Mis creencias verdaderas

  No creo en la casa santa
Formada en Jerusalen,
No creo en la Vírjen pura
Ni en sus misterios tambien.

  No creo en la relijion
Del Pontífice romano,
Creo en el gran soberano
De la celestial mansion,
No creo en la confesion,
Porque el precepto quebranta,
No creo yo en lo que canta
En la iglesia el penitente
Como soi un buen creyente
No creeo en la casa santa.

  Si toditos mi creencia
Tuvieran seria justo,
Vivirán mui a gusto
Moralmente i con decencia,
Solo en un Dios de clemencia
Hai que creer sin deten
Protesto aquí como ven
La lei del papa, diabólica,
Ni creo en la fé católica
Formada en Jerusalen.

  Creo en el Niño Jesus
Que fué hombre i harto sabio
I Herodes por un agravio
Lo hizo morir en la cruz.
Creo en la divina luz
Que nos da el Dios de la altura
Sin ella todo a oscura
Estaba i Dios la bendijo
I porque parió a un hijo
No creo en la Vírjen pura.

  En los milagros no creo
Que hacen los santos de palos,
Quién sabe si han sido malos
Esos hijos de Asmodeo,
La degollacion no la veo
De los niños de Belen,
I si creo en el Eden
Todo el mundo me desprecia,
En fin, no creo en la Iglesia
Ni en sus misterios tambien.

  Al fin, la gloria es la plata,
El infierno la pobreza
I el malo de la cabeza.
Por ser un santo se mata,
Aborrezco a toda beata
Que a Dios toma por marido,
Digo al clero en mi sentido
Sin declararle la guerra,
Lo que se muere se entierra
I olvida lo que ha querido.

Imp. Cervantes

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Muerte i testamento
de don Agustin Edwards
PROTECCION A LOS POBRES I A LOS
HOSPITALES

  La patria cual Magdalena
Perdió un hijo i por él llora;
Ya el sentir la devora
Por causa de tanta pena.

  Noviembre, dia primero,
La infame parca atrevida,
Cortó el hilo de la vida
A nuestro hombre banquero.
Le dejó el finado al clero
El oro a manos llenas,
Bueno el varon de alma buena
Que al cristianismo hizo fuerte!
Por eso siente su muerte
La patria cual Magdalena

  Cual filósofo eminente
La creencia médica dijo
Que con su saber prolijo
No se hallaba competente
Darle la salud al paciente
En esa critica hora,
I de él la suerte implora
El clero con hidalguía
Por eso la Iglesia hoi dia
Perdió un hijo i por él llora.

  El enfermo mui atento
Con sus tonitos traviesos,
Testó trescientos mil pesos
Para hacer un gran convento.
Nuestro prelado contento,
Quedó, ninguno lo ignora;
Con los bienes que atesora
La Iglesia progresa mucho;
Con la muerte de don Cucho
Ya el sentir la devora:

  Los pobres que hai en Santiago
Tambien tocan treinta mil,
Con esta plata un barril
De vino comprará el vago.
¿Quién no toma a gusto un trago
Hoi dia con plata ajena?
De cerveza una docena
El mas pobre comprará,
I llorando tomará
Por causa de tanta pena.

  Otra cantidad igual
Legó a los pobres del puerto,
Quizas ántes de ser muerto
El ilustre liberal;
Quiso él con su capital
Aliviar todos los males;
En estos momentos tales
Nos servirán esos cobres,
Despues que legó a los pobres
Legó a los hospitales.

DANIEL MENESES
POETA NORTINO Morande, 8-A

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Las alegacías en el Congreso
ENTRE PECHOÑOS I LIBERALES

  Alegan en el Congreso
Por los empleados fiscales,
Se hacen hoi cruda guerra
Pechoños i liberales.

  Nuestro gran Ministro Toro
Les ha salido mui lobo;
A los que viven del robo
Se les ha puesto mui moro;
Defiende el hombre el tesoro
Porque no es nada leso,
Ya le estan sintiendo el peso
Los oligarcas bubáticos,
I por eso los fanáticos
Alegan en el Congreso.

  Tambien dicen que no es cierta
Los hijos de la orfandad,
I prueban que no es verdad
Los robos que ha descubierto;
Principalmente en el puerto
Es donde reinan los males,
Qué diran los radicales
Que son hombres tan divinos,
Si lloran los josefinos
Por los empleos fiscales.

