CARTAS DEL REO BUSTAMANTE
EN VISPERAS DE SU MUERTE

     Con mano mui temblorosa
  La pluma ahora he tomado
  Para escribir resignado
  Esta carta dolorosa.

  Encerrado en mi prision,
A costa de duras penas,
Voi llevando unas cadenas.
Que oprimen mi corazon.
Al pais pido perdon
Por mi suerte trajediosa:
Mi vida es mui angustiosa,
I mas no quiero estar vivo
Por eso esta carta escribo,
Con mano mui temblorosa.

  Cuando a mi se me apresó,
De un modo estrafalario,
Rodriguez el comisario,
Mi cuerpo me maltrato,
A tres ajentes mandó,
Entre ellos el quemado,
I en el acto frajelado,
Fuí quedando mui contuso.
I por mostrar este abuso,
La pluma ahora he tomado.

  La mujer que yó tenía
Primero presa cayó,
I en mi contra pues habló,
Por obtener su salida,
El juez siguió sú porfia,
I en el acto sentenciado
Fuí, por ese majistrado
Pero hoi arrepentido,
Valor a mi Dios le pido,
Para escribir resignado.

  Rosa Neira con amor,
A dios a tí te diré,
Porque pronto moriré,
Víctima de un dolor,
Por cometer un herror,
Mi muerte será afrentosa,
Tú como adoptiva esposa,
Por mi no te halles llorando,
Porque mui triste te mando,
Esta carta dolorosa.

  Al fin pues voi a morir.
I de todos me despido,
Demasiado arrepentido
Dejaré pues de existir.
A la tumba voi a ir,
Con mucha resignacion,
Con mi triste corazon
I con llanto lastimero,
A todito el mundo entero,
Hoi dia pido perdon.

       JUAN B. PERALTA

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VERSOS
DEL REO BUSTAMANTE PUESTO
EN CAPILLA I SU PRÓXIMA EJECUCION

     Hoi pagaré en el suplicio
  Lo que otro cometió,
  Para morir he nacido
  Pero injusto muero yo.

  En la capilla penoso
Esperaré resignado
Mi triste fin desgraciado
Con mucha calma i reposo,
Al Dios todo poderoso
Ofreceré el sacrificio
En sano i entero juicio
Moriré como bandido,
I lo que no he cometido
Hoi pagaré en el suplicio.

  El sábado nuevamente
Me leyeron la sentencia.
La que con mucha paciencia
Escuché, precisamente;
Luego despues reverente
El sacerdote llegó,
Este mui bien me ausilió
Como era mui natural,
Por que yo voi a pagar
Lo que otro cometió.

  En la noche me desvelo
Pensando en mi mala suerte,
I al ver mi trájica muerte
Lloro con mas desconsuelo;
A la justicia del cielo
Me encomiendo entristecido
Hoi que estoi arrepentido
Tormentos desafiaré,
Por que injusto yo diré
Para morir he nacido.

  Verdad fué de que asalté
Con otros al estranjero,
Pero es falso, por entero
De que yo lo asesiné;
Hasta morir lo diré
Aun que el jues me sentenció,
I el Consejo me negó
El indulto de esta pena.
I aun que arrastro una cadena
Pero injusto muero yo.

  Por fin, veintiun año cuento
En mi existencia fatal
I ya soi un criminal
Que moriré en el termento,
Adios, digo en el momento
A todita la nacion,
Pueblo, dame tu perdon
Mira que me voi glorioso
A gozar de un trono hermoso
En la celestial mancion.

       JUAN B. PERALTA.

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Reflección del reo

     Yo por mi mal natural
  Lloro como Magdalena
  Si el Código me condena
  A la pena capital.

  En octubre el dia tres
Cometí el feroz intento
El feroz crímen sangriento
Sin razgo de mi honradez
A mi padre lo ultimé
En aquel dia fatal
Como infame criminal
Sufro un castigo tremendo
Pero a bien lo estoi sufriendo
Yo por mi mal natural.

  Desde el dia en que cai
Reo por el parricidio
Propenso estaba a los grillos
Por aquel acto infelí
Y ahora me encuentro aquí
En tan tristísima pena
Donde nadie se enajena
A sentir lo que he sentio
Al ver lo que he cometio
Lloro como Magdalena.

