DEFENSA DE LA CIRCULAR
DE LAS SEÑORAS DE SANTIAGO

    Piad[o]sas señoras, ved
Que de vuestra circular
No se deja de burlar
Un incrédulo sin fé
Ignora el mérito que
Tiene el sagrado rosario
Contra el infernal contrario
Si con devocion se reza
A este tal por su torpeza
Perdonarlo es necesario.
    Dice que Nuestra Senora
No hará milagros en tierra,
I se olvida que en la guerra
Ella fué la vencedora;
Ni podrán negar ahora
Esto que a la vista está,
Solo lo niega el que va
Desviado del cristianismo,
Para caer al abismo
Que en pago tormentos da.
    Si una obra de caridad
Se hace con fé verdadera,
No es mas que una gran tontera
Para la incredulidad.
Con nombre de libertad
Viene la persecucion.
Poniendo en ejecucion
Cuanta maldad se imajina,
Lo que va a ser una ruina
Para esta pobre nacion.
    Ha dicho en una cancion
De las travesuras que urde,
Que creer en la agua de Lurde
Es una supersticion.
Negar es su diversion
El misterio mas sagrado,
I en este error obstinado
A todos les saca el cuero,
I principalmente al clero,
Con él está mas picado
    Al fin, señoras piadosas,
Rueguen por él i por mí,
I por todos los que así
No creen en aquellas, cosas
Sagradas i misteriosas
Que el Dios de la eternidad
Por exceso de bondad
Envia al jénero humano
Para gloria del cristiano
I bien de la humanidad.
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

LAS CUATRO MUERTES
EN QUILICURA

           De la Chacra de Campino
       Hemos te[n]ido el aviso,
       Que allí cuatro muertes hizo
       Un alevoso asesino.

    De noche hubo de llegar
A pedir alojamiento.
Cual era su mal intento
Pronto se va a divulgar:
Este deseaba ultimar
A su amigo leal i fino,
Aquel honrado inquilino
No sospechó del traidor,
Porque era trabajador
De la chacra de Campino

El infame fementido
Esperó que se durmiera,
I con corazón de fiera
Lo mata sobre dormido:.
Despierta un muchacho al ruido
I tambien le fué preciso
Matarlo, porque así quiso
Concluir su obra fatal.
De este hecho tan criminal
Hemos tenido el aviso.

    Despues a otros dos niñitos
Los mata i aun los degüella,
I la señora ¿qué es de ella?
Hé aqui los requisitos
De semejantes delitos,
I nada dejo indeciso.
Pues si salió con permiso
Estaba ya convenida
Con el verdugo homicida
Que alli cuatro muertes hizo.

    Al hechor al otro dia
Lo capturó el comandante
Puelma, i en el mismo instante
Se llevó a la policia:
Aquí aunque negar quería
El horrible desatino.
La mujer culpó al indino
En la presencia del juez,
I ya se sabe que él es
Un alevoso asesino.

    Al fin ya están encerrados,
I ambos dos la pagarán
Llegando los años van
A tiempos mas desgraciados:
Heridos i asesinados
Se están viendo dia a dia
I con tanta alevosia
Que llega a infundir horror,
De un alevoso traidor
Líbrenos Dios i María.
       BERNARDINO GUAJARDO

Ver lira completa

Asalto.

           Un bandido disfrazado,
       Vestido de policial,
       Asaltó a un municipal.
       ¡A qué tiempo hemos llegado!

    De la subdelegación
Rural que es de Huechuraba,
Este parte se mandaba,
Como va a continuacion.
Hacía esta peticion
Don Francisco i don Conrado;
El primero fué ultrajado
De un hombre como una fiera,
I según sus hechos era
Un bandido disfrazado.

    Dicho señor preguntó
Amigo, ¿cuál es la casa
O el jardin del señor Plaza?
I éste nada contestó:
Su sable desenvainó
Con una furia infernal:
La jente dijo: ¿qué tal?
Es el descaro mayor
Ver andar a un salteador
Vestido de policial.

    Don Victoriano Varela
Presenciaba aquel desórden,
I dijo: vea uste el órden
De un guardian o centinela;
Mas borracho que su abuela,
Perseguia a su rival.
Este suceso es verbal,
Lo presenció mucha jente,
Cuando aquel impertinente
Asaltó a un municipal.

