LA GUARDIA NACIONAL

  Buenos días Don Andrés
Buenos días Don Tomás
Y cómo está la salud
Así, así regular
Ud, ya ha ido á las mesas
Ahora vengo de allá
Entonces ya se inscribió
Mi papeleta aquí está

Otro. Un muchacho
— Dime hombre ¿de dónde vienes?
— De inscribirme.
— No es cierto.
—¿Por qué?
— Porque no tienes la edad.
— Mi papeleta aquí está.
— Y cuanta edad te pusiste?
— Veinte años y meses más.
— Y apenas tienes catorce
— Eso nada importará
Puesto que puedo mi rifle
Cananas y lo demás.

Otro. Diga Don Andres si es cierto
Que la guerra estallará
Hombre, Joaquin ¿cómo va?
De dónde vienes ahora
De las mesas vengo ya
Y tú también te inscribiste
Por supuesto, claro está
Y cuánta edad te pusiste
Mi papeleta aquí está
Yo dije que eran veintiuno
Y tengo quince no más
— De manera que la activa
Si con esa ganga va
Habrán unos ocho mil
Y talvez un algo más
Y esto solo en Valparaíso
Sin contar con lo demás
Y fuera de la pasiva
Y sedentaria, qué tal?
Contamos con un ejército
Quince á veinte mil ó más
De suerte que los cuyanos
Ya no nos asustarán
Con cien mil gauchos que tiener
De su cría nacional
Por fin los vamos á ver
De los gauchos sí serán
Otros que los peruanitos
Que ganas también tendrán
De aliarse con la Arjentina
Por lo picados que están
Pero mil rayos, mil truenos,
Mil centellas caerán
Sobre esos pueblos imbéciles
Porque nos quieren tan mal,
Porque nos tienen envidia
Vil envidia criminal:
Quieren puerto en el Pacífico
Y quieren mil cosas más;
Antes de ceder mi patria
En campo quedarán
Todos sus hijos queridos
Que jamás se rendirán
Como Riquelme y Serrano,
Como Ramírez y Prat.

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EL VALIENTE CHILENO

  Alza altiva la frente el chileno
Defendiendo á su patria el honor
No desmiente que es noble y que es bueno,
Y en la guerra valiente y feroz.

  No le arredra el acero enemigo
Que á su pecho dirije veloz,
El que ayer se llamaba su amigo
Se trastorna en infame y traidor.

  El chileno no teme en la guerra
Es altivo en su noble coraje
Ay! le hierve la sangre en las venas
Cuando siente de Chile un ultraje.

  Es la guerra peligro inminente
En la vida normal triste acción
Y si en ella no somos potentes
Nos arrastra á la ruina y baldón.

  ¿De qué sirven entonces las glorias
Que con sangre ganamos ayer,
Si se mancha con sangre la historia
Por faltar á tan noble deber?

  Cuando el reto de guerra escuchemos
Que esa lid defendiendo la ley,
Al momento á las armas volemos
Nuestra vida con gusto á exponer.

  No se arredra jamás en la guerra
Nuestro noble y altivo linaje
Al contrario, aunque tiemble la tierra
Nos veréis más henchido en coraje

  Como Prat, Riquelme y Serrano
Retemplante en nuestra alma también
No temáis que nos tiemble en la mano
El acero que ajusta la ley.

  En la guerra el Chileno vencido
No se ha visto jamás por do quiera,
Que no manche ningún atrevido
Nuestra augusta y querida bandera.

  No se manche de Chile la frente
No se empañe su puro pendón,
Que el traidor enemigo insolente
No nos cause la ruina y baldón.

  Bello Cóndor, sujetad potente
Que te ayude con fuerza el Huemul,
Esos lindos colores lucientes
Colorado, el blanco, el azul.

  Que en tu medio pendón reluciente
Siempre, siempre se mire brillar
Esa estrella cual luna fulgente
Que platea las ondas del mar.

  Otro tiempo gallarda en sus aguas
Tremolando triunfante en la lid,
Con un buque á la flota española
Se ha barrido á los hijos del Cid.

  Esa estrella cual rica guirnalda
Que de Chile es el alma y su fe
Ostentó la difunta Esmeralda,
Y el de Iberia cayó á nuestros pies.

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Entre Chile y la Arjentina;
Cuestión de limites

  Déjese, hermana Argentina,
Dejémonos de camorra,
Déjese de ser traidora:
Arreglémonos vecina.

