A mi verdadera adorada.

  El nombre, pues, de mi amante
Voi a escribirlo fielmente,
Si lo adivina la jente
Recibe un premio flamante,

  El iman idolatrado
Que vive en mi corazon
Sabe con mucha razon,
Que yo no la he olvidado,
Persuadida la he dejado
Tambaleando un medio instante
Que no soi un inconstante,
Como pruebo con presteza
Dando hasta la hoja impresa
El nombre, pues, de mi amante.

  Al traves de la distancia
Veo la imájen querida
De esa joya apetecida
Que cuido desde su infancia,
Su nombre aun con constancia
Escrito se halla en mi mente,
Endulzando eternamente
El sueño de mis amores
I ese nombre, mis lectores,
Voi a escribirlo fielmente.

  Con una e, pues, empieza,
Para mas señas, su nombre,
I prometo como hombre
Que ya verán con presteza
Retratada a la princesa;
Hablando mas cuerdamente,
Recuerdo precisamente
Una i hai que agregar,
I este nombre es de estrañar
Si lo adivina la jente.

  I viendo la adivinanza
Pronto se convencerán
Por que una i leerán
Escrita con la esperanza
Que la jente sin tardanza
Busque una s brillante
I la agregue en el instante
A las otras que he escrito
I al que dé el nombre lueguito
Recibe un premio flamante.

  Por fin, una a le falta
Solamente al nombre escrito;
Pero eso no es un delito
Para no entender la carta;
El alma mia se exalta
Solamente de pensar
Que nadie va a adivinar
Ese nombre tan querido
Pero hallarán su apellido
En el mismo popular.

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Los comentarios de la ende-
moniada.

  Es tanto lo que se ha hablado
Con respecto a este suceso
Que a mi me tienen bien leso
De los datos que me han dado;
Me contó un viejo pelado
Que el mismo don Miguelito
Le dá al animal maldito
La comida diariamente,
I esto lo hace ciertamente
Cuando el culebron da un grito,

  Yo a uno le pregunté
¿I a la niña Ud. la vió?
Nó, amigo, me contestó,
Pero la vió ño José
¿I cree de buena fé
Que existe la desgraciada?
Sí, porque aquella malvada,
Creáme lo que le digo,
Que ha recibido el castigo
Por ser gorrera i porfiada.

  ¿I cómo así, ño Gollito?
Lo que le digo es mui cierto
Que ese culebron la ha envuelto
Por un castigo infinito,
Ahora don Miguelito
De ella se encargó es verdad
I escondida en realidad
La tiene, porque es decente,
Para enviarla ocultamente
A donde Su Santidad.

  De todo ya lo narrado
La prensa se ha hecho sorda;
Pero la mentira gorda
Como el rayo ha circulado;
Las materas han olvidado
Con esto hasta de pelar,
La alarma es tan jeneral,
Según lo que ha dicho el diario,
Que ya todo el vecindario
No halla otra cosa que hablar.

  Para concluir el cuento
Diré a mis dignos lectores
Que nadie ha visto, señores,
La niña del argumento;
Yo agrego con fundamento
Que ésta ha de ser ilusion,
Porque no hai tal culebron,
Ni hai tal niña maldecida,
Solo es mentira crecida
La que está en circulacion.

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Sobre la niña endemoniada
i envuelta por un culebron.

  En verdad causa impresion
De ver lo que pasa hoi dia,
Una niña es maldecida
I por esa maldicion
Hoi la envuelve un culebron
A la pobre criatura
Desde la misma cintura,
I, según lo que recuerdo,
Lo llega hasta el hombro izquierdo
Ya ven que no es travesura.

  El castigo le ha venido,
Según ña Cata decia,
Porque la niña tenia
Al padrastro por marido;
La madre habiendo sabido
La maldijo con razon
Pidiendo que un culebron
La envolviese por entero
I de un cinturon de cuero
Se cumplió la maldicion.

  Despues la madre asustada
Con el castigo alcanzado
Donde don Miguel Leon Prado
Se trajo a la desgraciada;
En una pieza encerrada,
Según agrega la jente,
Está la desobediente,
Lamentando [  ] su suerte,
I esperando ya [  ] muerte
En poder de la serpiente.

