Brindis
POR DON VICENTE REYES

  Brindaré por don Vicente
Reyes siendo candidato,
Por que promete ser grato
I amable con el sirviente;
Brindo ante toda la jente
Chilenos i de la Europa
I si mi lengua me topa
Para pronunciar prolijo,
I de puro regocijo
Voi a tomarme esta copa.

  Brindo por el compatriota
Que por el pueblo elejido,
Desde Enero fué admitido
Sin pensar nada en derrota:
Brindando por cuya nota
Que escribió con mayor grado,
Ahora estoi al cuidado
De políticos amantes,
Brindo por tales votantes
Del partido tan deseado.

  Brindo por los escritores
I el aumento de su pluma,
Que saben hasta qué suma
Se hizo ver entre señores;
Fuera de los pormenores
Que con empeño i denuedo,
En hablar nada me enredo
Ahora que estoi presente,
Ayudé a tal presidente
Con mi voto decir puedo.

  Brindaré por los diaristas
Que han escrito con gran celo,
Es justo que en este suelo
A mi me oigan mis oidores
Brindo por tantos mejores
Caballeros de arrogancia;
Que viven con elegancia
Con deseos matizados,
Son varios de ellos empleados
I sujetos de importancia.

  Brindo por el majistrado
Reyes en nuestra nacion,
Deseándole galardon
Como lo hemos obsequiado;
Brindo como lo he pensado
Deseando el ser mas cabal,
Si nos promete ser leal
Os sirvo en lo que me manda,
Brindo por la rica banda
I silla presidencial.

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ASESINATO EN TALCA
EL QUERIDO
MATA A LA CHEI

  En la calle 4 Oriente
entre la 1 i 2 Sur
un amante mui tahur
se convirtió en delincuente:
vivian ahí reciente
i en pasion tranquila i fina
la Ramirez Valentina
con Alfredo Bustamante
i de repente el amante
con gran crueldad la asesina.

  Sin que nadie lo trascienda
el lúnes con gran sorpresa
se vió pegado en la pieza
este letrero: «Se arrienda»
se armó luego la contienda
i se echó la puerta abajo
ésta cedió sin trabajo
i luego se pudo ver
muerta la infeliz mujer
cortado el cuello de un tajo.

  En el derecho pulmon
tenia una ancha herida
i contra con que el homicida
le rebanó el corazon;
el asesino bribon
es de oficio zapatero,
chico i de semblante fiero
i marcado en la nariz
¡se vé que aquel infeliz
sabia bien cortar cuero!

  La mujer era casada
con un tal Pedro A. Opazo
tuvo con él un fracaso
i le lanzó una coleada;
vivia ya separada
como dos años o mas
cuando quiso Satanás
darle este otro compañero;
i ha arrancado el bandolero
pero lo siguen de atrás!

  Ya no hai paciencia, Dios mio
para ver tanta maldad,
ni puede la Autoridad
poner compuerta a este rio;
el criminal mas impío
es el mas afortunado
pillan al que le ha robado
un boton al Intendente
i buscan inutilmente
al que mata a un roto honrado.

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EL CALVARIO

  La relijion cristiana
con gran recojimiento,
se baña en sentimiento
en esta Gran Semana;
la humanidad se afana
en este aniversario,
en que sufrió el Calvario
el Hijo de Dios vivo,
sin haber mas motivo
que ser humanitario.

  Jesus les dijo al cena[r]
mucho me amais, se conoce.
pero uno de los doce,
me debe de traicionar.
¿Soi yo? llegó a preguntar
Pedro, Judas dijo: ¿yo?
Jesus no les respondió
i déspues que ya cenaron
bien pronto se encaminaron
hácia el bosque del Cedron.

  Mientras Jesucristo oraba
se vió venir jente ruda,
i entre ellos al mismo Juda
a donde Jesus estaba;
el Pretorio la mandaba
Judas lo señaló
con un beso que le dió
como señal convenida
i se ahuyentó su partida
en cuanto a El se llevó

  Los judios lo llevaron
al sitio «La Calavera»
i en una cruz de madera
con fiereza lo clavaron:
a la boca le allegaron
en seguida mirra i hiel
i de este modo tan cruel
al anochecer murió,
toda la tierra tembló
con el suplicio de Aquél.

