Versos históricos
LA ESCALERA DE JACOB

  Jacob vió en un gran sueño
Una escala desde el cielo,
Miles de ánjeles por ella
Descendian hasta el suelo.

  Yendo el patriarca en camino
Donde el anciano Saban,
Vió, como comprenderán
La gloria del Dios divino.
En la mente le previno
El Hacedor con empeño,
Porque lo quiso hacer dueño
Para eternizar los frutos,
La escalera de los justos;
Jacob vió en un gran sueño.

  Vió las puertas de la gloria
Abiertas de par en par,
Al Verbo eterno en su altar,
Según esplica la historia.
Todo impreso en su memoria
Le quedó para consuelo,
No sintió ningún recelo
Para ganarse la palma;
Vió con los ojos del alma
Una escala desde el cielo.

  Se consideró dichoso
Con aquel sueño bendito;
Por eso ha quedado escrito
En el libro misterioso.
Vió al querubin hermoso
Mas precioso que la estrella,
Radiante como centella
Cuando le vino a alumbrar,
Dijo que ha visto bajar
Miles de ánjeles por ella.

  Luego que ya despertó,
Hizo de piedra un altar
I se dispuso a adorar
A Jehová, porque vió.
Su pensomiento subió
A la celestial de un vuelo;
Lleno del mas grato anhelo
Los ánjeles, por piedad,
De aquella hermosa ciudad
Descendian hasta el suelo.

  Al fin, Dios le reveló
Según lo que aquí corono,
La gloria i su santo trono
En sueño le presentó.
Su nombre se lo cambió
Por de Israel al patriarca,
Fiando en la opresora parca,
Con toditos sus rebaños,
A los catorce i mas años
Volvió a su misma comarca.

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Versos a lo adivino

  Con siete sellos sellado
Está el libro del amor,
Allá en ese lugar santo,
En el trono del Señor.

  Dios eterno i bondadoso,
Padre amante i soberano,
Rei del linaje humano
Infinito i poderoso;
En su trono luminoso
Es de todos venerado,
Con los ánjeles rodeado;
De contínuo se verá
El libro de la verdad
Con siete sellos sellado.

  Por su gran sabiduría,
Arcánjeles, querubines,
Junto con los serafines
Le cantan con melodía;
Todos le hacen compañía,
De verle su resplandor
Llenos del gozo mayor
Alaban al infinito;
Porque en un altar bendito
Está el libro del amor.

  Es la dicha mas hermosa
Morir i subir al cielo,
Porque allí nuestro consuelo
Es donde mora i reposa.
Para el alma que es dichosa
Entra i encuentra su encanto,
Pues con regocijo tanto
Llega i se hace presente,
A vivir eternamente
Allá en ese lugar santo.

  Es un trono de dulzura,
No hai aquí comparacion,
La gran celestial mansion
De la concepcion mas pura,
Donde eternamente dura
La piedad del Salvador;
Mirándonos con amor
Por su sabia providencia
Se haya toda la elocuencia
En el trono del Señor.

  Al fin, señores, la gloria
Es grandeza sin igual,
Ciudad bella i principal
Según esplica la historia;
Tengámosla en la memoria
Porque ya está decretado
Para el bien aventurado;
Lo declara San Benito
Que cerca del infinito
Hai un lugar separado.

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Sangriento drama
EN LA CALLE DE DÁVILA: EL MA-
RIDO MATÓ A SU MUJER

  Leandro Rojas el hechor
Le dió muerte a su esposa;
Con una rabia espantosa
Cometió el crímen de horror.

  Calle de Dávila fué
Donde ocurrió lo que cuento,
Hecho que causó lamento
Como aquí lo esplicaré.
Cosa por cosa diré
Al auditorio, señor,
El hombre de mal humor,
Causa de la borrachera
Victimó a su compañera
Leandro Rojas el hechor.

  Llegó a la casa el marido,
Donde su mujer estaba,
I viendo que lo injuriaba
Tratándolo de bandido,
Como aquel mas atrevido,
Sin mirar ninguna cosa,
Peor que fiera rabiosa
Enbriagado con el vino,
Para cumplir su destino
Le dió muerte a su esposa.

