Versos de amor

  Adorada preciosura
No me hagas tanto penar.
Yo me encuentro al espirar
Loco por vuestra hermosura.

  Desde cuande yo te ví
Me dió una gran confusion,
I mi amante corazon
Perdió el sociega por tí,
Hoi si no me quieres, dí,
Será amarga mi ventura
Quisiera que adonde el cura,
Fuésemos i el nos bendiga,
No te muestres mi enemiga
Adorada preciosura.

  Eres la ninfa mas bella
Cubierta del blanco tul,
De limpido cielo azul
Todos te llaman estrella,
Tus dos ojos cual centella
Hoi me hacen rivalizar,
¿Quien no llega a codiciar
Tu aromática flor?
Si sabes lo que es amor
No me hagas tanto penar.

  Tu vista me da consuelo
Por eso es que aquí te canto,
Al ver que te asienta tanto
Hácia tu barba el hoyuelo,
Yo te adoro sin recelo
Porque te he sabido amar,
Este vá a finalizar
Me diran los que me ven,
I por tu mucho desden
Ya me encuentro al espirar.

  Tu inocente sonrisa
Me hace perder el sentido,
I quedo de amor herido
Por tu vista que electriza
Mi alma con tí simpatiza
Por gozar de la dulzura
En un valle de amargura,
Paso de noche i de dia
I allí daré mi agonia
Loco por vuestra hermosura.

  Al fin, bello querubin
Corre i vente a mis brazos,
Que yo seguiré tus pasos
Hasta el último fin.
Quiero llevarte al jardin
I envolverte entre las flores,
Para hacerte los honores
Como a reina o princesa,
I en pago de mis finezas
Corresponde mis amores.

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Versos de literatura

  El gallo en su gallinero
Abre las alas i canta,
Saludando a los albores
A las cuatro se levanta,

  Con increible rareza
Se oscurece el firmamento,
I el tiempo de un modo lento
Cambia de naturaleza,
Se observa esto con serteza
Los años de Enero a Enero,
Con júbilo linsonjero
Nos brinda grata armonia,
Anunciando el nuevo dia
El gallo en su gallinero.

  Cuando aclara la mañana
Todo el orbe se atesora,
Al ver que nace la Aurora
Vestida de rica grana,
Cual si fuese una sutana
Se aromatiza la planta,
Con una armonia tanta
Muestra su verdor de fijo,
I el gallo de regocijo
Abre las alas i canta.

  La graciosa primavera
Nace dándonos fragancia,
Porque su mucha elegancia
Adorna la faz entera,
Luego despues la pradera
Se viste de nuevas flores.
Suaves cánticos de amores
Nos brindan los pajarillos,
De los verdes arbolillos
Saludando a los albores.

  Cuando la luz al oriente
Se ve que viene asomando,
La noche se va ocultando
De una manera imponente,
I el jilguerillo inocente
Hace silvar su garganta,
I si una vision lo espanta
Pierde el mui grato contento,
Por buscar el alimento
A las cuatro se levanta.

  Por fin, desde la Colina
Se ve blanquear el espacio,
I pasearse en un palacio
A la bella bespertina,
Aquella beldad divina
Muestra su gran potestad,
Contemplando esa deidad
El campo se reverdece,
Cuando Febo aparece
Se oculta la oscuridad.

Imp. y Lit. de G. A. Rohde y C.- Valp.

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CONTINUACION
DEL
Artículo de los Obreros

  Les dije que el Intendente
habia dicho al pueblo o mejor
dicho a los presidentes de las
compañías de los gremios de
lancheros, estibadores y vapo-
rinos, que ellos se retirasen a
sus domicilios tranquilamente,
que él con las fuerzas que tenia
era suficiente de apaciguar al
pueblo si se levantaba en contra
de la autoridad; esos señores
le contestaron si le era necesa-
ria la presencia de ellos que les
mandara un parte y caballos ensi-
llados a su domicilio que ellos sal-
drian a apaciguar al pueblo les
contestó el señor Bravo que él
lo arreglaria; y el tal Bravo
cuando vió al pueblo un poco
alterado se encontró perdido y
propuso telegrafiar a la Moneda
al Vice-Presidente, el telegrama
era pedirle que le mandase
soldados de linea, porque con
las fuerzas que tenia no era
suficiente desosegar al pueblo
que se habia levantado en con-
tra de él; antes de esto separa-
ron al señor Vial del empleo
que tenia, porque dijieron que
él era el que decia que se le-
bantaran en huelga los obreros,
lo cual que todo lo contrario,
él no les habia dicho nada, los
causantes de todo lo que suce-
dió el doce fué la Compañia
Sud-Americana y el Intendente
y otros mandatarios mas, prin-
cipalmente la Americana que
hasta el presente no quiere ceder
a lo que los operarios dicen; no
ceden dichos señores porque son
unos vampiros que pasan chu-
pándole la sangre al pobre tra-
bajador, porque dichos señores
no se cansan nunca de amolar
a sus pobres operarios; yo los
defenderé mientras viva, no me
cansaré jamas.