  Alzate Patria chilena
Dice mi roto valiente
Te haré siempre prepotente
Nunca arrastrarás cadenas
De otra nación agena,
Que nos venga con bolinas
Y déjese pues vecina
De agredir y de insultar
A mi hijo el roto titan,
Déjese hermana Argentina.

  Es un peligro eminente
La guerra de dos naciones
Arreglemos divisiones
Con arreglo conveniente
No derramemos torrentes
De sangre en tan mala hora.
Tu gaucho es una cotorra
Que toma mate y que canta
Y mi roto es un esparta,
Dejémonos de camorra.

  Muy poquitos hijos tengo
Pero con esos poquitos
Yo con veinte mil rotitos
Para cien mil gauchos tengo
Esto yo se lo prevengo
Que se deje de camorra
Y que la sangre no corra
Del roto, gaucho cantor
Arreglémonos mejor
Déjese de ser traidora.

  Es una temeridad
Que nos llevemos en riñas
Por los hitos de la línea
Con más acá y mas allá
Mi roto no aguanta más
Arde su sangre y se indigna
Sufriendo está en la Argentina
Oyendo tantas bravatas
Las ofensas á su Patria
Arreglémonos vecina.

  No olvidéis que los chilenos
Tienen sangre araucana
Si le ofendes tan ufana
A su patria ella en tu suelo
Es muy sabido muy bueno
Pero no teme á la guerra
Por el mar a por la tierra
Es un titán invencible
No se rinde es imposible
Defendiendo su Bandera.

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LOS MUERTOS I HERIDOS
EN EL TREN ESPRESO

  En Tiltil ha sucedido
un desastre desgraciado:
un tren con otro ha chocado
i hubieron muertos i heridos.

  El tren de carga esperaba
que pasara el tren espreso,
i de aquel triste suceso
nadie se preocupaba;
el cambiador que allí estaba
no seria hombre advertido,
tanto descuido i olvido
me dirà i en qué consiste
La catástrofe mas triste
en Tiltil ha sucedido.

  De un momento a otro memonto
las dos máquinas chocaron,
los pasajeros quedaron
en un continuo lamento;
el tren que va tan violento
quedó allí despedazado,
de todo lo que ha pasado
un corto detalle doi
Luego que sufrió el convoi
un desastre desgraciado.

  El hijo hermano o pariente
a la estacion concurrió,
cuando noticia se dió
del imprevisto accidente;
el peligro era inminente
i todo el pueblo alarmado,
marchaba desesperado
por saber esto de fijs.
I en la línea se les dijo
un tren con otro ha chocado.

  Dicen que unos dormian
con el sueño mas profundo,
i despedirse del mundo
ni en pensamiento tendrian;
muchos de los que venian
eran hombres distinguidos,
i aquellos seres queridos
quedaron bajo el escombro.
En el choque que aquí nombro
hubieron muertos i heridos.

  Al fin, otro tren salió
a traer los mutilados,
i los que ya eran finados
con todos ellos volvió;
el pueblo en masa acudió
por saber si era verdad,
a la mayor brevedad
muchos iban de carrera.
Porque se decia que era
terrible la mortandad.

       El Poeta Popular
       (Mejor de todos)

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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AGRAVIO DE LOS COCHEROS

     Los cocheros agraviados
  con las cocheras están,
  ellas a ocuparse van
  i ellos serán desechados.

  Los dicen: allá veremos
cómo el invierno se avienen,
si el agua i los frios vienen
usando de sus estremos;
i entonces quizas seremos
de nuevo otra vez llamados,
para ser remunerados
con sueldo mas lucrativo.
I están por este motivo
los cocheros agraviados.

  Si por algún accidente
se desrielase algun carro,
tendrán que andar en el barro
mojadas hasta aquí enfrente;
i si dan diente con diente,
los cocheros se reirán.
Así es que las dejarán
en el mayor abandono,
porque ellos llenos de encono
con las cocheras están.

  Habla un cochero maldito
de las muchachas decentes.
que no son intelijentes
ni para tocar el pito;
i en cualesquiera conflito
apuradas se verán;
los rotos no dejarán
de ponerles miles nombres
porq’ en los trabajos de hombres
ellas a ocuparse van.

