LA PASION DE CRISTO

    En el balcon asomado
Ecce Homo dijo Pilato,
I respondió el pueblo ingrato
Que muera crucificado.

    De Jetsemaní esperaban
Un reo en aquel pretorio,
En el rebelde auditorio
Al Increado lo acusaban,
Amarrado lo llevaban
A la columna fué atadó,
Escupido i azotado
Eecho oprobio de tormento
El juez lo miró un momento
En el balcon asomado
    En el jusgado de Anás
Jesús se vió prisionero,
Como inocente cordero
Fué remitido a Caifás;
Aquella turba sagaz,
Obediente a tal mandato,
Le contempló un breve rato
Pero al oirle su voz
Sin duda es hijo de Dios
Ecce Homo dijo Pilato.

    Herodes pidió a Jesus
Para jusgarlo a su lei,
Le preguntó si era rei
Lo amenazó con la cruz;
Doctrina razón i luz
Le rebatió sin recato:
Oye que tengo el mandato
Cortar o largar tus dias
Guardó silencio el Mesías
I respondió el pueblo ingrato.

    Nicodemus el piadoso
Con José de Arimateas,
Efo[r]zaron sus ideas
Defendiendo al Poderoso,
La cruz el concilo en trozo
Pidió el tumulto malbado,
Decian ha murmurado
Del Emperador Tiberio
Gritó el infernal imperio
Que muera crucificado.

    Al fin dice la escritura
Un pregonero gritaba,
La Virjen se desmayaba
En la calle de amargura,
El Redentor con dulsura
El árbol santo cargó,
Tres horas agonizó
Cristo fenix sin segundo
Para redimir al mundo
En el Calvario espiró.


                  Nicasio García

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EL ARBOL FELIZ

    Del árbol del alelí
Producieron doce ramas:
Tres Anas, tres Agustinas.
Tre Marias i tres Juanas.

    Victorioso fué el guerrero
Que a Saúl favoreció
I de su estirpe nació
El Mesías verdadero.
Tronco fructifero quero
Le dieron nombre a David
Ana i Maria de alli
Nacieron dijo Cornelio,
Las flores del Evanjelio
Del arbol del alelí.

    Fueron naciendo patriarcas
En el pueblo de Israel.
Nació Abrahan i Daniel
Respeto de los Monarcas;
En diferentes comarcas
Los planteles fueron famas.
Lia i Raquel eran damas
De talento el mas profundo.
De Jucob, cedro fecundo
Producieron doce ramas

    Nació el profeta Simeon
I cual justo le contemplo.
Presentó a Cristo en el templo
Profetisó su pasión.
Qué diré de Salomón
Que gobernó i trajo ruinas.
Si de Sabulon opinas
Han visto con evidencia
Nacer de su decendencia
Tres Anas, tres Agustinas.

    Los apóstoles brotaron
De unos hombres pescadores,
Cuya familia de autores
Con el Creador caminaron,
Dicha semilla sembraron
De noche i por las mañanas,
A los toques de campanas
Pedro i Juan el fruto vieron
Que en los retoños nacieron
Tres Marias i tres Juanas.

    Al fin, todo vejetal
Que de Adan se ha producido,
Es el mundo redimido
Cristiano por la señal.
En la pila bautismal
Está sétro poderoso
Donde el madero precioso
Es la cruz con que vivimos.
En verdad somos racimos
Del árbol mas milagroso.

        NICASIO GARCIA.

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PARA UN ANJEL

    Las banderas del Creador
En el Cielo enarbolaron,
Las campanas repicaron
En la celestial Mansión.

    Los ánjeles esperaban
Que diera el último aliento;
Para subir con contento
Coronas le presentaban;
A San Pedro le tocaban
La puerta con sumo amor;
De adentro con tal fervor
De la mano lo tomaban,
en cuyas calles flameaban
Las banderas del Creador.

    San Miguel le pesó el alma
Que fué la mayor fortuna,
Por no tener culpa alguna
Ganó el premio de la palma.
Su ánjel custodio con calma
I muchos lo acompañaron,
Al Salvador lo entregaron
Como diamante el mas fino,
I el estandarte divino
En el Cielo enarbolaron.

    ¡Qué placer, qué regosijo!
Tuvieron los Serafines,
Cantando los Querubines
I el Increado lo vendijo;
Arrodillado como hijo
Las postestades hablaron,
Ven hermano i lo llamaron:
Os llama la Virjen be[l] la.
Con la misma órden de ella
Las campanas repicaron.

    Todos los glorificados,
Juntas las Dominaciones,
Entonaron mil canciones
De tronos tan elevados:
Justos bien aventurados
Le hacen la salutacion.
Rendido aquel galardon,
Su silla le prepararon,
Músicas desarrajaron
En la celestial Mansion.

