Los sucesos de la noche de cena

  Siguiendo la narracion,
Cristo, el cordero inocente
Por su apóstol fué entregado
A aquella cobarde jente.

  Jesús, su última cena,
En casa de Elix la dió
Donde a todos encargó
Su doctrina santa i buena;
Ademas, con mucha pena
Les habló de su pasion
I en prueba de humillacion
Lavóles a todos el pie,
I este dato lo daré
Siguiendo la narracion.

  Dejando luego el cenáculo
Va al huerto con sus varones
Donde dicen las versiones
Que llegó sin un obstáculo,
Pero el mas triste espectáculo
Vió Jesús, precisamente
Porque del mundo indolente
Sus crímenes recordó,
Tanto que sangre sudó
Cristo, el cordero inocente.

  Despues de hacer su oracion
Va i recuerda a Pedro i Juan
Los que a presenciar irán
Su injustísima prision;
Juan, con mucha impresion,
A Maria le ha encargado;
En este instante cercado
Es por un pueblo inhumano
I del modo mas villano
Por su apóstol fué entregado.

  ¿A quién buscais? preguntó
Jesus con voz imponente,
de oirle solamente
La multitud toda huyó;
El Decurión les mandó
Volver inmediatamente
Diciendo precisamente
Que Jesus fuese aprehendido,
I su órden la ha cumplido
Aquella cobarde jente.

  Por fin Marcos le tomó;
Pedro, al ver su atrevimiento,
Dándole un golpe violento
Una oreja le cortó;
El maestro le mandó
De que envainara su espada;
Tomó la oreja cortada
Del atrevido sirviente
I mui milagrosamente
Se la dejó colocada.

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Peregrinación de Jesus.—Su en-
trada en Jerusalen.

  Despues de ser bautizado
Jesús, dice el Testamento,
Enseñó su mandamiento
A aquel pueblo empecatado.

  A los treinta años cumplidos
Jesus su casa dejó,
I por los pueblos salió
En busca de los impíos,
Bautizando a los judios.
Halló al Bautista nombrado,
Juan, al ver a su Cristo amado,
Le habló con bondad divina
I en Santidad se ilumina
Despues de ser bautizado.

  Las Samarias recorrió
Predicando a todos bien,
Despues a Jerusalen,
Por morir se encaminó;
El pueblo le recibió
Con gran júbilo i contento,
Pero desmintió al momento
Aquel júbilo finjido,
Siendo luego perseguido
Jesús, dice el Testamento.

  Al ver lo que Cristo hablaba,
El sacerdocio mas fuerte
Se unió para darle muerte
Al que tanto predicaba.
Júdas tambien secundaba
El terrible movimiento,
Jesús, aunque vió el tormento,
Sin embargo, no cayó,
I, hasta el dia en que murió,
Enseñó su mandamiento.

  Fallada la compra i venta
Del inocente Jesús,
Se acordó darle en la cruz
La muerte como una afrenta;
La misma historia nos cuenta
Que el sacerdocio malvado
Quedó tambien encargado
De cumplir lo que acordó,
I todo esto consintió
Aquel pueblo empecatado.

  Por fin, donde Anás está
Reunido el sacerdocio
Solo esperando al consocio
Que a vender su amigo vá;
El dinero listo ya
Está para el vendedor;
Júdas llega con temor
A la casa mencionada
I la plata fué entregada
Al miserable traidor.

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Versos para cuecas

  Que viva el aniversario
Chile, pueblo valiente,
Que vertió bastante sangre
Para hacerse independiente

  Viva el roto chileno
Como nos dicen
Algunos envidiosos
Que nos maldicen.

  Que  nos maldicen sí
Tener paciencia,
Sigamos celebrando
La independencia.

  Asi es de siete y ocho
Viva el dieciocho.

       ___

  Nos quiere declarar guerra
La República Argentina
Si esta nación nos provoca
Lo hace de mala vecina.

  Si nos declara guerra
La cosa es triste
Puede costarle caro
La cuestión límite.

