EL HOMBRE-HEMBRA

    Lectores, parece cuento
forjado por Lncifer,
que existe en el firmamento
un ser que es hombre i mujer.

    Léase “La Libertad”
del veinticinco de Abri[l]!
i ahí verán de perfil
esta grande novedad;
es Méjico la ciudad
donde se halla este portento
i es un acontecimiento
que a todos ha sorprendido
i aunque el caso es mui sabido,
lectores, parece cuento.

    El individuo aludido
por mujer se bautizó
I como mujer vivió
por un tiempo bien crecido,
hasta ser reconocido
por el doctor Santander;
este médico hizo ver
al Consejo Medical,
el caso fenomenal
forjado por Lucifer.

    No hubo acuerdo sin embargo
del exámen del aborto,
unos opinaban corto
i otros opinaban largo
después de un combate amargo
i de un exámen atento,
se falló sobre el momento
i por hombre han declarado
al ser tan endemoniado
que existe en el firmamento.

    Los médicos ahí mismo
hicieron luego notar,
que se debia arreglar
su partida de bautismo;
despues con todo civismo
i de la moral a fuer,
un viaje se le hizo hacer
para que nadie supiera
que en la ciudad existiera
un sér que es  hombre  i mujer.

    I a fé que habia razón
en adoptar ese paso,
pues que se conoce un caso
sobre ella de violación,
que no tuvo conclusión
por un tropiezo casual
¡juzgue el lector si el sensual
hubiese sido feliz!
¡iba buscando perdiz
i daba con un zorzal!

Nota: verso publicado por Rólak, ver.

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AVENTURA
DE UN COMISIONADO

    Un cierto comisionado
nos dice en la guardia urbana
que una cosa es ir por lana
i otra salir trasquilado.

    Con motivo de ese robo
hecho a un médico adivino,
se puso un dia en comino
un sahueso no mui bobo
con mas astucia que un lobo
para Concepcion mandado,
iba bien aleccionado
de encontrar a los ladrones;
conocia sus calzones
un cierto comisionado.

    Tomó el ordinario tren
mui contento i disfrazado
con un rostro anjelicado
como hombre de todo bien;
pero no le faltó quien
al llegar por la mañana
le sobara la badana
al momento de bajar
pues me lo logran robar
nos dice en la guardia urbana.

    Satisfecho de su treta
que en el viaje fabricara,
no vió la ocurrencia rara
de descuidar la maleta,
pero al llegar a la meta
se puso como una grana;
no hubo potencia humana
que encontrara lo perdido
i dice todo aflijido:
que una cosa es ir por lana.

    No encontró lo que buscaba
i para mayor condena
volvió cubierto de pena
perdiendo lo que llevaba
temiendo la gruesa pava
con que iba a ser festejado
i viéndose en ese estado
esclamaba en triste lloro:
una cosa es ir por oro
i otra salir trasquilado.

    Viva seguro de hallar
el crímen su recompensa
si la justicia comienza
tanta destreza a mostrar.
Creer que pueda encontrar
un ajente un robo ajeno
cuando no puede sereno
barajar ni su vestuario,
es algo estraordinario,
es nutrirse con veneno….

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ASESINATO EN EL PUERTO
UNA MUJER CON 10 PUÑALADAS

    En la semana pasada
en nuestro vecino puerto.
atrozmente apuñaleada
una pobre vieja ha muerto

    Este escandaloso drama
sucedió en Valparaiso
i ha sido tan de improviso
que mucho la atención llama.
Según el Diario declama,
esta mujer desgraciada
ántes vivió amancebada
con el autor de su muerte
i se le habia hecho fuerte
en la semana pasada.

    Ella no valia nada
ni era jóven siquiera
i por el contrario era
de edad bastante avanzada;
hacia una temporada
que no veia a su injerto,
creyendo que en el desierto
se lo comiera algún buitre,
cuando apareció el belitre
en nuestro vecino puerto.

    Media cuadra a la subida
del cerro «Santo Domingo»
i al costado de un gringo
tenia ella su guarida
al saber el homicida
fué a ver a su camarada,
ella se mostró enojada
i le arrimó un bofeton,
siendo por esta razón
atrozmente apuñaleada.

