Asesinato
EL PELUQUERO QUE ASESINÓ
A UN ESCOBERO

  En Santiago un peluquero,
El contar esto dá pena,
Por culpa una picacena
La dió muerte a un escobero.

  Esto fué de dia claro
En la calle de Escanilla
Donde habia una pandilla
I de nadie tuvo amparo.
Este asombro ha sido raro,
Estando en su juicio entero,
Tomó un afilado acero,
Que tanto me admiro yo
Hasta que lo asesinó
En Santiago un peluquero.

  Hombre de tan mala entraña
Que con intento atrevido,
Matar a su conocido
I de su sangre se baña.
Acabar esta cizaña
No puede la gracia plena,
Esperará la condena
Del Código preparada;
Dándole de puñaladas
El contar esto da pena.

  En el distrito Arenal
Sucedió dicha desgracia,
Yo no sé con qué eficacia
Labran a menudo el mal,
¡Oh! qué punto tan fatal
Con corazones de hiena,
Este labró su cadena
Causa su mal intencion;
O diez años de prision
Por culpa una picacena.

  Cuatro heridas bien mortales
Fueron las que le pegó,
El doctor lo examinó
I las cuatro eran iguales.
Llegaron los policiales
Tomando aquel mal barbero,
I lo amarraron sebero,
I allá en la comisaría,
Un sarjento le decia,
Le dió muerte a un escobero.

  Al fin, está el malhechor
En la cárcel acusado,
Con testigos que han jurado,
Que lo hayan visto es lo peor.
De la justicia el rigor
La vida no mas le embarga,
Es la mas pesada carga
Sin poner otro pretesto;
Tiene que pagarla presto
A la corta o a la larga.

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Fusilamiento
DE JOSÉ LUIS PEDREROS
EN CONSTITUCION

  El mártes fusilaron,
Esto fué en Constitucion,
Al tal José Luis Pedreros,
Causó gran de compasion.

  El año de mil ochocientos,
Lo pusieron en capilla,
Su imajinación sencilla
Aguardaba sus tormentos;
Escribió los sentimientos
Que su pena no indultaron;
Los abogados hablaron
Con fin de no verlo muerto,
Dijo el diario de ese puerto,
El mártes lo fusilaron.

  Cuando al reo lo sacaron
Cargado de las prisiones,
Los mas duros corazones
Enternecidos lloraron;
Otros el rostro se taparon,
A no oir detonacion,
Del rifle que en la ocasion,
Es al hombre un iracundo,
Lo despidió de este mundo,
Esto fué en Constitucion.

  Un sacerdote le hablaba
Que le pidiese al Señor,
Que le oyese su clamor,
I el reo le contestaba;
A paso lento marchaba,
En sus ausilios postreros,
Nobles rezos lastimeros
Salian del labio franco,
Antes de llevar al banco
Al tal José Luis Pedreros.

  Llegó al banco i se sentó,
Este asunto fué notorio,
El perdon al auditorio
Eso no se le olvidó;
I el piquete se afrontó,
Apareció confusion,
El jefe hizo la intencion
Saliendo unos cuatro tiros;
Dió Pedreros un suspiro,
Causó grande compasion.

  Al fin, con mas eficacia
Cuando dió el último aliento,
Se apresuraba un sarjento
I le dió el golpe de gracia.
Pagó el muerto su desgracia
Como bien se probó ya,
Como satisfecha está
La justicia por razon,
El cuerpo pasó al pante[on]
I el alma a la eternidad

       DESIDERIO PARRA I Cª CON VICENTE IL[ABACA]

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A mi madre

  ¡Madre! ¡madre! nombre tierno
Como el ave que suspira;
Sér cuyo amor es eterno,
Sér cuyo amor no es mentira.

  ¿Quién tiene tu abnegacion?
¿Quién tan solicito vela?
Cuando llora el corazon
¿Quién como tú nos consuela?

  Hombres que hallais en la tierra
Desengaño, luto i llanto,
Ved vuestra madre. Ella encierra
En su pecho un templo santo.

  Infelices que creeis
Que no hai virtud ni pasion,
Vosotros no comprendeis
De una madre el corazon.

  Miradla! Amante i sincera
Prodiga cariño a su hijo:
Su vida, mil vidas diera
Por él, con afan prolijo.

  Ningún amor es tan puro,
Ninguno tan abnegado:
Su pecho es tierno i seguro
Asilo del desgraciado.

  ¡Madre mia! yo te adoro
Con ardiente amor rendido,
Tu imájen es un tesoro
Aquí en mi pecho escondido.

  Si tuviera, madre mia,
Gloria, fortuna, talento,
Sin vacilar un momento
Por tu dicha los daria.