  La cosa es triste si
Pues tiene ganas
Que los rotos les soben
Bien la badana.

  Así es, pues, chilenito
hay que estar listos.

Clodomiro Madarriaga,
Poeta arucano.

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Lamentos pampinos

  En las pampas salitreras
Se lamenta el operario
Por el escaso salario
Que gana en las calicheras

       I

  Entre los oficineros
Se hacen muy buenoss acuerdos,
Como que son hombres cuerdos,
Avarientos y usureros.
Casi todos estos logreros
Son de tierras extranjeras,
Que estudian dos mil maneras
De usurpar nuestro trabajo
Y nadie les pone atajo
En las pampas salitreras

       II

  En todo Tarapacá
El pobre trabajador,
Se ha hecho esclavo del rigor
Como bien probado está,
Que á toda la autoridad
La ha comprado el empresario,
Porque el poder millonario
Hasta la razón desquicia,
Y en vista de esta injusticia
Se lamenta el operario

       III

  No es dable ya soportar
Esta opresión desmedida
Que ni para la comida
Alcanzamos á ganar;
Y es inútil protestar
Del abuso atribulario,
Gime el pobre proletario
Al ver su familia ambrienta
Desnuda y toda mugrienta
Por el escaso salario

       IV

  No espere tener bonanza
El pobre en las oficinas,
Por tantas reglas mezquinas
Su saldo, al sostén no alcanza;
Por el fraude en la balanza
Y las trabas usureras,
Todas las clases obreras
Se quejan de su desdicha
Por la miserable ficha
Que gana en las calicheras

       V

  Al fin ya estamos cansados
En la pampa, los pampinos
Por los abusos indignos
De los muchos empleados.
Hay algunos ¡qué malvados!
Que no tienen compasiòn
De las triste situación
Que le explotan su salario
Con toda especulación.

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Brindis para el 18

       I

  Por el diciocho inmor
De ochocientos diez,
Voy á brindar esta vez
Una copa general.
Por la industria nacional
Que á Chile ha engrandecido,
Por el patriota que ha sido
Siempre en la guerra un valiente,
Que ha puesto su pecho al frente
Siempre que se ha ofrecido.

       II

  No pretendo hacer alarde
Al brindar aquí esta copa,
Por la respetable tropa
De Chile, que no es cobarde
Brindaré porque más tarde
Siga adelante el progreso
Y para conseguir eso
Se necesita civismo,
Actividad y patriotismo
En los hombres del Congreso.

       III

  Yo brindo en este momento
Con grata satisfacción.
Invocando á mi Nación
Con alegria y contento,
Brindo por el armanento
De Chile, primer baluarte
Y el soldado por su parte
Como valiente y patriota,
En mar y tierra se porta
Lo mismo que en toda parte.

       IV

  Brindo por la libertad
De todos los ciudadanos
Que, uniéndonos como hermanos
Tendremos gran potestad,
Brindo por Arturo Prat
Que inmortalizó su nombre
Y dió á Chile gran renombre
Con su heroismo y coraje,
Brindo, rindiendo homenaje
Glorificando al grande hombre

       V

  Por último brindaré
Por todos los concurrentes
Que se hallan aquí presentes
A quienes obligaré;
Con gusto celebraré
La reunión de visitas,
Brindando varias copitas
Con placer yo regocijo,
Pues á todos me dirijo,
Señores y señoritas.

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LA BANDERA CHILENA

       I

  La bandera tricolor
De Chile, !enseña gloriosa!
Siempre flameará orgullosa
Sintetizando el honor,
Del chileno vencedor
Que por su patria querida,
En la campaña aguerrida
Hasta la muerte desdeñar
Por defender esta enseña
No siente perder la vida

       II

  Pues, el colorado ardiente
Significa, sin errambre,
Que Chile derramó sangre
Para hacerse independiente,
Porque el chileno valiente
Pelea como una fiera,
No le iguala la pantera.
Con toda franqueza lo hablo;
Puede atropellar al diablo
Defendiendo su bandera.

