Versos de Literatura

  El Iris de la bonanza
Presenta sus tres colores;
Azul, blanco i colorado
Imitacion a las flores.

  El invierno riguroso
Marchita a las florecillas,
I cuida de sus semillas
El agricultor curioso.
No tiene paz ni reposo
Cultivando su labranza,
No mantiene una esperanza
Por mas que el tiempo es mudable
Que le ha de ser favorable
El Iris de la bonanza.

  Con la helada i el rocio
El campo reverdeguea,
I en su tiempo se hermosea
Todo terreno sombrío,
I al ver tanto señorío
Se deleitan los pastores.
En el prado i sus verdores
De toda dicha se goza
Porque una faja armoniosa
Presenta sus tres colores.

  Cuando al verjel colorices,
Se observará rozagante
I esto será en un instante
Para que te fertilices.
Con diferentes matices
Estiéndese un alfombrado
Del árbol aunque enrramado,
El viento lo desbarata,
Se ve el clavel en la mata
Azul, blanco i colorado.

  Al amanecer la aurora
Nos muestra su bizarría,
I saluda al nuevo dia
Toda avecilla canora.
En la celda encantadora
Se recrea en mil primores
Con los demas parladores
Se regocija en la faz;
I es nuestro arco de paz
E imitacion a las flores.

  Al fin, cuando el sol levanta
Muestra el campo nuevo brillo,
I con un lento airecillo
Dobla su tallo la planta.
Pierde su hermosura tanta
El lujo i la gallardía.
La fragancia que tenia
Exhaló en edad temprano,
I el amoroso hortelano
La vuelve a su lozanía.

Ver lira completa

Completos detalles
DE MI ESCURSION AL NORTE I LAS
PARTES DONDE ANDUVE

  A Coquimbo el primer puerto
Primeramente llegué;
Cuando me desembarqué
Lo encontré casi desierto;
Pasé a la Serena advierto
I anduve calle por calle,
Dando este simple detalle
Del sendero no me salgo,
Por ver si juntaba algo
Me fuí despues a Ovalle.

  Por segunda a Caldera
Otro vapor me llevó
Despues pasé a Copiapó
Por ver la jente minera.
En esa provincia entera
Solo la miseria brilla,
Por mi creencia sencilla
Mis faltas me las reprocho;
I en los dias del dieciocho
Canté en Tierra Amarilla.

  Por tercera yo a Taltal
Llegué en el vapor de noche
I no habiendo quien me roche
Fuí a tierra i la saqué mal;
A un señor municipal
Fuí a verlo sin ponderar
Prontamente i sin tardar,
En lo que aquí simbolizo
Le solicité un permiso
Espreso para cantar.

  Antofagasta en la tarde
Llegué en mi escursion,
I al verle su poblacion
Luego le eché un dios te guarde.
I como no era cobarde
A tierra hube de saltar,
Traté ahí de trabajar
Haciéndome buen sujeto,
Con un permiso secreto
Puse canto popular.

  Por quinta fuí a Tocopilla,
De Tocopilla a Iquique,
Allá quise irme a pique
I naufragó mi barquilla;
Cuando ya perdí la quilla
Dije que arranque es preciso,
Pronto de un improviso
Me vine al sur con esfuerzos,
I me hallo imprimiendo versos
Ufano en Valparaiso.

Ver lira completa

Mi vuelta al sur del norte
LLEGADA A VALPARAISO

  Del norte vengo llegando
Trayendo nuevos cantares,
Por ver a los populares
Que me estarán esperando.

  Estos bardos se creyeron
De que yo me habia muerto,
En el árido desierto
Agonizando me vieron.
Mala noticia tuvieron
De mí se los voi probando,
Me siguieron descuerando
Con una intencion de mico,
I a taparles el hocico
Del norte vengo llegando.

  Reyes i el poeta Javier,
Les aviso a la lijera
Que el tiempo que anduve afuera
Han lucido su saber.
Por no dejarme ofender
He vuelto a cruzar los mares;
En mis bellos ejemplares
Mi viaje les contaré:
De Tarapacá llegué
Trayendo nuevos cantares.

  Hasta el tonto poeta Parra
Me ha dado su mordiscon,
Siendo que el zote orejon,
Parece mastin de amarra;
Bulla como una chicharra
Les mete en varios lugares,
Cuatro que suman dos pares
Profanan sobre la tierra,
I traigo este plan de guerra
Por ver a los populares.

