Versos a lo adivino

  Con siete sellos sellado
Está el libro del amor,
Allá en ese lugar santo,
En el trono del Señor.

  Dios eterno i bondadoso,
Padre amante i soberano,
Rei del linaje humano
Infinito i poderoso;
En su trono luminoso
Es de todos venerado,
Con los ánjeles rodeado;
De contínuo se verá
El libro de la verdad
Con siete sellos sellado.

  Por su gran sabiduría,
Arcánjeles, querubines,
Junto con los serafines
Le cantan con melodía;
Todos le hacen compañía,
De verle su resplandor
Llenos del gozo mayor
Alaban al infinito;
Porque en un altar bendito
Está el libro del amor.

  Es la dicha mas hermosa
Morir i subir al cielo,
Porque allí nuestro consuelo
Es donde mora i reposa.
Para el alma que es dichosa
Entra i encuentra su encanto,
Pues con regocijo tanto
Llega i se hace presente,
A vivir eternamente
Allá en ese lugar santo.

  Es un trono de dulzura,
No hai aquí comparacion,
La gran celestial mansion
De la concepcion mas pura,
Donde eternamente dura
La piedad del Salvador;
Mirándonos con amor
Por su sabia providencia
Se haya toda la elocuencia
En el trono del Señor.

  Al fin, señores, la gloria
Es grandeza sin igual,
Ciudad bella i principal
Según esplica la historia;
Tengámosla en la memoria
Porque ya está decretado
Para el bien aventurado;
Lo declara San Benito
Que cerca del infinito
Hai un lugar separado.

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Sangriento drama
EN LA CALLE DE DÁVILA: EL MA-
RIDO MATÓ A SU MUJER

  Leandro Rojas el hechor
Le dió muerte a su esposa;
Con una rabia espantosa
Cometió el crímen de horror.

  Calle de Dávila fué
Donde ocurrió lo que cuento,
Hecho que causó lamento
Como aquí lo esplicaré.
Cosa por cosa diré
Al auditorio, señor,
El hombre de mal humor,
Causa de la borrachera
Victimó a su compañera
Leandro Rojas el hechor.

  Llegó a la casa el marido,
Donde su mujer estaba,
I viendo que lo injuriaba
Tratándolo de bandido,
Como aquel mas atrevido,
Sin mirar ninguna cosa,
Peor que fiera rabiosa
Enbriagado con el vino,
Para cumplir su destino
Le dió muerte a su esposa.

  La mujer lo reprendió
Talvez sin tener motivo,
El hombre, soberbio, altivo,
Luego el revólver sacó:
A la sien le apuntó
La bala, i fué peligrosa;
En esa escena asombrosa,
Esta es la verdad tan cierta,
Vió caer su mujer muerta
Con una furia espantosa.

  Despues que ya la mató
Su arma homicida levanta,
Medio a medio a la garganta
Sin recelo él se apuntó;
El proyectil penetró
Sin causarle ni un dolor.
Todo esto es causa el licor
Que lo haya comprometido,
I fuera de su sentido
Cometió el crimen de horror

  Al fin, Dolores Bernales
Según lo he sabido yo
Ya, pues, desapareció
Del mundo de los mortales,
Se concluyeron sus males
Lo mismo que por misterio;
Disculpe aquí el criterio,
Digo escribiendo i pensando,
Que ya está descansando
Allá en el cementerio.

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Homenaje al glorioso
SAN SEBASTIAN

  Glorioso San Sebastian
Inefable i milagroso
Entre un número de santos
Eres tú el mas virtuoso.

  Mi Dios, con justa razon,
Para dejarlo en su ser
Le dió gracia i gran poder
En la celestial mansion.
Con rendida humillacion
Los devotos con afan,
Todos se presentarán
Donde vos los recibís,
Hacedme un milagro a mí,
Glorioso San Sebastian.

  Quien pueda hacerte igualdad
En milagros i en poder
No he visto ni espero ver
En Chile, i jamás habrá.
En tí se halla la verdad,
Porque sois el mas dichoso
Del Cielo, cual portentoso
Tus virtudes se derraman,
Por eso todos te llaman
Inefable i milagroso.

  El que sufra enfermedad,
Pobrezas i gran dolencia,
Pídale, pues, con paciencia
Al Santo, que sanará.
El siempre por caridad,
Con gracia i poderes tantos.
Hace mitigar mis llantos
Sin la culpa orijinal;
Reluce mas que el cristal
Entre un número de santos.