  Tiemblo lleno de lamento
Con un sentir dislocao
Sintiendo desconsolao
Lleno de conocimiento
Ya lo ven que por mi intento
Me hallo en esta causa plena
I una pájina se llena
De mi causa pa que alegue
Justo será de que pague
Si el Código me condena.

  Si yo me hago estos lamentos
Es pa darles a conocer
Para que pueda temer
El moderno desatento
I tengan conocimiento
I no vayan a tomar
Por eso voi a dejar
Este ejemplo con deseo
Pa que otros no se hagan reo
A la pena capital.

  Al fin, poner atencion
Que yo espero dia a dia
Que si me otorgan la via
Quedo en perpétua prision
I esto lo es de razon
Si yo con mi via pago
Por siempre me satisfago
Con tal que tome esperiencia
I no hagan tales ofensas
La juventud de Santiago.

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Desengaño del mundo.

     Adios pues mundo traidor
  Que me engañaste a mí
  Solo por ser infelí
  Sin piedá i sin temor.

  Yo es de moderno lo fui
Tenaz i desobediente
No le temia a la muerte
Ni el pecado aborreci
I ahora le clamo así
A mi Dios i criador
Tiene piedá gran señor
Te lo digo sollozando
Despidiéndome llorando
Adios pues mundo traidor.

  Cuanto me pesa en la via
Solo de haberme juntado
Tando en mi moderno estado
Con las malas compañias
Ahora no lo seria
Un jóven tan infeliz
A Dios eterno ai de mi
Mirame con gran piedá
I adios mundo i vanidá
Que me engañaste a mí.

  Tanto que me aconsejaba
Mi mui amable mamá
I yo por tenacidá
Sus consejos despreciaba
I a veces me disculpaba
En hechos que cometí
I ahora me encuentro aquí
Destinado a todo riejo
Pues no tomé los consejos
Solo pa ser infelí.

  Lloro ahora i me lamento
Cuando traigo a la memoria
Que el mundo es la vana gloria
De todos los descontentos
Cuantos ricos opulentos
No han caido con terror
Algunos por el amor
O por celo sospechoso
No han cometido destrozo
Sin piedá i sin temor.

  Al fin, le encargo al anciano
I al moderno caprichoso
Que no sea libertoso
Ni siga el placer mundano
Porque tarde o temprano
Quiera seguir de la suya
I mejor será que huya
Del moroso gusto leal
Porque no le pase igual
Tal como el jóven Acuña

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El reo Acuña pide perdon a la madre.

     A mi querida mamá
  Voi a pedirle perdon
  De todito corazon
  Para no ofenderle má.

  Cuanto siento el haber sido
Con mis padres un ingrato
A quien no me dió mal trato
Desde que lo fui nacido
Pero ahora he conocido
Mi tiranía sagaz
I ahora digo jamas
Seré como ántes lo he sido
I llorando el perdon pido
A mi querida mamá.

  Madre mia le ofendí
Injustamente lo fué
Por eso le pido a usté
Llorando el perdon pa mi
Haga lo del Rei Davi
Que le perdonó a Absalon
Cuando la rebelion
De mí este ejemplo reciba
Con mirada compasiva
Voi a pedirle perdon.

Tambien madre pido a usté
Perdone mi desatino
Hágalo por mi padrino
O la leche que mamé
Compadézcase porque
Me hallo en tan triste prision
Aunque no lo es de razon
Por mi gran tenacidá
Pero el perdon me dará
De todito corazon.

  Cuando usté me reprendia
Me acuerdo de que yo era
Cual sagaz i brava fiera
I jamas le obedecia
Viendo que el ser le debia
Desde que nací a la faz
Pero asi Dios lo querrá
Como es autor sin segundo
Quiere que no salga al mundo
Para no ofenderle má.

  Al fin madre compasiva,
Esperaré comprodijo
Que de su desgraciado hijo
Estos lamentos reciba
Como es mi madre nativa
Pensando en usté lo paso
I hasta su sentir abrazo
De que usté recordará
De mi infantisima edá
Cuando me tomaba en brazo.

