El crímen
DE LA CALLE DEL CEMENTERIO

  Una niña intencionada,
Con cruel i mano traidora,
Ultimó a su contendora
De una feroz puñalada.
Con sangre quedó manchada
La cuchillla en el instante,
I ella, airosa i triunfante,
A su casa se marchó,
I la otra pobre quedó
En el suelo agonizante.

  Por defender la mamita
Corrió la occisa al motin,
Pero tuvo tan mal fin
La infeliz pobrecita.
Con una turba inaudita
Llegó la otra atrevida,
Ya bastante conocida
Es la diabla renegada;
Que de una cruel puñalada
La dejó de muerte herida.

  Al fin, llegó policía
Sin tardanza ni demora
I llevó a la heridora
Hasta la comisaría.
Su alevosa picardía
Ahora la está pagando;
Bien sabe Dios hasta cuándo
No hallará quien la conforme.
Por su crímen tan enorme
Tendrá que pasar llorando.

DANIEL MENESES
POETA NORTINO, Morandé, 8-A

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La peruana que se envenenó
POR EL AMOR EN SANTIAGO I LA NIÑA
QUE ULTIMÓ A OTRA A PUÑALADAS
DE PICADA

  Una mui bella peruana,
Sin reselo i sin temor,
Se envenenó por amor,
Gustosa i de buena gana.
Los lectores de mi plana
Esta noticia reciban;
Cuando ya bien se aperciban
De esta lectura, dirán:
De que mui pocos lo harán
Morir para que otros vivan.

  La tal persona aludida
A un jóven estaba amando,
I por no vivir penando
Mas bien se quitó la vida
Tomó el frasco la suicida,
Que contenia veneno;
Con un semblante sereno
Dijo a la madre prolija:
Ya se le va a ir su hija
Por un hombre que no es bueno.

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Diálogo entre el rotito
del norte i el de sur
TOCANTE A POLITICA

  El del norte.—Oh! Paulino, cuánto
me alegro de verte, hoi que te vuelvo
a encontrar despues de tanto tiempo
que nos lo veiamos.
  Cuéntame algo de lo que pasa por
estos campos de Dios, con esta crisis
tan grande que soportamos, que nunca
se habia visto.

  El del sur.—Cómo nó, Voi a contar-
te, con el corazon partido de dolor,
muchas cositas: por primero te diré
que he visto un periódico venderse por
la calle, editado por un poeta popular
esgún se ve a la entrada que dice, edi-
tor i redactor, Daniel Meneses.
  Lo leí i me pareció mui bien su lec-
ra, porque se conoce que dicho poeta se
dedica a defender los intereses de la
clase obrera i de la proletaria, i atacar
la todos los ricos usureros que pasan
esplotando al pueblo diariamente, sin
fijarse que es malo lo que hacen. Fuí
donde el redactor a ofrecérmele como
repórter, porque me gustan sus opinio-
nes, i me dijo que iba a suspender la
publicación, porque tenia que ir al sur a
hacer ajentes para seguir adelante pre-
dicando sus doctrinas i castigando to-
dos los abusos que se cometan, sin te-
mor de nadie, porque todo lo que és
dirá serán verdades i no mentiras.

  El del norte.—Nada me has menti-
do, porque yo tambien he leido dicho
periódico: a ver si es el mismo, se llama
Judas Iscartiote, su nombre.

  El del sur.—Ai! Me pegaste en lo
que era, porque es el mismito.

  El del norte.—Así como estos dos
hombres habian de haber diez perio-
distas en Chile, como el de la Beata
i el de Judas; entónces entrarian los
pueblos o conocer la verdad, i dejarian
el fanatismo en que viven i que los va
conduciendo a la miseria, al crímen i
al robo.

  El del norte.—La purita verdad, mi
amigo, es lo que usted dice; porque
esos dos hombres son los que habla
mejor i mas claro, i ese mismo camino
debia de seguir la Nueva i la La Lei
que el primero dice que es liberal i que
trabaja por el pobre; trabaja porque los
pobres lo hagan subir al poder i tomar
el mando de la nacion i despues decirle
a los pueblos: ¡amuélense, hoi no los
queremos para nada; ya conseguimos lo
que queriamos, que tanto anhelábamos
i ansiabamos tener, para desquitarnos
de lo que los robaron el noventa i uno,
con el maldito saqueo que se hizo con
las turbas josefinas que viven de lrobo.

  El del sur.—Compinche, a usted que
está recien llegado del norte, voi a de-
cirle o mayormente contarle una cosa
nueva. Que el dia seis del actual, como
a las once de la noche, venia pasando
por la calle de la Moneda, por frente
del palacio de Su Excelencia cuando oi
una bulla infernal, la mas grande de las
que he oido en mi vida; parecia una
zalagarda metida por mil diablos.
  Pregunté a un soldado de policía de
los tantos que habian allí esa noche
¿podría decirme, vecino, qué salagarda
es ésta que no sé de qué se trata a esta
hora? 

