GRAN SALTEO EN EL CERRO
ALEGRE, EN LA CALLE DEL HOSPI-
TAL.—TRES ASALTADOS HERIDOS
I UN BANDIDO CAPTURADO

  A la calle del Hospital
Fueron a hacer un salteo,
Ocho bandidos me creo
Pero la sacaron mal,
Siendo parte tan central,
Que hallan tenido valor
De ir allí sin temor,
Hace[n] cruel picardia
I solo [la po]licia
Capturo un malhechor.

  Tiene por seña la casa
Número trescientos once
En la que se sintió entonce
Una algazara grandasa,
Muchos dijeron que pasa
En el hogar del vecino,
La policia con tino
Corrió al lugar del suceso,
I tan solo tomó preso
A un pícaro asesino.

  Con piedras, i con un palo
A la puerta la golpeaban,
I de adentro contestaban
Con un precioso regalo.
Viendo Vazquez el caso malo
Se atracó hacia la muralla,
Para ponerlos a raya,
Lo mismo que el can violento
Con ellos trabó al momento
Una reñida batalla.

  Sintió todito el fogueo
Del Cerro Alegre la jente,
Los cacos hicieron frente
Con satánico deseo,
Fué terrible el tiroteo
Que hubo sin ponderar,
Uno no pudo arrancar
Ni aun vestidos de galas,
Por mas que tiraron balas
Nada pudieron robar.

  Al fin Vazquez salió herido,
Januario i Margarita,
I de esa acción maldita
Mas detalles no he tenido,
Con talento, i buen sentido
Doi el notición barato,
Este es el único dato
Que en los diarios escribieron
I los ocho que allí fueron
Solo uno pagó el pato.

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VERSOS HUMANOS
LA FIDELIDAD DE UN AMIGO

  En la tumba de un amigo
Lloraré con tierno llanto.
Lo sentiré miéntras viva
Porque lo he querido tanto.

  El dia que me avisaron
Que mi amigo habia muerto
Llegué corriendo, por cierto,
A dónde lo sepultaron.
Las lágrimas me rodaron
Por la cara, sin testigo,
Sentí como un desabrigo
En mi cuerpo i un sudor.
Quién no llora con dolor
En la tumba de un amigo.

  Era amigo de constancia
Este que hoi dia he perdido,
Tan amante i tan querido
Desde mi primera infancia;
Su vivir era elegancia
Les digo en mi triste canto
Sin ir hácia el Campo Santo
Siento en mi mente un plin
Al saber su triste fin
Lloraré con tierno llanto.

  Me profesó su amistad
Desde que lo conocí,
I ahora que lo perdí
Veo mi fatalidad,
Fué amigo sin veleidad
De vos humilde i no altiva,
I este recuerdo reciba
De mí que tanto lo amé,
Ver que mas no lo veré
Lo sentiré miéntras viva.

  El me decia: «amiguito
Fielmente nos amaremos,
I no nos apartaremos
En la vida ni un ratito.»
Ahora lloro i me ajito
I de mi mismo me espanto,
La cabeza me quebranto
De ver de que se me ha ido,
Jamas lo echarè en olvido
Porque lo he querido tanto.

  Al fin, la parca traidora
Con su guadaña de filo,
Cortó de su vida el hilo
En tan angustiada hora,
Hoi en otra mansión mora
El, gozando del placer
I yo aunque con padecer
Siempre lo tengo en memoria,
I cuando muera, en la gloria
Espero que lo he de ver.

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LLEGADA DE UN AMANTE
DONDE SU QUERIDA

  Ya estoi aquí, prenda amada,
Has lo que quieras de mí.
Porque te dejé i me fuí
Estás conmigo agraviada.

  Mi partida fué veloz,
I en un viaje de improviso
No pude darte el aviso
Ni vine a decirte adios,
Por ese motivo vos
Estais como disgustada.
Una expresión mal hablada
No me digas por tus labios,
Que a quitarte los agravios
Ya estoi aquí prenda amada.

  Ya sabes desde tu infancia
Que fuí leal para contigo,
I que tengo de testigo
Mi fineza i mi constancia.
En ninguna circunstancia
No me olvidaré de tí,
La prueba es que ya volví
Como un amante rendido
Si ingrato para tí he sido
Has lo que quieras de mí.