  Todo enfermo que con fe
Se encomienda a él, mejora,
Después de nuestra Señora
I su esposo San José.
El a todos da merced
Porque es padre bondadoso;
Llega siempre fervoroso
A tu altar el penitente
A decir eternamente,
Eres tú el mas virtuoso.

  Por fin, llega de rodilla
Todo cristiano a orar,
I da lástima mirar
Al devoto que se humilla.
Alumbra una lamparilla
Aquel grandioso portento,
Los fieles con dulce acento
Ocurren de un modo estraño;
El dia de tu cumpleaño
Se ve lleno tu convento.

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SOLICITUDES DE INDULTO
EN FAVOR DEL REO
JUAN DE DIOS MEJIAS

  Llora sin tener consuelo
El tal Juan de Dios Mejias,
Con su vida ha de pagar
Su enorme picardia.

  La Corte con el fiscal
Sin piedad i sin clemencia
Le firmaron la sentencia
De la pena capital
Mui triste el pobre mortal
Alza sus quejas al cielo
Abatido i con recelo
Se lamenta el pobre mozo
En su oscuro calabozo
Llora sin tener consuelo.

  A nombre de la nacion
Y de las leyes divinas
Las sociedades talquinas
Piden la conmutacion,
Tengan conmiseracion
I alárguenle mas sus dias
Borren sus alevosias
Pueda ser que se arrepienta
Que no oyen que se lamenta
El tal Juan de Dios Mejias.

  Muchos infelices jimen
En la cárcel i al fin mueren
I hoi en dia borrar quieren
Un crimen con otro crimen,
Aunque fuerte los oprimen
No dejan de asesinar,
I este pronto a cancelar
Ya su cuenta al Soberano
Sea tarde o temprano
Con su vida ha de pagar.

  Victimó el reo a una viata
Al público cuento franco
I no librará del banco
Ni por oro ni por plata,
Le es la suerte mui ingrata
Les cuento en mi poesía
Permita Dios i María
Bien pronto de hito en hito
Que no pague el pobrecito
Su enorme picardía.

  Al fin en mi verso pido
Al gran Consejo de Estado
Que no sea fusilado
Porque se haya arrepentido,
Clama el pobre entristecido
A la Concepcion bendita
La pena no se le quita
Por tan horroroza escena
Dicen que se le condena
Porque violó a la viejita.

       Daniel Meneses
       Poeta Nacional
MORANDÉ 8-A
Imp. Moneda, 1027

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COMPLETOS DETALLES
DE LOS GRANDES TEMBLORES EN LA
PROVINCIA DE LA RIOJA, EN LA
REPUBLICA ARJENTINA.— CONS-
TERNACION DE SUS HABITANTES.

  Grandes i recios temblores
Se han sentido en la Arjentina,
Por ellos en triste ruina
Se han visto los moradores

  Los ché viditas llorando
Reniegan de su fortuna;
Por quedarse con la Puna
Dios los está castigando.

  Hoi el cuyano atrevido
Se encuentra todo quejoso
Que por ser tan ambicioso
El castigo ha recibido.

  Pena da ver lo que pasa
En esos pueblos hermanos,
I los señores cuyanos
Por la ambicion no hacen basa.

  La provincia de la Rioja
Se encuentra en lamentacion
I por tanto remezon
De sus hijos se despoja.

  La jente aterrorizadas
Se encuentra toda penosa
I aquella provincia hermosa
Quiere convertirse en nada.

  A ese pueblo invasor
Antes que me den las doce
I para ver si conoce,
Castígalo, gran señor.

  Al gran presidente Roca
O mas bien dicho gobierno
Por permision del eterno
Cáigale un rayo en la boca.

  La culpa tiene don Julio
De esto que allí sucedió
Nuestra Puna nos quitó
Por aumentar su peculio.

  Yo aquí por humoradas
Sus tristes ruinas les canto
De verlos que sufren tanto
Les dedico estas tonadas.

  En muchas partes la tierra
Se abrió, i brotó el agua hirviendo
I por lo que están sufriendo
Mas bien desean la guerra.

  Desde aquí con mi plumita
Voi a irlos consolando
Por ver si gano cantando
La mas bella cuyanita.

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SALVAJE I HORRIBLE FIN
DEL TIRANO VALDES CALDERON, EN
GUAYAQUIL, EN EL PUEBLO DE
BUENA VISTA.

