Versos por el viejo testa-
mento

  Matatías el valiente
Ese heródico varon
Murió por la relijion
Con un valor imponente.

  Un dia que penetró
Este prohombre en un templo
De ver allí el mal ejemplo
A un judio mató,
Al oficial derribó
Del rei que estaba presente,
I el altar precisamente
A espada lo echó por tierra,
I lanzó el grito de guerra
Matatías el valiente.

  Al galisin se encamina,
Allí sus tiendas alzó
I sus parciales llamó
Con la mayor disciplina;
Por una causa divina
Forma aquella evolucion,
Un sábado este leon
Se bate con los tiranos
I muere entre los cristianos
Ese heródico varon.

  Júdas, su hijo, empezó
En seguida la batalla
I en la lid no desmaya
I a los sirios derrotó;
A Polonio resistió
Con Nicanor la invasion,
Gorjia a su direccion
Acudia Atolomedo
I Júdas el Macabeo
Murió por la relijion.

  Sus hermanos con valor
La batalla continuaron
I las fuerzas derrocaron
Del mismo Antioco Upatol
Juan i Simon con furor
Ponen su pecho de frente,
Jonatás el mas valiente
Con Elcazar, pues, murieron;
Pero todos combatieron
Con un valor imponente.

  Por fin, los seis guerrilleros
Combatian sin cesar
I en la batalla campal
Dan prueba de sus aceros;
Los ateos siendo fieros
El campo han abandonado,
Matatías ha logrado
Poco ántes de morir
Con sus hijos sacudir
El yugo de aquel reinado.

       JUAN BAUTISTA PERALTA.—Calle Huemul 34.

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Versos de Carlo Magno

  Oliveros con valor
Al campo se presentó,
Con el turco combatió.
Saliendo al fin vencedor.

  Fierabras con mucha audacia
A Mormionda llegó un dia,
I el imperio desafía
Con gran furor i arrogancia.
Los doce pares de Francia
Nada miran por su honor;
Por esto el emperador
Con Roldan se ha disgustado:
Pero el acto ha condenado
Oliveros con valor.

  Como supiese Oliveros
Que ninguno respondia
Al gran rei de Alejandría,
Armóse pronto i lijero.
Artillado el caballero
En el salon penetró;
Permiso a Carlo pidió
Para ir a combatir,
I sin temor de morir
Al campo se presentó.

  Cuando al campo hubo llegado,
Con un tono soberano
Le dijo: ¡arriba, pagano!
Ya vengo, si me has llamado.
Fierabras le ha despreciado,
I aun, pues, le amenazó;
Oliveros rebatió
Todo cuanto pudo oir,
I despues de discutir
Con el turco combatió.

  Concluidas las razones,
Toman el campo a placer
I empiezan a herirse cruel
Como feroces leones.
En la lid los varones
Muestran todo su furor;
Con trascendental valor
Siguen siempre la batalla;
Oliveros no desmaya,
Saliendo al fin vencedor,

  Oliveros estando herido,
Por fin sale bueno i sano,
Porque le ganó al pagano
Un brebaje conocido;
Por él triunfante ha salido,
Siendo su mayor consuelo;
Fierabras por su recelo
Hasta en Dios mismo creyó;
Pero Oliveros venció
Con las ayudas del cielo.

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Sentimientos
I MALDICIONES DE UNA NIÑA
ENGAÑADA

  Amada venid, venid,
Me decias embustero,
Me llamabas traicionero
Para burlarte de mí.

  Cuando tú me conociste
Yo era una niña honrada,
I hoi por hoi soi desgraciada
I ahora, ¿porque te fuiste?
Tanto que me prometiste
Que moririas por mí,
Yo por creerme de tí
Estoi sufriendo un dolor,
Porque gritabas traidor
Amada venid, venid.

  Me hiciste tus juramentos
De quererme hasta morir,
I hoi no queres mas oir
Mis suspiros i lamentos.
Viviendo en duros tormentos
Estoi ya que desespero,
Por tu sola pasion muero
Francamente lo diré,
Porque, muero por usted,
Me decias embustero.