    El hombre se le fué encima,
como leon sobre su presa
i en el cuerpo i la cabeza
diez puñaladas le arrima
i solo se desanima
al verla cadáver yerto
i al ver que viene, de cierto,
jente por ese camino;
asi por este asesino
una pobre vieja ha muerto.

    Ella, Edelmira Baeza,
i él, Aniceto Urbina,
son los dos de esta bolina
que causa tanta sorpresa;
huyó el hechor con prestesa,
como galgo perseguido,
i hasta hoi no ha podido
hallarlo la Policía.
¡Que lo busquen noche i dia
a este infame bandido!

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EL ITALIANO
QUE MATÓ A
LA MUJER Y A LA SUEGRA

    Un italiano celoso
sin poderse contener
mató de un modo furioso
a la suegra i la mujer.

    Jerónimo Caracalla
casó con Pepa Molina
niña de carita fina
i de seductora talla;
quiso la suerte canalla
que empobreciera el esposo
hasta que le fué forzoso
meterse de marinero
yendo a pais estranjero
un italiano celoso.

    Lloró Pepa su partida
con llanto copioso i tierno
creyendo un suplicio eterno
desde aquel punto su vida;
al verla tan aflijida
un amigo la fué a ver,
como obra de Lucifer
ella cambió de tal modo
que al fin le aceptó acomodo
sin poderse contener.

    Todo fué a pedir de boca
i gozar del bien presente
se entregaron mutuamente
a una pasión bien loca;
pero al fin llegar le toca
al buen marido amoroso;
i al saber que un otro mozo
le echaba la zancadilla
a su anjelical costilla
mató de un modo furioso.

    Los pilló sobre la cama
casi en el traje de Adan,
si no huye por el zaguan
mata al futre con la dama;
Dien luego a la suegra llama
i ésta pretendió correr
en el patio fué a caer
la pobre por su desdicha
i así asesinó un bachicha
a la suegra i la mujer.

    Esta trajedia sangrienta
ha pasado en Talcahuano
i se halla el pobre italiano
medio loco por la afrenta,
la culpable en buena cuenta
es solo la mujer muerta;
pues es justo que se advierta
que es bastante peligroso
comer el fruto sabroso
que crece en ajena huerta.

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LA EJECUCION DEL REO BELARMINO
A LAS NUEVE DEL DIA

    EL INFELIZ BELARMINO
AL PATÍBULO MARCHÓ.
A LAS NUEVE EN PUNTO EL REO
EN EL BANCO SE SENTÓ.

Para el triste desgraciado
Ya sonó la hora fatal.
De la iglesia, el criminal
Por dos padres auxiliado
Salió para ser llevado
Adonde su cruel destino
Lo conduce en su camino
Y con grillos que le oprimen
Marcha, pues, a espiar su crimen
EL INFELIZ BELARMINO!

    Con mirada altiva y dura,
Con firme y seguro tranco
Váse aproximando al banco
Con la mayor compostura!
Ni un indicio de amargura
En su semblante se vió!
Y bastante me asombró
Tan ruda serenidad,
Y en esta conformidad
AL PATIBULO MARCHÓ.

    Cuando entró al patio en el cual
Se hallaba armado el piquete,
Medio lo vió de ganchete
Y siguió como que tal!
Allí no dió ni señal
De sufrir algún mareo,
Aun parece que recreo
Tuvo al ver sus tiradores……
Y llegó al banco, lectores,
A LAS NUEVE EN PUNTO EL REO.

    Y ante aquel feroz madero
Que sólo el verlo horripila,
Ponce, con pausa tranquila
Y jesto un tanto severo:—
«Dijo voi a morir, pero
A todos les ruego yo
Que me perdonen, y no
Me odien como a un ruin malvado;
Diciendo esto, el acusado
EN EL BANCO SE SENTÓ.

    Ya lo que estuvo sentado,
Con una venda en la vista
Por un hábil retratista
El preso fué retratado,
Después, el piquete armado
Con pulso, firme y buen tino
Al pecho del asesino
Sus fusiles apuntó….
Y a una descarga espiró
El famoso Belarmino!

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UN REMITIDO DE DESPEDIDA DEL
REO PONCE A SUS AMIGOS DE AYER.

    A LOS AMIGOS QUE HAN SIDO
DE ESTE INFELIZ CRIMINAL:
ANTES DEL TRANSE FATAL
¡QUE ME PERDONEN LES PIDO!»

