Contrarresto

  Gran número de millones
Hai de aquí al cuarto cielo,
Detalle doi sin recelo
Sobre las elevaciones.
Distintas revoluciones
Hacen los seres alumbrosos,
Fecundos i espaciosos
En el circo mencionado,
Sobre lo mas encumbrado
Hai astros tan luminosos.

  Dista el sol de distancia
Hasta el globo donde están,
Miles de leguas, es verdad,
I de esto doi constancia.
Los calores de su infancia
Me creo que están grabados,
Porque se hallan rodeados
Por el signo i el cometa;
Apartan nuestro planeta
Trescientos sesenta grados.

  De la tierra en lontananza
A las inmensas alturas
Nos dan verdades tan puras
Los hombres de mas pitanza.
Pero siempre una esperanza
Al moralista conmueve,
Aquí mi pluma se atreve
Lo que de la luna absorbe
Cantidades mas que el orbe
Es ciento cuarenta i nueve.

  En aquellas elevaciones
Hai un abismo insondable,
Que en todo tiempo es mudable
I cambia de posesiones.
Entre las constelaciones
Si tu mente lo embargaras,
Por si dudoso te hallaras.
Doi el detalle al desvelo,
Porque el aire está del suelo
Noventa i nueve mil varas.

  Brama el huracan violento
Rompe el viento inesperado,
Cortando al negro nublado
Marcha con su modo lento.
I cruza en corto momento
La elevada cordillera,
Dejando la sonajera
En la lóbrega montaña,
Todita la tierra baña
Al fin la brisa lijera.

Ver lira completa

Versos de astronomía
CONTRARRESTADOS

  Gran número de millones
Dista el sol de distancia,
De la tierra en lontananza
En aquellas elevaciones.

  Hai astros tan luminosos,
Según lo esplica un cronista,
Que de aquí con la vista
No se ven ni por hermosos.
Sobre estos seres brillosos
Hai distintas opiniones,
I yo en mis composiciones
Digo al dar cuenta completa,
Que hai desde aquí al planeta
Gran número de millones.

  Trescientos sesenta grados
Dividen a esta tierra,
Donde el planeta se encierra
Son dos puntos señalados.
Muestra sus cuatro costados
Jirando con elegancia,
I al rededor de él con ansia
Pasa con marchas sencillas;
I esta cantidad de millas
Dista el sol de distancia.

  Es ciento cuarenta i nueve
Veces mayor que la tierra,
La luna según se encierra
Entre el nublado mas leve.
I en esta pregunta breve
Pido que me den probanza,
El sentido se abalanza
Al horizonte movible;
Camina un rayo visible
De la tierra en lontananza.

  Noventa i nueve mil varas
De altura el aire se sube,
Cortando la densa nube
Dejando las luces claras.
Las teorías son raras
Que hai en las agrimensiones,
Marcando en circulaciones
Radiante i con luces bellas;
e ven las fijas estrellas
En aquellas elevaciones.

  Al fin la brisa lijera
Corre un metro en un segundo,
Dando vuelta por el mundo
Con tan rápida carrera.
Pasa por la alta esfera
Sin detenerse un momento,
Lo mismo que el pensamiento
Jira por el horizonte;
Sobre un altisimo monte
Brama el huracan violento.

Imp. Moneda 843

Ver lira completa

Horroroso asesinato
Un anciano muerto a hachazos
Y OTRO A BALA

  Fueron quince forajidos
A casa de un tal José,
A robar, y le robaron:
Es todo lo que yo sé.

  Donde Zúñiga, por cierto,
Fueron a buscar dinero,
Y en el encuentro tan fiero
El anciano quedó muerto.
Estaba el pobre despierto
Cuando sintió a los bandidos;
Con instintos pevertidos,
Cada cual con su puñal,
A hacer el hecho brutal
Fueron quince forajidos.

  Les dijo el pobre viejito,
Viendo que mal se le trata:
«Si vienen a buscar, plata,
Se las daré lijerito;”
Y el caudillaje maldito
Usaron de mala fé;
Sin darle a saber por qué,
Despreciando el santo ruego,
Llegaron haciendo fuego
A casa de un tal José.