       JUAN DE DIOS PERALTA.

Impreso por P. Ramirez.—Echáurren, 6.

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Mas datos del reo Acuña.

     Nuevos datos voi a dar
  De Acuña el prisionero
  Que pide éste por primero
  Estado matrimonial.

  Bueno será que le den
A este hombre la licencia
Porque seria una ofensa
Con agravio del desden
Todos los que diarios ven
Propenso están al rogar
Para que pueda tomar
Esta mercé en el acto
Por lo que se esplica exacto
Nuevos datos voi o dar.

  Este hombre de buena gana
A un relijioso llamó
I el auxilio recibió
De la relijion cristiana
I ahora triste se afana
Clamando al Dios verdadero
Que como culpable quiero
Tener estado sensual
I así les voi a esplicar
De Acuña el prisionero.

  Un caballero piadoso
Consiguió de ver al reo
Porque tenia deseo
De darle un punto de gozo
Pero lo halló tan penoso
Al notable caballero
Aquí me hallo prisionero
Pero nada siento, nada
Que a su querida mamá
Que pide éste por primero.

  Con una voz macilente
Toda contesta le daba
I sus lágrimas inundaba
De sus ojos a torrente
Ademas dijo evidente
De que queria tomar
Un consuelo singular
Si acaso le concedia
Que ántes de todo queria
Estado matrimonial.

  Al fin, el desconsolao
Pide para su contento
Recibir el sacramento
Del matrimonio sagrao
Si quiere tomar estao
No se le podrá negar
Ni aun ménos el quitar
Lo que estima i apetece
Aunque esté como estuviese
Siempre se quiere casar.

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La lei pareja no es dura.

     El hombre mas estudiado
  I el sabio de mas cordura
  Dicen a su parecer:
  La lei pareja no es dura.

  El que comete un destrozo
O la criminalidá,
Ese hombre merecerá
Un castigo rigoroso;
Para que así, temeroso
Esté por lo que ha pasado;
Pues siendo bien castigado,
Temen con justa razon
El artesano i el peon,
El hombre mas estudiado.

  Aun al hombre mas honrado
Le ha pasado de contino
Cometer un desatino
Cuando ménos lo ha pensado.
I al caer en ese estado
De toda una desventura,
Se ha encontrado en la apretura
De la cárcel i el presidio.
Le pasa al viejo i al niño
I al hombre de mas cordura.

  A lo ménos, al bandido,
Que es horrendo criminal,
A ese se ha de castigar
A fin de apagarle el brio.
La mano de ese hombre ha sido
Azote de Lucifer,
I para ese hombre ha de haber
Un saludable escarmiento;
Que pague su atrevimiento,
Dicen a su parecer.

  Tambien el rico culpante,
Por un crimen alevoso,
Merece del calabozo
No salir un solo instante;
Para que asi no se espante
De ellos ninguna criatura:
Que no se dé la amargura
Solo al pobre i la fatiga,
Para que así el pueblo diga:
La lei pareja no es dura.

  Al fin, al que ha delinquido
Castigará la justicia,
Su horrendisima malicia
Por el crimen cometido.
También diré que el bandido
Sufre una terrible pena
Cuando cumpliendo condena
Se halla por un desacato,
Porque soporta el maltrato,
Los grillos i la cadena.

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Fratricidio.

     Un jóven don Jerman Grez
  Por un querido cuñado
  Vino a ser asesinado
  Sin saber ni aun por qué.

  Este jóven diz que vino
A la casa del cuñado,
I andaria algo mamado,
Según yo me lo imajino,
Porque hizo tal desatino
Con mengua de su honradez.
El nombre del muerto es,
Como presto se ha sabido.
I el vulgo dice que ha sido
Un señor don Jerman Grez.

  En la puerta de su casa
Estaba el señor Jerman,
Como ya conocerán
Lo que en un momento pasa.
Luego una bala que abrasa
En su cuerpo ha penetrado,
Cayéndose desplomado
Al suelo, cual masa inerte,
I encontrando allí la muerte
Por un querido cuñado.

