Brindis de cinco Amigos
en una tertulia
Un militar, un campecino un falte
un minero i un poeta.

  Brindo dijo un militar
Con esplendor infantil,
Por la pólvora i fusil
Simbolo particular
Del guerrero que a pelear
Sale como buen patriota
A combatir al idiota
Advirtiendo en lo que brindo
Que por mi patria yo rindo
De sangre la última gota.

  Habló i dijo un campesino
Bríndo por el alto monte
I por el pardo horizonte
Que circula mi camino.
Si en el campo es mi destino
Me anuncia el gallo la hora
Me levanto sin demora,
Alabando al ser del cielo
Y brindo con dulce anhelo
Por la matinal aurora.

  Un falte dijo yo alcanzo
El brindis i brindando
Sigo adelante gritando
Mi negocio sin descanzo
Bebo mi copa i avanzo
Vendiéndole a mis caceras
Botoncitos i colleras,
Hilo, agujas i alfileres
Dedales para mujeres,
Y brindo por las tijeras.

  Yo brindo dijo un minero
Por que no quiero ser ménos
Por el combo i los barrenos
La yaucana i el culero,
Tambien por el laborero
Operario principal,
Y yo que me cuento tal:
Brindaré aun que este borracho
Por el apir i el capacho
Y la saca de metal.

  Por fin el poeta estába
Con deseos de tomar,
La copa para brindar
Y de sed ya se secaba;
Mientras que otro le pasaba
Dió principió a su discurso,
Alegró todo el concurso,
Y brindando mui prolijo
Se empinó la copa i dijo
Rasgala que yo la zurso.

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CONTESTACION
AL POETA PEDRO VILLEGAS

  Villegas, tu narracion
Me tiene mui asustado,
Perplejo; y tan asombrado
Te doi la contestacion.

  La contesta recibí
Y he tenido mucho gusto;
Pero al leerla, ¡qué susto
En mi corazon sentí!!
En tus frases conocí
Perfidia y mala intencion;
Ahora por prevision
Voi a ocultarme con prisa.
Mas bien es digna de risa,
Villegas, tu narracion.

  Es mui justo que recuerde
El contendor con afan
Lo que nos dice el refran:
“Perro que ladra no muerde.”
Yo soi un vetusto verde
Que el hacha no me ha cortado,
Ménos he sido podado:
Y hoi con ofensa tan crasa,
Tu aterradora amenaza
Me tiene mui asustado!!!

  De tus asquerosas fauces
Sale tu reto iracundo
Como el lodazal inmundo
De la boca de los cauces;
Es preciso que te pauses
Y no seas mal hablado.
Poluto contaminado,
Haciéndote guerra voi
Y no te creas que estoi
Perplejo y tan asombrado.

  Poetecilla bisoño
Enróscate como el boa,
No te pienses que a Plaicoa
Le vas a bajar el moño,
Fijate que soi retoño
Que llevo propagacion
De cultura, y por razon,
No como vos, hombre inculto;
Aunque no con tanto insulto
Te doi la contestacion.

  Por fin, si me quieres ver
Y ponerme una mordaza,
El veinticuatro es la casa
De San José, al parecer
Allí podemos tener
Una estrecha conferencia:
Haz pronto la dilijencia
Que Plaicoa lo desea,
Para que el público vea
De ambos dos la intelijencia.

       J. M. Plaicoa.

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EL JUICIO
SOBRE LOS HOMBRES.

  Triste se verá el mortal,
Relámpago inesperado,
Se levanta a ser juegado
De su polvo sepulcral,

  Llegará el dia horroroso
Y el fin de la última guerra,
Donde temblará la tierra
Con un ruido estrepitoso;
Se mecerá sin reposo
Todo el globo universal
Y un gran fuego natural
Le cubrirá con su llama,
Y al ver que la faz se inflama
Triste se verá el mortal.

  Brotará fuego del suelo
Que quemará a los nacidos,
Y los astros encendidos
Surcarán el vasto cielo.
¡Dios mio! qué desconsuelo
Se verá en todo lo criado
Cuando el mundo esté abrasado
Con horrendo sacrificio
Del voraz fuego del juicio
Relámpago inesperado.

  La trompeta sonará
Con un eco aterrador
Y el resonante estridor
Por todo el orbe se oirá;
Su son nos impulsará
A que seamos presentado
Ante el tribunal sagrado,
Y por natural derecho
El que está en tierra deshecho
Se levanta a ser juzgado.

  Los míseros moradores
Todos serán destruidos
Y en pavezas convertidos
Seremos los pecadores;
No servirán los clamores
En aquel dia final
Y de la tumba fatal
El cadáver que está en calma
Saldrá a unirse con el alma
De su polvo sepulcral.

  Por fin, tenemos que ver
Al Señor y los querubes
Intentar sobre las nubes
De su gloria descender.
Con infinito poder
El Juez severo y airado,
Despues de que haya premiado
A todas las almas buenas,
Preparará las cadenas
Del averno al condenado.

       J. M. Plaicoa.

Estos versos son propiedad del autor, quien perseguirá conforme a la lei al que los reimprima.