  Descubrió en ferrocarriles,
Estafas, i en las aduanas
Que serán pocas cien planas
Para apuntar tantos miles;
Pronto los demas ediles
Pretenden echarle tierra,
Al robo, según se encierra
En todos esos sayones;
Los honrados i ladrones
Se hacen hoi cruda guerra.

  Si todito el Ministerio
Fuera igual en lo que miento,
No habria ningún hambriento
Pasándolo de hombre serio;
Este Chile no es imperio
De los señores curiales,
La cuestión es ser iguales
En ciudades i en campiña;
Pasan en continua riña
Pechoños i liberales.

  Al fin, el balmacedista
Que trabaja por el pueblo,
Ya cree que hizo arreglo,
Con el liberal reyista;
Lo que cuento en esta lista,
No es por ponderacion;
Si siguen la desunion
Entre ellos como se ve;
Pronto veremos de pié
A la gran coalicion.

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La guerra con la Arjentina
SERA INEVITABLE, I SU ALIANZA CON
EL PERÚ I BOLIVIA

  Chile con sus batallones
Se prepara a combatir
Solo para resistir
El golpe de tres naciones.

  Por primera la Arjentina
Se está armando hasta los dientes,
Con sus hombres tan potentes
Va a buscer su última ruina.
Acá tambien se camina
A Europa a buscar cañones;
Nuestros soldados son leones
En vez de hombres humanos,
I atacará a los cuyanos
Chile con sus batallones.

  Bolivia va de segunda
Cargada de yuta i coca;
Aquella potencia loca
No se sabe en qué se funda.
Talvez que mui poco cunda
Su gran coraje, es decir,
Tambien quiere medir
En fuerzas con nuestro roto
I formando su alboroto
Se prepara a combatir.

  Por tercero está el Perú
Con gran escuadra en el mar,
Ya que no viene a pelear
A los llanos de Maipú.
Clámele a Belzebú
Que no les deje morir;
Si llegasen a venir
Nuestro ejército no es zoco,
Chile se arma de a poco
Solo para resistir.

  Por el centro, sur i norte
Pretende atacarnos Roca,
I a Chile con jente poca
Lo hallarán del mismo porte.
Ya cuando el corvo los corte
A esos negros maricones,
Con los aliados sayones
Caerán en mil pedazos;
Resiste roto en tus brazos
El golpe de tres naciones.

  Qué hacen esos hombres grandes
Que no contestan al ché:
Cuando ya de aquí se vé
En las cumbres de los Andes;
Hasta el mismo Juan Fernández
Ellos pretenden llegar.
Por la tierra i por el mar
Propalan que se harán reyes;
I yo les digo a los cheyes
No se les vaya a turbar.

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Versos de esquinazo

  Al oir mi dulce canto
Despierta preciosa Ester;
Deja tu lecho señora
Mira que te vengo a ver.

  Gustoso i con alegría
Tomé la vihuela atento,
I me marché mui violento
Solo a darte el feliz dia.
Quiero hacerte compañía
Yo sin ser un varon santo,
Me presento sin quebranto
A cantarte a tu ventana,
I sale de buena gana
Al oir mi dulce canto.

  No duermas tanto paciente
Que el sueño es como la muerte,
No sea que en polvo inerte
Quedes de un de repente.
Vístete lijeramente
Que está para amanecer,
Yo te vengo a entretener
Trovando versos divinos;
Por eso al oir mis trinos
Despierta preciosa Ester.

  Un ramillete de flores
Traigo para regalarte;
Si no llegas a enfadarte
Te declaro mis amores.
Ya están los blancos albores
De la esclarecida aurora,
Anunciándote la hora
Antes del toque de diana;
Si pretendes vivir sana
Deja tu lecho señora.

  Yo vengo a darte el contento
Mui feliz en hora buena,
Disipa tu angustia i pena
Al són de un pobre instrumento
Deseo el tomar asiento
Junto a tí, en buen parecer,
Goza de gozo i placer
Si acaso te hallas despierta;
Sale a esperarme a tu puerta
Mira que te vengo a ver.

  Al fin, ninfa, sin mentir,
Vine a hacerte una visita;
Pero te dejo solita
Hoi! que ya me voi a ir.
Me quiero aquí despedir
Con gratitud i con anhelo,
Te han de servir de desvelo
Mis amorosas tonadas;
Al pintar las alboradas
Dame la dicha i consuelo.

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Versos de literatura

  Aurora resplandeciente
Empréstame tus albores,
Para alumbrar mis amores
Hoi que te tengo presente.