       (Fin del articulo).

DANIEL MENESES, Poeta Nacional Chileno
QUEBRADA DE MARQUEZ N. 114

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Terminación del verso
DE LOS HUELGUISTAS

  Convertida en una hoguera
La Americana dejé
Y ahora principiaré
Narrando de otra manera
Toda la poblada entera
Al Malecon se marchó
Cuando a ese lugar llegó
Mostró su gran ironia
Y a mucha mercaderia
En el acto la incendió.

  A EL MERCURIO un peloton
De hombres, se fué hacerlo tira
No digan que esto es mentira
Que invento en mi versacion
De adentro en esa ocasion
Pronto fuego se les hizo
El ataque bien macizo
Iba a hacer, cuando llegaron
Y ese momento quedaron
Siete muertos de improviso.

  La heróica marinería
Se portó divinamente,
A la alborotada jente
Les privó de lo que hacia
No diré la policía
Que hirió a muchos con su sable,
Que yo tolere no es dable
Dirá el que a mi me, conoce,
Para narrar lo del doce
Solo me hiré haciendo amable.

  Despues de que el Intendente
Estaba tan enterado,
A lo que vió al pueblo alzado
No se encontró competente
Pronto al vice presidente
Dio cuenta en un telegrama
En el cual él le reclama
Que le mande mas resfuerzo,
Yo lo cuento en este verso
Que ha dejado mala fama.

  El jerente de la Inglesa
Propuso que haría arreglo
Cuando vió enojado al pueblo
Le dolió hasta la cabeza
Conoció el su torpeza
Prontamente en ese dia
Al ver que la otra ardía
Del balcon triste gritaba
Prometiendo que el pagaba
Lo que el gremio pedía

(Fin de los versos de los huelguistas)

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ULTIMOS DETALLES
DEL
TEMPORAL EN VALPAPAISO

  Con pena y casi muerto,
Voi a dar esplicacion
Del gran terrible aluvion
Que quiso acabar al puerto.

  El gran terrible aguacero
Fué furioso y torrencial,
Se convirtió en temporal
En Valparaiso entero.

  Del norte el viento sopló
Tan fuerte y tan resistente,
Y la mar de un de repente
Furiosa se levantó.

  Entre el agua el manso viento
Se entrodució poco a poco,
En el cual se volvió loco
El gran furioso elemento.

  Una barca con halago
Que contra el muelle se hallaba
Cortó el ancla y chocaba
Contra el dique Santiago.

  El “Arequipa” se hundió
En su mismo fondeadero,
El hecho es mui lastimero
Tal como lo cuento yo.

  El gran vapor “Arequipa”
Flotaba como una estopa,
Despues se abrió de la popa
Imitando a una pipa.

  En su fondeadero mismo
Sufrió los embates fieros,
Con todos los pasajeros
Se fué al fondo del abismo.

  Las olas esa ocasion
Daban espanto y terror,
Y a la jente del vapor
La ahogaron sin compasion.

  La noche del hundimiento
Dió pena y melancolía,
Y en el muelle al otro dia
Solo se oia el lamento.

  Muchas mujeres lloraban
Por la mañana temprano,
Y de el Dios soberano
Misericordia imploraban.

  Lástima era presenciar
A esas pobres desgraciadas,
Tan tristes y acongojadas
Querian tirarse al mar.

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La embajada de Roldan

  El esforzado Roldan
Sin recelo y sin temor
Se mandó de embajador
A aquel bravo Capitan.

  Dijo el anciano al sobrino
Que marchase a la Turquia,
Con destreza y valentía
Luego se puso en camino,
Para partir se previno
Donde los nobles estan,
Al Almirante Balan
Lo castigó por su abuso
Y en grande aprieto lo puso
El esforzado Roldan.

  Le dijo al Rey, al pensar
Antes de hacer la jornada,
No voi a dar la embajada,
Voi solamente a pelear,
Al punto y sin vacilar
Obedeció a su señor,
Por la honra y el honor
A partir se prepararon,
Y asi los siete marcharon
Sin recelo y sin temor.