    «A los que ántes se han llamado,
Por afecto; amigos mios,
Pero que hoi, por mis desvios
Su amistad me han retirado,
Les dirijo, contristado,
Este humilde remitido,
Que creo un deber cumplido,
Timbre de fidelidad
Que me ordena la amistad
A LOS AMIGOS QUE HAN SIDO.»

    «Me entregó mi mala estrella,
En brazos de una mujer
Que adoré a mas no poder,
Sin que fuera hermosa y bella,
Si no por tener por ella
Una pasión sin igual
Pero que infame, y desleal
Me traicionó. Y por tal hecho,
¡La venganza hirvió en el pecho
DE ESTE INFELIZ CRIMINAL!»

    »Y una noche, a la infelice,
Sin embarazo ni estorbo
Con un afilado corvo
Su cuerpo mil tiras hice;
Por que no pude ni quise
Ser hombre recto y formal
Dándole a la tal por cual
Por toda pena—el desprecio
Que es el castigo mas récio.…
…¡ANTES DEL TRANSE FATAL!!»

    «Soi un gran criminal; pero
Si por tal voi a morir,
Siquiera podré decir
En mi instante postrimero
«Fuí un infeliz carpintero,
Pero isalteador—bandido
Eso nó!» Y arrepentido
De mi crímen moriré
Y así, con piadosa fé
QUE ME PERDONEN LES PIDO»

    En fin, para terminar
Solo réstame decir:
Que es gran torpeza morir
Por una mujer vulgar.
El remedio es: despreciar
Con valor firme y severo
Todo amor que no es sincero,
Que es nulo, finjido o falso;
Y no venir al cadalso
A morir como yo muero.»

                  Belarmino Ponce.

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CARTA DEL REO BELARMINO PONCE
A SU DESVENTURADA MADRE.

    ¡ADORADA MADRE MIA!
¡M[A]DRE DE MI CORAZON!
DE TU NEGRA DESVENTURA
DI[O]S TE DE RESIGNACION!»

    »Mare: por ésta te aviso
Que tu pobre Belarmino
Que de tu lado se vino
Sin el lebido permiso,
Su nega fortuna quiso
Que ho[i] a las nueve del dia,
En el adalso debía,
Tener frentosa muerte……
¿Qué t parece mi suerte,
ADORA[D]A MADRE MIA?»

    «Por salteador de camino
No voi a morir, señora,
Si no por que, en mala hora,
Sin medir el desatino,
De una mujer fuí asesino;
Mujer que me hizo traición.
Le ultimé sin compasión
Como lo haría un chacal….
Ya ves, pues, si soi fatal
MADRE DE MI CORAZON!!»

    Y aquí me agobia el quebranto
Con el tormento mas vivo:
Estos versos que te escribo
Te van a acongojar tanto,
Que han de apurar en tu llanto
El cáliz de la amargura
Que este infeliz te procura,
El que será en tu suplicio
¡La palma del sacrificio
DE TU NEGRA DESVENTURA!!»

    ¿Pero que mitigue el cielo,
En tu desdicha mayor,
El cruel pesar y el dolor
De tu acerbo desconsuelo.
Y desde hoi, con santo anhelo,
Y con prolija atención,
Cuida de la educación
De mis hermanos menores.
Y en tus amargos dolores
DiOS TE DÉ RESIGNACION.»

    «Madre de mi alma, termino
Estas mis tristes versiones
Rogándote que perdones
A tu infeliz Belarmino,
Que sólo a este mundo vino
Para acongojar tu vidal……
Ya se acerca mi partida!
Ya la muerte viene en pos……
¡Adios, hermanos, Adios!
¡Adiós, pues, madre querida!!!»

                                   Tu desventurado hijo.

