Una reprencion a los
hombres comprometidos
o Casados

  Hombre de mala conciensia
Por que no amas a tu esposa,
Siendo que es tan hacendosa
A tiéndela con desencia.

  No es escoba la mujer
Para que barras la casa,
Si alguna cosa te pasa
Es por tu mal proceder,
La debes bien de atender
Como manda la esperiencia,
Cuidala con obedencia.
Como tu mejor amiga,
Sino quieres que te digan
Hombre de mala conciencia.

  Ella es tu medianera
Tu dicha, fortuna, i suerte,
I en la hora de tu muerte
Veras si es leal compañera.
Es mui buena consejera
Jamas lo pasa de ociosa,
Se ocupa en cualquier cosa
Por aumentar tu jornal
Siendo que te es tan jovial
Por que no amas a tu esposa.

  Nunca jamas embriagado
Debes de llegar de afuera,
Por que de esa manera
Le das, asco, i desagrado
Viendo que ella sin enfado
Se te muestra cariñosa,
Si algún dia esta llorosa
Pidele pronto perdon,
I amala de corazon
Siendo que es tan hacendosa.
  Cuando ya tengan hijitos
Debes aumentarle el diario,
Por que es de nesesario
Que los crien aseaditos
Ropa, medias, zapatitos
Cómprarselos con urjencia
Numca formarle pendencia
Que es hacerla padeser,
Ya que te sabe quierer
Atiendela con desencia.

  Al fin, la mujer casada
Sufre si lo pasa mal
Para el hombre racional,
Es una incigna sagrada.
Siempre debe ser amada
Antes que el amor se pierda,
Si entre el sufri se acuerda
De sus padres con esmero,
Por eso el hombre soltero
No vale un cero a la isquierda

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Versos de Literatura

  Diceme Sauce lloron
Porque te has entristesido,
Hoi en dia en lo presente
Tu no eres lo que habeis sido.

  El tiempo cambia las flores,
Las flores mudan fragancia
Visten de nueva elegancia
I nos dan otros olores,
Se alegran los Ruiseñores
Con la gran vejetacion,
Cada uno su cancion
Entona en hito en hito,
I porqué te hallas marchito
Diceme Sauce lloron.

  En todo tiempo el plantel
Nace, crece, i florece
I su aroma nos ofrece
Como en señas de dacel,
Se luce el blanco Clavel
En el huerto de Cupido,
I al quedar descolorido
Ya no es verde, ni losano,
Le pregunta el hortelano
Porqué te has entristesido.

  Abre el precioso Jazmin
Mostrando el color de grana
La blanca Rosa de Diana
Es la reina del Jardin,
Cuando se le llega el fin
Deja de ser trasendiente,
Dobla el tallo de repente
Mui triste, i acongojada,
Por eso está deshojada
Hoi en dia en lo presente:

  Crece el Cipres elevado
Entre verdes arbolillos,
I un millar de pajarillos
Cantan en el bello prado,
Al verlo tan adornado
Tan lozano, i tan florido,
I un jardinero entendido,
Al presenciar sus congojas,
Le dice al verlo sin hojas
Tu no eres lo que habeis sido.

  Al fin, en la Primavera
Se ve el campo deleitante,
I habren las flores fragante
En esa estacion entera,
Se hermosea la pradera
Con esos nuevos candores,
Los pajarillos canores
Le emprestan grata armonia,
I le muestran dia a dia
Sus diferentes colores.

Imp. y Lit de G. A. Rohde y Ca. Valp.

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Algo de la guerra del Africa
PERDIDA DEL EJERCITO INGLES
I TRIUNFOS DE LOS BOERS
EN LOS ASALTOS I BATALLAS

  Salen en muchas batallas
Los Boers vencedores
Les tendrá que darles muerte
A los crueles invasores.

  Se pensó la Gran Bretaña
Humillar al Transvaal
I la está sacando mal
En la colosal campaña.
No puede contar hazaña
Con sus rifles i metrallas.
Todos esos gringos canallas
Han perdido hasta los tinos
Triunfantes los transvaalinos
Salen en muchas batallas.

  Creyó la reina Victoria
En todo salir avante,
I el enemigo triunfante
Le va quitando su gloria.
Cuando esta guerra a la historia
Pase, veran los errores,
Los ayes aterradores
Parece que estoi sintiendo,
I en todo estan saliendo
Los Boers vencedores.

  Una fuerza poderosa
Ha invadido el sur del Africa
Pero aquella jente májica
Poco a poco la destroza.
Se lamenta la colosa
De su adversaria suerte;
Porque les pega tan fuerte
El jeneral africano;
Sea tarde o temprano
Les tendrá que dar la muerte.