  Un hachazo en la cabeza
Le pegaron mui feroz
¡Ai Señor! ¡Jesús, por Dios,
Qué hombres con tanta vileza!
Tambien diré que a la pieza
Con los sesos la mancharon,
Porque del cráneo saltaron
Según está comprobado;
Que éstos iban destinados
A robar, y le robaron.

  Tambien un tal Misael,
Que era del occiso nieto
Sin tenerle ni respeto
Le dieron la muerte eruel.
Dos balas recibió él
Como en el parte se vé
Murió en el acto, os diré,
Sin Dios ni Santa María;
Dió la última agonía,
Es todo lo que yo sé.

  Al fin, digo en mi opinion,
Cuando yo lei la historia
Se me turbó la memoria
Y me tembló el corazon:
Eché en el verso un borron
Que borrarlo me costó,
Sin tener la culpa yó
Digo con tono travieso
Que al escribir el suceso
La pluma se me cayó.

DANIEL MENESES Poeta Nacional Chileno
CERRO ARRAYAN Nº 126

Ver lira completa

CONTRAPUNTO
de el Diablo con el Padre Eterno por
haberlo arrojado del cielo

       EL DIABLO

  Le pregunto, Padre Eterno,
Siendo yo su ánjel amado,
¿Por qué me tiene arrojado
Ardiendo en un vivo averno?
Con su poder sempiterno
Hace lo que se le antoja:
A los hombres los despoja
De un momento a otros momentos
Tiemblan los cuatro elementos
Cada vez que usted se enoja

       EL PADRE ETERNO

  Por soberbio y atrevido
Tendrás que en el fuego arder:
Por usurpar mi poder,
De mí fuiste maldecido.
Dime ¿de qué te ha servido,
Infame, tu cruel cinismo?
Te hablo sin ni un egoismo,
Porque nunca me confundo:
Hasta que se acabe el mundo
Estarás en el abismo.

       EL DIABLO

  Antes yo era Luz Bella
Quien le cantaba alabanza,
Y usted por una venganza
Me quitó la gracia aquella,
Fuí lindo como la estrella,
En el cielo el renombrado,
Por haberme sublevado
La gracia y dicha perdí,
Y de la gloria salí
Y pasé a ser un malvado.

       EL PADRE ETERNO

  Yo soi quien te ha dado el ser
Y te crié tan glorioso,
Y tú, viéndote orgulloso,
Me quisistes ofender.
Por tu gusto a padecer
Fuisti del cielo arrojado,
Con otros acompañado,
Desde aquel mismo momento;
Por tu mucho atrevimiento
Hoi te encuentras condenado.

       EL DIABLO

  Usted no es justo, se infiere,
Es injusto le diré
Es infinito y sin fé
Y castiga a quien no quiere
Como usted nunca se muere,
Tiene potesta y gobierno.
Desde un tiempo moderno,
Perdonándome el bocablo;
Y a mí por infame y diablo
Me ha puesto en la boca un perno

       EL PADRE ETERNO

  Tú me dices que yo soi
Injusto y mal justiciero;
Nó, demonio, si te quiero
Y siempre contigo estoi.
Lo que me pides te doi;
Contigo no tengo encono:
La culpa te la perdono,
Dios le dijo a Satanás,
Con el tiempo volverás
A pisar tu mismo trono.

       EL DIABLO

  Señor, le pido la gloria,
Démela por un favor;
Su divino y santo amor
Siempre lo tengo en memoria.
¿Cuándo cantaré victoria
I que me den mi perdon
O mas bien la salvacion,
Que me dará sin tardanza?
Nunca pierdo la esperanza
De ir a la santa mansion.

       EL PADRE ETERNO

  Yo no te aborrezco a tí,
Oigo tu triste lamento;
Aunque es tanto tu tormento,
Nunca te olvides de mí.
Si ese castigo te dí
Siempre te tengo piedad;
Es tan grande mi bondad,
Que yo atiendo todo ruego;
Tendrás que estar en el fuego
Por toda la eternidad.

       EL DIABLO

  Pienso que me salvaré
Por su santa omnipotencia,
Y con mucha reverencia
A donde usted llegaré.
Y cuando en el cielo esté
Le prometo serle fiel;
Ya no voi a ser mas cruel;
Conozco que soi culpable;
Tendré, pues, que hacerme
            amable
Como el ánjel San Miguel.

