Completos detalles
del gran Incendio que
hubo en la
Calle del Clave

  De la pieza de un Ingles
El incendio principió,
Porque el viento sur sopló.
Cundió con gran rapidez,
Al poco tiempo despues
Se convirtió en una hoguera,
Toda la manzana entera
Ardia a mas i mejor,
Y llegaron con valor
Guardianes de la primera.

  Dos muchachas se arrojaron
De arriba del edificio,
Sin ficarse en el perjuicio
Ala calle se lanzaron
De este modo se salvaron
Talves de morir quemadas
Las personas agrupadas
Esta escena presenciaron,
I a las dos las ausiliaron
Porque estaban estropiadas.

  Daba lástima de ver
A la jente sin vestir,
Que solo tiraba a huir
Para allí no perecer,
Las bombas en mi entender
Dieron agua sin teson,
Los bomberos en union,
Trabajaron como un loco,
Por eso de poco a poco
Concluyó la quemazon.

  Con vastantes quemaduras,
Se vió a un señor oficial,
Pero el sin mirar el mal
Salvaba a las criaturas,
Mui terribles desventuras
Sufrieron los moradores,
Entre tormentos mayores
Las jentes de adentro huian,
Y en la calle se snetian
Los ayes i los clamores.

  Un tal Rodolfo Tobar
Al tercer piso subió,
I de este modo logró
A cinco seres librar,
Allí se iban asficciar,
Los infelices mortales,
Las bombas sus materiales
Armaron lijeramente,
I ocurrió vastante jente
El juez i los policiales.

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Viva la Alianza Liberal!
Triunfo completo de don
GERMAN RIESCO
Y DERROTA DE DON
PEDRO MONTT

  Abajo el Josefinaje
Con don Pedrito el Carbon,
Muera la cualición
Junto con el carneraje,
Ruje el zambo cual salavje
Con su horda de Loyola,
Por que ya no dan en bola
Ellos ni con el dinero,
Alli tienen su loquero
Con una mui larga cola.

  Esa alianza Liberal
Les ahecho cruda guerra,
I ya les echo por tierra
A su jefe principal;
Yo, hablando lo que es legal
Disculpe el señor del huique
que se pique el que se pique
Ya que la sacaron chueca,
Mejor váyanse á lá meca
Con su negro Menelike.

  Se creian casi seguros
En el triunfo esos traidores
Y el veinticinco, señores,
Grandes fueron sus apuros;
Mueran todos los perjuros
con su zambo, el africano,
Viva el pueblo soberano,
El que los supo vencer,
Ya cayeron del poder
Los cuervos del Vaticano.

  Hoy voy yo á hablarles sin gracia
Artículos por artículos,
para hacerle unos versiculos
En pró de la democracia.
La señora aristocracia
En el poder se mecía.
Con soberbia y tiranía
Nos gobernaba con prosa.
Pero hoy ya cayó á la fosa
junto con la burguesía.

  Pedrito, no han sido pocos
Tus enormes disparates,
Vuelve á la casa de Orates
Y entiéndete con tus locos.
Mira que están cocorocos
Y te esperan con cuidado
Ver que tanto te has tardado
Ir donde ellos están,
Cuando te vean, dirán,
Viva don Pedro el coleado.

  Harto dinero gastaron
Solamente en comprar votos
Pero del pueblo, los rotos,
Las glorias se las quitaron;
En esta vez no engañaron
Los hijos del fanatismo,
Gracia á nuestro patriotismo
Digamos hoy en lo octual
Viva, viva el liberal
Muera el obscurantismo.

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Cinico y nefando Crimen en
Santiago, la Novia hace que el
Papá y el hermano le colgasen
al Novio para flajelarlo y en
seguida ella le clavó la cara y
el cuerpo con UN PUNZON.

  En Santiago sucedió
El crimen que voy narrando,
Con furia iré detallando
Del modo como pasó:
Al joven se le colgó
Para hacerle tál ultraje,
Que ayan tenido coraje
De flajelar al paciente,
Por eso dirá la gente
Buena la niña salvaje.