  Despues que lo sepultaron
en un sepulcro, ahí mismo,
a pesar de su cinismo
los guardianes se espantaron;
cuando el cadáver buscaron
supieron por un soldado
que todo habia quedado
completamente vacio;
i que Jesus con gran brio
habia…… ¡¡resucitado!!

       Desiderio Parra

Nota: verso publicado por Rólak, ver.

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¡LA SEMANA SANTA!

  Cristianos: ya se nos vino
la semana que recuerda
la pasion que a clavo i cuerda
soportó el Cristo divino;
todo cristiano con tino
recordando aquel Calvario,
se viste de escapulario
por este acontecimiento,
jurando arrepentimiento
para el perdon necesario.

  Cuando todo era impudor
sobre la faz del planeta,
predicho por el profeta
vino Cristo el Redentor;
Pilatos con gran furor
lo hizo preso conducir
i al pueblo le dió a elejir
entre El i Barrabás
i por cuenta de Caifás
Cristo tuvo que morir.

  Aun se siente el lamento
a travez de tiempo tanto,
de aquel sacrificio santo
se comprende el sufrimiento,
porque el rigor del tormento
fué como nunca se ha visto;
en espacio mas que listo,
clavado i crucificado,
escupido i maltratabo
por los judios fué Cristo.

  Entre el buen i el mal ladron
al espirar en la Cruz,
desapareció la luz
i se sintió un remezon;
la judia guarnicion
que el cnerpo quedó cuidando,
se espantó con razon cuando
notó que al rayar el dia
del Sepulcro se salia
hácia los Cielos volando.

  Por eso todo creyente
de la relijion cristiana
venera en esta semana
aquel hecho sorprendente
que echó al mundo la simiente
contra el egoismo rudo;
pues hai escrito en su escudo:
«dar de comer al hambriento,
dar de beber al sediento
i dar vestido al desnudo».

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UN HUASO BRINDANDO EN
UNA FIESTA

  Voi a brindar dijo un huaso
Por la cheicita que tengo
I cuando a su casa vengo
Ella me tiene en sus brazos.
Alargo mi triste paso
Pruebas que estoi en la boya
Qué le parece ña Goya,
Quiere echarme otra cachá
I me canta otra toná
Echele con la olla.

  La niña dije este brinde:
Lo hago por corresponder
En este grande placer
Porque la fiesta se alinde.
Sobre lo que yo pretinde
Qué te parece, pues, Pablo.
No es cierto, pues tia Juana
Si viene por la mañana
Arrechúnchamela diablo.

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TONADAS

PARA LOS MANUELES

  Yo celebro a don Manuel
En el dia de su santo
I espero de que mi canto
Dispense lindo clavel
Lo digo porque soi fiel
En esta bella tonada
Me cautiva su mirada
Le digo precioso cielo
No la tenga en desconsuelo
A su bella idolatrada.

Tonadas para los Juanes

  A tí precioso galan
Este canto te dedico
I hoi mismo te suplico
No me olvides lindo Juan
Los que aquí presente están
Han de servir de testigo
No quiero buscarte abrigo
Si nó me has de amar deveras
Me retiraré a una pradera.

Tonadas para los Pedros

  Lo celebro aquí Pedrito
Con gusto i con alegría
Por este dichoso dia
En gusto tan esquisito
Lo veo mui calladito
Parece que tiene pena
Para mi no es suerte buena
Al estar de esta manera
La desgraciada lo espera
Que parece una sirena.

Tonada para Cármenes

  Bella Cármen tu mirada
Me causa cierto delirio
I me causa un gran martirio
Al verte tan encantada
Con mi alma acongojada
Que no me olvides te pido
Si no eres mi querido
Tanto desprecio no me hagas
I porque tanto me halagas
Si no has de ser mi marido.

A Maria

  Tengo una melancolía
Que con nada se me quita
Porque una niña bonita
Que se llamaba Maria
Quitó toda alegría
I a mi me dejó mui triste
Otro la atiende i la viste
I le pongo escapulario
Yo paso como el canario
Que le han quitado el alpiste.