       EL PADRE ETERNO

  Al fin, el último dia
Se acabará tu castigo;
Y así te vendrás conmigo
A gozar de la alegria.
Estando en mi compañia
Disfrutarás del placer;
Cesará tu padecer
Y vas a ser mui feliz;
Cuando en mi reino tú entris
No serás mas Lucifer.

Ver lira completa

DECIMAS
A LO DIVINO

  Antes que Evanjelio hubiera
Ya humanos existian
Y todos en paz vivian
Por toda la faz entera:
La Biblia fué la primera
Que en hebreo se escribió,
Al público se lanzó
Por las villas y ciudades
Y en ello de mui verdades
La creación se apuntó.

  Toda la composicion
Que fué escrita por Moises,
La corrijieron despues
Para dar esplicacion;
Jesús, el justo el varon
Las leyes perfeccionó
Varias cosas abolió
Con su infinito poder,
Y a la adúltera mujer
El fué el que la libertó.

  El Evanjelio es verdad
Que habla de salvacion,
Tambien de condenacion
Por toda la eternidad;
A la real majestad
Los pinta con su amor tierno,
Y por nuestro mal gobierno
Perdimos gracia y consuelo,
Por eso el bueno irá al cielo
Y todo malo al Infierno.

  Si Dios a la criatura
La castiga en esta faz,
No será el pues Dios de paz
Como dice, la escritura,
El es de concepción pura
Lo pruebo con toda historia
Sin perturbar mi memoria,
Os digo y nadie se asombre,
Que Dios no hizo para el hombre
Ni el Infierno, ni la Gloria.

  Dicen que un diluvio hubo
Pero no fué Universal,
Porque en el Asia Oriental
El mar en tierra no andubo,
Misericordia les tuvo
Dios, a esos habitantes
Yo en mis pájinas brillantes
Digo con ciencias pomposas,
Los que han escrito estas cosas
Se han pasado de ignorantes.

Ver lira completa

LAS OPINIONES
De un Hombre de Ciencia
SOBRE
LAS CURACIONES QUE HACE
Davicito Gonzalez

  Escribe un sábio Lector
En favor de Davicito,
El nació desde chiquito
Para ser un gran Doctor.

  El niño medicinal
En Cabildo está viviendo,
Los enfermos que están yendo
Mejoran de todo mal,
Nadie podrá serle igual
A él, ni aun superior,
Quita él pues todo dolor
Al enfermo sin recelo,
Y el saber del pequeñuelo
Escribe un sábio Lector.

  A lo que supo la jente
Del médico milagroso,
Corrió mui llena de gozo
Hácia donde el inocente;
Con sacrificio el paciente
Llega allí de hito en hito
El mas enfermo al pasito
Ya enbusca de lo bueno,
Y hoi solo escribe EL CHILENO
En favor de Davicito.

  La jente desde temprano
Allí llega con urjencia,
Y espera con gran paciencia
A que él les pase la mano,
De este modo queda sano
El enfermo, lo repito,
El mui pequeño anjelito
Con todos usa clemencia,
Rei de la Medica-Ciencia
El nació desde chiquito.

  Todo enfermo desahuciado
Que esté yá sin esperanza,
Corra allí sin tardanza
Si quiere ser mejorado,
Mas que se encuentre postrado
Haga de fuerzas valor
Y el soberano Hacedor
Desde el trono lo bendijo,
Y a luz dió la madre al hijo
Para ser un gran Doctor.

  El que cura por dinero
Estafando en su destino,
El dice que el adivino
Es un niñito hechicero;
De Chile y del Estranjero
A Cabildo correrán,
El de poncho y de gaván,
Donde el saca buen provecho,
Y los milagros que ha hecho
Pronto probándose irán.

Ver lira completa

EL PORTENTO
DE
Davicito Gonzalez

  De una ciencia celestial
Es Davicito Gonzalez,
Con el todo los mortales
Mejoran de todo mal.

  Donde llaman La Ceniza
Vive ese gran portento,
Y es de divino talento
Porque Dios lo diviniza,
El a todos simpatiza
Por su jénio virjinal;
Para hacerlo universal
Este verso le dedico,
Porqué ha sido desde chico
De una ciencia celestial.