  A improvisar un invento
Me fuí a recorrer el norte,
Hoi de allá del mismo porte
Me vine i con mas talento.
Una cosa no mas siento
Que de mí han estado hablando,
Me les presento cantando
Como lo hace el mas agudo
I a mis colegas saludo,
Que me estarán esperando.

  Al fin, en la despedida
Quisiera encontrarlos junto
I seguirles contrapunto,
Antes de hacer la partida.
Me obligo darles salida
Adelante i sin sandeces,
Saludo una i mil veces
A toda la juventud,
Tomen un trago i salud
I a la salud de Meneses.

Morandé, núm. 8-A

Ver lira completa

Horrible i nefando crimen
EN LA ARJENTINA EN LA PROVINCIA
DE SAN JUAN LA MADRE QUE DE-
GOLLÓ A SUS TRES HIJITOS DE ABU_
RRIDA PORQUE NO TENIA COMO DAR-
LES DE COMER.

  En la Arjentina, señores,
Un crímen se cometió;
Una madre sin piedad
A sus tres hijos mató.

  Lleno de consternacion
Este crímen contaré
De la manera que fué
Sigo aquí la narracion.
Léanlo con atencion
I hallarán sus pormenores
Los cuales causan horrores
Tanto al rico i al plebeyo
I acontenció este degüello
En la Arjentina, señores.

  A la madre le pedian
Que les diera de comer,
I ella no se halló qué hacer
Al ver que de hambre jemían;
Las lágrimas le corrian
Cuando agonizar los vió,
Triste se desesperó
Sola, i se puso a llorar;
Por eso en aquel hogar
Un crímen se cometió.

  Por causa de la pobreza
Esta trajedia ha ocurrido
I hasta quedo sin sentido
Al pensar en tal vileza.
El hecho es de gran sorpresa.
Que ha causado novedad
Desde ciudad en ciudad
Se habló del crímen fatal
Ver que se hizo criminal
Una madre sin piedad.

  Mui triste i conmovedora
Es la escena que describo
I el verdadero motivo
Lo doi a ver sin demora.
Pensativa, jime i llora
Ella lo he sabido yo
Cuando el marido volvió
A la casa se declara
Pero ella ántes que llegara
A sus tres hijos mató.

  Al fin, la causa el esposo
Tiene, dice el populacho,
Porque era un hombre borracho
Vago, pleitisto i celoso.
I ahora en el calabozo
Está por su mala fé,
Con un grillo en cada pié
Pide su perdon a gritos,
Los nombres de los niñitos
Es Juana, Antonio i José.

DANIEL MENESES
Poeta Nacional Chileno

Ver lira completa

Una reprension
A VARIOS VENDEDORES DE VERSOS
QUE ME DEBEN

  Mas de mil i tantos pesos
Me deben los vendedores,
Doi al público el nombre
De todos los fundidores.

  Es Clodomiro Madriaga
El primero de la lista,
Tramposo mas que ajiotista
Cabecilla de esta plaga;
Con sus cabulas siempre halaga
A una multitud de lesos,
En estos versos impresos
A uno por uno reprendo,
Al ver que me estan debiendo
Mas de mil i tantos pesos.

  Es Marcelino Moraga
Otro Agustin Valdivieso
Yo les cortara el pezcuezo
A los dos con una daga;
Por qué a mí no se me paga
Les pregunto a mis lectores,
Pensarán esos señores
Que mis versos son andrajos,
I cuatro años de trabajos
Me deben los vendedores.

  El otro es Flores Manuel
O mas bien (alias) el Oso,
Muchacho infame i leproso
Borracho mas que un tonel;
Parece el roto un jerjel
Lo digo i nadie se asombre
No hai quien el suelo alfombre
A esa tropa de caines
Con Felicito Martinez
Doi al público el nombre.

  En Chillan un tal Fernando
También me quedó debiendo;
Con mi plata estan comiendo
Los que aquí les voi nombrando
Otro Podenco nefando
Que se llama Alfredo Flores
Con todos sus pormenores
Quisiera dejarlo en prensa,
I es él el mas sinvergüenza
De todos los fundidores.

  A Prosperina de Hernández
Le brindo la despedida,
I que me pague enseguida
Antes de que la demande.
Caigan encima los Ande
I aplaste a esos tranpocillos,
En mis versitos sencillos
Digo franco i sin enojo
Que aquí quedan en remojo
En aprietos amarillos.