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EL HORRIBLE CRÍMEN
DE
BELARMINO PONCE
EN EL HOTEL DE LOS ANDES

    Amadísimos lectores
Vuelvo por la vez centécima,
A darles cuenta, otra vez
¡De otra sangrienta trajedia!
De las más horripilantes
Que se han viste en esta tierra,
Tan digna de mejor suerte,
Cuya honradez se pondera,
No diré entre los vecinos
De la hermosa Sud-América
Si no que, en las cinco partes
Habitadas del planeta.
    Vuelvo, repito, a narrarles
Un episodio que aterra
Y que ha tenido lugar
En esta ciudad tan bella,,
Ciudad que el mundo intitula:
Del Pacífico la reina
    Voi al hecho. En el gran barrio
Del Almendral (que hoi ostenta
Una inmensa población)
Un restaurant se encuentra
Llamado el «Hotel los Andes»;
A dicho hotel se presenta
—Harán seis meses y dias—
Una amorosa  pareja
A alquilar, por una noche,
De aquel hotel una pieza.
    Toma la número diez
Que está contigua o mui cerca
De la cocina; y, por esto,
El varon no la halla buena,
Y exije que le den otra.
Le dan la catorce, y queda
La pareja, en aquél cuarto,
En tranquilidad completa.
    El varon, es Belarmino
Ponce (huasquino) que cuenta
Veintidos años de edad,
Tiene bonita presencia
Es alto, blanco y bien hecho;
Su mirada es altanera
Tiene poco bozo, y tiene
Nariz un tanto aguileña;
Boca grande y dientes blancos,
Blanquisimos; frente estrecha;
Pelo liso y negro; y tiene
Ojos de pestañas crespas
    Ella es, Socorro Rodriguez;
Dieziseis años apénas
De edad cuenta. Es chiconcita
Y de cara nada fea;
Y es un tanto vivaracha
La simpática morena.
    Como a las diez de la noche
En aquella pieza reina
El mas profundo siiencio
Que es posible y darse pueda.
Pero apróntense, lectores,
Y pongan oreja atenta
Para que empiecen a oir
Lo que va a pasar en ella
Belarmino está acostado
Y pone su mano izquierda
Sobre ej cuello de la jóven;
Y le habla esta manera:—
«Mira, Socorro: yo te amo
Como a nadie, en esta tierra;
Pero tú me pagas mal.
¿No tuvieras la franqueza
De decirme —sin mentir—
Con voz tranquila y serena.
A cuál de los dos preñieres?…
Dimelo, ingrata morena,
Sé franca. Dí la verdad,
Y de Ponce nada temas!»
    Dice Ponce que la niña
Le dijo la verdad neta,
Verdad que para él venia
A ser de las más adversas.
    Al oir tal cosa, salta
De la cama, y con presteza
Saca un afilado corvo
Que bajo la cabecera
Tenia oculto; y con él
Una tajada tremenda
Le dió a la infeliz Socorro
Que agonizando la deja.
Y al punto otra gran tajada
En la garganta le pega.
Con las ánsias de la muerte
La desgraciada se huelca
Y cayó al suelo, y allí
En charcos de sangre envuelta
Espiró en pocos segundos
Vietima de un hombre fiera,
Pero victima tambien
De su fatal imprudencia.
¿Para qué fué a confesarle
A su amante sus bajezas?
    Pero no porque espirara
La Rodriguez, Ponce cesa
De darle de puñaladas:
Despues que estaba bien muerta
Le dió una fiera estocada
En el vientre iy le echó fuera
Las tripas….. ¡Oh, Ponce cruel!
Hiena, de sangre sedienta,
¿No te basta ver sin vida
A aquella pobre morena
Que siempre sigues pegándole
Puñaladas por docenas?
    Veintinueve puñaladas
Le pegó con mano séria
Belarmino a la Socorro
Después que ésta estaba muerta.
    Cuando se hartó ya aquel hombre
De apuñalearle, se acuesta
A dormir. Y durmió un sueño
Como si tal hecho hubiera!
Despues que durmió tres horas
Despertó a las cuatro y media
Y, como quien nada ha hecho,
Se sienta junto a la puerta
De lapieza….. y grita:— «¡Mozo!
Tráeme aquí una botella
De cerveza.» El mozo, pronto
Le lleva allí la cerveza,
Que la bebió Belarmino
Contan grande complacencia,
Qu e el mozo dijo entre sí:
«Este hombre está como en fiesta».
    Un cuarto de hora despues
El dia a clarear empieza
Y Ponce sigue sentado
Siempre en su silla a la puerta