  La mujer lo reprendió
Talvez sin tener motivo,
El hombre, soberbio, altivo,
Luego el revólver sacó:
A la sien le apuntó
La bala, i fué peligrosa;
En esa escena asombrosa,
Esta es la verdad tan cierta,
Vió caer su mujer muerta
Con una furia espantosa.

  Despues que ya la mató
Su arma homicida levanta,
Medio a medio a la garganta
Sin recelo él se apuntó;
El proyectil penetró
Sin causarle ni un dolor.
Todo esto es causa el licor
Que lo haya comprometido,
I fuera de su sentido
Cometió el crimen de horror

  Al fin, Dolores Bernales
Según lo he sabido yo
Ya, pues, desapareció
Del mundo de los mortales,
Se concluyeron sus males
Lo mismo que por misterio;
Disculpe aquí el criterio,
Digo escribiendo i pensando,
Que ya está descansando
Allá en el cementerio.

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Homenaje al glorioso
SAN SEBASTIAN

  Glorioso San Sebastian
Inefable i milagroso
Entre un número de santos
Eres tú el mas virtuoso.

  Mi Dios, con justa razon,
Para dejarlo en su ser
Le dió gracia i gran poder
En la celestial mansion.
Con rendida humillacion
Los devotos con afan,
Todos se presentarán
Donde vos los recibís,
Hacedme un milagro a mí,
Glorioso San Sebastian.

  Quien pueda hacerte igualdad
En milagros i en poder
No he visto ni espero ver
En Chile, i jamás habrá.
En tí se halla la verdad,
Porque sois el mas dichoso
Del Cielo, cual portentoso
Tus virtudes se derraman,
Por eso todos te llaman
Inefable i milagroso.

  El que sufra enfermedad,
Pobrezas i gran dolencia,
Pídale, pues, con paciencia
Al Santo, que sanará.
El siempre por caridad,
Con gracia i poderes tantos.
Hace mitigar mis llantos
Sin la culpa orijinal;
Reluce mas que el cristal
Entre un número de santos.

  Todo enfermo que con fe
Se encomienda a él, mejora,
Después de nuestra Señora
I su esposo San José.
El a todos da merced
Porque es padre bondadoso;
Llega siempre fervoroso
A tu altar el penitente
A decir eternamente,
Eres tú el mas virtuoso.

  Por fin, llega de rodilla
Todo cristiano a orar,
I da lástima mirar
Al devoto que se humilla.
Alumbra una lamparilla
Aquel grandioso portento,
Los fieles con dulce acento
Ocurren de un modo estraño;
El dia de tu cumpleaño
Se ve lleno tu convento.

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SOLICITUDES DE INDULTO
EN FAVOR DEL REO
JUAN DE DIOS MEJIAS

  Llora sin tener consuelo
El tal Juan de Dios Mejias,
Con su vida ha de pagar
Su enorme picardia.

  La Corte con el fiscal
Sin piedad i sin clemencia
Le firmaron la sentencia
De la pena capital
Mui triste el pobre mortal
Alza sus quejas al cielo
Abatido i con recelo
Se lamenta el pobre mozo
En su oscuro calabozo
Llora sin tener consuelo.

  A nombre de la nacion
Y de las leyes divinas
Las sociedades talquinas
Piden la conmutacion,
Tengan conmiseracion
I alárguenle mas sus dias
Borren sus alevosias
Pueda ser que se arrepienta
Que no oyen que se lamenta
El tal Juan de Dios Mejias.

  Muchos infelices jimen
En la cárcel i al fin mueren
I hoi en dia borrar quieren
Un crimen con otro crimen,
Aunque fuerte los oprimen
No dejan de asesinar,
I este pronto a cancelar
Ya su cuenta al Soberano
Sea tarde o temprano
Con su vida ha de pagar.

  Victimó el reo a una viata
Al público cuento franco
I no librará del banco
Ni por oro ni por plata,
Le es la suerte mui ingrata
Les cuento en mi poesía
Permita Dios i María
Bien pronto de hito en hito
Que no pague el pobrecito
Su enorme picardía.

  Al fin en mi verso pido
Al gran Consejo de Estado
Que no sea fusilado
Porque se haya arrepentido,
Clama el pobre entristecido
A la Concepcion bendita
La pena no se le quita
Por tan horroroza escena
Dicen que se le condena
Porque violó a la viejita.