    Soldados de San Vicente
I otro paco de a caballo
Lograron al fin i al fallo
Capturar al delincuente.
Este hombre severamente
Debia ser castigado;
Mañana, por de contado,
Sucederán cosas peores.
Ya ven, amados lectores.
A qué tiempo hemos llegado.

    Al fin, sobre este suceso
Muchos creen en realidad
Que ande el paco en libertad
I el caballero esté preso;
I sigasele un proceso
Como a aquellos malhechores.
Merece por sus errores
El castigo mas severo:
¿Quién le mete a un caballero
El andar buscando flores?
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

Peleando por la carabina.

           Es mia la carabina,
       Dice Salazar a Flores.
       Mis versos son superiores
       De consonancia mui fina.

FLORES.
Desde que hemos principiado
El trabajo en compañía,
Yo tambien digo que es mia:
Tendremos que ir al juzgado.
Tú, de malintencionado,
Quieres labrarme mi ruina;
Para cortar tal bolina,
Busquemos definidor,
I si mi verso es mejor,
Es mia la carabina.

SALAZAR.— lgnacio dijo: me ajito
Al ver hombres tan perversos:
Los mios son cuatro versos,
I el tuyo es uno solito,
Tan ordinario i malito,
Que muchos historiadores
Se rien de tus errores,
Aun los de tuemismo gremio.
Para mi solo es el premio.
Dice Salazar a Flores.

FLORES.— Con un solo verso yo
Los cuatro te contrapeso.
Si los echamos al peso
Verás si es verdad o nó.
SALAZAR.— lgnacio le contestó:
Tú sois de los inferiores;
Como aquellos palladores,
Solo hablas de la coyacha;
I [s]in critica ni tacha,
Mis versos son superiores
SALAZAR. Flores eres tan mal poeta
Pero te voi a premiar,
Porque a la raiz te he de dar
Tres golpes con la baqueta.
Para que otra vez., trompeta,
No me juegues la talquina;
Tú marchas a la loquina,
Hablando sin són ni ton,
I mis lindos versos son
De consonancia mui fina
    Al fin, no se desconsuela
Flores, i contesta así:
En vez de golpearme a mi.
Anda a golpear a tu abuela.
Si yo llamo al centinela,
A la policia vamos.
¿Por qué no nos arreglamos.
Para evitar un disgu[s]to.
I si te parece justo.
La carabina vendamos?
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

Dos poetas mas.

           Tenemos dos nuevos poetas,
       A Flores i a Salazar;
       Ambos vienen a probar
       Que la pava tiene tetas.

    A estos dos nuevos autores
Larga vida les deseo;
I son, por lo que vo veo,
Prolijos compositores.
Ya elojian muchos señores
Sus décimas o cuartetas,
Arregladas i compuestas
Como con entendimiento.
Luciendo su gran talento,
Tenemos dos nuevos poetas.

    Los versos que han publicado
Para mi no tienen tacha:
Conviene ponerse en facha
Por si hai algún resultado.
El plan que tienen formado
Es con el fin de arruinar
Al antiguo popular,
I yo digo que talvez
Les saldrá el cuento al reves
A Flores i a Salazar.

    Otros han dicho tambien
Que éstos, con poco trabajo,
Mui breve echarán abajo
A García i al Pequen.

Es necesario que estén
Listos para batallar.
Mucho me dan que pensar
Los dos a que me dedico
Que son poetas de lo rico
Ambos vienén a prpbar.

    La Rubia a sus dos paisanos
Les dice: estoi en la espera.
Que se abra la cordillera
I que vengan los cuyanos.
Puede ser que esos marranos
Me compren las historietas:
Estos dos hombres trompetas
Mi plata me hacen perder,
I casi me han hecho creer
Que la pava tiene tetas.                  

    Al fin, pongan su retrato
I alguna caricatura,
O cualesquiera figura.
Aunque sea la de un gato;
I asi, con este aparato.
Harán un lindo negocio.
Para otra vez, cada socio
Tome esta idea, i procure
Que un grabador les figure
La carabina de Ambrosio.