    Anjel bello en alegrias
Tu alma mereció la gloria.
Según la sagrada historia
Del verdadero Mesías.
Las atentas jerarquías
Piden que todo se cuadre.
Maria la Reina Madre
I su ánjel guardian prolijo
Opinan que Dios le dijo
Ven bendito de mi Padre.

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LOS REOS EN EL BANCO

    Pena, congo[j]a i tristeza.
Qué dolor, qué sentimiento
Cuando los cinco llegaron
Al suplicio del tormento!

    El padre, el deudo el pariente.
El amigo, el conocido.
Aguardaba el estampido
I del rifle el estridente
Que tronara de repente,
Pero al salir de una pieza
Engrillados, no con priesa,
Todo labia se callaba
I en los reos se notaba
Pena, congoja i tristeza.

    Cada cual trajo en su mano
I su mirar era fijo.
A un precioso crucifijo
Imájen del Soberano.
El auditorio cristiano
Suspiraba en el momento
Esperando ese sangriento
Instante de toda calma,
I ellos tenian en su alma
¡Qué dolor, qué sentimiento!

    Los Ministro al oido
Les exhortaban, diré,
Aquéllos actos de fé
Que a muchos les han servido.
Todo esto fué respondido
I al banco se avecinaron,
Un segundo meditaron
I suplicaron perdon.
Se conmovió el corazón
Cuando los cinco llegaron.

    En el banco se sentaron
Nombrando a Jesus amante;
Por manos de un semejante
Los ojos se les vendaron.
Mas i mas ya se apuraron
Los confesores de intento.
Un corto razonamiento
Algunos vociferaron.
Diciendo ya los ataron
Al suplicio del tormento.

    Al fin, del piquete fueron
Separados con primores
Los que llaman tiradores
I la puntería hicieron.
Cuando la señal le dieron
Al jefe de esos cuidados.
Fueron tiros acertados
Heridos con eficacia,
I con el golpe de gracia
Los cinco fueron finados.

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FUSILAMIENTO
DE LOS ASESINOS DE SAN JUAN
DEL PERAL

    Los que fueron fusilados
Por el crimen del Peral,
Los condenó su delito
A la pena capital.

    Un Ramon Romero Diaz
En el trance de su muerte,
Se conformó con su suerte
Al cir sus fechorías,
Di[g]o las torpezas mias
Nos pusieron en estados
De morir avergonzados
Con enternecida voz.
Dieron el u[l] timo adios
Los que fueron fusilados

    Cáslos Miranda i Araya
Tambien penetró en el fundo
Como aquel mas iracundo
I al parecer, se desmaya
Llegando a la última raya
Dándole un golpe mortal
Al señor Nolasco Leal
Con mano tan atrevida:
Pues ya pagó con la vida
Por el crimen del Peral.

    Un Epifanio Cofré
Lineros por lo materno,
En su corazón moderno
Se le notó mala fé.
Tomen escarmiento que
Por los que en la plana grito.
Dios dice yo no permito
Quiteis la vida a tu hermano:
A tal suplicio inhumano
Los condenó su delito.

    Constancio José Lineros
Por el Consejo de Estado
Su indulto le fué negado,
Iden a sus compañeros.
Sin servirles los dineros
Ni alhajas de buen metal,
Les fué probado aquel mal
Con procurada obediencia.
Se les leyó la sentencia
A la pena capital.

    Al fin, pues, Adolfo Nieves,
Henojosa tu malicia,
Ni apiadó en tí la justicia,
Si tu a piedad no te mueves.
Lo que sirbe es de que lleves
La absolución que te pone.
El sacerdote os propone
Sus ausilios distinguidos
I mueran arrepentidos
Para Dios los perdone.

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EL VENTQCIADO POR NIÑA

    Le largó uno en la narís
Por nada no lo aturdió.
Abiendo destornudado
El viejo se lebantó.

    Entró a la casa temprano
Sin figurarse en la erróna.
Decía es tan dormilona
I se ocultó el chavacano;
Se dijo duerme el anciano
Yo me voi como pordiz,
Se asercaba el infeliz
Por hoir si resollaba,
I cuando menos pensaba
Le largó uno en la naríz.

    La niña empesó a roncar
El dijo estoi en el potro.
En eso le mandó el otro
Como quen entera el par;
Quizo la riza soltar
Del cátre se dividió
En silencio se sonrió
Dijo ya es varbaridad,
A la otra ventosidad
Por nada no lo aturdió.