  Luego que amanece el dia
Te presentas mui galana,
Vestida de rica grana
Con gran lujo i bizarría;
Naces de la jerarquía
Con una estrella en la frente,
Cuando asomas de repente
De tu lujoso palacio;
Alumbras todo el espacio
Aurora resplandeciente.

  Todo estaria a oscura
Sin tu luz aurora bella,
Tú eres la brillante estrella
De la humana criatura;
Es tu claridad tan pura
Dicen los sabios autores,
De todos los moradores
Ninguno a tí se compara;
I para ver si eres clara
Empréstame tus albores.

  Todo los dias temprano
La tiniebla te abre paso,
I te deje hasta el ocaso
Florido el camino sano;
En invierno i en verano
Sois coronada de flores,
Tus rayos armonizadores
Iluminan a la esfera;
Por eso yo los quisiera
Para alumbrar mis amores.

  Si llegases a faltar
Solo por tener reposo,
Ningún cuerpo luminoso
Podria al mundo alumbrar;
Siempre tu dicha es estar
En las puertas del Oriente,
Alumbrando permanente
A los tres reinos unidos;
I aclárense mis sentidos
Hoi que te tengo presente.

  Al fin las aves parleras
Por toditos los lugares,
Te alaban con sus cantares
De las mas altas riberas;
Solo ellas son las primeras
Que te ven aparecer,
Armonizando el placer
Pasas como vespertina;
Con esa luz matutina
Encantas a todo sér.

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Versos
DEDICADOS AL POETA PEQUEN, REDAC-
TOR DEL PERIÓDICO «LA BEATA»

  Señor don Juan Rafael
Voi yo a irmele alpasito,
Sin ser un gran literato
Le contesto su versito.

  Tiempo hacia de que estaba
Esperando que saliera
Usted con una lesera,
Para yo hacerle la pava.
Todito el mundo la alaba
I le elojia su papel;
Pero yo no soi aquel
Que le pagan por que cante;
Cuidado no se atarante
Señor don Juan Rafael.

  La jente insensata opina
I dice por humoradas,
Que usted con cuatro tonadas
Me va a echar a la tina;
Lo veo de que se empina
Con un risueño modito;
No se esté haciendo maldito
Mire que puede perder,
Para tantearle el saber
Voi yo a irmele al pasito.

  Muchos lectores dirán
Que si le sigo cuestion
Capaz que le dé leccion
El satírico don Juan.
Le doi como lo verán
Hartos versos de barato;
Sin sacar los piés del plato
Tiene las orejas gachas,
I juro darle las guachas
Sin ser un gran literato,

  Verdad que en el periodismo
Es hombre harto intelijente,
Satirico i ocurrente
Es i aborrece el cinismo;
Para escribirle lo mismo
Historias no necesito;
No piensen de que me ajito
Hoi que el turno me tocó,
Porque vean quien soi yo
Le contesto su versito.

  Todos le tienen temor,
I su creencia es idiática
En asuntos de gramática
Es el mas criticador;
Armándome de valor
Prometo hacerle la cruza
Si de picado me acusa
Lo hago botar a las playas,
Con versos de todas layas
Le pego hasta por la tusa.

Imprenta MONEDA,

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SIGUE EL DIALOGO
ENTRE EL ROTITO DEL NORTE
CON EL DEL SUR

  El del norte.— Como le prometí,
comp[ad]racho, le contaré que yo
jamás nunca me cansaré de predi-
carles a los chilenos pidiéndotes que
corran a los cuarteles a tomar las
armas para defender nuestros fue-
ros, siempre heroicos i valientes co-
mo chi[l]enos que somos, porque de-
jar que se lleven los del plata esa
pequeña parte de nuestro territorio
es una humillación para nuestro
país, que tiene tanto nombre por
todas las naciones del viejo mundo;
i no es propio que la perdamos por
unos cuantos ajiotistas i usureros,
que varios de ellos son vendidos,
porque se han vendido al partido
conservador, ese partido nefando
que trabaja sin descanso dia i no-
che por sembrar la ruina i la mise-
ria en [l]os hijos del pais, porque los
caudillos que lo capitanean parece
que en fueran chilenos, po que si
fueran hijos de nuestra querida pa-
tria i amantes de ella, trabajarian
por el bien de ella i harian que pro-
gresara i se adelantara mas que las
del viejo mundo; pero no es así, es
todo lo contrario.
  Ahora los señores platenses han
prometido darles grandes banque-
tes a nuestros representantes, des-
pues que [s]alga la definitiva de la
cuestión de la Puna.
  Dicen ellos, que sea el fallo en
favor ó en contra, siempre les darán
banquetes; es que los dineros que
van a gastar en los banquetes no
los sienten porque la cuentan segu-
ra la ganancia, i ya dicen que esa
pequeña parte de nuestro territorio
por la fuerza o la razón tendrá que
ser de ellos.
  No vivan tan equivocados, seño-
es arjen[t]inos, miren que Chi[l]e, por
la fuerza, como dicen ustedes, no se
las dará.
  Nuestro pais, aunque pequeño,
no le tiene miedo a ninguna nacion,
por poderosa que sea: porque pe-
leando con un ejército igual o un
poco mas que el de nosotros que
sea, no le acobardamos, El emblema
de nuestros rotos chilenos en las
batallas, es el de vencer o morir.
  No porque ustedes puedan poner
en, pié de guerra un ejército de tres-
cientos mil hombres le vamos a
entregar la Puna, siendo que es
chilena, i mui chilena como todo el
mundo lo sabe. En fin, si hoi se
quedan con ella, gozarán de ella al-
gún tiempo, miéntras los pueblos
de Chile despiertan del sueño de la
ignorancia que duermen.
       (Continuará)
       Daniel Meneses,
       Poeta Nacional.
MORANDE 8-A
Imp. del Comercio Moneda, 1027