  El del norte.—¿I qué le dijo el guar-
dian, mui querido amigo.

  El del sur.—Qué me diria! me con-
testó que era un banquete que daba el
Presidente al cuerpo consular i a lo mas
distinguido de la aristocracia de San-
tiago, donde todos ellos se daban gusto
i tomaban la rica chanpagne i la espu-
mosa cerveza i los ricos fiambres, don-
de para todos ellos todo era gloria i di-
cha.

  El del norte.—Pero amigo, yo soi de
opinión que ese banquete ha sido para
ver si a los liberales los hacian caer a
la nasa, porque esa es trampa que les
ha armado el señor Errázuriz para en-
gañarlos i que se vendan al partido
conservador, porque él quiere hacer
vivir la coalición i gabernar con los
clericales; porque él no quiere gobierno
liberal, que gobierno coalicionista o
mas bien dicho conservador.

  El del sur.—¿I qué le parece, amigo,
los dineros que gastó Su Excelencia de
dónde saldrán? Usted como mas enten-
dido en política espero de que me diga.

  El del norte.—Cómo nó compadrucho
le voi a decir la verdad: los dineros que
se gastaron esa noche salen de las cos-
tillas del pobre pueblo, porque él es el
pato de la boda en todo tiempo.
  El pueblo da para todos los gastos
que hacen los ricos, que trabaja dia i
noche porque ellos tengan como pasar-
lo bien. Ah! qué hombres tan sin amor i
tan sin caridad para sus mismos herma-
nos! miéntras ellos se divertian esa no-
che i zalagardiaban, habrian mas de
cien mil familias pobres llorando de
hambre i tiritando de frio sin hallar
con qué abrigarse. ¿Por que no acordó
Su Excelencia con sus ministros mas
bien probar los presupuestos que hai
durmiendo el sueño de la inocencia, i
hace que tenga trabajo el pueblo, para
ganar para pasar la vida mejor i no tan
mal?
       Continuará

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Versos humanos
QUIEN SUPIERA LO QUE LE PUEDE
PASAR DE UN DIA A OTRO

  La rueda de mi destino
Me anuncia mi porvenir;
Ya pronto me voi a ir
por otro estraño camino.

  Quién tuviera la virtud
Conocer su vida entera
I el dia en que ya se muera,
Para hacer el ataud.
La paciencia i la quietud
Yo le pido al Uno i Trino;
Mis ojos, cual cristal fino,
Hoi pretenden empañarse,
Porque ya quiere quebrarse
La rueda de mi destino.

  De toda gloria mundana
Pretendo yo de apartarme,
Bien, i digo al acostarme
Si amaneceré mañana
Con vida, i seguir mi plana
Escribiendo sin mentir;
Pero al dejar de existir
Tendré que quedar inerte,
Porque el reloj de la muerte
Me anuncia mi porvenir.

  Cuando llego a amanecer
Con vida, rezo un Bendito;
I le clamo al Infinito
Que me deje anochecer.
I pensando en fenecer
No me quisiera dormir;
Mi mente vaga, es decir,
Entre una ilusion perdida,
I en viaje a la otra vida
Ya pronto me voi a ir.

  Mi alma delira i llora,
Sabe que pienso en la tumba;
I a los oidos me zumba
La parca devoradora.
Se acerca el plazo i la hora,
Cada cual con paso fino;
I yo, como un peregrino,
Imitando a un celaje,
Tendré que emprender mi viaje
Por otro estraño camino.

  Al fin, mui contento estoi,
Aunque es adversa mi suerte;
Diré, si llega la muerte,
Ahora sí que me voi.
Me preparo desde hoi
Con un tan divino amor;
No siento ningún dolor,
Todo en mí es alegría;
I ántes de dar mi agonía,
Adios, mundo engañador.

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Versos de puro amor

  Dame un abrazo, querida,
Mira que me desespero;
En virtud de que te quiero
Tratas quitarme la vida.

  Me deleitaba entre flores
Antes de aprender a amar,
I hoi me encuentro al espirar
Por causa de los amores;
Tus ojos engañadores
Me han hecho una cruel herida,
I mi ilusion perdida
Vaga por tí, bella hurí;
I ántes que muera por tí,
Dame un abrazo, querida.

  Vivia tan inocente
Como el humilde polluelo,
Cuando te ví, hermoso cielo,
Me sentí de amor ardiente;
Hoi que te tengo presente
Mis amores te refiero.
Como diosa te venero
Porque deseo tu abrigo;
Corre i vente conmigo
Mira que me desespero.