  A R[o]ma, la desgraciada,
Por mano del señor Prado,
Me contó un tal Venceslao,
Que sea pronto llevada;
Pero mejor informada
Ña Rosa en esta ocasion
Me dijo con precision
Que talvez no se llevara
Miéntras no se le sacara
En bendita procesion.

  Como esta nueva corrió
Por todo Santiago entero,
El pueblo, alarmado, infiero,
A la Parroquia acudió;
La multitud se agolpó
Desde el Domingo temprano
Por los caminos del Llano
Esperando todo el dia
Ver la niña maldecida
I el culebron inhumano,

  Por fin que la procesion
Ese dia no salió
I en vano el pueblo esperó
La niña i el culebron;
Reinaba tal sensacion
En el público agolpado
Que tuvo el cura nombrado,
Con la mayor sangre fría,
Correr con la policía
Al público estacionado.

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SANGRIENTO DRAMA
OTRA VEZ LOS GUARDIANES

  Un nuevo drama sangriente
Ha ocurrido últimamente
Insano es el delincuente
Que vemos por el momento.

  Ricardo Plaza, se llama
Este guardian desgraciado,
Que en la prensa ha figurado
Como víctima del drama.
La atencion mucho nos llama
Este ataque tan violento
Hecho con atrevimiento
Contra un guardian honorable,
Por eso se hace notable
Un nuevo drama sangriento.

  Plaza de faccion estaba
En la Alameda diré,
Cuando por Reveco fué
Interrogado i le hablaba.
Reveco le preguntaba
De una manera de mente
¿De qué bandera sirviente
Sois, dijo Reveco al guardian?
I este crímen ya verán
Ha ocurrido últimamente.

  Cuando Reveco esto habló
El guardian con gran desprecio
Miró de alto a bajo al necio
I nada le contestó.
Por esto mas se exaltó
Reveco precisamente
I una daga prontamente
Sacó con ajilidad,
Pero hablando la verdad
Insano es el delincuente.

  En la garganta le hundió
La daga con lijereza
I a desarmarlo ahí empieza
Cuando el soldado cayó.
Otros tres tajos le dió
Para cumplir bien su intento,
No con poco sentimiento
El público vió la escena,
I este drama causa pena
Que vemos por el momento.

  Por fin, Quiroga llegó
Al lugar lijeramente,
Donde mui valientemente
Con el loco se batió,
Porque éste cuando le vió
Con el sable del herido
Arremetió enfurecido
Contra el guardian en tal caso,
Este, dándole un hachazo,
Lo deja por fin rendido.

Es propiedad del autor.—Se prohibe la reimpresion de estas poesías
       Juan B. Peralta
       Galvez, 824

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CAPTURA DE BANDIDOS
UNA MADRASTRA QUE DA MUERTE A
SU ENTENADO
I sobre unas bolas de fuego

  Una importante captura
Ha hecho la policia,
Nueve bandidos hoi dia
Ha aprehendido se asegura.
Sin mostrar aun bravura
Se entregan los capturados
Solo dos comisionados
Toman a estos sujetos.
I detalles mas completos
Doi despues de los malvados.

  Una mujer delincuente
A su entenado mató
Este crímen cometió
Se sabe que injustamente.
Ella un dia mui valiente
Al ver al dicho entenado
Tomó un cuchillo afilado
Con este le dió muerte,
I detalles mas por suerte
Hasta aquí no se han hallado.

  El público habla alarmado
Todo el pueblo mucho ha hablado
Con cierto desasociego
Sobre unas bolas fuego
Que en el cielo han presenciado;
Estas dicen que han cruzado
El espacio velozmente
Mui asustada la jente
Ve los bólidos talvez,
Creyendo que el dia es
Del juicio precisamente.

  Lectores no hai que asustarse
Por los bólidos nombrados
Que son casos anunciados
Por lo cual no hai que alarmarse.
Los bólidos al pasearse
Es ciertamente que aterra,
Pero al fin es claro encierra
Cada uno su motivo;
I en este verso que escribo
Diré algo de la tierra

  La tierra con rapidez
Siempre cuando va jirando
Con aceros va chocando
Los que estallan a su vez.
Pasando luego despues
Por la atmósfera existente
Como un rayo francamente
Pero sin hacer perjuicios,
I hablaré sobre este juicio
En otra Lira siguiente.

       (Continuará).

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ASESINATO
DE UN SUBDELEGADO

  Un crímen grande i monstruoso
En Chillan se ha perpetrado
Don Julio Huidobro a muerto
A un alto majistrado.