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CONTRAPUNTO
DE UN CHILENO CON UN BRASILERO

       El Chileno

  Amigo yo soi chileno
I respeto a su bandera
Es la nacion brasilera
Baluarte de todo bueno
Su semblante está sereno
Porque no tiene rencor
Será usted mi defensor
Si yo tuviera un apuro
I entonces le aseguro
Doble será mi valor.

       El Brasilero

  Yo amigo soi brasilero
I le oigo con atencion
Mucho quiero a su nacion
Con cariño verdadero
Mi pueblo ya con esmero
Lo ha vivado con ardor
Su bandera tricolor
Es por eso respetada
Si otra nacion me enfada
Doble será mi valor.

       El Chileno

  Chile con grandioso gusto
Al Brasil le da las manos
Porque ahora los cuyanos
No los pueden meter susto
Si nos mete pleito injusto
Le daremos con furor
Han de pedir por favor
Que los dejemos en paz
En esa guerra tenáz
Doble será mi valor.

       El Brasilero

  El Brasil su pecho al frente
Por Chile entonces pondrá
I mui pronto allí dará
La prueba de ser valiente
De uno a otro continente
Lucharemos sin temor
Hemos de ser el terror
Sin que nada a mi me abate
En el mas recio combate
Doble será mi valor.

       El Chileno

  Al fin, diré con agrado
Que mi pueblo está orgulloso
Por el acto tan hermoso
Que el Brasil le ha dispensado
Las fiestas se han preparado
Con entusiasmo mayor
Con el silencio menor
Aquí fué tambien lo mismo
Cuando tengo patriotismo
Doble será mi valor.

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HORRIBLE DRAMA
UNA PRISIONERA ENTRE LOS ARAUCANOS

  Aquellos tristes jemidos
en medio de aquella calma
penetraron en mi alma
en la forma de alharido;
no son raros los quejidos
en los toldos del salvaje.
pues aquel es vandalaje
donde no se arregla nada
sino a lanza i puñalada
a bolazos i a coraje.

  Para narrar lo que cuento
pasado en aquel confin
se atreve el huaso Martin
hasta hacer un juramento:
he visto en un campamento
de esos bárbaros destierros
entre quebradas i cerros
a un salvaje que se irrita
degollar a una chinita
i tirársela a los perros.

  He visto muchas crueldades
que el cristiano no imajina
pues ni el indio ni la china
sabe lo que son piedades:
por saber pues las verdades
del llanto que apercibí
al punto me dirijí
por donde el grito venia
¡ me horroriza todavía
el cuadro que descubrí!

  Como si fuese de ayer
está fijo en mi memoria.
¡ otra tan terrible historia
no es facil volver a ver!
era una infeliz mujer
que estaba de sangre llena
¡ como una Magdalena
oraba con tanta gana;
onocí que era cristiana
esto me dió mayor pena!

  Por la yerba me arrastró
caminando en cuatro patas
hasta que pasé unas matas
i ahí me puse de pié;
cauteloso me acerqué
al indio que estaba al lado
por que este es mui desconfiado
siempre de todo cristiano
i le divisé en la mano
el rebenque ensangrentado.

¡Situación triste fué aquella!
yo no soi hombre cobarde
pero supe aquella tarde
lo que llaman “ver estrella”
mas tarde supe por ella
de manera positiva
que entró una comitiva
de salvajes a su nido,
mataron a su marido
i la llevaron cautiva.

  Un hijito que lloraba
a su lado lo tenia,
la india la aborrecia
tratándola como esclava;
para escaparse deseaba
hacer una tentativa
por que a la infeliz cautiva
nadie la vá a redimir
i allí tiene que sufrir
el tormento mientras viva.

  La comenzó a maltratar
aquella india malvada.
la hacia estar levantada
cuando empezaba a clarear;
la mandaba trabajar
poniendo cerca a su hijito
tiritando i en un grito
con los frios inhumanos,
atado de piés i manos
lo mismo que un corderito.