61 – Imp. Vicuña Mackenna.

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CRISTO CRUCIFICADO
POR AMOR DE LOS HOMBRES.

  En señal de redencion
El simbolo de la Cruz,
Precio de tanta virtud
A la celestial mansion.

  Cristo de su solio ameno
Fué preciso que bajara
Y con su vida pagara
Injusto el delito ajeno.
Despues que encarnó en un seno
Nació a cumplir su mision
Con martiriosa pasion,
Regó su sangre en renombre
El craneo del primer hombre
En señal de redencion.

  Despues que murió el Mesías
Tuvo por Santo Sepulcro
Un lecho lápido y pulcro
En que residió tres dias.
El mundo entero sentia
Y el sol apagó su luz,
Y al tercer dia Jesús
Resucitó y subió al cielo,
Dejándonos por consuelo
El simbolo de la Cruz.

  Como inocente cordero
Los sayones lo amarraron
Y al Verbo crucificaron
Con tres áspidas, refiero;
Allí el aliento postrero
Exhaló de su salud;
Su sangre con prontitud
Fué de aquella misma hora
La gracia rescatadora
Precio de tanta virtud.

  Los verdugos suspendieron
Al cadalso al sentenciado,
Un ladron a cada lado
Por afrenta le pusieron;
Muerte y martirio le dieron
Con denuedo y precision.
Despues con admiracion
Desde la tumba ascendió
Y en cuerpo y alma subió
A la celestial mansion.

  Por último, el Salvador
Dejó su mision cumplida
Y en la Cruz rindió la vida
Por causa del pecador;
Con tan acervo dolor
Despues que padeció tanto,
Se unió al Padre por encanto
Glorioso y resucitado;
Y sobre su Apostolado
Mandó al Espíritu Santo.

       J. M. Plaicoa.

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CANCION AMOROSA

  Ninfa bella, querida y hermosa
Eres preciosa desde que nacistes
Y desde entonces humilde paloma
De ternura un besito me diste.

  Polomita ¡oh! mi dulce recreo
Cuando te veo se me alegra el alma
De alegría, contento y amor
No siento dolor estando con calma.

  Eres como el alba al venir el dia
Tus resplandores alumbran mimente
El sol de la altura fulgura en tu frente
Y aumenta tu brillo y tu bizarría.

  Dia y noche me llevo pensando
En tu belleza tan encantadora
Me dejastes a mi fascinado
Con tu mirada jovial y seductora.

  Yo siempre deseo tener el iman
Para traerte lijero a mi lado
Y dormir en tus brazos un sueño
De puro anhelo mi cielo estrellado.

  Entonces seria dichoso con tí
Y no tendria por qué delirar
Encontrándome yo a tu presencia
Cantaria mi dicha sin par.

  Siempre contigo seria feliz
Gozando la dicha, la paz y dulzura
En este mundo brindando de liz
Tendriamos una armoniosa ventura

  Como palomo y paloma en su nido
Que víven solos y se hacen caricias
Pasivamente contentos lo pasan
Disfrutando las gratas delicias.

  Pongo esta estrofa por comparacion
Hermosísima diosa y querida
Con regocijo leal y en union
Viviriamos llenos de vida.

  Si me quieres me tienes constancia
Con tu amorosa pasion sin igual
Tengo sinceridad y confianza
Para cumplir tu amor esencial.

  Con cariño te digo lindura
Que hagas nuestro esplándido enlace
Vamos, vamos los dos donde el cura
Antes que el tiempo veloz se pase.

  Al fin, hoi me despido cantando
Perseverando tu honor verdadero
Si faltais al juramento que hicisteis
Quedará tu corazon prisionero.

       Javier Perez,
       Poeta popular.

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LAS TRES HORAS
DE AGONIA A LO DIVINO

  Tres horas en el madero
Jesucristo agonizó,
El dia del viernes santo
Mártir en la cruz murió.

  Apresurados llegaron
Al calvario los sayones.
Las piernas de dos ladrones
Vilmente se las quebraron,
I el cuerpo de Dios bajaron
En aquel momento fiero,
En estado lastimero
Ya pálido i sin colores,
Soportó crueles dolores
Tres horas en el madero

  Una profunda lanzada
Diéronle al inmaculado,
En el derecho costado
Vertió la sangre sagrada;
La Virjen su madre amada
Al verlo se desmayó,
I amargamente lloró
De sentimiento, es decir,
I para poder morir
Jesucristo agonizó.

  Maria Cleofas estaba
I Magdalena tambien,
Discípulas como ven
Del Señor, donde se hallaba,
Con humildad las miraba
Al verlas que lloran tanto
Se cubrió de un negro manto
El esclarecido cielo,
Se rasgó en el templo el velo
El dia del viernes santo.

  Los astros del firmamento
Su luz brillantea pagaron
I los cristianos lloraron
De pena i de sentimiento.
I con tal sacudimiento
El Orbe se estremeció,
Toda la tierra tembló
Causando al jentil terror
I nuestro amado Señor
Mártir en la cruz murió.