  En los hombres es torpeza
que anden con pleitos o riñas,
culpando a las pobres niñas
i disculpando a la Empresa;
ella es la que se interesa
en botar a sus empleados.
Han creido mal informados
que ellas se van a ofertar,
por quedar en su lugar,
i ellos serán desechados

  Por último, caballeros,
no importa i lo mismo da,
si uno conducido va
por cocheras o cocheros;
si todos los pasajeros
pueden marchar libremente,
dando lo correspondiente
del pasaje que se ponga.
I que la Empresa disponga
lo que crea conveniente

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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LAS COCHERAS

  Cumpliendo su obligacion
andan las niñas cocheras.
Las que salieron primeras
fueron dignas de atencion.

  Primeramente el cochero
las enseña a gobernar
la palanca, i a parar
para que algún pasajero,
sea pobre o caballero,
ocupe su posesion.
Por nueva disposicion
la Empresa así lo ha dispuesto,
que ellas anden en su puesto
cumpliendo su obligacion.

  Insultos de los jerjeles
reciben a cada paso,
i ellas hacen poco caso
de semejantes lebreles.
Siendo en su servicio fieles,
no importa que las rameras
las traten de madrineras
o de mujeres hombradas,
si honrosamente ocupadas
andan las niñas cocheras.

  Los caballos ensillados
la Empresa tendrá que darles,
i al mismo tiempo enseñarles
cómo han de ser gobernados.
Para esto hai hombres pagados
en todas las pesebreras.
Algunas niñas solteras
tal empleo no admitieron,
por lo burladas que fueron
las que salieron primeras.

  Si la cochera es viejona
los pililos sin camisa,
de ella empiezan a hacer risa
tratándola de rabona.
Esto hace aquella persona
que no tiene educacion.
De toda la poblacion
mil aplausos recibieron.
Las primeras que se vieron
fueron dignas de atencion.

  Por último, ya tenemos
cocheras i conductoras,
solo faltan inspectoras
las que mui breve veremos;
los hombres dicen: ¡qué haremos!
si todos nuestros quehaceres
los ocupan las mujeres,
pues seràn obras mas bellas,
cuando representen ellas
el papel de bachilleres.

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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MAL PAGO DE SAUL
JENEROSIDAD DE DAVID

  Pagar un mal con un bien
nadie verá cosa igual,
continuamento se ve
pagar un bien con un mal.

  ¿Cómo lo correspondió
el rei Saul al soldado
mas valiente i esforzado
que en todas sus tropas vió?
A muerte lo sentenció;
mirábalo con desden,
De eso modo pagó a quien
tantas victorias le daba,
i David solo intentaba
pagar un mal con un bien.

  Prometió darle la mano
de su amada hija mayor,
si volvía vencedor
del enemigo tirano:
i de envidia el soberano
concibió un odio mortal;
huyendo de su rival
emprendió David su viaje,
i en un rei de tal linaje
nadie verá cosa igual.

  En otro prometimiento
le ofreció su hija segunda,
Micol, princesa fecunda
en virtudes i en talento:
Saul desde aquel momento
aumentó su mala fé.
i la persecucion fué
a fin de darle la muerte:
corresponder de asa suerte
continuamento se ve

  Una vez que el rei dormia
David en la gruta entró,
su vida respetó
aunque matarle podia;
«rei mi señor, le decia,
nunca seré criminal»
Saul, con sorpresa tal,
le contestó: hijo querido.
yo soi el que he pretendido
pagar un bien con un mal.

  Al fin, el rei de Israel
en un combate murió:
de ese modo se cumplió
lo que prodijo Samuel.
David, jeneroso i fiel,
sintió con grave dolor
la muerte de su echor
sus tres hijos amados.
Así fueron ultimados
los hombres de mas valor

Nota: verso publicado por Bernardino Guajardo, ver.

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El asesino CESAREO SANTOS FUSILAMIENTO DEL ASESINO DEL PRESIDENTE DE FRANCIA

     Al fin cayó la cabeza
  del bachicha delincuente
  que asesinó al Presidente
  de la gran Nacion Francesa.

  En el medio de una plaza
de jente mui concurrida
al fin ya perdió la vida
este criminal sin tasa:
ahí el crimen no hace basa
aunque se haga con destreza;
por su salvaje fiereza
i su carácter leonino
del miserable asesino
al fin cayó la cabeza.

  No es preciso que lo diga
que la jente consternada
se encontraba amontonada
como guarida de hormiga;
al reo le dió fatiga
llena de sudor la frente;
el verdugo indiferente
lo puso en la guillotina
i la cabeza se inclina
del bachicha delincuente.