  Talvez los embaucadores
Le harán una cruda guerra,
Pero él echará por tierra
La ciencia de los doctores,
Todos sus grandes favores
Pasarán a los Anales,
Como hechos memoriales
Quedarán según se opina,
Y el Rei de la Medicina
Es Davicito Gonzalez.

  Opina toda la jente
Que es un segundo Mesías;
Yo pruebo en mis poesías
Que es Jesús el inocente,
Por dón del Omnipotente
Hace gracias a raudales,
Yerbecitas vejetales
Dá a tomar por obediencias,
Y minoran sus dolencias
Con él todos los mortales.

  Una grande romería
Concurre a donde el Niño,
Y le llevan de cariño
Muchas cositas del dia;
Da pena y melancolía
Ver esa jente en lo actual:
Del campo y la capital
Se agrupan allí en tropel,
Y por la gracia de El
Mejoran de todo mal.

  Al fin, al Niño huasito.
Lo dotó la Providencia,
Y tiene su residencia
En un pequeño cuartito;
Divino desde chiquito
Ha sido y siempre será
La divina Majestá
Le dió gracia y gran poder,
Y todo el que lo vá a ver
Sana de su enfermedá.

Imp. G. Weidmann, Valp.

Ver lira completa

Diálogo entre don
Jerman Riesco
I el rotito del Norte
TOCANTE A LOS DUEÑOS DE
SALITRERAS DE TARAPACÁ

E l Nortino, tilin tilin,

—Riesco, — quien es el que toca
la campanilla.

—El Nortino, — un trabajador
señor que quiere hablar con el
jefe del Estado.

— Riesco, — entre ese operario.

—El Nortino, — mui buenos dias.
su exelencia.

— Riesco, felices los pase usted
mi grande amigo, digame con
confianza todo lo que tenga que
esplicarme, no se recele por na-
da, que yo estoi franco para
oirle.

— El Nortino.— yo señor hacen
pocos dias que llegué de la pro
vincia de Tarapacá, i antes de partir de
allá, varios de mis compañeros
de trabajo, me encargaron que
pase acá donde usted, para ha-
cerle ver los grandes abusos que
cometen los gringos dueños de
oficinas de Tarapacá, usted como
primer jefe de la nacion, i que
subió a la presidencia apollado
por los dos bandos Liberal de-
mocrático, i de Mócrata que son
los dos bandos que trabajan
por el progreso, i adelanto de
la nacion, i el bien estar de los
pueblos, usted como liberal que
dice que es debe de recorre las
provincias todas, una por una
haga lo que hizo el grande hom-
bre José Manuel Balmaceda uno
de los presidentes progresistas
que se han conocido en sete que-
rido Chile, el queria barrer con
todos los abusos que cometen
todos los vampiros que le setru-
jan la última gota de sangre al
pobre pueblo trabajador, que no
le pagan ni la mitad de lo que
vale el trabajo, porque esos oli-
garcas nunca se cansan de estru-
jar al pobre pueblo ignorante

— Riesco, — bueno mi amigo, ha-
ré lo que usted me dice voi ha-
cer alistar uno de los trasportes
de la nacion para ir, pero voi a
ir con mi secretario i algunos
diputados, que entiendan lo que
son esos trabajos para ver si
puedo poner remedio en algo i
aliviar a esos operarios.

— El Nortino — valle pronto i
cuando llegue a Iquique, revise
primeramente las casas embar-
cadoras, de salitre, i desde allí
irá viendo el abuso que se co-
mete con esa pobre jente que
trabaja en cargar salitre, i des-
cargar carbon, i varias merca-
derias que traen esas casas dis
rectamente de Europa, esos po-
bres hombres dejan todas las
fuerzas de sus pulmones, i mús-
culos que en pocos años quedan
inutilizados para el trabajo, i
hasta para servirle a la patria
en alguna guerra con alguna
nacion, trabajan diariamente de
año en año, i nunca juntan pla-
ta, para descansar en la vejez,
por los administradores de esas
casas, no les tienen piedad mas
que los vean sudar la última
gota de sudor, pero ne se deje
acariciar por ellos porque el bri-
llo del oro corrutor que le en-
señalen por puñados porque
ellos no sienten gastar veinte
mil pesos, por ganarse ciento
de miles, tambien le digo que
suba para dentro i verá todos
los abusos que cometen los ad-
ministradores de las oficinas sa-
litreras, los primeros abusos que
le voi a enumerar son los de las
calicheras cuando a un particu-
lar se le compone una calichera
se la quitan con el disfrás que
el caliche es malo, esto lo hace
el corrector porque el adminis-
trador se lo tiene ordenado así
esto lo hacen porque ven que va
a ganar de cien pesos para arri-
ba, no se fijan esos canallas que
aquel pobre operario perdido
trabajando como seis meses es
que solo ha ganado solo para el
chupe como dicen los nortinos
aquel pobre particular busca
otra calichera donde se lleva
lampeando chusca i botando
costras dias enteros, ahora paso
a darle cuenta del abuso que se
cometen con las malditas fichas
que solo corren en lo oficina que
se dan i estas son solo válidas
en la misma pulperia, sirven
para comprar con ellas todo ca-
so de articulo,
       (Continuará)

