CRIMEN DE COLINA

    De una manera formal
Un crimen se ejecutó,
Con un agudo puñal
Un infame lo causó.

    En el pueblo de Colina
Vivia María Leon,
Con una hijita menor
Que cinco años no tenia,
Tan probremente vivia.
Que no pudo sospechar
Que pudiera un criminal
Pretender hacerle daño,
I casi pagó su engaño
De una manera formal.

    Un hombre miento si digo.
Que fué un hombre, fué una fiera,
Con otro que como él era
I aquien titulaba amigo
Se pusieron en abrigo,
Concertando un plan atroz,
Luego la noche llegó
I según lo convenido
Uno entró de los bandidos;
Un crimen se ejecutó.

    Serian como las diez,
Cuando en dicha habitación
Vé escrita su perdicion
La desgraciada mujer;
Grita hasta mas no poder,
M[i]éntras el hombre infernal,
La pretende degollar,
Cortándole la garganta,
Con una furia qne espanta,
Con un agudo puñal.

    La niña grita a no mas,
Hasta que logra venir
Mui a tiempo i con buen fin
Jente de la vecindad;
Pero diré con verdad.
Que en parte se realizó
El crimen, pues recib[i]ó
La desgraciada agredida,
En el cuello una ancha herida
Un infame la causó.

    Al infame lo pillaron
Sin su obra realizar,
I a su cómplice infernal
También se lo mandurgaron;
Al juez del crimen pasaron:
¡Cuiden bien esas alhajas,
Que es bueno ya dar de baja
Este costal de homicidas;
Porque hoi se quita la vida
Por quítame allá estas pajas!!!

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CARTA DE SALAS

    Mi Señora Doña Carmen
Aguayo de Salazar.
Estacia—Querida tia
voi a pasarle a contar
lo que a mí me ha sucedidos
desde que dejé el lugar
en el que un tiempo he vivido
con José Anjel Villagran;
que al leer mi triste historia
ha de saber disculpar
la henorme falta que ahora
voi con mi vida a pagar;
fuí a Angol donde mi hermano
quien me propuso robar,
a mi madre una casita
pero yo sin titubiar
le escribí luego a mi madre
sobre aquel particular
i esta vino de Santiago
i pudo el pobre salvar
despues de ver abogado
i de largo batallar
i en todos esos percances
la tuve que acompañar
creyendo que ya no me iba
mas de ella a separar
¡cual no seria mi pena
al oirle esta frase hablar
tan helada como el marmol
i aguda como un puñal:
«tu te quedas en tu casa
i yo me vuelbo a marchar»
hijo de mi cruel despecho
lejos me fuí a trabajar
procurando hacer fortuna
conque a mi madre halagar;
pero una enfermedad
vino mi plan a fustrar;
i volví al regaso paterno
la protecion a implorar
pero mi madre no quizo
darme un rincon en su hogar
i solo me mandó un peso
mi cuñado, i nada mas;
se fue mi madre a Santiago
i yo la seguí de atras,
la rogé, nuevo rechazo
i sintiéndome ya mal,
consegui con grantrabajo
un lecho en el hospital:
i despues que sané bien
volvi a mi madre a rogar;
ella volvió a rechazarme
i por mi estrella fatal
hice amistad con un jóven
llamado Tomas Bermal
que es el triste compañero
de mi falta criminal
que el Mièrcoles pagaremos
con la pena capital
en la puerta de la casa
donde de un modo brutal
matamos a dos señoras
el dia nueve del actual.
¡Que habré echo yo Dios mio
para tener madre igual!
rese pues por su sobrino
tia, hasta la eternidad.

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FUSILAMIENTO
DE BERMAL I SALAS

    Habiendoseles negado
la gracia a los delincuentes,
ante muchisima jente
fueron al fin fusilados.
    Apelaron por su vida
los reos con mucha flema
ante la Corte Suprema
de la pena recibida
i esta Corte reunida
en Forma de gran Jurado,
inclemente se ha mostrado
con firme resolucion
hasta aquella apelacion
habiendosele negado.
    En esta triste actitud
los reos por su abogado
hacia el Consejo de Estado
i hicieron solicitud:
unidos con tal virtud
sus miembros omnipotente
se han mostrado intransijentes
con los reos de esta muerte
n[e]gandoles por tal suerte
la gracia a los delincuentes.
    Después de dura agonía
i antes fuerza necesaria
de la gran Penitenciaria
la vil pareja salía,
i de ahí se dirijían
al sitio del accidente,
amarrados duramente
los pies i manos con grillo
i ahí se alzaba el banquillo
ante muchisima jente.
    A la hora que ocurrió
esta terrible trajedia
fué como a las ocho i media
i el puebio se amontonó
luego un piquete llegó
como de cuatro soldados,
llos reos fueron sentados
con la vista bien vendada
i a la primera andanada
fueron al fin fusilados,
    Ninguno ahí en alta voz
le quiso al público hablar,
mas parecian estar
pidiendo perdon a Dios,
asistían a los dos
dos frailes dominicanos
i a uno de estos hermanos
le dió Salas una carta
pa que pusiera sin falta
de su pobre madre en manos.