  ¡Madre! ¡ madre! nombre tierno
Como el ave que suspira
Sér, cuyo amor es eterno,
Solo tu amor no es mentira

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Contrapunto
DEL DINERO CON EL TRIGO

       El dinero

  Oiga mi auditorio amado
Este contrapunto atento,
Del trigo con el dinero
Responda el último acento.

  Tengo poder esclusivo
I soi el mas poderoso,
Hago al pobre caudaloso
I doi libertad al cautivo;
Antes i en lo sucesivo
Pido a todos el cuidado,
Porque soi un respetado
I el que me alega es un grano;
Le considero villano,
Oiga mi auditorio amado.

  Por mí estudian los profetas
Porque para eso soi propio,
Con el útil telescopio
Conocen cuántos planetas;
Yo hago escribir a los poetas
I todo les acrecento,
Para que con su talento
Pueda ser un buen dichoso;
Observe todo curioso,
Este contrapunto atento.

  Como villano atrevido
Te opones a mi grandeza,
Sabiendo que con certeza
Toda pasta he reunido;
Plata, cobre i oro han sido
Que corren el mundo entero;
Soi cruzado caballero,
I con nadie soi ingrato;
Escuchen el alegato
Del trigo con el dinero.

  Yo hago aldeas i potencias
Gobiernos con rejimientos,
Capillas con sus cimientos
Vizcondados, presidencias;
A los sabios les doi ciencias
I los pongo en gran contento,
El palacio, el monumento
I pirámide mas alta;
I si alguna cosa falta
Responda el último acento.

  Al fin en toda la tierra
Aquí concluye mi plana,
Yo convierto en tierra llana
La mas eminente sierra;
Hago que se ponga guerra
Una con otra nacion,
I al cobarde corazon
Le doi como me refiero;
Porque teniendo dinero
Al mas pobre le doi Don.

       El trigo

  Oiga mi auditorio amado
Este contrapunto atento,
Del dinero con el trigo,
Responda el último acento.

  El trigo atento escuchaba,
I ya falto de paciencia,
Le dice con evidencia
Calla villano le hablaba:
Tu errante lengua espresaba,
I en eso vas mal fundado,
Del vulgo eres criticado,
I así para que no ignores
Esta sustancia, i nó errores,
Oiga mi auditorio amado.

  Mira tu soberbia loca
Que desvanece al cristiano,
Puede tornarlo pagano
I ser su prudencia poca;
Porque por su misma boca
En fin te diré mi aliento;
Yo al Padre Santo alimento
En su solio i rejia silla,
Juzgo de mi parte brilla,
Este contrapunto atento.

  A obispos i cardenales,
A la reina como al rei,
Los mantengo en justa lei,
A condes i jenerales
Duques, marqueses cabales
Con mi poder les obligo,
Que haga paz al enemigo
Lo mismo en cualquier imperio;
Es asunto sabio i serio;
Del dinero con el trigo.

  Hago al labrador sembrando,
Al poderoso en su hacienda,
Al ermitaño en su hermienda,
I al abogado alegando.
Al confesor confesando,
I al impresor sin tormento,
Al rejente el pensamiento,
I en su casa a la doncella,
Si no es justa mi querella,
Responda el último acento.

  Al fin, como ya lo pruebo
Yo lo he hecho muchas veces,
En sus juicios a los jueces,
En su juventud al mancebo;
Del ausilio no me muevo
Para decir al instante,
Que le pongo al caminante
En direccion al camino,
Cada cual en su destino
I en el mar al navegante.

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Dios al hombre

  El hijo imbécil de la nada
Osa maldecir su existencia,
I acusando mi providencia
Reniega del bien i del mal!
Para penetrar mis arcanos
En afan estéril se ajita
I rebelde, ciego, me cita
A su insolente tribunal.

  A mil beneficios ingrato,
Mis obras tu labio maldice
I porque bruto no te hice
Te quejas de no ser un Dios,
¿Te consulté cuando mi acento
Pobló de luz el éter vano?
Cuando en su abismo el oceano
Lanzóse rujiendo a mi voz?

  Revelé mi Ser a tus ojos
Cuanto permitió su flaqueza:
Viste en el cielo mi grandeza,
Viste en la tierra mi bondad.
El órden constante del mundo
Te descubre mi intelijencia,
La natura, mi providencia
I el espacio mi inmensidad.

  Ese sol, que ofusca tus ojos,
Sombra de mi fuego divino,
¿Talvez me propuso el camino
Que en el éter le señalé?
¿Por ventura dije a la tierra,
Qué lei sus entrañas fecunda?
Cuando el mar sus playas inunda
O las huye ¿sabe por qué?