       BERNARDINO GUAJARDO

Impreso por P. Ramirez.— Echáurren 6.

Ver lira completa

Brindis populares.

    Invito a todo chileno
A brindar jeneralmente
Por el nuevo presidente,
Que en Chile será el mas bueno.
Ya que por derecho pleno
Merece un título tal,
I como servidor leal,
El señor Santa-Maríia
Preparada le tenía
La silla presidencial.
    Vamos brindando, rotitos,
Por el señor Balmaceda,
Para que asi nos conceda
Perdon de nuestros delitos.
Bien lo sabe que toditos
Le rendimos obediencia
I hemos hecho dilijencia
Para colmarlo de honores.
De estos pequeños favores
No se olvide su excelencia.
    Otro bríndis especial
Para los municipales,
Que trabajan como tales
En asear la capital,
Propagando la moral,
Tan útil i conveniente,
Para que todo viviente
Goce de tranquilidad,
Siempre amando la bondad
Del Creador Omnipotente.
    Brindemos en sumo grado
Por esos grandes señores:
Me refiero a senadores
I consejeros de estado;
Por el ilustre prelado
Que su bendición reparte,
Para que Dios no se aparte
De la alma mas importuna,
El es la firme coluna
I de la Iglesia baluarte.
    Al fin, al concluir mi plana,
El último bríndis pido
Para los que han defendido
A la relijion cristiana;
I vos, reina soberana,
De todos madre i señora,
Ampáranos en la hora
Que salga del cuerpo el alma;
Tú, sacratísima palma,
Serás nuestra defensora.
       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

LAS DESGRACIAS
EN EL FERROCARRIL.

       Duerme con tranquilidad
       En el tren un pasajero.
       A veces aquel viajero
       Despierta en la cternidad.

    Al embarcarse se olvida
Que a morir va mui espuesto,
I un récio golpe funesto
Puede quitarle la vida;
Si da el tren una caida
Yendo con velocidad,
Librar es casualidad
De los brazos de la muerte
I el que nada de esto advierte
Duerme con tranquilidad.

    Desde que el ferrocarril
Recorre las poblaciones,
Segun algunas versiones
Ha muerto mas de dos mil;
Una señora en Tiltil
Murió con un caballero,
En este choque postrero
Santo Dios ¡quién lo creyera!
Esa misma suerte espera
En el tren un pasajero.

    Repetidas veces pasa
Que uno en tren va a comerciar,
I que de él, suelen llevar
El cadáver a su casa
La máquina despedaza
Al nacional i estranjero,
I el que va mas placentero
O en un letargo profundo,
Pasa de este al otro mundo
A veces aquel viajero.

    Muchos hai que se persinan
I rezan con devocion,
Un acto de contricion
Porque el peligro imajinan:
Otros durmiendo caminan
I es una temeridad
Pues si por frajilidad
Hai algún desrielamiento,
El dormido en el momento
Despierta en la eternidad.

    Al fin es mui conveniente
El tren para pobre i rico,
Pero muere grande i chico
De un imprevisto accidente;
Si el gobierno espresamente
Toda la línea cerrara,
Graves males evitara
En invierno i en verano,
Tendria mucho mas gano
I tanto no peligrara.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Impreso por P. Ramirez—Echáurren, 4.

Ver lira completa

LA EDUCACION
DE LOS HIJOS

       Si la educación no es buena
       De los padres con el hijo,
       Sabemos a punto fijo
       Que uno i otro se condena.

    Los padres son obligados
A darles educacion,
Para que en la relijion
Sean sus hijos versados;
Capaces i moderados
Como el evanjelio ordena,
El considerar da pena
Por lo que se nos previene,
El cargo que un padre tiene
Si la educación no es buena.

    Den al hijo a conocer
El padre i madre ámbos dos,
Primero el temor de Dios
I su infinito poder;
De este modo puede ser
Un jóven sabio i prolijo,
Solamente me dirijo
A decir lo limitado,
Sobre el especial cuidado
De los padres con el hijo.

    Mas hemos llegado al caso
Que el hijo al padre le pega,
Porque uno con otro juega
I toma, en un mismo vaso;
A referir esto paso
Como un gran letrado dijo,
La ociosidad Dios maldijo
I la borrachera indina,
Que son de un pueblo la ruina
Sabemos a punto fijo.

