POR FATAL ENAMORADO

  Me levanté en calzoncillo
I la vieja me pilló.
En aquélla noche oscura
A huascazos me agaarró.

  Estábamos acostados
En ese rato feliz
Como una bulla sentí
Me le gané al otro lado,
Con la cabeza tapado
A mí me pilló un chiquillo
Con el cuero de un chinguillo
Azote éste me pegó.
Al ver la cosa mal yo
Me levanté en calzoncillo.

  Pues salí por un rincon
Con grande furia arrancando
En una acequia pasando
Ne dí un feroz encontron.
Fué tan recio el tropezon
Que un grande grito di yo
Hasta mui lejos se oyó
Ese terrible lamento.
Este fué mi perdimiento
I la vieja me pilló.

  La vieja boca de zuela
Me llevó a un cuarto amarrado
De las manos me ha colgado
Poque nada le recela.
Me hizo acordar de mi abuela
Con su terrible amargura.
Estaba ciega en locura
I sin poderme soltar
La tuve al fin que pagar
En aquella noche oscura

  Mui maltratado quedé
Con su paliza tremenda.
Asi el templado se enmienda
I es cierto lo que conté.
Desde entonces me dejé
De las payasadas yo.
Este chasco me pasó
Digo que es cierto i deveras
Echándome puerta afuera
A huascazos me agarró.

  Al fin, afuera salí
I las carnes me miré,
Hecho tiras me encontré
Dije yo ¡ai pobre de mil
Tanto fué lo que me afliji
Que parecia animal.
De una manera brutal
Fuí azotado en el momento
Me sirvió esto de escarmiento
Para no ser mas fatal.

       A. REYES

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A mi querida

  Es tanto lo que te quiero,
Que no habrá comparacion,
Adorada prenda mia
Dueña de mi corazon.

  El rato que no te veo
Es para mí un cruel tormento,
Se aumenta mi sufrimiento
I solo verte deseo.
Con mirarte me recreo
I de tí una dicha espero
Dichoso me considero
Cuondo te tengo en mis brazos,
I digo al sentir tus pasos
Es tanto lo que te quiero.

  Dia i nocheimajinando
En tí paloma me llevo,
Solo a decirte me atrevo
Que en tí lo paso pensando
Quisiera estarte adorando
Porque con justa razon
Me ha de tener compasion
Por este amor verdadero,
I te digo yo primero
Que no no habrá comparacion.

  Parece que mi alma llora
Cuando no estais a mi lado;
Me tienes tú hoi encantado
Hechicera encantadora.
Tu amor mucho me devora
I nunca tengo alegría.
Seguiré yo en mi porfía
Solo por verte un instante.
Acuérdate de tu amante
Adorada prenda mia.

  Un favor voi a implorar
Traspasado en mi dolor,
Que tú al ver mi fino amor
No me lo habis de negar.
Entonces si podré estar
Tranquilo de mi pasion
I a tu celestial mansion
Mui luego me entregaré
I siempre yo te diré
Dueña de mi corazon.

  Al fin, mi prenda querida
Me despido en el momento
Con mi alma mui contenta
Por haberme dado vida,
La cuan ánte estaba herida
Por el rayo de tu amor.
Ya se me pasó el dolor
Por creer que sois constante.
Yo seré tu fiel amante
I jamás, ¡por Dios traidor!

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VERSOS
DE LA BAJA DEL CAMBIO

  El cambio se halla de baja,
La plata se nos perdió,
El ambicioso banquero
Creo qué se la guardó.

  En grande abismo está el pobre
I es preciso que se ataje,
Por mucho que este trabaje
No conserva nunca un cobre.
Aunque éste no lo malogre,
Dinero no guarda en caja,
Menos comprará un alhaja
Porque hoi el rico usurero
Atacando al despachero
El cambio se halla de baja.

  Están robando a discrecion
Todos estos caballeros,
Pues se hace altaneros
I empobrecen la nacion.
La culpa es del señor Montt
Que tal cosa permitió
El millonario aceptó
Hacer sufrir a nosotros,
I de un momento a otro
La plata se nos perdió.