  Por último, le enterraron
El cuerpo de Dios sagrado
I habiendo resucitado
De gloria himno le cantaron.
Su nombre glorificaron
Con armoniosos conciertos
I los cristianos cubiertos
De gozo i suma alegria
Cuando en el tercero dia
Resucitó entre los muertos.

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LO QUE PADECIÓ EL HIJO
PRÓDIGO

  El hijo Pródigo soi,
Le dijo a su padre amado
Tiempo a que estaba perdido
Ahora vengo a tu lado.

  Siendo mui jóven salió
De su casa con paciencia
Llevando toda la herencia
Que a su padre le pidió.
A otro pais marcho
Diciendo contento voi
Y mas si mas tarde estoi
Padeciendo sin un cobre
Dijo viéndose tan pobre
El Hijo Pródigo soi.

  Comenzó asi a padecer
Hambre con necesidad
Con tan gran calamidad
No se hallaba qué hacer
Y sin poder contener
La angustia el desgraciado,
Habienda reflexionado
La pena él entre si
Pequé contra el cielo y tí
Le dijo a su padre amado.

  Malbarató su caudal
En tabernas disolutas,
Con mujeres prostitutas
Concluyó su capital.
Hizo su viaje cabal
A su pais decidido
Muerto estaba y ha vivido
Perdido y ha sido hallado
Dijo el padre a sus criados
Tiempo ha que estaba perdido.

  En tierra de un morador
Cuidó cerdos con esfuerzo,
Bellotas era su almuerzo
Del infeliz pecador.
Comenzó a sufrir rigor
En tan miserable estado:
Solo y desamparado
Y lleno de gran tormento
Para que me deis sustento
Ahora vengo a tu lado.

  El padre mui orevenido
Le hizo grandes conciertos
Con los dos brazos abiertos
Recibió a su hijo querido.
Un mui precioso vestido
Y calzado le trajeron.
Un anillo le pusieron
En la mano como ven
Para celebrarlo bien
Un gran banquete le hicieron.

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PARABIENES PARA NOVIOS

  Vivan novios y padrinos
En tan grata reunion
Y Dios con su gran poder
Los colme de bendición

  Vivan las arras y anillos
Que en las manos les pusieron
En señal de matrimonio
Vacilando las tuvieron.

  Viva la Iglesia Romana
Y el sétimo Sacramento
En que las manos se dieron
Venturoso fué el momento

  Viva la hora en que fueron
Al templo regocijados
Y por voz de un sacerdote
Ya se encuentran desposados.

  Deseo que hasta la muerte
Gocen de la dulce calma
Tienen que ser hasta el fin
Dos corazones y un alma

  La despedida se ordena
En este hermoso confin
La novia es una azucena
Y el novio flor del jardin.

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UN ADIOS

  Adios mi querido encanto
Adios que me voi a ir,
Adios le debo decir
Adios ha quien quiero tanto.

  Adios placeres del alma
Adios corazon constante
Adios consuelo palpante
Adios dulcísima calma.

  Adios la flor que engalana
Con su fragancia al amante
Adios lucero brillante
Resplandor de la mañana.

  Adios preciosos jazmines
Adios violetas y flores
Con sus vistosos colores
Embellecen los jardines.

  Adios a los que engolfados
Están en amor gozosos,
¡Oh! cuán grandes y dichosos
Son ellos y aventurados.

  Al fin todos los señores
Y las nobles señoritas,
Parecen de los jardines
Claveles y margaritas.

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LA NIÑA ROBADA POR UN
FUTRE.

  Una niña se perdió
Y el padre la anda buscando
A dónde estará mi niña
Con su lacho enamorando

  Del mismo Tarapacá
Ha llegado la notieia
De que se paga una albricia
Si la encuentran por acá.
Un vapor de Panamá
Se diee que la llevó.
Yo aseguro de que nó,
Porque ella tenia lacho
I por causa de un gabacho
Una niña se perdió.

  El futre fué mui astuto,
Hizo primero un ensayo
Y ensilló su buen caballo
En menos de un minuto;
Le pasó la de Canuto;
Al tiempo de ir arrancando
El camino fué estraviando.
Con mala suerte por fin
Huyó la niña por ruin
Y el padre la anda buscando.

  Telegramas ha mandado
Por Chile de sur y norte
Y en vano con su consorte
El noticias ha encontrado.
El futre se la ha llevado
Como una ave de rapiña
Pasando por una viña,
El padre mucho jemia:
Daba un suspiro y decia
A dónde estará mi niña?

  A mucho de caminar
A unas pampas llegaron,
Mui pronto se desmontaron
Y empezaron a llorar,
Cuando ya quiso clarear
Continuaron galopando;
Ella seguia porfiando
Por huir con lijereza,
Y se fué con mas presteza
Con su lacho enamorando.

  Al fin a Montevideo
Se dice de que llegaron
Y mui pronto se ocultaron
Como eran sus deseos
El jóven buscó un empleo
Para su futura esposa,
Ahora con ella goza
Mientras llegar al hogar:
Mui pronto van a quedar
En la miseria espantosa.

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