    Hai señoras tan sin juicio
Que las mas castas doncellas,
Son arrastradas por ellas
A un profundo precipicio;
I solo es la causa el vicio
De tan desgraciada escena,
Si el mismo padre encadena
I pierde a un hijo querido,
Es probable i entendido
Que uno i otro se condena.

    Al fin el padre cristiano
Al hijo debe advertir,
La fé con que ha de servir
Al Redentor soberano;
Ser de corazon humano
I en sus trabajos gloriarse,
A la Vírjen entregarse
Con sentidos i potencias,
Porque, de todas las ciencias
No hai ciencia como el salvarse.

       BERNARDINO GUAJAR[DO].

Ver lira completa

CAPTURA DEL ASESINO
DE DON MANUEL ROMERO

       Rojas tomó prisionero
       Al famoso delincuente,
       Que tan alevosamente
       Mató a don Manuel Romero.

    Buscó al asesino cruel
I descubrió su morada,
En la calle atravesada
Que hoi es de Santa lsabel,
Apoderándose de él
Como de un manso cordero,
I no es el crimen primero
Que comete el malhechor,
A ese cobarde traidor
Rojas tomó prisionero.

    Rejistrándole el cuartito
Donde se le hizo el encierro
Se le halló un palo de hierro
Que ellos llaman el tontito;
Aquel ratero maldito
Que parecia valiente,
Se rindió cobardemente
I Ambrosio con enerjía,
Remitió a la policia
Al famoso delincuentes.

    El diario dice en el parte
Que se llama Nicanor
Cornejo, i es de Amador
Hermano, de su mismo arte;
Hoi para que se de[  ]te
No lo hará mui fácilmente,
I debe tener presente
Lo mucho que se ha sentido,
Aquel hombre tan querido
Que mató alevosamente.

    El bravo comisionado
A este zorro perseguía,
Hasta que lo cazó un dia
I lo condujo al juzgado;
Donde será castigado
Con un castigo severo,
Como insigne bandolero.
Aunque quiera negar fué
El facineroso que
Mató a don Manuel Romero.

    Al fin, el incorrejible
Está en la percha seguro,
I salvarlo de este apuro
Me parece un imposible;
Ahora ese leon temible
Mui confuso se ha de ver,
Desde que ya está en poder
De quien lo debe juzgar,
Pronto tendrá que pagar
Las hechas i por hacer.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa

LOS PRESOS POR EL AMOR

       Ningún chileno saltea
       Todos son trabajadores,
       No sé de dónde señores
       Ha venido esta ralea.

    Si a San Pablo, un malhechor
Llevan, dice a los de allí;
Amigos yo vengo aquí
Cautivo por el amor;
Nunca he sido salteador
Ni Dios lo quiera que sea,
Hablando sobre esta idea
Decia un pillo a otro pillo,
Sin revólver ni cuchillo
Ningún chileno saltea.

    Otro dijo yo estoi preso
También por haber amado
A un buen caballo ensillado
I nada mas que por eso;
Si otros crimenes confieso
Serán mis penas mayores,
Así es que no hai malhechores
Entre la jente ordinaria,
Porque en la Penitenciaria
Todos son trabajadores.

    Otro dijo a mi me dan
De ladron mui mala fama,
Porque me prestó una dama
Una enagua i un fustan;
Si a preguntarle a ella van
Los falsos acusadores,
Conociendo sus errores
No me seguirán perjuicio,
Inventan este artificio
No sé de dónde señores.

    Otro dijo: santo Dios!
Yo ando con esta cadena
Porque en una noche buena
Le pedí a un futre el reloj
Para ver si eran las dos,
I se formó una pelea,
Por una estranjera fea
Que decia era su novio,
Solo a llenarnos de oprobio
Ha venido esta ralea.

    Ultimamente el chileno
Si a veces saltea i mata,
Es porque quiere la plata
Que se halla en poder ajeno;
Ser asesino no es bueno
Ni hombre de mal corazon,
Por esta justa razon
Comprenderá el homicida
Que perdonando la vida
Se hace digno de perdon.

       BERNARDINO GUAJARDO.

Ver lira completa