  Dos pesos vale un bautismo
I un responso poco menos,
En poco tiempo están llenos
I el pueblo en el abismo.
Esto no es catolicismo
Sino que es robo del clero.
Reclamara el pueblo entero
Al respetable gobierno,
Pasaria al quinto infierno
El ambicioso banquero.

  Veintitres cobres cabales
Es lo que vale hoi un peso,
I estando hundidos por eso,
Hai que remediar los males
Son los pobres mui fatales
Según lo que opino yó,
Igual cosa sucedió.
En tiempo de Balmaceda.
Porque no hubiera moneda
Creo que se la guardó.

  Al fin, todos los banqueros
Son los que guardan la plata,
Los colgara de una pata
I le apretara el guargüero.
Con un buen puñal de acero
Les cortara la cabeza
Cortados presa por presa
A un cerro los botara.
Con el sol se calentara
I les saldria maleza.

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LAS CONDUCTORAS
PORTEÑAS.

  En el puerto hai conductoras
Son astutas i mui pillas
Que se hacen las mui sencillas
I son mui recortadoras.

  La Adelaida boca de rana
Siempre se lleva paseando,
I lo pasa enamorando
Hasta que le dá la gana,
Se va ésta mui de mañana
I no llega a buenas horas.
Porque serán sus demoras
Pregunto aquí en la ocasion.
De tan rara condición
En el puesto hai conductoras.

  La veinticuatro, Goleta
Mui bien el clavo se saca,
Va al café de algún canaca
I el zancudo allí la aprieta
Esta es una gran coqueta
Que se amarra con evillas.
Fíjense en las maravillas.
Que andan en los carritos.
Para engañar futrecitos
Son astutas i mui pillas.

  La cuarenta i tres, señores,
De todas es la peor
I no tiene a nadie amor
I siempre incluye en errores,
Pues dá ramitos de flores
Que van con muchas semillas.
De la tienda «Dos Castillas»
La están a ésta apretando
Por eso yo estoi contando
Que se hacen las mui sencillas.

  La 16, es la Peluquera
Que al trabajo no ha salido
I me creo que habrá ido
Afilar bien su tijera;
Esta es mujer mui lijera
De las buenas corredoras.
Toditas estas señoras
Parientes de Lucifer,
A nadie saben querer
I son mui recortadoras.

  Al fin, pues las conductoras
Todas son mui conocidas
I talvez serán nacidas
En las mas fatales horas.
Se tienen por mui señoras
Como que son mui capaz
Lectores aquí verás
Que les espreso a toditos
Para ganar cortecitos
No hechan nunca pies atras

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EL ITALIANO
QUE MATÓ A OTRO ITALIANO

  Un italiano malvado
A un paisano lo mató,
Vino éste i se dió un balazo,
Mierto en el acto quedó.

  Peleando estaban los dos
Saferi Zinder colono
Con ardor i mucho encono
Sacó el revólver i pegó.
Al instante allí cayó
El pobre desventurado
I su cuerpo ensangrentado
Fué recojido al momento.
Hizo lo que aquí les cuento
Un italiano malvado.

  Agusto Schefferli el muerto
Fué luego hallado en verdad.
Mui pronto la autoridad
A su cuerpo lo vió yerto.
A las orillas de un huerto
Con Zinder se disgustó
I un arma luego sacó
I apuntándole en la frente
Por varios inconvenientes
A un paisano lo mató.

  Por no ser éste pillado
I su delito pagar,
Se puso un rato a pensar
I quedó bien cerciorado.
De nuevamente ha sacado
Para hacer otro fracaso
Anduvo como seis pasos
I en la cien se colocó
Por detalles que doi yo
Vino éste i se dió un balazo.

  En Victoria ha sucedido
El hecho que causa horror
I en un profundo dolor
Ha quedado conmovido.
Nunca habia sucedido
Como lo que ahí pasó.
El pueblo se conmovió
Al ver el suceso horrible
Con agonia temible
Mruerto en en el acto quedó.