  Si tú supieras amar
Me harias un cariñito,
I me dirias: hijito,
Vente conmigo a gozar;
Pero tu gusto es estar
Con el que tiene dinero,
Desde hoi me considero
En el mundo el mas fatal;
Me pagas un bien con mal
En virtud de que te quiero.

Tus miradas, es decir,
Siempre las tengo en memoria,
I eres mi dicha i mi gloria,
Mi suerte i mi porvenir.
Hoi ya no siento latir
Mi corazón, homicida;
Mi mente se halla dormida
Como entre muchas delicias;
I en pago de mis caricias
Tratas quitarme la vida.

  Al fin, bella encantadora,
No me esteis entreteniendo:
Sale a la puerta corriendo
Que se nos pasa la hora;
La llama devoradora
Me está devorando a mí;
Desde que mi bien perdí
Principió mi sufrimsento;
I hoi quiero para el contento
De tu dulce boca un sí.

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Versos
DEDICADOS AL POETA PEQUEN
POR VENIR DESAFIANDOLOS A TODOS

  Este verso le dedico
Al Pequen, sin fundacion;
Si me sigue la cuestion
Le voi a cortar el pico.

  De la nacion Arjentina
El Pequen viene llegando;
Pero si sigue cantando,
Conmigo va a hallar su ruina.
Prometo echarlo a la tina
Prontamente por lo chico.
Las faltas no le critico
En esta primera plana.
Por lo diablo i palangana
Estos versos le dedico.

  En los tiempos que cantastes,
Pequen, no habian poetas;
Solo existian trompetas,
Por eso bien la sacastes.
Dime qué tanto ganastes
Con tu versificacion.
Por eso hoi sin dilacion,
Con julepe i comparaina,
Le contesto la versaina
Al Pequen, sin fundacion.

  Como un hombre de talento
El Pequen viene espoleando,
I yo le iré contestando
Sin formar un argumento.
Que me ponga un fundamento
Solo espero la ocasion;
Le daré la diversion
Aunque mi memoria es poca;
Le pongo aquí un tapa-boca
Si me sigue la cuestion.

  Cantastes cuando la guerra,
Con la historia lo atestiguo,
Si hoi te trenzas conmigo
Talvez que te eche por tierra.
Aquel que es mas sabio yerra
I hasta queda como mico.
Antes de que se haga rico
De a poco lo iré atracando.
Para que no siga hablando
Le voi a cortar el pico.

  Pequen, te suprimo el fin
En esta estrofa aludida,
La cual va bien dirijida
Hácia tí por hablantin.
Te contesto sin esplin
Con tal que nadie se asombre:
Si te tienes por tan hombre
I de harta sabiduría,
En tus versos desde hoi dia,
Pequen, póneme tu nombre.

Imprenta, MONEDA,

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Crimen Salvaje
EN MARSELLA LA MADRE
QUE ESTABA COMIENDO AL HIJO VIVO

  Una madre criminal
Que tiene cuerpo de jente,
Se comió a su hijo inocente
Con entrañas de chacal.

  Esta señora en Marsella
Vivia con un amante,
El cual le fue inconstante
Por seguir su mala estrella,
A salir con bien fué ella
A su casa mui jovial,
I cuando a la capital
Volvió con su buena fé
E hizo el crímen les diré
Una madre criminal.

  El marchante que tenia
Otra se habia buscado.
I a ella dijo enojado
De que mas no la queria,
Ya con la nueva vivia
Mui alegre i mui sonrriente,
La otra pobre demente
De sentimiento quedó
Dice el que la conoció
Que tiene cuerpo de jente.

  Daba lástima de ver
A la infeliz desgraciada,
Dentro del cuarto encerrada
Loca i sin hallar que hacer
Principió a su hijo a morder
En un lado de la frente,
I otra vecina que siente
Los ayes del anjelito,
Dijo con pena, i dió un grito
Se comió a su hijo inocente.


  Varias vecinas llegaron
Lijeramente al cuartucho,
Aunque con trabajo mucho
La güagüa se la quitaron,
A ella se la llevaron
Prontamente al hospital,
La ciencia medicinal
La curó con atenciones
I ella daba tarascones
Con entrañas de chacal.

  Al fin, la pobre señora
Cometió el negro borron
Si habrá vuelto a la razon
No se ha sabido hasta ahora,
Por ver si acaso mejora
La atienden con gran cuidado
No sé si habrá mejorado
Digo sin ningun desliz
De lo que hizo la infeliz
Solo el hombre es el culpado.

DANIEL MENESES. Poeta Nacional Chileno.

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LA GRAN GUERRA EN EL ORIENTE
ENTRE LA RUSIA I EL JAPON

  En otra tierra estranjera
Sangre mucha está corriendo
Porque se halla combatiendo
Un leon con una pantera.