De la pieza. Y el llavero
A la dicha puerta llega;
Y ve adentro y en el suelo,
De la víctima una pierna
Que no la distingue bien;
Y pregunta con sorpresa
Qué es lo que ve, a Belarmino,
Que al instante le contesta:
«Es que maté ese ca… racho
Por infame traicionera.»
……………………………………
    El mozo al punto da parte
A su patron, de la muerta
Que hai en la pieza catorce
Donde aloja la pareja.
Se llama a la policía,
Y un sarjento se presenta
Con otro guardian del órden.
A la maldecida pieza
Donde la Rodriguez yace
Cuasi destrozada entera.
    Desde el instante que el mozo
Descubrió aquella trajedía,
La aterradora noticia
De una nueva tan funesta
En todo Valparaiso
Corrió como voz eléctrica.
    Luego tambien en un coche
Al hotel, Los Andes, llegan
El médico de ciudad
Y el severo juez de letras.
Por un instante abismados
Ambos señores se quedan
Ante el horroroso cuadro
Que a su vista se presenta
La occisa está degollada,
Tiene tajeada las piernas,
El estómago hecho tiras,
La barriga abierta entera
De cuyo centro ha salido
Todo el menudo….. ¡qué horror!
No sigo en esta tarea
Porque, si sigo, la sangre
Y el alma se me conjelan!

    En l[a]s interrogaciones
Que le hizo el juez de letras
Al terr[i]ble matador,
Les da[r]é aquí una no mas
De Bel[a]rmino, y fué ésta
Cuandoel juez le preguntó
Al reo, con voz severa,
Que «¿a qué horas ultimastes
A esta niña?» Le contesta:—
«Si yo no tengo reloj…
Como [q]uiere que lo sepa?»
¿Qué t[a]l? Es edificante
Esta famosa respuesta!
De ahí lo remitió el juez
A la p[o]licía y de ésta
Pasó a la cárcel y allí
Ha esp[e]rado su condena.
Interta[n]to, de la tísis
El reo Ponce se enferma
Y es l[l]evado al Hospital
En donde luego se alienta.
Y como las monjas todas
Tembla[b]an a su presencia,
Vuelve otra vez a la cárcel,
Donde el banquillo le espera.

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EL PRECIOSO
CÓDIGO DE LOS CASADOS.

    El Congreso Nacional
Ayer en árdua sesión
Discutió y le dió sanción
A este Código Penal.
Es una lei sin rival
Pues que le pasa el cepillo
Hasta aquel matrimonillo
Que, haciendo al Civil desfalque,
Lo ha casado el cura Palque
O el clerigote Tornillo.

UNA ADVERTENCIA ANTES DE ENTRAR
EN MATERIA.

    Aquel cónyuje o casado
Que esta lei viole o infrinja,
No llore cuando le atinja
La pena en máximo grado,
Que estando ya el pié clavado
No se puede remediar
El daño pero estampar
Bien pueden, en su provecho,
Los casados en su lecho
De esta lei un ejemplar.

                  ART. 1º
                  A ÉL.

    El hombre que esté casado
De veras o de por ver,
—Desde hoi dia, a su mujer
La estimará en sumo grado;
Y tendrá especial cuidado
De no traerle el retorno
Nunca de cualquier bochorno
Que por otros sufra o tenga,
Aun cuando a la casa venga
¡Con el cuerpo como un horno!

                  ART. 2º
    Nunca tendrá, desde hoi dia,
Con ella un chanceo nécio,
Que es causa de menosprecio
La nécia chacotería;
Ni ejercerá la porfía
Descomedida y perruna,
Ménos la arenga importuna
Que es propia de un guagualote,
Ni jamás un papirote
Le atraque por causa alguna.

                  ART. 3º

    Tedrá por regla forzosa,
Si del licor no se priva:
—Nunca con la rasca viva
Presentarse ante su esposa,
Que es la cosa mas odiosa
Que en el mundo puede haber;
Tampoco se irá a meter
Allí con pilas de amigos
Truscos, que serán testigos
Si tiene o nó que comer.

                  ART. 4º

    Como lo mas esencial
Se cuidará, si es mui pobre,
De no malgastar un cobre
De su rédito o jornal;
Que lo primero es: la sal,
Ajicito, pan y grasa,
Cucharas, pocillos, taza,
Bracero, teteras y ollas,
Azúcar, café y cebollas,
Para el sosten de la casa.