Nota: verso publicado por Rólak, ver.

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DECLARACION DEL REO
JOSE MANUEL SALAS

    Yo soi José Manuel Sala,
veintidos años no entero,
nací en angol, soi soltero
i carpintero de escalas;
llegué a Santiago en las malas
hará como cinco dias
i de mis pellejerías
me lamentaba yo el Martes
en la misma calle Duarte,
en una cosinería.
    En esto llegó Bermal
a quien yo no conosia,
pero como le veia
cara de pion a jornal,
de una manera formal
le busque combersacion
paraver sí ocupacion
el me podía buscar
i logramos contiuar
bebiendo hasta la oracion.
    A esa hora me dijo
«es presiso que nos vamos»
i a su casa caminamos,
la cual yo no sé de fijo
porque aqui no soi prolijo
i estaba ebrio, señor Juez;
a la mañana despues
desde el suelo en que dormia
vi que a su muger reñia
Bermal con gran interes.
    Al nùmero ochenta i ocho
de la calle Chacabuco
me llevó despues mi cuco
i al lado sur del Mapocho;
golpió con un corvo mocho
i una señora le abrió
i Bermal me presentó
por un hombre conocido
    cuando se habia ido
para matarla me habló
    Conforme con uuestro plan
cuando ella volvió a la piesa
de un hachazo en la cabeza
cayó de boca al zaguan;
como gritó con afan
aunque mui agonizante
la niña corrió al instante
pero de otro fiero hachazo
cayó de la muerte en brazo
ensangrentado el semblante.

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DECLARACION DEL REO
JOSE TOMAS BERMAL

    Soi José Tomas Bermal
i natural de Quillota
preso antes por otra nota
pero en mi ciudad natal;
cuarto de siglo cabal
ttengo ahora i soi gañan
como tal ganaba el pan
en casa do esa estrangera;
mi declaración primera
la desmiento con afan.
    El que mató a la señora
fué mi otro compañero
i yo supe el echo fiero
tan solo a ultima hora
i si robé sin demora
fué por que en lo susedido
ya estaba comprometido
i tenia que admitir
juro la verdad decir
i mi relato ha concluido.

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GRAN ASESINATO
DE LA MADRE I LA HIJA
EN LA CALLE DE CHACABUCO
Núm. 88

    De Chacabuco en la calle
hubo un doble asesinato
i del cual haré relato
con su completo detalle;
¡no hai corazon que no estalle
ante este hecho criminal
entres Salas i Bernal
de dia, a las ocho fija
mataron a madre e hija
del modo mas infernal.
    La viuda Emilia Breddín
i su hija Virjinia Hoffmàn
comerciaban con afan
antes de su horrible fin;
un sirviente o comodin
que el trigo i café tostaba,
con otro infame fraguaba
un plan para asesinarlas
i luego despues robarlas
cuando menos se pensaba.
    Salas entró con gran facha
al cuarto de la señora
i esta llegó sin demora
i el imfame con una hacha
ahi mismo la despacha,
la hija sin titubear
corrió a su madre a salvar;
Bernal acudió tambien
i de un hachazo en la sien
la hizo por tierra rodar.
    Una niñita del lado
que oyó las lamentaciones
se subió por los parrones
i vió el cuadro desgraciado;
el comisario, avisado,
vino con tres policiales,
entonces los criminales
arrancaron sin valor
por la tapia posterior
a las cailes laterales.
    Mas los dos cayeron presos
después de rejistrados
en su poder han hallado
joyas i cuarenta pesos
Bien combictos i confesos
están de un modo formal
i a la pena capital
despues de ser condenados,
tendran que ser fucilados
como escarmiento fatal.
    Al ver su rostro tan bello
Bermal la quiso violar
pero yo le hice notar
que el tiempo no era para ello
nos fuimos despues de aquello
a robar cuanto pudimos
i cuando arrancar quisimos
a la calle por la puerta
en vez de hallarla decierta
llena de gente la vimos.
    Propuso entonces Bermal
saltar la tapia trasera
i colocó una escalera
a tiempo que un oficial
por la tapia lateral
con prontitud se asomaba
Bermal la tapia saltaba
i yo no supe mas dél
este es mi relatofiel
i mi confecion acaba

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EL GRAN CRIMEN DE LOS TRIBUNALES

    Estamos bajo la influencia
de una terrible epidemia:
el asesino apremia
con la mayor insolencia;
hace poco sin clemencia
se ha muerto ados criminales
que por robar cuatro reales
fueron un crimen hacer
i ya a las once de aver
hubo otro on los Tribunales.