  El Japon declaró guerra
De un de repente a la Rusia,
I dice que con su astucia
Peleará por mar i tierra.

  El imperio Moscovita
Su ejército preparó
I la escuadra la alistó
Con una furia inaudita.

  Las dos jigantes naciones
A la guerra se lanzaron,
Todas las demas temblaron
De susto esas ocasiones.

  Por la cuestion de Corea
Son los conflictos tan sérios,
Entre esos dos imperios
Se principió la pelea,

  El Japon en dichos puertos
A consentrado un jentío,
Mandan ese poderio
Jenerales mui aspiertos.

  Doscientos mil combatientes
Mandó a Corea el Mikado
Todos mui bien preparados
Eran, i hombres mui valientes.

  Rusia con justa razon
Fiando en su abundante erario
Le puso al frente al contrario
De hombres medio millon.

  El vencedor de la China
Se encuentra mui orgulloso,
I si hoi lo vence el coloso
Va hacer mas doble su ruina.

  No admitió ningún consejo
El Japon porque es de galla,
I cuando diga malhalla
Malhalla va a estar mui léjo.

  Una escuadra poderosa
Dijo tenia el Mikado,
I con Eduardo su aleado
Se hallaba tirando prosa.

  La Rusia fiando en su tropa,
I en su escuadra del mar,
Se ha dispuesto de pelear
Hasta conquistar la Europa.

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VERSOS BIBLICOS
A LO ADIVINO

  Cuando al Sinai llegaron
Moises i su hermano Aaron
En esa gran estension
Con su pueblo se acamparon.

  De Jesen el pueblo hebreo
Partió soberano i fiel,
Con el nombre de Isrrael
Caminó con gran deseo,
I con justo devaneo
De aquella tierra marcharon,
Con gran valor caminaron
Parando solo alojar
Propusieron descansar
Cuando al Sinai llegaron.

  Siendo el Rei sabedor
Que el pueblo de Dios huía,
Rujió con gran hironía
I lo siguió con furor,
Pero el Supremo Hacedor
Le negó a él su perdon,
Con todito su escuadron
En el mar se sepultó,
I con su pueblo escapó
Moises i su hermano Aaron.

  Con su pueblo caminó.
Por el árido desierto,
El lejislador aspierto
Mui bien que lo dirijió
Del infinito alcanzó
La divina proteccion
Con mucha veneracion
Todos ellos lo alabaron,
I sus tiendas levantaron
En esa gran estension.

  En doce partes cabales
El pueblo lo dividió
Cuando de Ejipto partió
Soportaron grandes males,
Doce jefes principales.
Tambien el mando tomaron
La lei jamas quebrantaron
Los barones con hazaña,
[I] al pié de esa montaña
[C]on su pueblo se acamparon.

  Al fin, Moisés con valor
[S]ubió a la cima solito
[P]orque allí el infinito
[E]staba con esplendor,
[E]l hábil lejislador
[C]on mui buenos pensamientos
[A]provechó esos momentos
[P]ara engañar a su rei,
[I] en dos tablas de la lei
[Es]cribió los mandamientos.

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La muerte de los Cantores
POR LA LEI DEL ALCOHOLISMO

  La Municipalidad,
Con pompa i con atarantos,
Abolió todos los cantos
Por tanta inmoralidad.

  Ya en Chile la poesía
No está importando un comino,
El que ejerse ese destino
No luce su fantasía,
Decae dia por dia
En el campo i la ciudad
Tan solo la falsedad
Reina como entre las flores,
I muerte dió a los cantores
La Municipalidad.

  En los templos a porfía
Canta el cura i el corista,
Solo esos según mi lista
Saben tener alegría,
I afuera con ufanía
Se sienten los tristes llantos
No se halla uno entre tantos
Que no beba ni el mas chico,
Se embriaga el pobre i el rico.
Con pompa y con ataranto.

  En el teatro el cantor lirico
Tambien canta noche a noche
Sin fijarse en el derroche
Del empresario vampírico,
Yo aun que no soi satírico
Les critico sus quebrantos,
Porque ya causan espantos
Al anciano i al moderno,
Y para el pobre el gobierno
Abolió todos los cantos.

  Los que quedan son poetastros
Que escriben en las revistas;
I yo por hacer conquistas
Voi a seguirle los rastros,
Esos grandes cristicastros,
Componen por orfandad
Versos que es barbaridad
Que al leerlos causa horror,
Supriman eso mejor
Por tanta inmoralidad.

  Por fin, en las ocasiones
Digo como por bureo,
I por no haber tamboreo
De baja estan los cabrones,
Las dueñas de los salones
Casi se mueren de pena,
Ya toditos en la buena
Van a vivir con halago,
I en Valparaiso i Santiago.
Cayó la cueca chilena.

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