  Con puro i corazon sano
Principio esta narracion,
Al pensar en Calderon
Tiembla la pluma en mi mano,
Ese hombre fué un tirano
Nadie lo puede negar,
Su vida voi yo a contar
Aunque a muchos horripile,
De tantas que hizo en Chile
Al fin la vino a pagar.

  Cuando la revolucion
Estalló el noventa i uno,
Fué Calderon un San Bruno
I verdugo en la nacion,
No tuvo comparacion
Ese ajente tirano,
Viendo ya su fin cercano
I encima su negra suerte,
Creo que se ha dado muerte
Solo i por su propia mano.

  Con un semblante sereno,
En Guayaquil, no lo niego,
Murió peleando entre el fuego
Como valiente chileno.
Furioso i de rabia lleno,
Combatió como aguerrido,
Aquel soldado temido
De nuestro ejército leal,
I en el momento fatal,
Jamas se dió por vencido.

  Lector con bella memoria,
I con sentido profundo
En otro verso segundo
Les publicaré su historia,
Quiso llenarse de gloria
En esa hora angustiosa,
Como una fiera rabiosa
Se batió desesperado,
I quedó carbonizado
Junto con su bella esposa.

  Tantas hizo en un año
Aquí se los cuento yo:
I en un dia las pagó
Todas en pais estraño,
Les hizo terrible daño,
Lectores en Guayaquil,
Fué aquel hombre viril
De mui negras intenciones,
Todas sus flajelaciones
Creo que pasan de mil.

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VERSOS
DEDICADOS AL POETA
PEDRO GUAJARDO
PARA QUE FIRME SU APELLIDO

  Pedro Villegas, el poeta,
Se firma Pedro Guajardo,
Bien bonito es el petardo
Que va a mamarse el trompeta
Conmigo, si no sujeta
Su moral, lo vuelvo mico,
Las faltas se las critico,
Despues si no me desmando
Si siempre sigue ladrando
Voi a taparle el hocico.

  Parra, dice, es el mejor
En Chile, y no hai quien se asombre
Pero no firma su nombre
Propio el insigne escritor
Yo que soi tan inferior
Este verso le dedico
Al literato borrico
Que ha salido rebuznando
Si siempre sigue ladrando
Voi a taparle el hocico.

Se juntó un tonto i un leso
A poetizar mui sagaz
Déjenlos lesear no mas
No hai que quitarles el hueso.
Los dos cabezas sin ceso
Pronto van a hacerse rico
Sigo al grande i dejo al chico
Solo por irlo atracando
Si siempre sigue ladrando
Voi a taparle el hocico.

  Don Pedro: yo no quería
Hacerle la competencia;
Pero viendo su insolencia
Le lanzo esta poesía;
Antes miedo le tenía
Franco se lo comunico.
No crea que yo me pico
Aunque me salga insultando
Si siempre sigue ladrando
Voi a taparle el hocico.

  Al fin siga su destino
Como amigo le aconsejo
I no se meta en tal riejo
Que es mui grande el torbellino;
Busque a Pablo Montecino
Que lo enseñe a borronear
Bien se le puede turbar
Por mucho que haya estudiado
Si lo dejo empantanado
Parra no lo ha de sacar.

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MIS DESEOS EN BIEN PARA
LOS POBRES

  Si yo fuese presidente
No seria tan baboso,
Le haria la guerra al clero
Que vive tan orgulloso.

  Cuando Dios permitirá
Con su poderio eterno,
Que deje su mal gobierno
El hijo de su papá,
Prontamente llegará
Ese dia reluciente,
La vez que en Chile la jente
Conozca i se ponga seria
No habria tanta miseria
Si yo fuese presidente.

  Para afirmarse en el mundo
Tiene una enorme cuadrilla,
No quiere dejar la silla
El huaso de San Fernando,
Como un rei está gozando
Lleno de júbilo i gozo,
I aqui de puro curioso
Digo al hacerle el rejistro,
Si llegase a ser ministro
No seria tan baboso.

  Algún dia querrá el Cielo
De que yo suba al poder,
Entónces tendrán que ver
Al fanatismo en el suelo,
Descubriré el negro velo
Tal como lo hizo Lutero,
Por todito Chile entero
Se han de acabar los males,
Con mis leyes liberales
Le haria la guerra al clero.

  Cuando mejore de suerte
Le saco la vuelta al bulto,
I al presupuesto del culto
Tendré que darle la muerte,
Le pegaré firme i fuerte
Tenazmente i sin reposo,
A ese soberbio coloso,
Hasta que lo heche al abismo,
Le haré guerra al fanatismo
Que vive tan orgulloso.