Ver lira completa

Versos humanos

  Llora la parra de pena
Si le cortan el sarmiento,
Así lloraba un amante
  De pesar i sentimiento.

  Lloró el valiente Sanson
Su desgracia al verse ciego,
I dijo al señor le ruego
Que le dé la proteccion
Cuando al templo de Dagón
Fué llevado con cadena,
Con heroicidad serena
Conoció su desengaño.
Por eso una vez al año
Llora la parra de pena.

  Absalon tambien lloró
Cuando se vió enredado,
De los cabellos colgado
Misericordia imploró;
El Señor lo castigó
Por su mucho atrevimiento,
Ya mi corazon contento
Un gran sentir lo devora,
Por eso la parra llora
Si le cortan el sarmiento.

  Lloró David su pecado
Que cometió sin querer
Por codiciar la mujer
De su capitan amado.
Su corazon mancillado
Sintió aquel rei guerreante,
Conoció en el mismo instante
La falta de su quebranto,
Tal como yo rio i canto
Así lloraba un amante.

  Un poeta tambien lloraba
Con un dolor insesante,
Buscando una consonante
I en la rima no lo hallaba.
Mucha tristeza le daba
En el crítico momento,
Maldecia su talento,
En aquel trance tan fuerte;
Se deseaba hasta la muerte
De pesar i sentimiento.

  A fin, lloró Baltasar
En el medio del festin,
Porque conoció su fin
Que lo iban a destronar.
El rei Darío sin tardar
Con sus tropas lo sitió,
Cuando al palacio entró
Lo encontró regocijado,
I por eso al rei malvado
Del trono lo derribó.

Ver lira completa

Un buen consejo a las mujeres
solteras

  La mujer que quiere a un viejo
No tiene el diablo que hacer
Es desconfiado i celoso
I no le da que comer.

  Si es jóven i bien bonita
Ha de buscar otro igual
I que la asista puntual
Lo mismo que a señorita.
Si alguna moda le quita
Debe de evitar el viejo,
Obsérveme mi consejo
Aunque le pongan apodos.
Se da aborrecer de todos
La mujer que quiere a un viejo.

  Si busca alma pretendiente
I no la sabe cuidar,
Por otra lo ha de cambiar
Que le dé lo suficiente.
Ha de ser condescendiente
Si la toma por mujer.
I al no saberla querer
Dele la bota temprano,
Pero si ama a un anciano
No tiene el diablo que hacer.

  Si por un caso casual
La amase algún millonario
Cómele lo necesario
I no le deje ni un real,
Juntará gran capital
Con el rico bondadoso.
Acaricielo con gozo
I hágale algún cariñito,
Pero si acaso es viejito
Es desconfiado i celoso.

  Si le toca un hacendado
Que la enamore con fé,
Pidale de que le dé
Un buen caballo ensillado,
I que la saque hácia el prado
Que se quiere entretener;
Si es veterano a mi ver
Con sus malas humoradas
La mantiene con patadas
I no le da de comer.

  Al fin, si acaso se casa
Con algún viejo mohino
No maldiga su destino
Si alguna cosa le pasa.
Si le repugna su traza
Atráquese a un jovencito
Cuando lo encuentre solito
Antes que se atemorice;
Dígale si él no le dice
Que tiene mucho apetito.

Ver lira completa

La farsa presencia del rico Opulon

  Tengo i no te quiero dar
Porque tienes quien te dé,
Cuando te dejen de dar
Vuelve que yo te daré.

  Un mancebo mui leproso
Carecia de dinero
I andaba de pordiosero
Abatido i quejumbroso.
Donde uno mui poderoso
Se propuso de marchar,
I llegó sin vacilar
Con humilde corazon,
Al cual le dijo: Opulon
Tengo i no te quiero dar.

  Triste i mui apesarado
El se presentó al avaro,
I el pedirle le costó caro
Porque quedó avergonzado;
Nada le dió el hacendado
Cuando él a su casa fué,
Soberbio i con mala fé
Le contestó el opulento,
No te doi el alimento
Porque tienes quien te dé.

  Le pidió, deme señor
Lo que sobra de su mesa,
Mire que ya el hambre empieza
A agotarme mi valor;
Concédame este favor
Que Dios se lo ha de pagar.
Andate hombre a trabajar
Le dijo el rico es decir
De hambre has de morir
Cuando te dejen de dar.