  Un abismo de ilusiones
Me presentaste farsante,
Diciéndome soi tu amante
Con malignas intenciones.
Al cielo mis maldiciones
Irán donde el verdadero.
¿Por qué cínico embustero
Tan vilmente me engañaste,
I solo para burlarte,
Me llamabas traicionero.

  Léjos de mi casa estoi
¿Quien será, pues, el culpable?
Eres tú el miserable
Por quien desgraciada soi.
Mi gran maldicion te doi
Mis quejas van contra tí,
Si a mi presencia venis
Yo pronto te mataré,
Porque te fuiste diré
Para burlarte de mí.

  Por fin, al profundo infierno
Tú vas a ir, desgraciado,
I vivirás condenado
Con ese rei del averno.
Clamándole al Padre Eterno
Estoi por mi mala suerte.
Traidor, mas no quiero verte
Por tu cinismo sin fé,
Yo no te perdonaré
Ni a la hora de mi muerte.

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Lo que le pasó al popular
EN UN CASAMIENTO
(Continuacion).

  De nuevo quiero empezar
A contar del casamiento
Para abreviar mas el cuento,
Por fin voi a terminar.

  El novio, como decia
Tenia roto el craneo,
Porque su suegro Mateo
Algún golpe le daría.
Tambien la vieja María
Andaba sin desmayar
Dando golpes sin vagar
Al que encontraba parado;
I este suceso malvado
De nuevo quiero empezar.

  Una escoba que tenia
La convirtió en tres pedazos,
I de un fuerte garrotazo
La madrina fué aturdida.
Al mismo tiempo caia
El padrino de su asiento,
Porque un golpe mui violento
De la vieja ha recibido;
I por esto yo he venido
A contar del casamiento.

  La cantora, pues, tocó
Un golpe en esa bolina;
Pero entónces la Martina
Con su guitarra se armó;
I a la vieja le tostó
Derribándola al momento.
I al viejo un golpe violento
Le daba con su vihuela,
I al que pilla me lo amuela
Para abreviar mas el cuento.

  Cuando el dia amaneció
Solo se oian quejidos;
Todos estaban heridos,
I entre ellos tambien yo.
Traste bueno no quedó
En esa choza fatal,
Todo era un garro car
Sin descansar un momento;
I este suceso sangriento
Por fin voi a terminar.

  Por fin la novia salió
Con los dos ojos en tinta,
I a su madrina Jacinta
Un brazo se le quebró.
Otro jóven se perdió
Que se llamaba Vicente;
Buscándole de repente,
A pesar de ser tan chafre,
Se le vió debajo un catre
Con un gran huevo en la frente.

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Un doble crímen
EN EL CUARTEL DE INJENIEROS

  En el cuartel de Injenieros
Un crímen se cometió:
Un soldado desgraciado
A dos soldados hirió.

  Infante, cuando llegó
A su cuartel, embriagado,
Empezó sobre curado
A insultar al que encontró;
Despues un rifle tomó
I hiere a sus compañeros
Dando tiros mui certeros
Según yo mismo he sabido,
I este suceso ha ocurrido
En el cuartel de Injenieros.

  El pánico i el terror
Se apodera de la jente,
Al oirse de repente
Un gran grito de dolor.
El soldado ultimador
Cinco tiros disparó;
Despues solo se entregó
I hoi está incomunicado,
I en el cuartel desgraciado
Un crímen se cometió.

  En ese mismo cuartel
Otro soldado dire
Dió muerte, como lo sé,
A otro cabo mui cruel.
Este hecho al parecer
Al público ha consternado,
Porque ha sido comentado
El suceso de tal suerte,
Porque hiere i hace muerte
Un soldado desgraciado.

  Pronto el pobre militar
Será condenado a muerte,
I su crimen, pues, de suerte
Vá a tenerlo que pagar
Con la pena capital.
Seguro que se penó,
Así lo he creido yo,
Según lo doi a entender;
Porque este hombre tan cruel
A dos soldados hirió.

  Por fin, solo la embriaguez
Ha sido, pues, la culpable
De ese crimen miserable,
Digo sin duda talvez.
Un nuevo banco despues
Ya a irse a alzar en seguida,
I un pobre hombre con su vida
Sin duda allí pagará,
I todo acontecerá
Por causa de la bebida.