DANIEL MENESES Poeta Nacional chileno
QUEBRADA DE MARQUEZ Nº 57

Ver lira completa

Un chileno condenado
a muerte
EN BUENOS AIRES POR HABER
DADO MUERTE A LA ESPOSA
A GOLPES CON UN MARTILLO

  El Mercurio de Mendoza
Dió el suceso sin petardo,
Dijo de que Ricardo
Victimó a su bella esposa.

  Pranto el Mercurio de acá
Escribió el crímen sangriento,
I yo al lector se lo cuento
En versos sin ir allá.

  Ricardo esposo de Berta
La cual bastante lo amaba.
Por mas que ella lo cuidaba
El deseaba verla muerta.

  A golpes con un martillo
Ultimó a su esposa bella,
Por haberle dicho ella
Que era un vago flojo i pillo.

  La máquica de coser
El de ravia le vendió.
Un revolver se compró.
Para hacerla fenecer.

  Temió matarla a balazos
Por no alarmar a la jente,
I le pegó el imprudente.
Unos cuatro martillazos.

  El lo pasaba vagando
De despacho en despacho,
I de la calle borracho
Llegaba a la casa odiando.

  Viéndo él la alevocia
I el cuerpo inerte tendido,
Lloroso i arrepentido
Se entregó a la policia.

  El juez le siguió el sumario
I a muerte lo condenó,
Lo que todo confesó
Se publicó por el diario.

  Pasó la causa al fiscal
Prontamente i con urjencia,
El cual le firmó sentencia
De la pena capital.
  La corte en tercer grado
Con toditos sus ministros,
Pidió según los rejistros
De que sea fusilado.

  Lector para escarmiento
Un patíbulo alzarán,
I en Buenos Aires verán
Un triste fusilamiento.

Ver lira completa

Estrivillo de lo que le
pasó a Vila

  Vila a su tierra volvia
Con un enorme tesoro,
I era una gran bola de oro
La que en el barco traia,
Cuando a su pais veía
Topó a un barco de Mongola,
Le tiró una bala sola
La bala en el barco dió,
I en el mar se sumerjió
Barco, Bala, Vila i Bola,

  Volvía ella sin palique
Con un fijo itinerario,
Cuando le salió un corsario
Tratando de hecharla a pique
Se prueba si hai quien critique
Que parecia española,
Aquella linda Amapola,
Por no quererse entregar
Se fué a lo hondo del mar
Barco, Bala, Vila i Bola.

  Navegaba sin recelo
Como una beldad divina,
Sobre la mar cristalina
Solo mirando agua i cielo,
Era por su desconsuelo
Tal como la bella Lola,
Con la alta alcurnia se enrola
En tierra cuando la vieron,
I en el mar se sumerjieron
Barco, Bala, Vila i Bola.

  Sobre cubierta tranquila
Se paseaba sin deten,
Sin fijarse en el vaiven
Que a muchos les horripila,
De su gran vestido Vila
Lucía su linda cola,
Reventó una enorme ola
Furiosa i con gran crueldad,
I hechó a la profundidad
Barco, Bala, Vila i Bola.

  Al fin, yendo por la altura
Navegaba sin temor,
I al pié del árbol mayor
Elevaba su sepultura,
Presa de una ternura
Ve que la parca la inmola,
Vuelta como pirinola
Los marinos se daban,
I en el mar se sepultaban
Barco, Bala, Vila i Bola.

Ver lira completa