     III

  En seguida el color blanco
Que significa la paz.
El chileno tan tenaz
En tal situación es franco,
Generoso y torna al flanco
Derecho de la razón;
Con su noble corazón
Al enemigo no ultraja
Al contrario, lo agazaja
Sin hacerle humillación.

       IV

  Es emblema de pureza
También el color azul
Y en el Escudo el Huemul
Simboliza la belleza.
En el Cóndor la grandeza
De nuestra feliz Nación,
Que ha causado admiración
A los paises extranjeros,
Y espero que en pocos años
Habrá mucha ilustración.

       V

  Muy bien colocada está
Esa explendorosas estrella,
Que mil reflejos destella
Desde nuestra libertad.
Fué un obsequio de amistad
Que Norte-América le hizo
A Chile, sin compromiso
Pero sí, por simpatía,
De cuyo acto de hidalguía
Chile no quedó indeciso.

       VI

Al fin, mis conciudadanos,
Honremos nuestra bandera
Con abnegación sincera
Uniéndonos como hermanos,
Y alzaremos nuestras manos
Cuando nos llame el deber,
A todos á defender
Esta bandera tan bella,
Debemos pelear por ella
Hasta morir ó vencer.

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Versos
POR EL VIEJO TESTAMENTO

  Matatías el valiente,
Ese heródico varon
Murió por la relijion
Con un valor imponente.

  Un dia que penetró
Este prohombre en un templo,
De ver allí el mal ejemplo
A un judío mató;
Al oficial derribó,
Del rei, que estaba presente
I el altar, precisamente,
A espada lo echó por tierra;
I lanzó el grito de guerra
Matatías el valiente.

  Al galisin se encamina,
Allí sus tiendas alzó
I sus parciales llamó
Con la mayor disciplina;
Por una causa divina
Forma aquella evolucion.
Un sábado este leon
Se bate con los tiranos
I muere entre los cristianos
Ese heródico varon.

  Júdas, su hijo, empezó
En seguida la batalla
I en la lid no se desma ya
I a los sirios derrotó;
A Polonio resistió
Con Nicanor la invasion;
Gorjia a su direccion
Acudia a Tolomeo,
I Júdas el Macabeo
Murió por la relijion.

  Sus hermanos con valor
La batalla continuaron
I las fuerzas derrocaron
Del mismo Antioco Upator;
Juan i Simon con furor
Ponen su pecho de frente;
Jonatás el mas valiente
Con Eleazar, pues, murieron;
Pero todos combatieron
Con un valor imponente.

  Por fin, los seis guerrilleros
Combatian sin cesar,
I en la batalla campal
Dan prueba de sus aceros;
Los ateos siendo fieros
El campo han abandonado;
Matatías ha logrado
Poco ántes de morir
Con sus hijos sacudir
El yugo de aquel reinado.

JUAN BAUTISTA PERALTA.—Se venden los versos en la calle Huemul, 864.

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Cubana, últimos esfuerzos
DE LOS CUBANOS
PARA OBTENER SU LIBERTAD

  El cubano dia a dia
Pelea valientemente;
Por hacerse independiente
Combate sin cobardía.

  El cubano con razon
Ha jurado el combatir
Hasta vencer o morir
I no estar en la opresion.
Aquella pobre nacion,
En su última agonía,
Pelea sin cobardía
Con el tirano español
Mostrando así su valor
El cubano dia a dia.

  Cuba jóven, noble i pura
Su suelo está defendiendo,
I así está combatiendo
Por la bandera que jura;
Con heroismo asegura
El hacerse independiente,
Su valor es estridente
I su fuerza mui probada,
I por su causa sagrada
Pelea valientemente.

  El laurel de la victoria
Ya vendrá precisamente
A coronarle la frente
Por su conquistada gloria.
La tiranía ilusoria
Les dejará libremente
I aquel pueblo tan valiente
Dirá en su patria querida
Que su sangre dió en la vida
Por hacerse independiente.