  La niña le hizo una cita
A su casa, en ese día,
Y él fué lleno de alegría
Por ver á la señorita:
Ya la serpiente maldita
Tenía el plan combinado,
Con su padre el renegado
Cometió la vil accion
Le hería con un punzón
A él estando colgado.

La novia habia contado
A su padre el asunto,
Y le señaló el punto
A donde estaba citado.
Con un lazo preparado
Sefué el anciano a esperarlo,
Estaba bien y al lacearlo
El con su picaro hijo
Y desde aquel escondrijo
Se le llebo á flagelarlo.

  Tan presto que lo entraron
A vista de su enemiga,
Con un cordel, de una biga
Prontamente lo colgaren;
El cuerpo le flajelaron
Sin puiedad como él se hallaba.
Devalde el pobre clamaba
En medio de su aflicción,
La chica sin compasión
La cara se la clavaba.

  Al fin, cuando lo bajaron
Con una intención perversa,
Le dieron alcohol por fuerza
Y á la calle lo botaron;
Tanto lo martirisaron
Sin darle a ver el motivo,
Yo probando en lo que escribo
Digo sin formar asunto
Llegó el policial bel punto
Donde él, y ló encontró vivo.

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Ayes i lamentos
DEL CRIMINAL YUTA AL VERSE
PRISIONERO EN UN TETRICO
CALABOZO I SIN ESPERANZA DE
SALIR EN LIBERTAD.

  ¡Ai! Dios qué será de mí,
Escaparme no podré,
Con mi vida pagaré
El crimen que cometí.
A mi mujer muerte dí,
No se las puedo negar,
Es tan grande mi pesar
Que me priva del contento;
Por que sirva de escarmiento
Me tendrán que fusilar.

  Fué verdad que fuí cuadrino,
Se los pruebo con las leyes,
Que de tanto matar bueyes
Me convertí en asesino.
Ya seria mi destino
Ese segun mi pensar,
No me quisiera acordar
De aquel nefando momento;
Por que sirve de escarmiento
Me tendrán que fusilar.

  En esta oscura prision
El crimen me hallo purgando,
Triste suplico llorando
Que me tengan compasion;
Concédanme mi perdon
No me hagan tanto penar,
Ya me encuentro al espirar
En este trance violento,
Por que sirva de escarmiento
Me tendrán que fusilar.

  Amados conciudadanos,
Atiéndanme mis clamores,
Ver de que sufro, señores,
Tormentos tan inhumanos.
A los jóvenes i ancianos
Si me quieren consolar
Corran pronto i sin tardar
Que ya me falta el aliento,
Por que sirva de escarmiento
Me tendrán que fusilar.

  Al fin, madre celestial
Tú que eres medianera
No permitas que yo muera
En el banquillo fatal.
Ampara a un pobre mortal,
Con toda tu jerarquía.
Antes de dar mi agonía
Dame la quietud i la calma,
Y a vos encomiendo mi alma,
Divinísima María.

Daniel Meneses
Poeta Popular Chileno.—Calle Zañartu, Nº 1070

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Juego poético a
JUAN RAMON GONZALEZ I AL
QUE ESPENDE LA LIRA EN LAS
DOS BLANCAS POR SER REIM-
PRIMIDORES.

  Hablo como buen chileno
Sin borronear las libretas,
Para decirle a los poetas
Que se lucen con lo ajeno,
Echense la boca al seno
Si imprimen otro librito,
Les quitaré el apetito
Si me siguen contestando,
Firme les iré zurrando
A Ramon i a Fernandito.

  Uno imprime en su casa,
El otro manda imprimir,
Quién no se llega a reir
Ver lo que con ellos pasa,
Yo solo vendo en la plaza
Mis versos pero poquito,
Mas como escriben bonito
Harto nombre se están dando
Firme les iré zurrando
A Ramon i a Fernandito,

  El tal Juan Ramon González
Para escribir no se entiende,
De tanto libro que vende
Se va ajuntar muchos reales.
Mui pronto por los portales
Andará de futresito,
Yo con un cierto modito
Cuando lo vea paseando,
Firme le iré zurrando
A Ramon i a Fernandito.