                  ART.5º

    Nunca la plata la sienta
Para que a su mujercita
Jamás la buena ropita
Le falte; porque atormenta
Ver a una esposa chilpienta
Horas enteras sudar
Forcejeando en remendar
Los portillos a destajo
De su fustan o refajo
Para sus carnes tapar.

                  ART. 6º

    De esta fecha, en adelante
A su querida mujer
No le dará ni a entender
Que es obceno y petulante,
Si hai chiquillos, vijilante
Será en el deber cumplido
De criarlos como es debido;
También los mandará al templo
Que así no les dará ejemplo
De incrédulo y corrompido.

                  ART.7º

                  A ELLA.

    La mujer que está casada
Ya por angas o por mangas,
Si ántes tuvo ideas changas,
Estando a un hombre ligada
No las sostendrá ipor nada!
Porque ahora su deber
Es solo de obedecer,
Con cuidado relijioso,
Las órdenes del esposo
Que la tomó por mujer.

                  ART. 8º

    Si a las órdenes de un hombre
Ya está, como queda dicho,
Por nada nunca un capricho
Se le ocurra ni de nombre,
Ni ningún quehacer le asombre
Doméstico del hogar;
Su obligación es: asear
La casa como es debido
Y querer a su marido
Con un amor ejemplar

                  ART. 9º

    Se habituará a levantarse
Luego que el dia amanezca,
Y con jabón y agua fresca
Acto continuo lavarse;
Y despues de arrelingarse
La moña, con mano fina,—
Ménos con la mui cochina
Pintura! con paso airado
Irá a comprar al mercado
El cocaví de cocina.

                  ART. 10

    Lejos botará el reboso
Cuanto de regreso esté
Para gozar del café,
Que con leche es tan sabroso,
Luego despues a su esposo,
Con agradable sonrisa
Le dirá:—”Me voi a misa.”
Y, tocada con su manto,
A oirla irá, sin quebranto!
Pero volverá de prisa.

                  ART. 11.

    El almuerzo a buena hora
Siempre lo hará y bien hechito,
Y si en la cuna un niñito
De hambre o de averiado  llora,
Lo auxiliará sin demora;
Si hai mas chicos, a leer
Y a rezar han de aprender
¡Pero menos a tunantes!
—Para que salgan amantes
Con quienes les dan el ser.

                  ARTICULO ÚLTIMO.

    Tendrá pena soberana
Si diariamente visita
A la amada comadrita
O a la vecina Fulana;
Tambien, si con la Zutana
Tiene riñas de ramera,
Y si niña casadera
Tiene: el castigo es doblado
Si se deja que un templado
La ponga de cabecera.

    Antonio Contréras Suárez

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SOBRE EL MISMO CRÍMEN

    Hoi se halla mui conmovida
La sociedad chillaneja;
El matador de su padre,
¡Muerto en la calle lo deja!

    El dia tres del presente
En la ciudad de Chillan,
Empujado por Satan
Un hijo desobediente,
Le quitó alevosamente
¡A su buen padre la vida!
Lo ha ultimado el parricida
En la misma calle pública:
Por tal hecho la República
Hoi se halla mui conmovida.

    ¡Veintitres años no más
De edad tiene el asesino
Que a tan torpe desatino
Lo ha impulsado Satanás.
Su fiero crimen jamás
En Chillan tuvo pareja:
Nadie cuenta ni se queja
De otro asesinato tal
Nunca ha visto otro a su igual
La sociedad chillaneja.

    Un diario ya ha referido
Que este mozo sanguinario,
Un regalón perdulario,
Mal criado y consentido
Desde mui pequeño ha sido
De su jenerosa madre;
Y aun que lo dicho taladre
De esa madre el corazon,
Vino a ser su regalon
El matador de su padre!!!

    Un rencor el mas violento
De este mozo se arraigó
Cuando el padre se negó
A darle el consentimiento
Para casarse. Al momento
Su cara se desemeja
Por la rábia; y se refleja
En él la venganza viva.
Y, por esta negativa,
iMuerto en la calle to deja!

    En fin, si las regalías
Excesivas a los hijos
Traen resultados fijos
De pesares y averías,
¡Mirese todos los dias
La madre condescendiente
En ese espejo esplendente
—Que es el espejo del mundo
Que José Antonio Segundo
Acuña, le ha puesto al frente.

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