  En los desiertos del vacio
Sembré cual polvo las estrellas:
De mi poder mira las huellas
En la tierra, el cielo i el mar.
Por tus sentidos imperfectos,
Envuelto en tiniebla sombría,
Del universo la armonía
Puedes apénas vislumbrar.

  Mira doquier; naturaleza
Sigue su curso majestuosa,
I jamas indaga curiosa
Los designios de su Señor.
Tú, mortal ¡adórale! Aguarda
La leccion final de la muerte
I abandona humilde tu suerte
A tu benéfico Hacedor.

  Libre tu alma del barro impuro,
Caerá de tus ojos el velo:
Desde las alturas del cielo
Mas horizonte abarcarás.
Fuentes serán de altas virtudes
Los males que tanto deploras,
I verás lucir triunfadoras
Mi justicia i tu libertad.

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La guerra
ENTRE LA ARJENTINA I CHILE

  Llego un Plenipotenciario
Habló con el Presidente,
Todo el mundo lo asegura
Que la guerra es de repente.

  Buques i armas estan comprando
En la provincia Arjentina,
Sin pensar que es una ruina
Así se estan aprontando;
Millones estan gastando
Al preste para el Erario,
Que dice como contrario
Como lo hace un presumido,
Con saludo mui cumplido
Llegó un Plenipotenciario.

  No se sabe que ventaja
Le pide a don Jorje Montt;
Esa es la desproporcion,
Por eso Chile se ataja;
Yo me admiro por que viaja
Dicho Ministro elocuente,
Nuestra patria mucho siente
Por razón no le conceda,
Se avecinó a la Moneda
Habló con el Presidente.

  Si acaso él dice yo quiero
Darme el limite pedido,
Todo será concedido
Ménos mudar el lindero;
Aunque amenace severo
Con una bravata oscura,
Cuidado con la montura
Con que cabalga el cuyano,
La cordillera es pantano
Todo el mundo lo asegura.

  Lo cierto es que si se enoja
Ese señor Encargado,
De Negocios titulado,
No hace la menor congoja;
Mi pais a nadie le afloja
En pequeño continente,
Heredado del valiente
Por eso no hai que admirar,
Oimos vociferar
Que la guerra es de repente.

  Al fin si no considera
Esa nacion oriental,
Yo le [  ] pintado su mal
Por codiciar la frontera;
Subir a la cordillera
Será meterse a un gran fango,
Desde luego me arremango,
Mi voz a decir se atreve;
Si es que atraviesen la nieve
Pierden rifle i el tamango.

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La Arjentina
ENFERMA DE AMBICION

  Bien loca está la Arjentina
Con Chile quiere guerrear;
Por envidia a Punta Arenas
Es la causa de su mal.

  De oirla disparatar
A la provincia cuyana:
Dicen de que se halla insana
I que la dejen hablar;
Que le van pronto a buscar
De la mejor medicina,
Corrientes mui bien opina:
Un baño es mui necesario;
I el Brasil dijo en un diario:
Bien loca está la Arjentina.

  Esos montes que hai umbríos
Grita i haciendo ademanes;
Limites de Magallanes
Los cobro aunque no son mios;
Pudiera llevar los rios
Donde han solido esplotar,
Oro desde junto al mar.
—Yo digo en caso que escape;
Nacion enferma del chape
Con Chile quiere guerrear.

  Otros dicen que es pension
Por eso se prevarica;
I en el corazon le pica
Una rabia sin razon
Se le conoce ambicion
Miró el Paraguai sus venas;
Quien le anunció duras penas
Dijo: paisana parece,
Es su achaque que adolece
Por envidia a Punta Arenas.

  La orina se la mandaron
Al Perú por ser aliados,
Los doctores opinados
Llorando la desahuciaron
Del Ecuador confirmaron
Que el accidente es mortal,
En aquella capital
Dijo un protomédico bueno
El deseo de lo ajeno
Es la causa de su mal.

  Al fin Chile se ofrecia
A la provincia cercana;
Le dice que la da sana
Por un doctor que tenia,
De Londres su viaje haria
I a su tiempo acá estará,
Sus puertos saludará
Si saber quiere efectivo
Su nombre i apelativo,
Es el invencible Prat.

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LA BALANZA DEL AMOR

     Puse mi amor en el peso
  i se quebró la balanza
  quien mucho ama tarde olvida
  quien porfia mucho alcanza.

  Una vez ví que pesaban
caricias los amadores,
i dejaban los amores
hasta que contrapesaban
las bellezas se gozaban
proponerme sin tropiezo
siendo yo amante i con eso
mereceria una bella;
i en vez de quererle a ella
puse mi amor en el peso.