  Don Fernando digamé
Quién lo enseñó a literato,
Que vende tambien barato
Su libro i no sé por qué.
Yo bastante le compré
Cuando pedia un cinco
I hoi con mi tono maldito,
Al ver de que están robando
Firme les iré zurrando
A Ramon i a Fernandito.

  El uno vende en la Blanca
Lectores sus ediondeces,
I en calle de los Valdeses
Tiene el otro puerta franca.
Si echan la del buei tapanca
Se quedarán calladito,
I yo escribiendo al pasito
Por irlos avergonzando,
Firme les iré zurrando
A Ramon i a Fernandito.

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EL CRÍMEN DEL CERRO
DE LA CORDILLERA

  Cerro de la Cordillera
Sucedió el otro suceso
Un esposo medio leso
Ulti[mó] a la compañera
Llegó [transf]ormado en fiera
El pe[rverso] criminal
En el momento fatal
El se p[  ]só hacer la suerte
Por eso le dió la muerte
Con un cortante puñal.

  Hacia tiempo a que estaba
Pensando el crímen nefando
I se llegó el dia cuando
Su intento lo realizaba
Dia i noche la aguaitaba
Tal como el gato a la rata
Medio [a m]edio de la guata
El puñal se lo clavó
Con el cual se la rajó
Crey[end]o en ella hallar plata.

DANIEL MENESES Poeta Nacional Chileno

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EL CRIMEN DE LA CALLE
SANTA ROSA

  En calle Santa Rosa
Sucedió el crímen sangriento
El cual, lectores, les cuento
Sin faltar ninguna cosa
Carrasco a su bella esposa
Llegó a hacerla sucumbir
Con seis mas, según decir,
A la casa se entró
I hoi dirá que la ultimó
El por no verla sufrir.

  Desde afuera, sin tardar,
Una descarga hicieron
I con una bala hirieron
A la dueña del hogar
Julia se su[po] escapar
Entonces [de] los balazos
Con fuer[za] i nervados brazos
Al ver[se] en el encierro
Con [un] garrote de fierro
Los agarró a garrotazos.

  Arturo, desde su pieza
Atacó al padre querido
I le pegó a un bandido
Un balazo en la cabeza
Con heroismo i fiereza
El pobre jóven peleó
Tanta[s ba] las les tiró
Que [  ]o dejó herido
[  ]el [ ] al verse perdido
Con su comparsa arrancó.

  Un guardian habia afuera
Con un gran desasociego
A todos les hizo fuego
A la verdad, quién creyera!
Huyó la jente ratera
Como bien ya lo verán
I en la noche sin afan,
Digo franco i lo refiero
Fué tomado prisionero
El esposo capitan.

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DESMENTIDO

    Lillo, con falsos sucesos
I vendiendo una hojita ancha,
Les ha pasado la plancha
A mas de cinco mil lesos.
Como sus quinientos pesos
Se calcula que habrá hecho;
Está en su justo derecho:
Yo tambien escribo fábulas,
I el pueblo al leer mis cábulas
Queda lo mas satisfecho.
    No es reprender la mentira,
Porque todo el mundo miente
Cuando halla por conveniente,
I de esto nadie se admira.
El poeta a veces delira
Por buscar una ocurrencia
O por hacer competencia
A otro que sepa mentir;
I entre tanto he de advertir
Que todo es intelijencia.
    Otro autor tambien relata
I asegura por de pronto
Que en la ciudad no hai un tonto,
I para el caso hacen nata.
Si Lillo ha echado guata,
Es porque tiene talento,
Memoria i entendimiento
Como persona ninguna;
Pues diez mentiras en una
Vienen a ser como un cuento.
    Muchos dicen de la ahorcada:
Por qué no sacó la lengua?
En la mentira esta mengua
Creo que está bien fundada.
La histerieta publicada
Con visos de verdadera,
Prueba que Antonio Contrera,
Este distinguido autor,
Miente mas que el inventor
De la mentira primera.
    Al fin el lance fatal
Donde dicho autor se firma,
Si le preguntan afirma
De que es mentira moral.
Indáguese cada cual,
I dejémonos de fiesta.
Aqui hallarán la respuesta
Sobre Juana Santander,
I al que la quiera aprender
Cinco centavos le cuesta.
       BERNARDINO GUAJARDO.