  ¡Cuánto pesar no tendrá
Si fuera de su sentido
El crímen ha cometido
Con tanta temeridá!
Ahora triste dirá
Que se encuentra aprisionado;
Con el sentido estraviado
Al otro dia se hallaba.
I Grez por quien no pensaba
Vino a ser asesinado.

  Cuando se sintió el balazo,
Luego la jente acudió;
Por eso se presenció
Este horriblisimo caso.
Tomando al herido en brazos,
Con lijera rapidez,
Un buen médico despues
Con él la noche ha pasado;
Fué muerto por su cuñado,
Sin saber ni aun por qué.

  Al fin, el reo estará
Esperando apesarado
Que lo condene el juzgado
Por un crimen tan audaz.
Digan si será capaz
Que un rico manche su mano
Con la sangre de su hermano,
Como a este le aconteció,
Que a su cuñado ultimó
Con rigor tan inhumano!

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El homicidio de la Elisa Farias.

     La tal Elisa Farías
  Al Adelicio Araneda
  Le dió muerte instantanea
  Hasta quitarle la vida.

  En la calle Bella Vista,
Mui cerca de los molinos,
Sucedió el crimen indino
Por esa gran señorita.
Por ese caso a la vista,
En la tarde fué aprehendida
Por la misma policia,
Por guardar de su honradez.
Se encuentra rea a la vez
La tal Elisa Farías.

  Ese jóven diz que andaba
En solicitud de Elisa;
Pero ésta, como sumisa.
Sus amores despreciaba,
I a su esposo no pensaba
Pagarle en mala moneda.
Para que así el lector vea
Lo que pasa en un instante,
Dándole muerte impulsante
Al Adelicio Araneda.

  Este a la casa llegó
I pidió con lijereza
Una copa de cerveza,
La que Elisa le sirvió.
Un trago a ella le pasó
El tal jóven Araneda
Pero ella con cierta idea
El servirse no admitió,
I al jóven con revol dió
Una muerte instantanea.

  Este crimen alarmante
Lo ha sido aun para el pueblo,
I según como lo observo
Sucedió en un solo instante.
Este hecho tan aterrante
Para el esposo seria
Una pena mui crecida
Cuando supo que su esposa
Le dió una muerte alevosa
Hasta quitarle la vida.

  Al fin, la jóven Elisa
Que su homicidio padece,
Que la perdonen merece
Por ser tan casta i sumisa.
Al saber tales noticias,
El lector solo se afana,
I alegre i de buena gana,
Cuando el diario dió a entender,
Dicen que ella viene a ser
Como la casta Susana.

       JUAN DE DIOS PERALTA.

Impreso por P. Ramirez.—Echáurren, 6.

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Por mano de una mujer.

      Una animosa mujer
  A un hombre quitó la vida;
  Sintiendo estará en seguida
  Su delito padecer.

  ¡Cuánto se hallará sintiendo
El delito perpetrado,
Por hallarse en un estado
En la prision padeciendo
Por ese crímen tremendo
Sin hallar qué cosa hacer.
Destinada a padecer
Lo mismo que un criminal,
Por cometer hecho tal
Una animosa mujer.

  Dicen que el hombre sacó
La cuchilla que traia,
Para herir a la Farías,
I agarrarla procuró.
Pero ella se le arrancó
Para adentro, i en seguida,
Con una rabia crecida,
Tiró una bala certera,
Acertando de manera
Que al hombre quitó la vida.

  Los vecinos dieron parte
Mui luego a la policia,
Al ver lo que sucedia
Por el crímen alarmante.
La autoridá en el instante
Tomó presa a la homicida,
La que con pena crecida
Se hallará en su corazon:
Por encontrarse en prision
Sintiendo estará en seguida.

  En el mismo corazon
La bala le penetró.
I en el instante voló
Su alma a la eterna mansion.
Sin justicia ni razon,
A mi modo de entender.
Ha venido a suceder
Que por defender su honor
Vaya Elisa a una prision
Su delito a padecer.

  Al fin, la Faría está
Esperando la condena,
I si se le impone pena
Todo el mundo sentirá.
Por una jóven honrada
Que vive de su honradez,
Se compadece talvez
El tribunal de justicia
De la mui casta Delicia
Al saber por lo que fué.

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