  Aquella india tan fea
en lugar de corazon
talvez tendria un terron
de piedra póme o de grea;
pues le daba la tarea
de juntar leña i sembrar
viendo a su hijito llorar
i hasta que no terminaba
la india no la dejaba
que le diera de mamar.

  Cuando trabajo no habia
la prestaban a otra parte
i habia de andar con arte
si padecer no queria;
es jento por vida mia
que de súplicas no entieden
la piedad no la comprenden
i asi que crece el hijito
aunque se lamente a grito
se lo quitan i lo venden.

  Nacen sus hijos i en paz
en una tabla los atan
i en seguida les achatan
la cabeza por detras:
aunque raro por demas
ninguno lo ponga en duda;
entre aquella jente ruda
en su barbara torpeza
es gala que la cabeza
se le forme puntiaguda.

  Cuando en el suelo me vió
me saltó con lijereza
juntito de la cabeza
el bolazo retumbó;
ni al cuchillo respetó
i al tiro se fué a agarrarme,
ahí pretendió ultimarme
sin dejarme levantar
i no me daba lugar
ni siquiera a enderezarme.

  Como el indio no me suelta
toda mi fuerza ejecuto
pero abajo de aquel bruto
no podia darme vuelta;
¡Dios Poderoso del Delta,
quién te puede comprender
cuando a una débil mujer
distes en esa ocacion
la fuerza que en un varon
talvez no pudiera haber!

  La pobre mártir se arrima
i olvidando su aflixion
le pegó al indio un tiron
que me lo sacó de encima;
si no es porque ella se anima
no salgo de aquel apuro
i un rato mas, de seguro
que el indio me sacrifica,
mi valor pues se duplica
con un ejemplo tan puro.

  No se podia descansar
me chorriaba a mí el sudor,
en un apuro mayor
jamas me he vuelto a encontrar;
nos volvimos a topar
como deben suponer,
era mayor mi quehacer
para impedir que el brutazo
le pegara algún bolazo
de rabia a aquella mujer.

  ¡No habrá nadie que resista!
aquel salvaje inclemente
cometió tranquilamente
aquel crimen a mi vista;
que tanta fiereza exista
no lo comprende el cristiano
aquel bárbaro inhumano
(ella llorando lo dijo)
con las tripitas del hijo
le amarró luego las manos.

  Ni los chacales hambrientos
que cruzan por las montañas
tienen tan negras entrañas
ni tan negros sentimientos;
de ella fueron los lamentos
que en la soledà escuché,
en cuanto al sitio llegué
quede enterado de todo
i al mirarla de aquel modo
ni un instante titubié.

  Me preparé a la reyerta
i pasé con gran premura
mi mano por la cintura
i puse el cuchillo en puerta;
toda de sangre cubierta
aquella infeliz cautiva
tenia de abajo a arriba
la marca de los lazasos;
sus trapos hechos pedazos
mostraban la carne viva!

  Estaba hincada en el suelo
lo mismo que penitente
cuando me vió de repente
al echarse atras el pelo;
sus pupilas alzó al Cielo
en sus lágrimas bañadas,
tenia las manos atadas
su tormento estaba claro,
como pidiéndome amparo
me dirijió dos miradas.

  Estaba el indio arrogante
con una cara feroz,
para entendernos los dos
la mirada fué bastante;
pues en ese mismo instante
él me ganó la distancia
i aprovechó esa ganancia
como fiera cazadora,
desató su boliadora
i aguardó con vijilancia.

  Ya metido en la contienda
eché mano desde luego
a este que no yerra fuego
i ahí se armó la tremenda;
al pingo lo até la rienda
i aunque el peligro medí
nos mantubimos así:
me miraba i lo miraba,
yo al indio le desconfiaba
i él desconfiaba de mí.

  Cuando el indio se agasape
valo por cuatro o por cinco,
como tigre es para el brinco
i fácil que a uno lo atrape;
la cosa no era de escape
pues era peligro huir
i mas peligro seguir
esperando de esos modos
pues a carniarme entre todos
douadi otros venir.

  No podia así embromado
escaparme de otra suerte
sinó dando al indio muerte
o quedando allí estirado;
comprendí por de contado
que aquel asunto me urjía,
viendo que él no se movia
como a agarrarle el caballo
me fuí medio de soslayo
a ver si se me venia.