  Para aliviar tus dolores,
Ya que no he podido hablarte,
Solo deseaba mandarte
Suspiros de portadores.
Grave fueron mis clamores
Desde el dia que partí
Al considerar así
Veo que te hallas quejosa,
Melancólica i llorosa
Porque te dejé i me fuí.

  Tambien puedo asegurarte
Que el corazon en el pecho,
Iba en lágrimas deshecho
Por irme sin avisarte,
No debes incomodarte
Por mi ausencia dilatada
Mi historia a larga jornada
Es la que te hago presente
I veo que injustamente
Estás conmigo agraviada,

  Al fin, adorado cielo
Encantadora belleza,
Desecha toda tristeza
Tu congoja i tu desvelo:
Ya llegó vuestro consuelo.
Ya todo está remediado,
Ya terminará el cuidado
Que te tenia penosa,
Desde hoi vivirás gustosa
En los brazos de tu amado.

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DEFENSA DE LOS CANES
UN PERRO ABOGADO
I AL MISMO TIEMPO POETA
VERSOS ESCRITOS POR SU PROPIA PATA

  Algo de nuestro progueso
Es menester que detalle,
Perro que ande por la calle
Sin bozal se lleve preso.

  Supe en el norte que aquí
Los perros mueren a pausa,
Viendo que no tienen causa
A defenderlos partí,
Permita Dios de que a mí
No me corten el pescueso,
Hasta que me dejen tieso
Tendré que aclarar la cosa,
I mas tarde hablar en prosa
Algo de nuestro progreso.

  A nuestra raza canina
Le priva la libertad,
La inhumana autoridad
Porque dice que es dañiña;
De tal lamentable ruina
Es mui bueno que les paye
Antes de que me desmaye
Combatiré en mil refriegas,
I algo de mis colegas
Es menester que detalle.

  Me dicen que un perro infiel
Mordió al señor Martinez,
I habran mas de cien caines
Que son mas perros que él,
Solo por el hecho aquel
Es menester me engalle
Donde quiera que se halle
Pues dijo el señor Usia.
Llévese a la perreria
Perro que ande por la calle.

  Los perros mueren aficiados
Se dice que por el gas,
Esto harán i mucho mas
Nuestros grandes majistrados,
Aullan los desgraciados
Pensando en el pan i el queso.
De ver que estan en proceso
Su libertad esperando,
Perro que ande pululando
Sin bozal, se lleve preso.

  A los perros sin motivos
Preso los hacen llevar,
I yo tendré que alegal
Por ellos mientras esten vivos
Pero es para hacer recibos.
Una resma de papel,
Yo como abogado fiel
Alego de varios modos
De ver que hacen a todos
Guerra a muerte i sin cuartel.

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JURAMENTOS DEL POETA

  Si me la ganan cantando.
Estallaran los volcanes,
Sentirán para ese dia
Truenos, vientos i huracanes.

  Yo parece que he nacido
Con inspiracion de poeta,
A este hermoso planeta
Para hacerme distinguido,
I si llego a ser vencido
Seguiré moralizando.
I otros libros estudiando
Por hablar todo lo cierto,
Juro de caerme muerto
Si me la ganan cantando.

  Jamás nunca he pisado
Las puertas de algún colejio
I así quiero privilejio
Por lo tanto que he cantado
Para escribir como un hado,
Tengo mas de mil refranes,
I hecharé en dos vutanes
A los que me hagan la guerra,
Si algún poeta me encierra
Estallarán los volcanes.

  Solamente una leccion
A mi pues, se me enseñó,
I solo me he dado yo
Esta media educacion,
Por eso la puntuacion
Falta en mi poesia,
Si otro con sabiduría
Me quitase mis honores,
Ruidos i grandes temblores
Sentirán para ese dia.

  Quiero hacer universal
A mi ciencia catedrático.
Sin jamás leer gramática
Les hablo gaamatical,
Nunca la he sacado mal
Desde Arica a Magallanes,
Sin ocupar a los manes
Solo voi dando carrera,
I oirán cuando me muera
Truenos, vientos i huracanes.

  Si al fin, con su vida acaba
Un rico que sea poeta.
Por mas que sea trompeta
Toda la prensa lo alaba,
Pero yo le haré la pava
Mientras respire en la faz.
Si uno haciéndose capaz
Venga a encederme la pira,
Cuando yo rompa mi lira
Prometo no cantar mas.

