja en relacion
Cuando aquel sitio llegô
A la sombra se sentó
Por gozar la brisa fresca,
I entónces la soldadesca
Del Maipu la sorprendió.

  Tomando al hombre primero
La boca le amordazaron
I en seguida le robaron
Su reloj i su dinero.
A su esposa, mui lijero,
Los soldados la tomaron,
Al esposo sujetaron
Con cinismo e inconciencia,
I en el acto en su presencia
A la señora violaron.

  El Chileno, finalmente,
Denuncio el hecho primero
I Valparaiso entero
Se indignó precisamente,
Con los salvajes realmente
Que hicieron la violacion,
Justicia nuestra Nacion
Pide contra los soldados
I ojala que a los malvados
Se les dé una correccion.

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LA MUERTE DEL GUARDIAN
MEZA
CARTA DEL REO PALOMINOS

  Por ese vicio maldito
Por causa de la embriaguez
En presencia del banquillo
Me encuentro sin honradez.

  El infeliz guardian Meza
Ha muerto en el hospital
Por la trajedia brutal
Que cometí con torpeza,
Antes de esta triste empresa
del crimen inaudito
Yo no tenia delito
Sepa el pueblo santiaguino,
I hoi soi el mas asesino
Por ese vicio maldito.

  Yo no se con que destino
Maté al pobre zapatero
I apuñalié al caballero
Porque no me sirviô vino.
Al guardian, ya me imajino,
Que sin ningun intères
Le he dado muerte, talvez,
Por hacerme desgraciado,
I morir, pues, fusilado
Por causa de la embriaguez.

  Mi familia deshonrada
Va a quedar por mi, realmente,
Aunque ella precisamente
No haya cometido nada.
En una fiera malvada
Me convertí aunque chiquillo
Con el maldito cuchillo
De mi obra destructora,
Por el cual me encuentro ahora
En presencia del banquillo.

  Yo al señor Larco estimaba
I lo mismo al zapatero
Porque de ambos caceros
Yo fuí cuando negociaba.
Solo cuando me llevaba
La justicia donde el Juez
Pude saber, a mi vez,
Lo que habia cometido,
I en la cárcel de bandido
Me encuentro sin honradez.

  A todo el pais entero
Mis quejas hago llegar
En la Lira Popular,
Publicacion que venero,
Escuchad, joven soltero,
I todo el pueblo lector,
No seais mas bebedor
Detesta al maldito vicio
Que yo camino al suplicio
Solo por ese licor.

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