  Saltó sobre mi el salvaje
como quien tiene en si fé,
el miedo de verse a pié
aumentó mas su coraje;
rápido como un celaje
me mandó un par de bolazos
que yo barajé en mis brazos,
si me dá mejor me arredra
pues las bolas son de piedra
i vienen como balazos.

  Al primer corte, un ovillo
se me hizo el hijo de perra;
yo no he visto en esta tierra
salvaje mas diestro i pillo
[  ]nas arisco al cuchillo;
él las bolas con destreza
las recojia con presteza
i las volvia a largar,
haciéndomelas silvar
arriba de la cabeza.

  Va perdiendo quien se apotra
lo sabia yo por fortuna,
me amenazaba con la una
i me largaba con la otra;
yo tambien tuve mi potra
en aquel percance amargo;
en momentos que lo cargo
i que él reculando vá,
me enredé en la faja i yá
ahí cai largo a largo.

  En raza tan estraviada
como se está refiriendo
i como estaria sufriendo
la cautiva desgraciada!
aquella india malvada
que tanto la aborrecia
empezó a decir un dia
por quo lalleció su hermana
que sin duda la cristiana
le habia hecho brujería.

  El indio cayó en la trampa
porque por aquella trama
a la cautiva la llama
i se la llevó a la pampa;
ahí el ultraje no escampa
i la empezó a amenazar
que habia de confesar
si la brujería era cierta
o hasta que quedara muerta
la tendria que azotar.

  Le arrebató con furor
al hijo de entre sus brazos
i de cuatro rebencazos
la hizo crujir de dolor,
en seguida con rigor
azotándola seguia
mas i mas se enfurecía
mientras mas la castigaba
i la infeliz se atajaba
los golpes como podia.

  Al ver el valor grandioso
con que hacia resistencia
lo tomó por insolencia
aquel salvaje rabioso;
i así le dijo furioso:
“confechando no querès”
la dio vuelta de una al revéz
i por colmar su amargura
a su tierna creatura
se la degolló a los piés.

  El indio por donde quiera
saltaba como una cabra,
mudos sin decir palabra
peliábamos como fiera;
esta actitud altanera
nunca jamas se me olvida,
iba jugando la vida
con tan temible enemigo
teniendo allí de testigo
a una mujer aflijida.

  Mientras no logra matar
el indio no se desfoga,
mas yo le corté una soga
i lo empecé a aventajar;
los huesos me hizo sonar
de otro bolazo el maldito,
pegué yo entonces un grito
que le entró como bala;
pisa el indio i se refalaa
en el cuerpo del chiquito.

  Lo castigó en mi conciencia
su Divina Majestad,
donde no hai casualidad
suele estar le Providencia;
con prontitud i sin clemencia
en el suelo lo ataqué
i aunque de nuevo hizo pié
lo perdió aquella pisada
pues en esa atropellada
en dos partes lo corté.

  Pero era indio decidido 
su valor no se quebranta
le salia de la garganta
blasfemia en vez de quejido;
aunque el indio era fornido
la sangre lo enceguecia,
tanta sangre le salia
que sobre un charco pisaba
pero así se enderezaba
sin aflojar todavía.

  Formábamos aquel terno:
yo con la lengua defuera,
el salvaje como fiera
disparada del infierno
i ella en su dolor materno
presenciando aquel degüello;
se le erizaba el cabello
cuando la infeliz veía
que el indio se resistía
queriendo tomar resuello.

  Aquel indio furibundo
lanzó un terrible alharido
que retumbó como un ruido
si se sacudiera el mundo;
en un tercio de segundo
en el cuchillo lo alcé,
en peso lo levanté
a aquel hijo del decierto
cuando ya lo vi bien muerto
solamente lo largué.

  Aquella madre aflijida
de rodillas en el suelo
alzo los ojos al cielo
sollozando adolorida;
por encontrarme con vida
yo di gracias a mi Santo
i en su dolor i quebranto
ella a la Madre de Dios
que nos ampare a los dos
le pide en su triste llanto.