  En el desierto encontraron
Los quince Reyes por cierto,
Y a catorce dieron muerte
Porque los amenazaron.
La cabeza les cortaron
Sin piedad, la que menor:
Y viéndose vencedor,
Sin tener miedo ni pizca,
Al terror de la morizca
Se mandó de Embajador.

  Con la embajada llegaron
Donde el Almirante estaba,
Y al saber lo que pasaba
Durmiendo lo desarmaron.
Presos se los entregaron
A Floripes con afan,
Abran la historia y verán
Lo que digo en mi entender
El fin que vino a tener
A aquel bravo Capitan

  Al fin, la dama amorosa
Con ellos tuvo clemencia,
Cuando los vio a su presencia
Se les mostró cariñosa,
Jóven, bella y virtuosa
Era, y la mas elegante
Desde ese mismo instante
Sin demostrar un desliz
Se consideró feliz
A presencia de su amante.

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Ecos
AL IDOLO DE MI VIDA

Tu vista me electriza
       Felisa
Porque pareces estrella
       Bella
Eres linda como diosa
       Hermosa

Pareces aquella Rosa
Del gran jardin de Cupido
Porque de chica habeis sido
Felisa, Bella y Hermosa

Teodoro sin veleidad
       Edad
Y te amo en cierto caso
       Plazo
Sufro tu desden un año
       Engaño
Y no me vasto de verte
       Muerte

En este trance tan fuerte
Me quejo y digo ¡ai! de mi
Solo esperando de tí
Edad, Plazo, Engaño y Muerte.

Por tus caricias me muero
       Tintero
Devorado por la hiel
       Papel
Siento un pensar que me abruma
       Pluma

Al revisar esta suma
Oh mi bien yo por decirte
Deseo para escribirte
Tintero, Papel y Pluma.

Eres morenita bella
       Doncella
Tu cuerpo siempre se enliuda
       Viuda
Por muchos eres amada
       Casada

Esa tu tierna mirada
Me engolfa en los placeres
Pero parece que eres
Doncella, viuda y casada

Me hablas con voz platónica
       Mónica
Es la que es mi protectora
       Aurora
Se llama la dueña mia
       Maria

Las que me dan alegría,
Paz, tranquilidad y contento,
Se llaman de nacimiento
Mónica, Aurora y Maria.

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Despedimento
DE UN AMANTE A SU BELLA

  No me llore, mi negrita:
Hoi que ya me voi yo a ir!
Llevo en mi pecho un sentir
Ver que la dejo solita.

  Adios, mi perla preciosa,
Encanto de mi placer!
Nos volveremos a ver
La vez que seas mi esposa.
Ver que se queda penosa,
Mi pulso ya no palpita:
Esta es la última visita
Que le hago y deme el perdon,
Le pido de corazon
No me llore, mi negrita

  Adios, mi gloria, os diré
De tu presencia partí,
Y al acordarme de tí,
Mientras viva lloraré.
Tu imájen donde yo esté
Me tendrá que perseguir,
Privándome del dormir
A cada instante me embroma;
Dame un abrazo, paloma,
Hoi que ya me voi yo a ir

  Adios, rosa rosagante,
Me despido en el momento
Llevando un gran sentimiento
No acompañarte otro instante.
Prometo en lo de adelante
No hacerte mas sufrir.
Ya me preparo a partir
Sin mirar en ningún riesgo:
Viendo que sola te dejo,
Llevo en mi pecho un sentir.

  Adios, mi bello querer,
Me voi yo a ir alejando,
Y sabe Dios hasta cuando
Nos volveremos a ver.
Pensando en tu padecer
Hasta el alma se me irrita;
Desde su lado hoi, hijita,
Con pena me separé:
Considera como iré
Ver que la dejo solita.

  Al fin me voi sin consuelo
A otro lugar estraño,
Pero en plazo de un año
Vendré a verte, hermoso cielo.
Entonces con mas anhelo
Te seguiré acariciando,
O si una carta te mando
En ella vendrá mi amor;
Con el mismo portador
Tus quejas me sigues dando.

Imp. G. Weidmann Valp.

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La Tranquilidad de Dubois
En sus últimos momentos
Protesta los auxilios de la
relijion católica

  Con mucha serenidad
Dubois oyó la sentencia
i protestó con paciencia.
del fraile la falsedad.

  El padre por la mañana
le ofreció mui gustoso
el auxilio relijiosos
de la relijion cristiana.