  Jamás mas desengañado
amando la servidumbre
que se quiere de costumbre
con cierto significado;
por reglamento estimado
amo i espero bonanza;
la lisonjera esperanza
mas en mis sueños ví:
fueron a pesarme a mí
i se quebró la balanza.

  Valido de la esperiencia
sin olvidar a la dama;
porque el que sabe lo que ama
no hace crimen la inocencia;
yo espero que la frecuencia
fuera siempre preferida
al contento de mi vida
toca la dulzura el labio
con el proberbio del sabio
quien mucho ama tarde olvida.

  Seguí con amor porfiado
por si alcanzaba el contento;
de equel útii instrumento
que mi pasion fué aumentando,
en otro estilo pensando
de una ninfa la tardanza
ningún amante descansa
si no es un satisfactorio
con aquel decir notorio
quien porfia mucho alcanza.

  Al fin es contemplativo
pesar de propio el amor;
quitando llama i ardor
calor sério i tan activo,
i el que ama en ese atractivo
en una insconstancia muere
i si no se detuviere
en un punto de amor fijo
Salomón por cierto dijo
quien alcanza pasar quiere.

       El Poeta del Sur

Nota: verso publicado por Anónimo, ver; José Arroyo, ver; Nicasio García, ver; Desiderio Parra, ver; El poeta del Sur, ver.

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DICHOS DE UN AMANTE

  Aquel que ama a una deidad
como la estima i la quiere
cuando mas amor le tiene
o se muere o se le vá.

  Yo solicité una bella
de toda mi estimacion,
le entregué mi corazon
igual me confesó ella;
la miraba como estrella
i amé aquella realidad;
su franca capacidad
me hizo con frecuencia amarle;
lo mismo puede pasarle
aquel que ama a una deidad.

  Con celo, amor i confianza
juraron vuestros sentidos,
como lo hacen dos queridos
que distinguen la esperanza;
no ven la menor mudanza
cuando el intento prefiere
es como dardo que hiere
i si la dama es constante,
sin defecto es el amante
como la estima i la quiere.

  Poderoso fué el motivo
que tuve para quererla;
procuré jamas perderla
de mi vista i mi atractivo;
que será cuando es esquivo
i olvido amargo sostiene:
el decirlo no conviene
a la bella que lo intente,
se va involuntariamente
cuando mas amor le tiene.

  Con razon la quise tanto
siendo el absoluto dueño,
que no tendré ni el diseño
del modelo de mi encanto;
me deshiciera en un llanto
por saber adonde está;
porque razón no vendrà
por esperiencia he hablado,
siendo prendo de su agrado
o se muere o se le vá.

  Al fin, dueña de mi amor
como puedo estar contento,
con la pena i sentimiento
de no verte, es mi dolor;
siendo yo el merecedor
i objeto de tal placer
privado de mi querer
ni viva ni muerta, esclamo:
sin ver la bellesa que amo
qué gusto puedo tener.

Nota: verso publicado por Anónimo, ver, ver; José Arroyo, ver; Nicasio García, ver; Desiderio Parra, ver.

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ACUSACION DEL FISCAL

  Ya dictaminó el Fiscal
contra de este desgraciado
pide sea co[n]denado
á la pena capital.

  Aburto parece fiera
mucho mas que sér humano,
tiene su espíritu sano
i su cara placentera;
por verlo de esta manera
ya se lo juzga mas mal,
al verlo tan criminal
i con conciencia serena
su durísima condena
ya dictaminó el Fiscal.

  Tiene abierta la Ordenanza
i el articulo e inciso
cita de un modo preciso
sin dejar una esperanza;
su crimen es de asechanza,
bastante premeditado,
contra un superior en grado
i cocontrándose en servicio;
ha complido bien su oficio
contra de este desgraciado.

  No halla circunstancia alguna
que atenúe su delito
i por este requisito
no hai razon que no reuna;
lo toma desde la cuna
i lo retrata un malvado
violento i desordenado
i con instintos de hiena;
a sufrir la última pena
pido sea condenado,

  Es don Cárlos Hinojosa
capitan del Rejimiento
el que pide el cumplimiento
de la lei tan rigurosa;
ya se resolvió la cosa
por el primer Tribunal,
por un crímen tan fatal
i conforme a su deseo
sale condenado el reo
a la pena capital

  Aunque se busque un resorte
luego será ajusticiado,
será el fallo confirmado
por la mui Suprema Corte;
es de esperar que se porte
valiento como parece
i que tambien se confiese
contricto de lo que hiciere
por que a un hombre que así muere
no se odia, se compadece.

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