  Sobre un pedazo de lona
se hincó a rezar de repente
tenia sobre la frente
del martirio la corona;
se alzó con pausa de leona
cuando acabó de implorar
i sin dejar de llorar
envolvió con un trapito
los pedazos de su hijito
que yo le ayudé a juntar.

  Aunque lo maté en pelea
por vengar al indio muerto
si me pilla en el decierto
su familia me lancéa;
a la cautiva en tarea
mi caballo le ofrecí,
era un pingo que adquirí
i donde quiera que estaba
en cuanto yo lo silvaba,
venia a rascarse en mí.

  Yo luego me vi montado
en el del indio que era algo
así como liebre o galgo
que sabia correr boliado;
me retiré de ese lado
trayendo esa compañera,
marchamos la noche entera
haciendo nuestro camino
sin mas rombo que el destino
que nos llebaba onde quiera.

  Antes fuí al indio a enterrarlo
bajo de un monton de paja
para llevar de ventaja
lo que emplearan en hallarlo;
pues al lograr encontrarlo
nos habian de perseguir
i al decidirme a huir
con todo mi corazon
hice la resolucion
de peliar hasta morir.

       ROLAK

Nota: versión libre de “La vuelta de Martín Fierro” de José Hernández, §558 y ss.

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EL CRIMEN DE SAN JUAN
CAPTURA DE LOS ASESINOS

Tiembla la pluma en la mano
al narrar crimen tan duro
pues se tiene por seguro
de sea el mas inhumano;
aunque mi cerebro es sano
i aunque la musa me sobra
es tan séria la maniobra
que invoco al poder del Cielo
a que baje a mi entresuelo
a ayudarme en esta obra.

  I vamos derecho al grano
sin mas argumentacion
pongan bastante atencion
fijense bien en el plano
que coloco de antemano
al principio de este escrito,
porque es un buen requisito
conocer bien el local
para tener la cabal
comprencion de aquel delito.

  En el San Juan del Peral
fundo bonito i mentado
de un caballero afamado
con casa al camino real,
se ensañó el Jenio del Mal
de la manera mas cruel;
con sanguinario papel
i atravesando potreros
unos cuantos bandoleros
llegaron al sitio aquel.

  A las siete de la tarde
del sábado antepasado,
fué cuando fué ejecutado
aquel asalto cobarde;
con sijilo i sin alarde
se fueron ahí acercando;
se estaba el dueño paseando
en la pieza comedor
oyendo al hijo mayor
lo que estaba conversando.

  Luego vieron de repente
i sin tiempo de arrancar
abrirse de par en par
la puerta violentamente;
i de un balazo en la frente
cayó muerto el caballero;
al momento el grupo entero
al cadaver se le arrima
para robarle de encima
sus alhajas i dinero.

  Al ver esto la señora
huyó para no morir
a la pieza de dormir
pero su suerte la empeora;
la siguieron sin demora
i aun a tres de los chiquillos;
las dormilonas i anillos
saltaron de sus orejas
I sin escuchar sus quejas
la amarraron esos pillos.

  A la señorita Sara
que con el niño menor
huyó por un corredor
con suerte i fortuna rara,
como luego se notara
por unos de los presente
la persiguió tenazmente
hasta que la pudo hallar
que se habia ido a ocultar
a la pieza del sirviente.

  Esta señorita, que era
del caballero cuñada
fué prolija i avisada
pues donde la cocinera
escondió bajo la estera
casi todas sus alhajas;
le rejistraron las cajas
I como no hallaron nada
la dejaron amarrada
en la cama con las fajas.

Al sirviente hombre le dieron
una pareja paliza
i lo llevaron de prisa
donde al dueño acometieron;
ahí amarras le pusieron
i ya sin temor a riña
se dieron a la rapiña
rejistrando cuanto habia;
del dinero y pedrería
no dejaron ni una jiña.

  Al aviso de un pastor,
a los tiros i a la bulla
salió de la casa suya
el bravo Administrador
que dicen que es un señor
Paredes apellidado;
salió con un rifle armado
e hizo un disparo oportuno
pero no mató a ninguno
i al punto se vió atacado.