    De Enriquez don Belisario
al jusgado de comercio
llegó un hombre que un tercio
sobraba pa presidario;
donde actúa el secretario
a un empleado encontró
i por gracia le pidió
lo dejara ver al Juez
contra un señor Pinochés
que su sueldo le robó.

    El empleado que ahí estaba
era von Hesse Briseño
quien al verle feo ceño
el modo en que se espresaba,
le contestó que no estaba
i que era mas hacedero
que fuera a ver al portero
un señor don Pedro Uribe
i a este el pleito describe
i le dijo ser minero.

    Le espuso que su
le debia un mes entero
porque el era pirquinero
i era esa su profesion;
Uribe con atencion
le hizo ver con verdad
la séria dificultad
que pa la demanda había
si Pinochet no venia
ni bajaba a la ciudad.

    Le hizo otra observasion
casi por el mismo estilo,
mas no por eso el pililo
le quizo dar la razon;
dando rienda a su pasion
le hizo al portero ver
que el mismo se iba a hacer
la justicia por propia mano
i don Pedro Uribe en vano
lo trató de convencer.

    Se llevó pasiando nn rato
esperando al Juez quizás
hhasta que no quizo mas
i sacó los pies del plato;
en su cerebro incensato
ya el vil proyecto tenía
de matar a sangre fría
al primero que encontrase
i sin que nadie notase
la hiel que lo consumía.

    Despues de esto nuevamente
marchó a la secretaría
de donde entonces salía
Briceño tranquilamente;
i al verlo mirar sonriente
al pedir su protección
fué grande su irritación
i sacando un gran puñal
le tiró un golpe mortal
medio a medio al corazon.

Briceño se echó pa atras
i por medio de esta mueca
aunque se hirió en la muñeca
no fué a ver a Satanás
 i porque un hombre ademas
sujetó el brazo asesino,
el hechor tomó el camino
con su sanguinario intinto!
lleyando el puñal ya tinto!
pero si guia ni tino.

    Al topar en su despecho
al llegar al corredor
a don Pardo Nicanor
le hundió el puñal en el pecho
i al salir mui satisfecho
hacia la calle el bandido,
atacó bien decidido
a don Daniel Rencorét
i a otro señor Raihuet
i ninguno salió herido.

    Dobló despues a la Plaza
por la calle Compañía
 al oir la gritería,
de una comercial casa
salió de atras i lo abraza
Julio 2º Novoa,
haciendo accion de gran loa
porque hasta espuso su vida
capturando a este homicida
que puso a la Cárcel proa

    La victima se quedó
en su sangre revolcando
i por hablar forsejiando
lo que nunca consiguió;
mui luego se le llevó
a la botica alemana
mas fué tentativa vana
tan salvadora medida
porque era mortal la herida
i murió en hora sercana.

    Este brutal forajido
estuvo mui contrariado
por haberle preguntado
si se hallaba arrepentido;
Antolin Manzano ha sido
el nombre de este potoco
i al Juez se le alzó un poco
quien le hizo remachar grillos,
¡ya andan unos cuantos pillos
diciendo que se halla loco!

    Viste el hombre pobremente
su ropa mugrienta i rota
i un zapato i una ojota
es su calzado indesente;
impresiona malamente
con su rostro redondeado,
su hueso frontal combado
su mirar endurecido;
es el modelo escojido
del criminal obsecado.

    Sea la justicia atroz,
tremenda, cruel i sangrienta,
tan grande como la afrenta,
como la ira de Dios;
reciba muerte feroz
no se dè prision barata
al que en el crimen resbala
es mejor jugarle bala
hasta sacarle la nata!

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OTRO

Escucha, chico imprudente,
Diablitillo mai criado
Otra vez que estés sentado
A la mesa i haya jente
I te encuentres aflijido
No dirás, voi a emporcar
Si no me voi a pasear
Ténlo mui bien entendido.
    Al otro día en la mesa
Habia bastante jente
Cuando el niño de repente
A todos causa sorpresa
El chico hace contorciones
    ¡Basilisco, qué te dá!
    Calle la boca papá
Me hai paseado en los calzones

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