  Al fin, Zinder, digo yo
Por el fuego fué abrazado
Completamense quemado
Por el disparo que dió:
Al poco rato se hoyó
Con tristeza i aflixion
Vieron con justa razon
La mano que le pasaba
En el lugar donde estaba
De cenizas un monton

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LITERATURA

  Cubre la sutil neblina
Con su manto el denso velo;
Al pintar el alborada
Cantan las aves del cielo

  Hasta el pequeño animal
Alaba a Dios i engrandece
El infinito florece
Todo el reino vejetal.
Esto es lo mas principal
Porque el hombre asi lo opina
Que la aurora matutina
Hace esparcer al nublado.
Cuando aparece a su lado
Cubre la sutil neblina.

  El otoño reverdece
Todo el campo i la pradera
I la corriente lijera
Al arroyo lo enternece.
Reverdecido aparece
El fértil i voráz suelo
Con el fino i grande hielo
Despues de tanto sufrir
Al fin la viene a cubrir
Con su manto el denso velo

  Cuando ya viene el invierno
Los árboles se desojan
I sus ramas se acongojan
Cual si fuera el gran averno.
Asi lo creyó el Eterno
Tener la tierra sembrada
I de plantas mui poblada
Por todito el mundo entero
Alaban al verdadero
Al pintar el alborada.

  Un alimento agradable
Siempre al hombre proporciona
En aquella fértil zona
Al paladar admirable
A la vista es mui afable
De regocijo i anhelo
Con su grandioso consuelo
A Dios están alabando.
Cuando el dia está aclarando
Cantan las aves del cielo

  Al fin, todas las montañas
A Dios rinden obediencia
Porque la grande esperiencia.
Ha contado estas hazañas
Desde la humilde cabaña
Se eleva a Dios oracion
Haciéndole peticion
Su nombre glorificar
Que lo deben adorar
De todito corazon.

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EL CRÍMEN DE LA CALLE PATRICIO
LYNCH

  Un crímen muy horroroso
Un hombre cruel cometió,
En Calle Patricio Lynch
Esto que cuento ocurrió.

  El Lúnes como a las tres
En la calle ya indicada,
La jente se vió indignada
Al ver con gran rapidez,
Este crimen que talvez
Fué por vengarse el odioso,
Quien huyó mui presuroso
Como en direccion al rio,
Y ha sido, dice el jentío
Un crimen mui horroroso.

  El asesino corria
Sin reposo al desgraciado,
Y cuando ahí fué alcanzado
Un cruel cuchillo le hundia,
En dolorosa agonía
La víctima ahí espiró,
Luego aviso se mandó
Al cuartel como se advierte,
Y esta desgraciada muerte
Un hombre cruel cometió.

  El cadáver recojieron
Y a la morgue lo llevaron,
Y al hechor lo capturaron
Y en la prision lo pusieron,
En la poblacion hubieron
Alarma susto i bochinche,
Salió diciendo un compinche,
Que era gordo el asesino
Que cometió el desatino,
En Calle Patricio Lynch.

  Este delito que espreso
Es uno de los mas grandes,
Y en la calle de los Andes
Se cometió tal suceso
El autor se encuentra preso
Y al cuartel central pasó,
Segun de diario esplicó
Sobre el crímen tan cobarde,
Como a las tres de la tarde
Esto que cuento ocurrió.

  También dá noticia el diario
Otro suceso alarmante,
Efectuado en un instante
Por un vil i temerario,
Yo no sé si el victimario
Haya sido capturado.
El crímen se ha perpetrado
En el de Ybañez i conmueve,
Como a eso de las nueve
El cadáver fue encontrado.

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EL REO JOSE DOMINGO BRICEÑO
CONDENADO A MUERTE

  Al desgraciado Briceño
A muerte se condenó
Por la noticia del diario
Esto lo he sabido yo.

  Sin haber apelacion
Se tendrá que fusilar,
Por haber ido a ultimar
Al guardian sin refleccion,
Por esa tremenda accion
Se le instruye con empeño.
El sumario, pero el sueño
Le ha sido contrario al reo,
Y su fin cercano veo
Al desgraciado Briceño.

  El juez de primera instancia
A Briceño lo condena,
A sufrir la horrible pena
Despues de mucha constancia,
Por ser de mucha importancia
Sentencia se publicó,
En vista el fiscal pidió
Este castigo aludido,
Y que como ya es sabido
A muerte se condenó.