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TERRIBLE I SALVAJE CRIMEN
LA ESPOSA QUE ENVENÓ AL MARIDO
EN ARICA, POR CASARSE CON EL
QUERIDO ESTÁ CONDENADA A MUERTE

  La cruel tirana mujer
Infame i mui relajada
Porque envenenó al marido
A muerte está condenada.

  Bueno seria i portento
Que mujeres se balearan,
Tan solo porque tomaran
Las demas un escarmiento.
Este proyecto presento
Al Congreso en mi deber,
I deme su parecer
Si esto sera justo o nó;
Ya que el crimen cometió
La cruel tirana mujer.

  Ellas tienen el decir
Si mato sin compasion.
A otra sufro prision
Pero no paso a morir.
Que me importa de sufrir,
Presa una temporada,
Si al final de la jornada
Triunfo i cumplo mi condena;
Es lo que dice esta hiena
Infame i mui relajada.

  Otras madres por hazañas
Mas que si fuesen serpiente,
Asesinan tan vilmente
Al hijo de sus enfrañas.
Tan soberbias como arañas
Son muchas i sin sentido,
I esta de hoi yo lo he sabido
Que ésta i la muerte le zumba
En las puertas de la tumba
Porque envenenó al marido.

  Nuestro Código Penal
Solo al hombre sentensea,
A muerte i se le balea
En el banquillo fatal,
I la mujer criminal
Que falta a la lei sagrada
De la bala es respetada
Peró ya hoi dia esta indina
Por la justicia divina
V muerte está condenada.

  Al fin, les cuento señores,
Que las madres sin conciencias,
No son madres de clemencias
Solo son madres de horrores
Les suplico a los lectores,
De honrado i buen corazon,
Prueven mis votos que son
Antes que adelante siga
Espero que se me diga
Si lo que yo hablo es razon.

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ECOS
DE ENCANTAR EL ALMA

  Como viviré sin voz,
       Mi Dios,
  Tu eres mi único consuelo.
       Mi cielo
  Fija tengo en la memoria
       Mi Gloria.
  Toda dicha es ilusoria,
Toda fortuna es variable,
Solo vos sois inmutable,
Mi Dios, mi cielo i mi gloria.

  A tí os consagro señor,
       Mi amor.
  I en vuestro misterio vé,
       Mi fé.
  Por el don que de tí alcanza
       Mi esperanza.
  Seguro de esta confianza
Supremo rei infinito
En tus manos deposito
Mi amor, mi fé i mi esperanza.

  A tí doi en paz i en calma,
       Mi alma.
  Tambien tengo ofrecida,
       Mi vida.
  No hago mas que devolver,
       Mi ser.
  A fin de satisfacer
Al autor de mi existencia,
Dar quiero en correspondencia
Mi alma, mi vida i ser.

  Dejadme abrazar tu cruz,
       Jesús.
  I sed mi segura guia,
       María.
  A tí tambien clamaré,
       José.
Cuando al espirar esté,
En mis últimos momentos,
Duélanse de mis lamentos
Jesús, María i José.

  Tu eres esposa del padre,
       Madre.
  Maestra de todo ciervo,
       Del verbo.
  Que a nacer al mundo vino,
       Divino.
  No hai entendimiento digno
De comprender tu pureza,
Celestial sois en belleza,
Madre del verbo divino.

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