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CARÁCTER DE LAS NIÑAS

    Las Josefas son celosas,
Simpáticas las Marías,
Afables las Rosalías
I querendonas las Rosas
Amables las Sinforosas,
Constantes las Margaritas,
Apacibles las Anitas,
Humildes las Agustinas,
Formales las Serafinas
I engañadoras las Ritas.
    Alegres son las Julianas
I las Martas enojonas,
Las Jertrudis agravionas,
Caritativas las Juanas,
Orgullosas las Damianas,
Traidoras las Doroteas,
Injeniosas las Andreas,
Desconfiadas las Elenas,
Pacientes las Magdalenas
E indolentes las Tadeas.
    Traviesas son las Clorindas
I divertidas las Petas,
Las Anastasias coquetas,
Tenaces las Gumecindas,
Chinchosas las Rudecindas,
Halagüeñas las Manuelas,
Obedientes las Adelas
Veleidosas las Antonias,
De mal jenio las Polonias,
Cariñosas las Gabrielas.
    Honradas son las Teodoras,
Mui sensibles las Clarisas,
Emprendedoras las Luisas,
De buen carácter las Floras,
Honestas las lsidoras,
Ostentosas las Nazarias,
Temibles las Candelarias,
Joviales las Micaclas,
Mui astutas las Fidelas
I perversas las Leocadias.
    Por último, la Mauricia
Es como la Josefina,
Amable, constante i fina,
Igual a la Fidelicia;
La Justa con la Dionisia,
La Ines i la Celedonia,
Sin ninguna ceremonia
Las muchachas varoniles,
Llegando a los quince abriles
Cada una es una demonia.
       BERNARDINO GUAJARDO.
Impreso por P. Ramirez.— Echáurren, 6.

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DEFENSA DE LA CIRCULAR
DE LAS SEÑORAS DE SANTIAGO

    Piad[o]sas señoras, ved
Que de vuestra circular
No se deja de burlar
Un incrédulo sin fé
Ignora el mérito que
Tiene el sagrado rosario
Contra el infernal contrario
Si con devocion se reza
A este tal por su torpeza
Perdonarlo es necesario.
    Dice que Nuestra Senora
No hará milagros en tierra,
I se olvida que en la guerra
Ella fué la vencedora;
Ni podrán negar ahora
Esto que a la vista está,
Solo lo niega el que va
Desviado del cristianismo,
Para caer al abismo
Que en pago tormentos da.
    Si una obra de caridad
Se hace con fé verdadera,
No es mas que una gran tontera
Para la incredulidad.
Con nombre de libertad
Viene la persecucion.
Poniendo en ejecucion
Cuanta maldad se imajina,
Lo que va a ser una ruina
Para esta pobre nacion.
    Ha dicho en una cancion
De las travesuras que urde,
Que creer en la agua de Lurde
Es una supersticion.
Negar es su diversion
El misterio mas sagrado,
I en este error obstinado
A todos les saca el cuero,
I principalmente al clero,
Con él está mas picado
    Al fin, señoras piadosas,
Rueguen por él i por mí,
I por todos los que así
No creen en aquellas, cosas
Sagradas i misteriosas
Que el Dios de la eternidad
Por exceso de bondad
Envia al jénero humano
Para gloria del cristiano
I bien de la humanidad.
       BERNARDINO GUAJARDO.

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