  Hiso el reo su plegaria
por dos padres auxiliado
encontrándose asustado
por su situación precaria:
de su pena estraordinaria
se condolia la jente:
con urjencia suficiente
todos corrieron a ver
a aquel sanguinario ser
que asesinó al Presidente

  Puso por fin el pezcueso
I la afilada cuchilla
lo mismo que mantequilla
cortó la carne i el hueso;
Cesáreo Santo, el preso
fué enterrado con pobreza
lo llevaron a la huesa
sin compañia ficticia:
al fin se hizo la justicia
de la gran Nacion Francesa,

  En Francia los italianos
han sido mui maltratado
i han sin causa soportado
bastante golpes de manos;
entre ambos soberanos
se tratan con arrogancia:
sin fijarse en la ganancia
se asegura en esta tierra
que va a resultar la guerra
entre la Italia i la Francia.

Nota: Marie François Sadi Carnot (Limoges, 11 de agosto de 1837 – Lyon, 25 de junio de 1894), político francés, presidente de la Tercera República de Francia de 1887 hasta su asesinato el 24 de junio de 1894 por Cesario Giovani Santos.

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A Chile llegó invadiendo

    A Chile llegó invadiendo
El aterrante flajelo,
La epidemia en nuestro suelo
Cada dia vá cundiendo.

    Cuando hizo su apariciou
El cólera en la Arjentina,
La república vecina
Se vió en mala situacion;
De la infestada nacion
Ya vá desapareciendo.
Sus dominios estendiendo
Cual invasor jeneral
De la otra banda este mal,
A Chile llegó invadiendo.

    Dios escuchará el lamento
Que con áncia han levantado,
Las familias que han quedado
Huérfanas i sin sustento.
En tan crítico momento
Preciso es clamar al cielo,
Vírjen santa del Carmelo,
Alivia de nuestra suerte
Antes que nos dé la muerte
El aterrante flajelo.

    Enemigo tan terrible
Recorre las estenciones
Azota las poblaciones,
Y atajarlo es imposible
Este huéspede temible
Al mundo infunde recelo,
Chilenos con desconsuelo
El golpe hemos recibido,
Por haber aparecido
La epidemia en nuestro suelo.

    A varios pueblos tenemos
Por el contajio infestados
Muchos seres han pasado,
A la tumba i sus estremos
De la capital sabemos
Que tambien están sufriendo,
Entre angustias pereciendo
Y con situación tan séria:
La enfermedad i la miseria
Cada dia yá cundiendo.

    Por fin los mas abnegados
Caballeros i señoras,
Son las almas protectora
De tantos desamparados.
De lo alto serán premiados
Y por la filantropía,
Dios les servirá de guia
A estos seres distinguidos,
Que dán a los desvalidos
Hasta el pan de cada dia.

J. M. PLAICOA

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El Paraiso Delicioso
o
LA CAIDA DE ADAN

  Eva vivió en el jardin
Como preciosa doncella,
Sinpática, pura i bella
Parecia un querubin,
La serpiente con mal fin;
Le dijo de que comiera
La fruta y al hombre diera
Para que este la aprobara,
Y en cuanto la saboreara
Al punto de amor supiera.

  Eva la vista tendió
Al arbol con alegría,
Y el fruto que de el pendía
Hermoso le pareció,
Al hombre le dirijió
La mirada i dió un suspiro.
Le dijo el fruto que miro
Es rico i lo desprendieron
Y entre ambos se lo comieron,
Con cáscara i cuesco al tiro.

  Adan era un buen muchacho
I hayó el fruto sabrosito
I Eva con tanto apetito
Comió que le dió un empacho
El tentador vivaracho
No les hizo ni un reproche
Por fin el hombre, una noche
Tanto al árbol se subió
Que no sé con qué rompió
De la vírjen flor el broche

  El delito conocieron
Desnudos se contemplaron
I como se avergonzaron
Por el rubor se escondieron
La voz del Señor oyeron
El i su aflijida esposa
Marchita como la rosa
Ella i su esposo tambien
Con las hojas del Eden
Cubrieron no se que cosa,

  Por fin temblando los dos
Al llamado respondieron
I avergonzados salieron
A la presencia de Dios
Adan, con trémula voz
Dijo: Señor, la mujer
Fué quien me indujo a comer
I ella dijo: la serpiente
Me hizo probar el potente
Fruto de mal parecer

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