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Crímen en la Araucanía
EL MARIDO QUE ULTIMÓ A LA MUJER
A GARROTAZOS

  Un infame indio salvaje
Asesinó a su mujer:
Con un garrote macizo
Le hizo la vida perder.

  Hacia tiempo que estaba
Pensando en darle la muerte
Para vivir de otra suerte
Con otra india que amaba.
La querida lo animaba
I le daba gran coraje;
I yo ántes que se raje
El papel, digo i repito:
Es el autor del delito
Un infame indio salvaje.

  Pensaron entre los dos
Una ocasion que se vieron
Hacer la muerte que hicieron
Si tener temor a Dios.
El crímen fué bien atroz
Según cuenta un mercader;
El suceso dió a saber
A un señor gobernador;
Dijo que aquel sin amor
Asesinó a su mujer.

  La madre de la finada
Al indio le puso preso;
Bueno que sufra por leso
Una larga temporada.
Dice él que todo no es nada,
Sufrir porque fué preciso.
Pensando me aterrorizo
En la infame picardía;
La hizo dar su agonía
Con un garrote macizo.

  Me cuentan de mui verdad
Uno que del sur llegó,
Dice que él mismo vió
Aquella barbaridad.
Le calentó sin piedad
Hasta hacerla fenecer;
Por no verla padecer
Cometió el acto inhumano:
Aquel marido tirano
Le hizo la vida perder.

  Al fin, en la Araucanía
Sucedió lo que les cuento;
No estén creyendo que miento
En mi bella poesía;
No sé cómo esto seria
La acción horrible i tan fea.
¿Habrá esto quien lo crea?
Sí, señor, muchos lo creen,
I yo soi uno tambien
Que tengo la misma idea.

DANIEL MENESES
POETA NORTINO, Morandé, 8-A

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Versos dedicados
A LA CONDUCTORA NÚMERO 11

  Muchacha del terciopelo,
Yo voi a darte un consejo;
Nunca caerás en riesjo
Si lo observas con anhelo.
No quieras que Dios del cielo
Te salga a tí castigando;
Por lástima te lo mando
Como persona entendida;
Si no arreglas bien tu vida,
He de seguirte cantando.

  La madre te preguntó:
¿Dónde dejastes a mi hijo?
I vos con un aire fijo
Contestastes: ¿Qué sé yo?
Tan sólo porque te habló
La seguistes insultando.
Bastante jente mirando
Se encontraba, corrompida:
Si no arreglas bien tu vida,
He de seguirte cantando.

  Te pregunto, Claudinita,
Por qué estais tan enojona,
Es que estarás regalona
Del inspector, bella hijita.
No sea así, mi perrita,
Que yo la seguiré amando;
Pero si anda enfadando
A la jente, mi querida,
Si no arreglas bien tu vida,
He de seguirte cantando.

  Me cuentan que el inspector
Es su adorado consorte
I que él le hace la corte
Con un volcánico amor.
Yo no lo creo, lector,
Lo que me siguen contando.
Este ejemplar te lo mando
Antes de hacer mi partida.
Si no arreglas bien tu vida,
He de seguirte cantando.

  Al fin, una comerciante
De Talca me pidió el verso,
I yo sin hacer esfuerzo
Lo publiqué en el instante.
Si falta a la consonante
Me pueden ir disculpando;
I firme le iré cascando
A la sílfide florida:
Si no arregla bien su vida
He de seguirle cantando.

     (Firma) M. D. C. D. M

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Contrapunto
ENTRE UN FILÓSOFO I UN LITERATO

  Yo soi hombre de harta ciencia.
—Yo tambien tengo talento.
—Yo en poetizar soi violento.
—Yo ataco con mi esperiencia.

     El filósofo

  Yo leyendo en una historia
A nadie tengo temor,
Aunque traigan por cantor
Al de mas nombre en la gloria;
Me sobra a mi la memoria,
El sentido i la potencia;
Si me sacas de paciencia
Pronto te contestaré,
I en el canto te diré
Yo soi hombre de harta ciencia.

     El literato

  Yo con la Biblia en la mano,
Y mas cuando me ataranto,
No le temo con mi canto
A Satan, aunque es vaqueano;
Si encuentro otro mas profano
Luego un versito le invento;
Con mas de fundados ciento
Haré trabajar mi boca;
I le digo si me toca
Yo tambien tengo talento.