  A su hijo que atrevido
lo acompañaba con vela,
una bala se le cuela
i rodó por tierra herido;
el padre mui conmovido
carga al hijo a su manera
i regresa a la carrera
otra vez para su casa
i apenas la puerta pasa
como puede se atrinchera.

  El pastor Ulloa estaba
calentándose en el fuego
cuando se acercó un labriego
que por su puerta pasaba
al punto le preguntaba
si habia visto una carreta
i almismo tiempo el trompeta
le dió un golpe con un fierro
pero luego vino un perro
i de un talon me lo apreta.

  Al fin arrancó el malvado
i la señora Dolores
fué por los alrededores
a relatar lo pasado;
poco despues fué efectuado
aquel crimen inaudito;
es seguro que el maldito
quiso al pastor ultimar
con objeto de evitar
que pudiesen dar el grito.

  Para desatar la dama
que estaba entre los colchones
al irse ya los ladrones
salió la nodriza o ama
de debajo de una cama
donde se habia escondido;
¡no son para referido
la desgarradora exena
ni la aguda i honda pena
que se quedó en aquel nido!

  Hai razones suficientes
para creer que estos indinos
miserables asesinos
sean personas decentes;
¡ya los jueces competentes
tienen del crimen el hilo;
hai que sacarles el quilo
al que resulte culpable;
hai que darle al miserable
con la punta i con el filo!

  Causa indignacion i asco
tanto espíritu estraviado,
se llamaba el desgraciado
Don José Miguel Velasco;
¡ojala no sufra chasco
la indagacion judicial;
suba al banquillo fatal
la pantera sanguinaria
o ha de ser tarea diaria
presenciar crimen igual!

  Hai absoluta confianza
sobre que estos criminales
han de ser dictatoriales.
movidos por la venganza:
pues uno de la matanza
como mas tarde se ha visto,
el que hacia Jefe listo
entre aquellos alaricos
dijo: “ustedes estan ricos
i nosotros sin un cristo”.

  Ya se ha sabido despues
de que todos estan presos
i muchos hasta confesos
i convictos ante el Juez;
debemos por esta vez
dar gracias al Intendente
que es el hombre intelijente
que con paciencia i trabajo
dió con la cueva i se trajo
la partida delincuente.

  Ahora diente por diente,
ahora ojo por ojo;
cuidado con andar flojo
ni remiso ni clemente!
yo he de tener al corriente
al público con ahinco;
andaré a salto i a brinco
por laberinto i recodo,
para imponerlo de todo
por la miseria de un cinco!

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COMBATE DE IQUIQUE
21 DE MAYO DE 1879
¡¡HURRAH!
AL 21 DE MAYO


  Hoi es la fecha inmortal
en que en sacrificio cruento
i en un sublime momento
Chile venció a su rival,
hoi es la fecha triunfal
en que cual duro barreno
le razgó la roca el seno
a la grande Independencia,
pagando así su insolencia.…
¡Un hurra, pueblo chileno!

  No se busque desde el dia
en que Dios el mundo hizo,
ni combate mas macizo,
ni mas grande valentía:
seria inútil porfía
buscarlo en mar o en terreno;
combatiendo como bueno
está David con Goliat.
¡Un hurrah a Condell i Prat!
Un urra pueblo chileno!

  Mientras con furia salvaje
el Huáscar con su espolon
ya a partir el corazon
de la Esmeralda, en coraje
grita Prat «¡al abordaje
soldados, no hai que ser meno
a triunfar de gloria lleno
o a perecer en la lucha,
saltando con quien lo escucha,
¡un hurra, pueblo chileno!»

  Encalla Moore abatido
i humillado en Punta Gruesa,
gritando con gran viveza
i a todo labio tendido:
«Ya no mas estoi rendido.
mandenme luego un galeno»
mientras que Condell ajeno
a todo indigno temor,
hace ondear el tricolor……
¡un hurrah, pueblo chileno!

  Cuando se calló el cañon
con la muerte del estoico
en aquel combate heroico
que no tiene parangon,
se vió con admiracion
en el cielo los perfiles.
de una hilera de fusiles
que llegaban hasta Lima;
la victoria andaba encima.…
¡un hurrah, pueblo chileno!

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