  Briceño conforme está
Según refiere la prensa.
Y no sé lo que se piensa
Para fusilarlo ya,
La ciudad tranquila está
Y el órden es necesario,
Yo les hago comentario
Imparcial, porque me es grato,
Y hé recojido este dato
Por la noticia del diario.

  El reo su crímen niega
Aceverando lo falso,
Por librarse del cadalso
Casi sin aliento alega.
Pero un testigo lo friega
Y del hecho lo acusó,
Con grillos se le encerró
En estrecho calabozo,
Por un diario novedoso
Esto lo he sabido yo.

  Al fin el fiscal lo espera
Ocho dias para el fallo,
Y esto de fijo detallo
Sin que nada se exajera,
A que pruebas obtuviera
Tal tiempo le concedió,
Me parece que ya nó
Esperaran mis lectores,
Y estos son los pormenores
Que ayer mucho circuló.

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La huelga de los ajencieros
en Santiago

  Los ajencieros estan
En Chile mui arruinados
Porque pinchan con afan
Al mas pobre y desgraciado.

  El que paga siempre el pato
Es la noble clase obrera
Y el pueblo se desespera
por causa de ese mandato.
Sin haber mas alegato
Digo que no triunfaran,
la corona llevarán
El del pobre y desvalido
Contra de lo prevenido
los ajencieros estan

  Una huelga jenerál
Ocurrió pues en Santiago
Y por Chile ni un alhago
se hizo en la capital.
Esta regla jeneral
previene lo decretado.
El gobierno esta porfiado,
Y en favor del pueblo bajo
El pobre está sin trabajo
En Chile mui arruinado.

  Por las cosas que se ven,
Ya llega a causar espanto,
Los mortales sin quebranto
Se amedrentan aquí tambien
Si haber ningún vaiben:
El trance ya mal veran
Mucho pues comprenderán
La estafa que aquí refiero,
Pues es causa el ajenciero
Porque pincha con afan.

  A la jente desvalida
El ódre siempre le sacan
Y el diez por ciento le atracan
Cuando la ven abatida.
Si la prenda esta perdida
Redoblan lo que ha costado.
Por eso el pueblo enojado
No apoya sus intereces
Le acontecen los reveces
Al mas pobre y desgraciado.

  Al fin, ya nuestro gobierno
Por diarios ha decretado
Que por cuenta del Estado
Correran peligro eterno;
Tendran que irse al averno
Los viles esplotadores
Sin poder pedir favores
Tendremos plata un porcion
Y entonces en nuestra nacion
Tendremos dichas mejores.

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La niña robada y descuarti-
zada por un futre

  Una niña se perdió
Y el padre la anda buscando
¿Adonde estará mi negra
Con su lacho enamorando?

  Del mismo Tarapaca
ha llegado la noticia
De que se paga una albricia
si la encuentran por aca.
su mala suerte vera
Por el acto que efectuó.
El amante que encontró
Era mui tunante y lacho.
por causa de este gabacho.
Una niña se perdió.

  El amoroso galan
A la noche la citó.
Donde con él se fugó
para salir con su afan
Como bien comprenderan
ni rastros se van dejando,
Uno y otro bartulando
se fueron sin direccion
la ninfa se fué en cuestion
Y el padre la anda buscando.

  A eso de media noche
Llegó aquel enamorado
Y en su caballo ensillado
tenia sin ver reproche,
Un gran elegante coche
le fué a robar a su negra
Con un semblante que alegra
Dijo: alegre estoi aquí
dió un suspiro y dijo así,
¿A donde estara mi suegra?

  Con la rapidez de un rayo
A las pampas se marcharon
Y un un martirio quedaron
Cada cual con el desmayo.
Tristezas que aqui detallo
nadie vera imajinando
sin saber como ni cuando
tuvieron capricho injusto,
se fué la ninfa con gusto
Con su lacho enamorando.

  Al fin, señores amantes,
Aconseja la esperiencia
Que una mala consecuencia
Trae un fin desesperante:
Un jóven por ser constante
Debe mirar donde pisa,
Con su novia tan hechiza
le pasó la de Canuto
la descuartizó aquel bruto
por celos con una Luisa

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