     El filósofo

  Yo canto tres años i meses
En lo que se me asemeja;
Nadie me hace la pareja,
Ni escribo estupideces
Si alguno con sus reveses
Quiere asustarme de intento,
Pronto en el mismo momento
Mi saber, no atemorizo,
Porque de un improviso
En poetizar soi violento.

     El literato

  Yo nunca soi levantado
Ni me propaso en cantar,
Pero suelo perturbar
Al que está mas elevado;
Aunque se halle remontado
En la mas alta eminencia,
Usando de la emerjencia
I sin sentido honorífico,
Al mas agudo científico
Yo ataco con mi esperiencia.

     El filósofo i el literato

  Al fin, señor Literato,
No profane sin saber;
Se puede loco volver
I hasta quedar insensato;
—Filósofo, en tu arrebato
Mui poco es lo que has ganado,
Porque te tengo encerrado
I ya no hallas que hacer;
Pero te he de vencer
El dia ménos pensado.

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Verso histórico sagrado
LOS SUEÑOS DE FARAON E INTERPRE-
TACION DE JOSE A LO DIVINO

  Dos sueños mui misteriosos,
Pues soñó el rei Faraon,
Los dos los interpretó
José, el mui justo varon.

  Estando aquel rei malvado
Durmiendo tranquilamente,
Vió en sueño de repente,
Dos cosas i quedó asombrado;
Habiendo ya despertado
Llamó a sus sabios curiosos,
Magos tambien estudiosos
Como en la historia se vé,
Les dijo: interprétenme
Dos sueños mui misteriosos.

  Dijo: yo estando tranquilo,
Ví salir unas vacas,
Siete gordas, siete flacas,
De las orillas del Nilo;
Pensando hoi me aniquilo
Con justísima razon
En su inicuo corazon
I sus malos desarreglos.
Las desgracias de sus pueblos,
Pues soñó el rei Faraon.

  Siete espigas vió asomar,
Débiles, de una caña
I otras siete con hazaña
Las hubieron de devorar.
I el monarca, es al pensar
Mucho se atemorizó;
Al hebreo se llamó
A la presencia del rei,
El cual por la justa lei
Los dos los interpretó.

  El preso, sin interes,
Habrán, dijo en su arrogancia
Siete años de abundancia
I otros siete de escasez.
Libre fué de aquella vez
I consiguió su perdon;
Se ganó un rico galón
En aquel vasto reinado.
De todos fué respetado
José, el mui justo varon.

  Al fin, el gran soberano
Con un creer tan sencillo,
Le puso a José su anillo
En un dedo de la mano.
El hebreo mui ufano
Pasó a ser gran personaje:
Con un lujoso ropaje
Lo vistió i le dió poder
I lo hizo reconocer
Por el reino en su carruaje.

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Versos de la voladita
EN CARTUCHO

  Dice que me quiere mucho,
Pero me hace desconfiar,
Porque no me quiere dar
La voladita en cartucho.

  Queriendo estoi no sé a quién,
Peno i no sé por quién peno,
Sufriendo de angustia lleno
Habrá muchos que me ven.
Si ella es lo mismo tambien,
Para mí no vale un pucho.
Haciéndomele el diablucho
Les diré que en la cocina
La hija de la vecina
Dice que me quiere mucho.

  Una vez la hallé solita
En un oscuro rincon,
I lueguito un agarron
Le tiré a la voladita.
Haciéndose la maldita
Como que quiso gritar:
¡No nos vayan a pillar
Me dijo ella; que la espere;
I parece que me quiere,
Pero me hace desconfiar.

  Estando con ella junto
En una quinta una noche,
No habiendo ahí quién nos roche
Le hablé tocante al asunto.
Yo dije: aquí si le apunto
No se me podrá volar;
La comencé yo a atracar
I así que le fui diciendo:
Lo que aquí le estoi pidiendo
¿Por qué no me quiere dar?

  Ya lo que me vió solito
No me puso ni un atajo,
I la mano por debajo
Le metí mui lijerito.
Encontré aquel trechito
Mas cortante que un serrucho;
Bravo como el aguilucho
Estaba cuando atenté;
I con ser así, aprobé
La voladita en cartucho.

  Al fin, señores, formal
Contaré como pasó:
Despues que ya me lo dió,
Me agarró un odio mortal.
¡Benito, entónces, qué tal,
Le dije es su amor, señora!
Solo con un cuarto de hora
Se abasteció i quedó llena;
Le hablé con furia i con pena:
¡Usted es mal pagadora!

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