  Déjeme por compasion
Que recoja sus migajas;
Yo a usted no le pido alhajas,
Lo que quiero es mantencion;
Mui triste es mi situacion
Como ya señor lo ve,
I el rico como diré
Lo miró de arriba abajo,
I cuando sanes trabajo
Vuelve que yo te daré.

  Por último, sin consuelo
Partió Lázaro de allí,
E iba pidiendo entre sí
El auxilio del cielo;
I aquí por darles anhelo
Todo esto doi yo a ver.
Según mi diestro entender,
Hago esta advertencia sobre,
Que es compasion verse pobre
Sin plata ni que vender.

Ver lira completa

Mi viaje al norte
EN BUSCA DE FORTUNA

  Por ver si juntaba plata
Al norte me fuí atracando;
Como la sacase mal
De allí volví reculando.

  Una vez que me aburri
De pobre i no con hambruna,
En busca de mas fortuna
Para Iquique yo me fuí.
Cuando en el vapor partí
Conocí mi suerte ingrata;
La vida no es mui barata
En esa tierra de allá,
Llegué a Tarapacá
Por ver si juntaba plata.

  Tres chiquilos vendedores
Me acompañaren de aquí;
Pero fueron para mí
Corrompidos de los peores;
Esto cuento a mis lectores
En lo que les voi narrando,
Cierto es lo que estoi contando
Que lo que sufrí no es poco,
I al pasito poco a poco
Al norte me fuí atracando.

  Por aumentar mis caudales
Al interior yo subí
I en las pampas recorrí
Esos inmensos chuscales;
Para colmo de mis males
No junté ni un solo real.
Yo mismo hice fatal
Por irme a esos lugares,
I he vuelto a mis mismos lares
Como la sacase mal.

  Mis ojos fueron dos mares
Cuando del trabajo supe,
No ganan ni para el chupe
Los pobres particulares.
Se aumentaron mis pesares
En esos desiertos. ¿Cuándo
Veré al chileno gozando
Como gozan sus patrones
De esas vastas rejiones?
De allá volví reculando.

  Al fin, en la conclusion,
Ya que escapé de la ruina,
A esa jente pampina
Le echo la bendición.
Yo sufrí que es compasion
Miserias como dos meses.
Viendo mis estupideces
Que eran mas que indecencia,
Me lo dijo mi conciencia:
Vuelve a tus pueblos, Meneses.

Morandé, núm. 8-A

Ver lira completa

Completos detalles
DEL ESCANDALO DE SAN JACINTO
Y SENTENCIA DEL FISCAL
A LOS CRIMINALES

  Los padres de San Jacinto
Han cometido un error
Por ser tan escandaloso
Causa espanto i terror.

  Del Viejo Mundo el clero
A este Chile se lanza
Con el plan de la enseñanza
Rapiña mucho dinero
Por todo el pais entero
Forman un gran laberinto
En cada pueblo un recinto
Levanta sin ningún perjuicio
I hoi han salido de quisio
Los padres de San Jacinto.

  Si hubiese una lei escrita
En lo que hai civilizado
Que el fraile sea capado
No habria tanto curita
La relijion es bonita
Que les dejó el Redentor
Gozando lo mas mejor
Hasta alcanzar grandes dotes
I esos santos sacerdotes
Han cometido un error.

  El Fiscal dictó sentencia
Por la enorme picardía
Hácia a tres años un dia
Los condenó con clemencia
I yo falto de paciencia
La publico sin embozo
De que cuente esto es forzoso
Porque sirva de ejemplar
El hecho ha dado que hablar
Por ser tan escandaloso.

  Hai otra comunidad
Que se llama salecianos
No son mui buenos cristianos
Se los confieso en verdad
Allí reina la impiedad
El castigo i el rigor
Los alumnos de temor
Todos sufren calladitos
Lo que hacen esos santitos
Causa espanto i terror.

  Al fin no culpen al clero
Si gozan de los placeres
La causa son las mujeres
Que lo apoyan con dinero
Cometen en Chile entero
Mil ciento una picardía
Es mucha la sodomía
Que hai en esos Falcatos
I hacen lo que hacen los gatos
En la misma sacristía.

DANIEL MENESES, poeta nacional chileno

Ver lira completa