    Malicioso el hombre un diajo
No pasaba en todo embudo.
Oyó pronto un destornudo
Por arriba i por abajo
Créo que algún pellingajo
Dijo de mi se a burlado,
Se levantó con cuidado
I el templado contestó
La culpa la tendré yos
Por aber destórnudado.

    El hombre esa noche infiero.
Sospechoso estaba alerta.
De carrrera fué a la puerta
I le hechó llave lijero;
Disiendole caballero
Digame quen lo invitó
Esa mano le pasó
Al malbado vasilisco,
Al destornudo i al prisco
El viejo se levanto.

Al fin la niña ignoraba
Que la quería aquel tonto.
I recordando de pronto
El hombre un lazo agarraba
Al prete le preguntaba
Dime que has venido hacer,
Luego le dejó caer
Un huascaso i lo arrolló.
Con el dolor contestó
Amigo lo vine aber.

                  Nicasio García

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UN CASAMIENTO

    Guillermo con la trapera
Se van a matrimoniar,
Guillermo tiene un entierro
La trapera un vasural.

    Un dia en la chicheria
Hicieron su casamiento.
Dijo el novio en el momento
Se casaba si queria,
La novia le responpondia
Yo soi joven vasurera,
Paso diario en la ribera
Del Mapocho tan veloz,
Bien se meresen los dos
Guillermo con la trapera.

    La niña dijo yo tengo
Seis sacos bien apretados,
De trapos medios mojudos
Para pesarlos convengo
Pago pieza i me mantengo
Me sobra para gustar,
Lo que me vaya a informar
Me verán de polizón,
Una lesa i un tonton
Se van a matrimoniar.

    El joven aseguraba
Lo que llegaba a heredar.
Unas tres leguas de mar
Que por su abuelo tocaba;
A mas de esto les contaba
Que una vez llegó del serro,
I en un bajo abía un perro
Decía otro entremetío,
Aseguro que en el río
Guollermo tiene un entierro.

    Un testigo fué un tonel
Que los novios dirijeron.
Otro un varril que ellos vieron
Que estaba serca de aquel:
Allí hicieron el el papel
Como uno i otro era leal,
I ambos temian caudal
Todo estaba a la presencia,
Guillermo hizo ver su erencia
La trapera un vasural.

    Al fin la curia segura
Preguntó a la niña tal.
Contestó soi natural.
De Don Juan Jesé vasura;
El joven de mas cordura
Dijo mi oficio es chistero,
Por no decir enbustero
Decía con pecho sano,
Y a lo que llega el verano
Mi destino es zorzalero

                  Nicaso García

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TODA CLASE DE AVES

    Un hermoso rejimiento
De las aves se a formado,
Preguntan por los pidenes
Que dicen se han desertado.

    El cóndor de jeneral
En jefe asi se decreta,
I este lleba de corneta
A su lado al cardenal:
Primer músico el zorzal
Que tiene que estar atento;
Esperando el movimiento
Se halla la preciosa banda
Ovedese al que los manda
Un hermoso rejimiento.

    El buitre es el coronel
Viste de corbata blanca.
A varios da puerta franca
Cuando visita al cuartel;
Aguardando la voz de el
Queda el queltehue usustado.
Por temor de aber faltado
Listas como hace el concon,
Por sierto este vatallon
De las aves se a formado.

    La águila es el comandante
Las loicas son los tambores,
Que visten de unos colores
Colorados rosagantes
Manda el halcon al instante
Con direccion a Cauquenes,
En comicion los pequenes
Van con los zorzales meros,
Como sarjentos primeros
Preguntan por los pidenes.

    El flamenco es el mayor
El pillo en la artillería,
El gavilan jefe dias
Que sorprende al cazador;
Al cisne por volador
Se save que lo han mandado,
A Aculéo precisado
Que demore solo ratos.
En busca de nuebe patos
Que dicen se han desertado.

     fin al chuncho de cavo
Del rejimiento pucieron
I los jefes lo elijeron
Por ser para el palo bravo:
La garza con el guairavo
Se fueron a una laguna,
Con esperanza oportuna
No van sus psrseguidores
Con nombre de pescadores
Han hecho una gran fortuna.

                  Nicasio García

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LA DANZA IRRESISTIBLE

    Por la virtud de un violin
Bailó el judío usurero,
De igual modo el escribano
Bailó el juez i el carcelero.

    Un servidor trabajó
Tres años a un hacendado,
Pidió arreglo i fué arreglado
Y su dinero guardó.
Con un enano encontró
A la vuelta de un jardin,
Le dijo en este confin
Tengo muchos enanitos:
Le dió los tres escuditos
Por la virtud de un violin.