  Chile con indignacion
Comenta en estos momentos
Los crímenes tan sangrientos
Que han habido en la nacion.
Hoi, por ejemplo, a traicion
A un Juez mui prestijioso
Por cumplir de un modo honroso
Con sus deberes talvez,
Se comete en este Juez
Uu crímen grande i monstruoso.

  Esta victima inocente
Iba tranquilo a su casa
Cuando en medio de la plaza
Lo sorprende el delincuente,
Tres balazos vió la jente
Que recibió el subdelegado
I en tierra cae bañado
En su propia sangre, entiendo,
I este crímen tan horrendo
En Chillan se ha perpetrado.

  Con tres profundas heridas
Don Juan Guillermo es llevado
I en tan lamentable estado
Estuvo vivo tres dias.
No solo los homicidas
O los bandidos advierto
Hacen crímenes por cierto
Que alarman al mundo entero,
Hoi a un noble caballero
Don Julio Huidobro ha muerto.

  Vemos al criminal
De guante, tarro i levita
Si la justicia inaudita
Castiga su acto brutal.
Todo Chile en jeneral
Justicia pide indignado
En contra de aquel malvado,
Que sin mirar por su honor
Mata como salteador
A un alto majistrado.

  Por fin, don Juan Valenzuela,
Al morir dice El Chileno
Que le escribió mui sereno
A su señora una esquela
En ella mucho consuela
A la esposa desolada,
Diciendo no sientas nada
Que por tí velará Dios,
I así dándole un adios
Muere esa persona honrada.

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UNA PROFANACION INICUA

  Un jóven ecuatoriano
Sacó de la sepultura
El cadáver de su amante
Por gozar de su hermosura.

  El jóven en relacion
Queria precisamente
Casarse mui prontamente
Con una niña en cuestion.
La muerte en esta ocasion
Se presentó mui temprano
I de un modo inhumano
A la niña se llevó,
I ya verán lo que obró
Un jóven ecuatoriano.

  El jóven cuando notó
Lo que ya habia ocurrido
Al panteon enloquecido
El dicho mozo corrió.
En la noche penetró
Al cementerio aunque a oscura;
Allí lleno de locura
Sin refleccionar en nada,
El cadáver de su amada
Sacó de la sepultura.

  Con el cadáver al hombro
Luego a la calle salió
I a un cochero llamó
El profano, cual no nombro.
A éste con cierto asombro
Le dijo en aquel instante:
Mi esposa aunque no estenuante
Ahora se me embriagó;
I así en el coche llevó
El cadáver de su amante.

  Cuando ya llegó a su pieza
Tomó el cadáver señores,
I cubriéndolo de flores
Lo puso sobre una mesa.
Allí adorarlo empieza
Este jóven sin cordura,
Diciéndole criatura
Por que me has abandonado;
I así a su amante ha llevado
Por gozar de su hermosura.

  Por fin, el jóven fué hallado
Abrazado de su amada
I besando a su adorada
Permanecia inclinado.
El Chileno ha publicado
El suceso en relacion,
Por eso disculpacion
Pido al público simiento
Porque el hecho que les cuento
Es obra de otra edicion.

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HONOR A LA POLICIA DE
SANTIAGO

Honra i pres en este dia
Tribute la capital
Al gran cuerpo policial
Por su honor i valentía.

Bien a visto Chile entero
Al gran Primero Troncoso
Que de un modo valeroso
Hizo huir a un bandolero.
Martinez, guardian tercero,
Hombre de gran enerjía
Detuvo con osadía
Uno de los delincuentes;
I hai que darles a ambos valientes
Honra i pres en este dia.

Cuando Troncoso siguió
Al cínico salteador,
Valenzuela con valor
Al encuentro le salió.
Jimenez cuando le vió
De una manera brutal
Balas le dió aunque mal
Hasta darle una en la frente,
I honor al guardian valiente
Tribute la capital.

Valenzuela bien herido
Cinco cuadras mas corrió
Hasta que al fin capturó
A Jimenez el bandido.
En estado amortecido
Pues detuvo al criminal
Hasta entregarlo al final
A los demas compañeros;
Rendir honor caballeros
Al gran cuerpo policial.