  Dubois contestó veloz,
con mui noble sentimiento,
en mi último momento
yo me confieso con Dios.

  Desde esta oscura prision
mui pronto voi a partir,
por eso ántes de morir,
protesto la relijion.

  Todita esperanza es vana
que yo me llegue a salvar,
me quieren engatusar
los de la curia romana.

  Antes de hacer mi partida,
ya se me enciende la pira;
los hijos de la mentira
me quieren velar en vida.

  A todos hago presente
con la mayor sangre fria,
i si yo doi mi agonía
la daré pero inocente.

  Yo quiero ser el primero
en no admitir sacerdote,
i solo espero mi dote,
del gran autor verdadero.

  Yo pronto con elocuencia,
escribo los pormenores,
i les digo a mis lectores:
Dubois es mi creencia.

  Gusto me ha dado el frances
que no admitió la falsía,
solo clamó en su agonía,
al gran soberano juez.

  Desde que entró a capilla,
sufrió como un penitente,
Dubois i dijo a la jente,
mi conciencia pura brilla.

  Al fin, fué sacado al banco,
el infeliz, es decir,
sabiendo que iba a morir,
marchaba con firme tranco.

______________________

  Luego que al banco llegó
se vió al reo mui penoso,
en el cadalso afrentoso,
ya con la vida pagó.

  Tristeza es ver al mortal
de la suerte maldecido,
contrito i arrepentido.
en el momento fatal;
dónde habrá tormento igual
aquí les pregunto yo,
nadie me dirá que nó,
en aquel trance angustieso;
se encomendó al Poderoso
luego que al banco llegó.

  Con humildad i con razon
iba a cumplir su destino,
clamándole al Unitrino
que le diera su perdon.
Como Dios de la mansion
celestial i bondadoso
a tu presencia con gozo
le dijo yo voi dispuesto,
i pensando en todo ésto
se vió al reo mui penoso.

  Triste i descorazonado
llegó al lugar del tormento;
a dar su último aliento
corrido i avergonzado;
De verse que acriminado
ha sido como forzoso,
le es para él honroso
que su estrella lo abandona
pagará con su persona
en el cadalso afrentoso.

  Se sienta sin ni un temor
en el patíbulo ufano,
como lo hace un buen cristiano
le clamó a nuestro Señor.
Pidiéndole con fervor
hácia él se encomendó
despues que un suspiro dió
se oyó que dijo la jente,
este hombre injustamente
ya con la vida pagó.

  Por fin con mucha emocion
él al piquete veia,
que hacía la punteria
frente de su corazon.
Se oyó la detonacion
de la descarga que se hizo
porque era justo i preciso
cumplirlo con eficacia,
al darle el golpe de gracia
voló su alma al Paraiso.

Daniel Meneses
Ibañez 210.—Santiago.
Imp. Europea, Rosas 1084.

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El reo puesto en capilla
i la carta que le mandó a
la mujer de su mismo calabozo

  Si un instrumento se suena
con sonoras melodías,
yo canto mis agonías.
con desventurada pena.

  El veintiuno del presente
me leyeron la sentencia,
yo la escuché con paciencia
porque me creo inocente.
Aquí como un penitente
lloro como Magdalena
el hielo de la cadena,
nueve meses he aguantado,
se consuela el desgraciado
si un instrumento se suena.

  Me pusieron en capilla
para hacerme fusilar;
i en este húmedo lugar
mi pura conciencia brilla.
Yo con mi alma sencilla
soportaré los tres dias
de ver las alevosías
que cometen i el borron,
palpitan mi corazon
con sonoras melodías.

  Los consejeros de estado
no me tuvieron piedad,
los ministros en verdad
talvez le habrán pagado.
Todos en mi contra han dado
por cumplir sus picardías,
leyes injustas e impías;
son las de esta Nacion,
i de mi oscura prision
yo canto mis agonías.

  Todo el pueblo eu jeneral
i tambien la clase obrera,
pidió de que yo no fuera
hácia el banquillo fatal.
Por el Código Penal
se me firmó mi condena
la sangre de vena en vena
me hierve i me deja en pos,
i a todos les pigo adios
con desventurada pena.

  Una carta a mi mujer
le mandé pronto de fijo,
pidiendo traiga a mi hijo
que lo necesito ver.
Para darle a conocer
que pronto voi a morir
tristeza da el referir
esta esquela angustiosa,
i de mi hijo i mi esposa
hoi me voi a despedir.

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