    Dijo el paisano: —Quisiera,
Una virtud bien completa,
Un violin, una escopeta
Y el favor que yo pidiera
Todo se me concediera;
Saludó a un estranjero,
Que deseaba sin dinero
Una tenca que cantaba
A tiempo que la agarraba
Bailó el judío usurero

    El campesino tocaba
Y el usurero en fatigas;
En medios de las ortigas
Bailar que se las pelaba.
—Mi señorito, gritaba
Mi amito pero era en vano.
Lo demandó al ciudadano
Y fué sentenciado a horca:
Los hizo bailar la polka
De igual modo al escribano.

    Pidió tocar su instrumento
Dijo el usurero: —Es malo.
A mi me atarán a un palo
De otro modo no conciento.
En el primer movimiento
Saltó el judío primero:
Arrancó el palo lijero,
Saltando haciendo cabriolas
Quebrando unas cacerolas
Bailó el juez i el carcelero.

    Al fin calló la tocata
Y en el suelo los dejó:
El retirarse pensó
Dijo entre sí: —Tengo plata,
Esto hago con el pirata
Y el viejo judío pillo:
El palo como zarzillo
Las piernas se las raspó
Y el campesino llevó
Cien pesos en el bolsillo.

PROPIEDAD DE NICASIO GARCIA.

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CONTRAPUNTO DE LA MAR CON LA TIERRA

        LA MAR

    Tengo peces a millones
Desde la sardina buena;
Tollo, lobo i la ballena
En mi hallaran las naciones.

    Los poderosos navios
Cargo sobre mi nivel.
I al mas pequeño vajel
Mis corrientes les dan brios.
A lagos, fuentes i rios
Presto mis inundaciones
Ques según sus diviciones
De flores el prado alfombre.
Para protejer al hombre
Tengos peces a millones

    Pregúntale al pescador
Al calar sus grandes redes,
Te dirá que mis mercedes
Son de bueno a lo mejor.
Soi grato en hacer favor
Brindo mis playas de arena:
Se embarca en hora tan plena
Estando el cielo sereno,
Confiado que hai en mi seno
Desde la sardina buena.

    Perlas finas de valor
En mis islas las he creado,
I el buzo las ha quitado
Lijero que es un primor.
Este huesped sin temor
Desafía a la Sirena;
Ve pasar a una cadena
De peces que es un deleite.
Entre ellos para el aceite
Tollo, lobo i la ballena.

    Tengos puertos i bahias
Botes, chalupas i chatas,
Bergantines i fragatas
I lanchas todos los dias:
Vapores por compañías,
Blindados con sus cañones
Con buenas tripulaciones
I todo esto es mui posible,
Mil clases de comestible
En mi hallaran las naciones.

    Al fin soi un elemento
De los cuatro el mas nombrado.
A nadie dejo agrabiado
Según su injenio i talento,
El piloto está contento
Con decir soi buen marino,
Cada cual en su destino
Se afanan con sumo amor.
En el trigo el segador
I al cochayuyo el costino.

        LA TIERRA

    Soi rica i tan abundante
Tengo cobre, plata i oro.
En mi se encuentra el tesoro
Rubí, topacio i brillante.

    Desde polo a polo estoi
Sirviendo a los cateadores;
A tales esplotadores
De ellos como madre soi,
De mis entrañas les doi
Cobalto, asogue i diamante.
Esmeralda a cada instante
La pólvora me hace guerra.
Aunque mi nombre es la tierra
Soi rica i tan abundante.

    Los mas nobles caballeros
Dueños de montes praderas,
Les doi de todas maderas
I en mis faz hacen potreros;
En el cerro los mineros
Me cortan i no deploro.
Hai veces que no demoro
Hacer lo seco fecundo.
Para enriquecer al mundo
Tengo cobre, plata i oro.

    Miliones de agricultores
Se afanan en los sembrados.
Por su orijen titulados
Con nombres de sembradores.
También los llaman autores
Del grano que es un decoro.
Esto le compra hasta el moro
Por la razón i es preciso,
Al universo le aviso
En mi se encuentra el tesoro.

Tengo pastas por entero
En elevadas colonias,
Piedras finas calsedonias
Fierro, bronce, estaño acero:
El plomo para el guerrero
Sombras para el caminante,
Y de lo mas importante
Entre golfos i raudales,
Esplotan los minerales
Rubí, topacio i brillante.

Al fin Mar vé mi motivo
Que hago con el ser viviente,
Y al que es cadáver presente
En mi seno lo recibo:
En nuestro globo efectivo
Cuento treinta i tres naciones.
Rosas blancas de opiniones
Al Norte bien se denota
Y en Lima tengo una flota
Negra como los carbones.

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