  Céspede cuando llegó
Al gran pueblo de la Habana
Con una proclama ufana
A todo Cuba llamó;
Maceo le secundó
A su lado dia a dia;
Gómez con su sangre fria
Apersigue a los tiranos
I así todos los cubanos
Combaten sin cobardía.

  Por fin mui noble cubano
Defiende, pues, tu bandera
Que el mundo te considera
Por un patriota lozano;
Confundido ya el tirano
Conoce tu patriotismo,
Norte América asimismo
Desde sus grandes distancia
Tu noble belijerancia
Aprecia con heroismo.

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Desconsuelo
de un amante

  Bella ninfa encantadora,
Por qué me maltratas tanto;
Tu desconsolado llanto
Me atormenta a toda hora.

  Dueña mia, si pensais
Colocar en mí tu amor,
No creas que en un traidor
Tu amor depositais;
Pronto a persuadir te vais
Preciosa luz de la aurora,
Por tu mirada señora
El corazon te daré.
I por tí me moriré
Bella ninfa encantadora.

  Cuando te veo llorando
Se me oprime el corazon;
Dime si no es razon,
Que en tí me lleve pensando.
Si te veo suspirando,
Mas se redobla mi llanto;
En quererte no quebranto,
Te digo bien claramente,
I dime tú francamente,
Por qué me maltratas tanto.

  Si tú lloras por mi amor
Eso no debes de hacer,
Porque podeis sin saber
Aumentar mas tu dolor;
Vivamos será mejor;
En amores otro tanto,
Que de amarte no me espanto,
Amada prenda querida,
Pero me quita la vida
Tu desconsolado llanto.

  Si me quieres, yo te quiero,
Te prometo como hombre,
I te juro por mi nombre
Que por tu vida me muero;
I de tí lo mismo espero
Sin tener una demora;
Te estimo como señora
I a tu lado soi feliz;
Pero tu llanto por mí,
Me atormenta a toda hora.

  Al fin en mi corazon
Siempre te tengo presente,
Como un astro reluciente
De toda consolacion;
Solo espero una ocasion
Para mostrarte mejor
Hasta dónde tu amador
Con su cariño ha llegado;
Porque a tí se ha entregado
Como preso por tu amor.

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Carta del reo Ortiz

  Con mano mui temblorosa
La pluma ahora he tomado,
Para escribir resignado
Esta carta dolorosa.

  Hoi, solo, en una prision
A costa de duras penas,
Voi llevando unas cadenas
Que oprimen mi corazon.
A Dios pido compasion
De mi suerte trajediosa;
Mi vida es tan angustiosa
Que mas no quiero estar vivo,
Por eso esta carta escribo
Con mano mui temblorosa.

  La mala fortuna mia
I mi desgraciada suerte,
Van a acarrearme la muerte
En afrenta tan crecida;
Así perderé mi vida,
Pero ya estoi resignado.
Dios mismo que me ha creado
Me llama talvez a juicio,
I ántes de ir al suplicio
La pluma ahora he tomado.

  Adios, pues, mi patria amada
A quien tanto te serví,
Ten hoi lástima de mí
Por mi suerte desgraciada.
Adios madre idolatrada
Ya se va tu hijo amado
El adios que te he mandado
Es último entre los dos,
I fuerza pedí a mi Dios
Para escribir resignado.

  De todo Santiago entero
Me despido ya al morir,
Mi carta ha de recibir
Con un dolor verdadero.
Yo no soi, pues, el primero
En esta vida angustiosa,
Que en una muerte afrentosa
Pago lo que cometí;
Por eso al mundo escribí
Esta carta dolorosa.

  Por fin, pues, ya me retiro
De este valle doloroso,
I al cielo me iré glorioso
Confiado en Dios a quien miro.
Al dar mi último suspiro
Doi mi adios en esta vida;
Al lanzar esa agonía
Que va a conducirme al cielo;
Diré con todo consuelo
Adios mi madre querida.

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