       Daniel Meneses
       Poeta Nacional
MORANDÉ 8-A
Imp. Moneda, 1027

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MIS DESEOS EN BIEN PARA
LOS POBRES

  Si yo fuese presidente
No seria tan baboso,
Le haria la guerra al clero
Que vive tan orgulloso.

  Cuando Dios permitirá
Con su poderio eterno,
Que deje su mal gobierno
El hijo de su papá,
Prontamente llegará
Ese dia reluciente,
La vez que en Chile la jente
Conozca i se ponga seria
No habria tanta miseria
Si yo fuese presidente.

  Para afirmarse en el mundo
Tiene una enorme cuadrilla,
No quiere dejar la silla
El huaso de San Fernando,
Como un rei está gozando
Lleno de júbilo i gozo,
I aqui de puro curioso
Digo al hacerle el rejistro,
Si llegase a ser ministro
No seria tan baboso.

  Algún dia querrá el Cielo
De que yo suba al poder,
Entónces tendrán que ver
Al fanatismo en el suelo,
Descubriré el negro velo
Tal como lo hizo Lutero,
Por todito Chile entero
Se han de acabar los males,
Con mis leyes liberales
Le haria la guerra al clero.

  Cuando mejore de suerte
Le saco la vuelta al bulto,
I al presupuesto del culto
Tendré que darle la muerte,
Le pegaré firme i fuerte
Tenazmente i sin reposo,
A ese soberbio coloso,
Hasta que lo heche al abismo,
Le haré guerra al fanatismo
Que vive tan orgulloso.

  Al fin vestido de seda
Con el tiempo me han de ver,
I tambien tendré que ser
Primer jefe en la Moneda,
Imitaré a Balmaceda
Que fué un hombre de pitanza,
No tuvo con nadie alianza
Su gobierno fué un progreso
I yo pensando en todo eso
Nunca pierdo la esperanza.

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LAS AMENAZAS
DEL POETA BIO-BIO QUE ME HACE
CON TODA SU COMPARSA.

  Me tienen amenazado
Que me van a dar el bajo,
Si acaso pongo barajo
Me verán mas encumbrado.

  Unos poetas satíricos
Están haciendo versiculos,
No encuentro por qué articulos
Escriben sus cantos líricos;
Prometen estos vampíricos
Pronto dejarme callado,
I al público han lanzado
Un sartal de disparates,
I toditos esos magnates
Me tienen amenazado.

  Sin haber sido medico
Analizo el esparrago,
Lo mismo que relampago
Doi este verso al publico;
Solo por ver al critico
Que nos trata de gargajo,
Toditos como estropajo
Están con la boca abierta,
I juran de cosa cierta
Que me van a dar el bajo.

  Con un verso i nada mas
Los tengo que hacer callar,
Donde los llegue a encajar
No podrán salir jamás;
Esto i mucho mas verás
Lector si acaso me atajo,
A todos los hagasajo
Moralmente, i con buena rima,
Tendré que quedar encima
Si acaso pongo barajo.

  Peralta es el cabecilla
De este conjunto de homeros,
A él i a sus compañeros
Los tomo por una orilla,
De dónde es esta polilla
Pregunto al pueblo asombrado,
Que a Santiago ha infestado
Con versos, por hacer suerte,
I si yo les doi la muerte
Me verán mas encumbrado.

  Al fin, el ciego a otro ciego
Le dijo con mil sandeses,
Tengo que ver a Meneses
Llorando como un malego,
Rompan con su pluma el fuego
I pónganme un fundamento,
Al compas del instrumento
Les cruzó a fuego perdido,
Aunque me tengan vencido
No desmayo en mi talento.

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Un Desafio al Autor
DE LA
Lira Porteña

  Al científico Vallejo
Desafío en mi esperiencia,
Si acaso tiene harta ciencia
Le cruso firme y parejo.

  A la tal “Lira Porteña”
La voi a sacar a cancha,
En esta hojita ancha
Le iré haciendo alguna seña,
Si se me muestra halagüeña
Pronto le daré un consejo,
Que se mire en un espejo
Su discipulo de Apolo,
Yo le sigo el pleito solo
Al científico Vallejo.

  Cuando los versos leí
Del gran autor de la “Lira”,
Me dije que bien se inspira
Ese gran poetastro así,
Con cuidado correjí
Sus estrofas con urjencia,
Y ahora por ocurrencia
Lo saco a luz en el dia,
Al Dios de la Poesía
Desafio en mi esperiencia.