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Crímen horroroso
en Sucre
MUERTE DEL MINISTRO CHILENO

  Un suceso desgraciado
En Bolivia ha acontecido,
Nuestro Ministro chileno
Muerto en ese pueblo ha sido.

  Nuestro Plenipotenciario
En el pais boliviano
Del modo mas inhumano
Es muerto por un contrario.
Grande ha sido el comentario
Que se ha hecho en el Estado,
Por el hecho inesperado
Se ha enlutado la nacion,
Porque ha causado impresion
Un suceso desgraciado.

  En la plaza se encontraba
El Ministro en referencia
Cuando a su misma presencia
Un caballero llegaba;
En el acto disparaba
Con un revólver lucido:
El hechor pues sin sentido
Le comienza a dar de frente;
I este suceso evidente
En Bolivia ha acontecido.

  Cinco tiros disparó
Sobre el Ministro, lo sé,
Cayendo herido diré
Cuando ya tres le acertó.
La noticia, pues, corrió
Como el viento mas sereno;
En Santiago aunque no pleno
Con alarma se decia:
En Bolivia es muerto hoi dia
Nuestro Ministro chileno.

  La jente mas honorable
De Sucre fué a visitar
A aquel herido mortal
Por la mano miserable.
La calumnia es la culpable
De lo que allí ha acontecido;
Nuestro Gobierno ha querido
Guardar un sijilo pleno
Porque el Ministro chileno
Muerto en ese pueblo ha sido.

  Por fin, en paz las naciones
Creo que se quedarán
I comentarios no harán
De aquellas contradicciones.
Con mui sobradas razones
Se habla en el pueblo araucano
De aquel crimen inhumano,
Sin tener algún arreglo,
Porque un hijo de este pueblo
Muere por un boliviano.

       18,059 –Imp. C.

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Versos por el viejo testa-
mento

Matatías el valiente
Ese heródico varon
Murió por la relijion
Con un valor imponente.

  Un dia que penetró
Este prohombre en un templo
De ver allí el mal ejemplo
A un judio mató,
Al oficial derribó
Del rei que estaba presente,
I el altar precisamente
A espada lo echó por tierra,
I lanzó el grito de guerra
Matatías el valiente.

  Al galisin se encamina,
Allí sus tiendas alzó
I sus parciales llamó
Con la mayor disciplina;
Por una causa divina
Forma aquella evolucion.
Un sábado este leon
Se bate con los tiranos
I muere entre los cristianos
Ese heródico varon.

  Júdas, su hijo, empezó
En seguida la batalla
I en la lid no desmaya
I a los sirios derrotó;
A Polonio resistió
Con Nicanor la invasion,
Gorjia a su direccion
Acudia Atolomedo
I Júdas el Macabeo
Murió por la relijion.

  Sus hermanos con valor
La batalla continuaron
I las fuerzas derrocaron
Del mismo Antioco Upatol
Juan i Simon con furor
Ponen su pecho de frente,
Jonatás el mas valiente
Con Eleazar, pues, murieron;
Pero todos combatieron
Con un valor imponente.

  Por fin, los seis guerrilleros
Combatian sin cesar
I en la batalla campal
Dan prueba de sus aceros;
Los ateos siendo fieros
El campo han abandonado,
Matatías ha logrado
Poco ántes de morir
Con sus hijos sacudir
El yugo de aquel reinado.

       JUAN BAUTISTA PERALTA.—Calle Huemul 34.

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Versos de Carlo Magno

  Oliveros con valor
Al campo se presentó,
Con el turco combatió,
Saliendo al fin vencedor.

  Fierabras con mucha audacia
A Mormionda llegó un dia,
I el imperio desafía
Con gran furor i arrogancia.
Los doce pares de Francia
Nada miran por su honor;
Por esto el emperador
Con Roldan se ha disgustado;
Pero el acto ha condenado
Oliveros con valor.

  Como supiese Oliveros
Que ninguno respondia
Al gran rei de Alejandría,
Armóse pronto i lijero.
Artillado el caballero
En el salon penetró;
Permiso a Carlo pidió
Para ir a combatir,
I sin temor de morir
Al campo se presentó.