  Al fin vestido de seda
Con el tiempo me han de ver,
I tambien tendré que ser
Primer jefe en la Moneda,
Imitaré a Balmaceda
Que fué un hombre de pitanza,
No tuvo con nadie alianza
Su gobierno fué un progreso
I yo pensando en todo eso
Nunca pierdo la esperanza.

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LAS AMENAZAS
DEL POETA BIO-BIO QUE ME HACE
CON TODA SU COMPARSA.

  Me tienen amenazado
Que me van a dar el bajo,
Si acaso pongo barajo
Me verán mas encumbrado.

  Unos poetas satíricos
Están haciendo versiculos,
No encuentro por qué articulos
Escriben sus cantos líricos;
Prometen estos vampíricos
Pronto dejarme callado,
I al público han lanzado
Un sartal de disparates,
I toditos esos magnates
Me tienen amenazado.

  Sin haber sido medico
Analizo el esparrago,
Lo mismo que relampago
Doi este verso al publico;
Solo por ver al critico
Que nos trata de gargajo,
Toditos como estropajo
Están con la boca abierta,
I juran de cosa cierta
Que me van a dar el bajo.

  Con un verso i nada mas
Los tengo que hacer callar,
Donde los llegue a encajar
No podrán salir jamás;
Esto i mucho mas verás
Lector si acaso me atajo,
A todos los hagasajo
Moralmente, i con buena rima,
Tendré que quedar encima
Si acaso pongo barajo.

  Peralta es el cabecilla
De este conjunto de homeros,
A él i a sus compañeros
Los tomo por una orilla,
De dónde es esta polilla
Pregunto al pueblo asombrado,
Que a Santiago ha infestado
Con versos, por hacer suerte,
I si yo les doi la muerte
Me verán mas encumbrado.

  Al fin, el ciego a otro ciego
Le dijo con mil sandeses,
Tengo que ver a Meneses
Llorando como un malego,
Rompan con su pluma el fuego
I pónganme un fundamento,
Al compas del instrumento
Les cruzó a fuego perdido,
Aunque me tengan vencido
No desmayo en mi talento.

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Dos Escándalos
QUE
Corrompen a la juventud

  Yo, como amante de la mo-
ral y que no me gusta la sin-
vergüenzura, voi a dar cuenta,
a la autoridad de dos escánda-
los que se cometen acá en este
hermoso puerto, el uno es, en
uno de los salones que existen
en Playa Ancha, en dicho sa-
lon hai tres Evas, de estas de
la vida alegre, los nombres de
las hurí son B. E, C, las cua-
les tienen por gala todos los
Lunes vestirse de hombre y
ponerse a remoler a puerta ce-
rrada, a dicho salon cae el
arguenero y el cervecero y con
la ropa de ellos visten las mu-
chachas, una se viste de huaso
y otra de, futre y la otra de
rotito, y los tarambanas se vis-
ten con la ropa de ellas, y así
siguen la cueca, los hombres
vestidos de mujer y las niñas
vestidas de hombres, por eso
seria bueno que alguno de los
jueces mandasen algunos ajen-
tes secretos los dias Lunes a
traer a esas mujeres vestidas
de hombre y los hombres que
se visten de mujer para hacer
los pasear por las calles con
un letrero para que los conoz-
ca la jente, El otro escándalo
que voi a dar cuenta, se en-
cuentra en algunos Fonógrafos,
porque varios de ellos tienen
piezas tan asquerosas, que al
hombre mas salvaje le repug-
naria al oirlas, son tan sucias
y tan obcenas que no hai como
contar dichas piezas faltan
mucho a la moral, porque co-
rrompen a medio mundo, que
tienen la desgracia de aplicarse
los tubos a los oidos, princi-
palmente a los niños chicos, que
son tan curiosos, y toman esos
tubos por oir una cancion o
una cueca, las tales canciones
que oyen son unas barbarida-
des que no tienen parangon,
por eso encargo al señor Do-
minguez, o al señor Santa Cruz,
que manden algún ajente a oir
lo que les digo y veran si es
cierto lo que cuento en mis
versos, uno de ellos vino donde
mí a mandarme hacer un pleito
y porque no le puse herejias
no me lo compró ¿que tal los
tales fonógrafos?

DANIEL MENESES, Poeta Nacional Chileno.
QUEBRADA MARQUEZ NUM. 61

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