Escrito ya lo anterior
Otro suceso monstruoso
Se presenta mui luctuoso
Que causa espanto i horror.
Quiroga con gran valor
Se combate en pleno dia
Con un loco que queria
Darle muerte a otro soldado,
I gloria al guardian nombrado
Por su honor i valentía.

Al fin, los bravos guardianes,
Con hechos están probando
O al ménos están mostrando
Que son valientes titanes.
Los bandidos como canes
Muerden al guardian glorioso;
Guerra a muerte i sin reposo,
Yo se que le han declarado
A Martinez el soldado
I al mui valiente Troncoso.

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ENTRE GUARDIANES I
BANDIDOS
GLORIOSO TRIUNFO DE POLICIA

  Un gran acto de heroismo
Hoi Santiago ha presenciado,
Contarles deseo yo
Tal como el hecho ha pasado.

  Por Arturo Prat a fuera
Iba el Primero Troncoso
Con Martinez el famoso
Guardian de clase tercera.
De un sitio como fiera
Hablando con laconismo
Salen dos i con cinismo
Atacan a los guardianes,
Mostrando ahí los titanes
Un gran acto de heroismo.

  Troncoso valientemente
El ataque contestó,
Jimenez al verlo huyó
A San Diego fuertemente.
El Primero alentamente
Dejando a uno arrestado
Corrió, pues, tras el malvado
Con la mayor valentía;
I esta escena en pleno dia
Hoi Santiago ha presenciado.

  Al piteo de aflijido
Salió el guardian Valenzuela
El que en vez de correr vuela
Por capturar al bandido.
Al ver esto el forajido
A dispararle empezó
Hasta que al fin le apuntó
Con una bala en la frente;
I esta trajedia evidente
Contarles deseo yo.

  Valenzuela cuando vió
Su herida con desaliento
Baciló por un momento
Pero fuerzas recobró.
Cinco cuadras mas corrió
Hasta que al fin el malvado
Sumamente fatigado
Se entregó al bravo guardian;
I esta narracion verán
Tal como el hecho ha pasado.

  Por fin, Troncoso llegó
Con toda la demas jente,
I Valenzuela el valiente
El bandido le entregó.
Agárrelo replicó
El victorioso soldado,
Por fin ya lo he capturado
Aunque herido estoi de muerte,
I en el acto casi inerte
Cayó al suelo desmallado.

Imp. «El Debate»—S. Diego 291

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LEYES PROMULGADAS
EL PRESIDENTE DE LOS AMORES DE
ACUERDO CON SUS MINISTROS, ES-
PIDIÓ EL SIGUIENTE PROYECTO DE
LEI:
LEI NÚM. 1

       ARTICULO 1.º
  Toda niña espresamente
Cuando trece años entere
Debe saber ya a quien quiere
I tener su pretendiente.
Siempre ha de andar bien decente
Con su cara bien lavada,
Su cabeza bien peinada
I un bonito morsillon,
Para llamar la atencion
De la juventud dorada.

       ART. 2.º

  A los quince años cumplidos
Debe entregarse a su amante,
Prometiendo ser constante
Hasta el fin con su querido.
Si en el año ha conseguido
Tener guagua, con razon
Será inscrita en el talon
De los libros de mi Estado,
Como una niña que ha dado
Productos a la nacion.

       ART. 3º

  Este artículo dictado
Prohibe a toda soltera,
Que se comprometa o quiera
Jamas a ningun casado.
La que a esto haya faltado
Tendrá un castigo severo;
Condenar a muerte quiero
A la adúltera, i aviso
Que para amar hai permiso
Solo al viudo i al soltero.

       ART. 4º

  Ninguna debe casarse
Sin haber ántes vivido
Tres años con su querido,
Para poder prepararse.
Si alguna llega a pasarse
De veinte sin ser casada,
Ni haya vivido enredada
A lo ménos con un hombre,
Puede mandarme su nombre
I será bien castigada.

       ART. 5º

  Esta lei ya promulgada
Desde hoi sigue rijiendo.
Ya puede irla cumpliendo
La que en ella esté ligada.
Si hai alguna desgraciada
Que falte a la lei vijente
Por no tener pretendiente,
Sin susto se puede ir
Que de algo le ha de servir
El mismo autor Presidente.

       (Continuará)

Es propiedad del autor.—Se prohibe la reimpresion de estas poesias
       Juan B. Peralta
       A. Prat 840

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