  Siendo poeta tan bueno
El nombre se lo ha cambiado,
Y creo de que es empleado
En la imprenta del “Chileno”
Sálgame al frente al terreno
Con su moral y elocuencia,
Nunca ejersa impertinencia
Que lo tendran mui a mal,
Hable siempre lo moral
Si acaso tiene harta ciencia.

  Yo de travieso y de intento
Le dedico este versito,
Para ver al cantorcito
Si tiene harto talento,
Si es bueno vuelvo en mi intento
Para atras como el cangrejo.
Lo mismo que el manco viejo
Yo soi siempre en mi carrera,
Y si este es de alta esfera
Le cruso firme y parejo.

  Me creo que Fuenzalida
Se apellida el gran autor,
Y yo que soi inferior
Le hecho cabe y rendida,
Que haga él la partida
De atras yo lo seguiré,
En lo poquito que sé
Pienso de irlo atracando,
Si me sigue contestando
No lo dejo asentar pié.

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Estribillo Histórico
La toma del Puente de
Mantible
POR
CARLOS MAGNO

Luego que el Embajador
La noticia se la dió
Su ejército preparó
El mui noble Emperador;
Cor entusiasmo y valor
Partió con gran valentía,
Con su jente que tenia
Le dió guerra a los paganos,
De este modo los cristianos
Entraron a la Turquía.

El Rey reunió a su jente
Con heroismo y capaz
Y marchó con Fierabras.
En dirección a la Puente,
Allí un jigante valiente
Cuidaba de dia en dia,
Y Cárlos con osadia
Peleó con esos tiranos,
De este modo los cristianos
Entraron a la Turquía.

Galafre, jigante horrible
Con hartos moros estaba,
Y era el que resguardaba
A la Puente de Mantible,
Pasarla era imposible
Por la fuerza que allí habia,
La mas cruel carniceria
Se vió en esos inhumanos,
De este modo los cristianos
Entraron a la Turquía.

Despues de que se tomaron
La Puente todo se humilla,
Y en el centro de la Villa
Los soldados acamparon,
Himnos de gloria entonaron
Al Dios de la jerarquía,
Pelearon con ironía
Peor que leones africanos
De este modo los cristianos
Entraron a la Turquía.

  Al fin, el jigante Anfeon
Llegó haciendo matanza
Y Fierabras con su lanza
Lo batió como un leon
Con heroico corazon,
Castigó su picardia,
Fueron por su bizarría
Verdaderos Espartanos,
De este modo los cristianos
Entraron a la Turquía.

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Jenoveva
es llevada al desierto para
quitarle la vida.

A las dos de la mañana
Sacaron a la Condesa,
Para llevarla al desierto
A cortale la cabeza.

En la prision donde estaba
Dió a luz a su hijo amado
Y le puso desdichado
Porque desnudo se hallaba
Lo abrazaba y lo besaba
Como una madre cristiana.
Le clamó a la sobarana
Con un cierto frenesí,
Porque iba a salir de allí
A las dos de la mañana.

En la misma noche aquella,
Sin tardanza ni demora
Entró donde su señora
Una querida doncella.
Le llevó a su ama bella
Papel con gran lijereza,
Y ella pronto y con presteza
Hizo la carta en seguida,
Para quitarle la vida
Sacaron a la Condesa.

A Enrique y a Conrado
Mandó Golo al momento,
Que fueran sin miramiento,
A cumplir lo decretado,
Ambos dos con desagrado
Obedecieron, lo advierto,
Uno y otro como muerto
Entraron con pecho sano,
A tomarla de la mano
Para llevarla al desierto.

La madre tomó a su hijo
En brazos y lo siguió
Y con los hombres salió
Con gusto del escondrijo,
Por nada hoi dia me aflijo
Dijo ni siento tristeza,
Los verdugos con gran priesa
Con un instinto sencillo,
La sacaron del Castillo
A cortarle la cabeza.

Al fin la jóven esposa
Le clamaba al Dios divino,
Y al lugar de su destino
Marchaba triste y llorosa,
Por ser buena y virtuosa
Decía voi yo a morir
Perdon principió a pedir
A sus dos ejecutores
Le atendieron sus clamores
Y la dejaron vivir.

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