  Cuando al campo hubo llegado,
Con un tono soberano
Le dijo: ¡arriba, pagano!
Ya vengo, si me has llamado.
Fierabras le ha despreciado,
I aun, pues, le amenazó;
Oliveros rebatió
Todo cuanto pudo oir,
I despues de discutir
Con el turco combatió.

  Concluidas las razones,
Toman el campo a placer
I empiezan a herirse cruel
Como feroces leones.
En la lid los varones
Muestran todo su furor;
Con trascendental valor
Siguen siempre la batalla;
Oliveros no desmaya,
Saliendo al fin vencedor,

  Oliveros estando herido,
Por fin sale bueno i sano,
Porque le ganó al pagano
Un brebaje conocido;
Por él triunfante ha salido,
Siendo su mayor consuelo;
Fierabras por su recelo
Hasta en Dios mismo creyó;
Pero Oliveros venció
Con las ayudas del cielo.

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Sentimientos
I MALDICIONES DE UNA NIÑA
ENGAÑADA

  Amada venid, venid,
Me decias embustero,
Me llamabas traicionero
Para burlarte de mí.

  Cuando tú me conociste
Yo era una niña honrada,
I hoi por hoi soi desgraciada
I ahora, ¿porque te fuiste?
Tanto que me prometiste
Que moririas por mí,
Yo por creerme de tí
Estoi sufriendo un dolor,
Porque gritabas traidor
Amada venid, venid.

  Me hiciste tus juramentos
De quererme hasta morir,
I hoi no queres mas oir
Mis suspiros i lamentos.
Viviendo en duros tormentos
Estoi ya que desespero,
Por tu sola pasion muero
Francamente lo diré.
Porque, muero por usted,
Me decias embustero.

  Un abismo de ilusiones
Me presentaste farsante,
Diciéndome soi tu amante
Con malignas intenciones.
Al cielo mis maldiciones
Irán donde el verdadero.
¡Por qué cinico embustero
Tan vilmente me engañaste,
I solo para burlarte,
Me llamabas traicionero.

  Léjos de mi casa estoi
¿Quien será, pues, el culpable?
Eres tú el miserable
Por quien desgraciada soi.
Mi gran maldicion te doi
Mis quejas van contra tí,
Si a mi presencia venis
Yo pronto te mataré,
Porque te fuiste diré
Para burlarte de mí.

  Por fin, al profundo infierno
Tú vas a ir, desgraciado,
I vivirás condenado
Con ese rei del averno.
Clamándole al Padre Eterno
Estoi por mi mala suerte.
Traidor, mas no quiero verte
Por tu cinismo sin fé,
Yo no te perdonaré
Ni a la hora de mi muerte.

Ver lira completa

Lo que le pasó al popular
EN UN CASAMIENTO
(continuacion)

De nuevo quiero empezar
A contar del casamiento
Para abreviar mas el cuento,
Por fin voi a terminar.

El novio, como decia
Tenia roto el craneo,
Porque su suegro Mateo
Algún golpe le daria.
Tambien la vieja María
Andaba sin desmayar
Dando golpes sin vagar
Al que encontraba parado;
I este suceso malvado
De nuevo quiero empezar.

Una escoba que tenia
La convirtió en tres pedazos,
I de un fuerte garrotazo
La madrina fué aturdida
Al mismo tiempo caia
El padrino de su asiento,
Porque un golpe mui violento
De la vieja ha recibido;
I por esto yo he venido
A contar del casamiento

La cantora, pues, tocó
Un golpe en esa bolina;
Pero entónces la Martina
Con su guitarra se armó;
I a la vieja le tostó
Derribándola al momento.
I al viejo un golpe violento
Le daba con su vihuela,
I al que pilla me lo amuela
Para abreviar mas el cuento.

Cuando el dia amaneció
Solo se oian quejidos;
Todos estaban heridos,
I entre ellos tambien yo.
Traste bueno no quedó
En esa choza fatal,
Todo era un garrotear
Sin descansar un momento;
I este suceso sangriento
Por fin voi a terminar.

Por fin la novia salió
Con los dos ojos en tinta,
I a su madrina Jacinta
Un brazo se le quebró.
Otro jóven se perdió
Que se llamaba Vicente;
Buscándole de repente,
A pesar de ser tan chatre,
Se le vió debajo un catre
Con un gran huevo en la frente.

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