  Si de la parte enemiga
Hacemos un parangon,
Se vé de que lucha un leon
Con la mas pequeña hormiga.
Por la fuerza se le obliga
De que entregue sus honores,
Son tan buenos tiradores.
Los negros, sin ponderar
I tendran que hacer llorar
A los crueles invasores.

  Por último, los ingleses
Son de mala puntería,
I de su gran valentía
Mas es el ruido que las nueces
I Jouvert sin reveces
Combatiendo no se ajita,
A la Bretaña maldita
Que quiere ser su mamá
Dice él que guerra le hará
Hasta dejarla chiquita.

DANIEL MENESES
Poeta Nacional Chileno.—Calle Morandé, Núm. 955

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Crímen atroz, cinco victi-
mas por venganza en el
amor.

  Enrique, por el amor,
Juró en su prision venganza;
Hacer la horrible matanza
Sin recelo i sin temor.

  Sin mas porque no le dieron
A su adorada Agustina
Les labró la triste ruina
En que la vida perdieron.
Los padres no consintieron
Que gozase aquella flor,
Pero con ira i furor
De verse menospreciado
Se hizo el mas desgraciado
Enrique, por el amor.

  Con cariño verdadero
Se marchó un dia violento
A sacarla del convento,
Pero cayó prisionero.
Hoi lloro i me desespero
Decia, sin esperanza,
De ver su intento en bonanza;
Para ya vivir con gozo,
I estando en un calabozo
Juró en su prision venganza.

  El criminal satisfecho
Quiso pasarla por loco;
Viendo de que no era poco
Todo lo que habia hecho.
Por tanto al cuartel el derecho
Fué pronto i sin mas tardanza;
Caro le costó la chanza
Digo yo, en esta ocasion,
Hacer la horrible matanza.

  Tres revólvers preparado
Llevaba el amante fino
Cuando hizo el gran desatino;
Estaba al diablo entregado,
Con sangre dejó bañado
Aquel hogar, oh que horror
Daba presenciar, lector.
En el momento veloz
Hizo el crímen mas atroz,
Sin recelo i sin temor

  Por último, en lo que advierto
Lector, porque no te asombres,
Voi a darte aquí sus nombres
Para que veas que es cierto.
Victoria en que el injerto
Fué pues la primera herida
I Juan su padre en seguida,
Con Pedro i con Margarita
I María su mamita
Ya estarán en la otra vida.

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Versos de literatura

  El campo se reverdece
En el otoño temprano;
Fértil, fragante i lozano
Todos los años florece

  La risueña primavera
Florece con arrogancia,
Ofreciendo su fragancia
Por montes i cordillera.
Corre una brisa lijera
Cuando en su tiempo aparece;
Lo hermosea i lo embellece
Al mundo el árbol frutal;
Con la lluvia torrencial
El campo se reverdece.

  El pasto mantiene al bruto,
A las aves la semilla;
Que alegre i tan parlerilla
Rinde a Dios atributo;
El aromático fruto
Alimenta al fiel cristiano
Por órden del Soberano.
Al hombre la vista encanta
Toda infinidad de planta
En el otoño temprano.

  Nacen con grandes hazañas.
Las cristalinas vertientes;
Con espumosas corrientes
Humedecen las montañas.
Brotan desde las entrañas
De la tierra en el verano,
Llegan donde el hortelano
Corriendo con tan buen fin,
A dejarle su jardin
Fértil, fragante i lozano.

  El insecto se alimenta
Con lo que la tierra brota;
Sin haber ninguna nota
Lo mas bien que se sustenta.
Con el calor se calienta
Donde mora i permanece,
El sol sus rayos le ofrece
Al reptil i al gusanillo,
I el hermoso bosquecillo
Todos los años florece

  Al fin, cuando está aclarando
El dia, el ave se siente
Alegre por que al presente,
Se ve que viene alumbrando.
Pronto lo va saludando
El ruiseñor i el jilguero.
Sonrien tan lisonjero
Porque se hallan orgullosos
I con cantos melodiosos
Alaban al Verdadero.

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Doble parricidio en Arauco
LA HIJA QUE ASESINÓ AL PADRE I
A LA MADRE EN MEDIAS CON EL
QUERIDO.

  En Arauco una muchacha
Mui furiosa i sin sentido,
Mató al padre i a la madre
En medias con el querido.

  Tiempo hacía de que estaba
Pensando en darles la muerte
Para vivir de otra suerte
Con el amante que amaba.
Nada le atemorizaba
A ella porque era lacha;
Un dia con mucha facha
I sin fijarse en su ruina
Se convirtió en asesina
En Arauco una muchacha.

  La autoridad del lugar
Cuando tuvo la noticia
Sin que cayera en malicia
Presa la hizo pues tomar.
Firme se ha puesto a negar
El crímen que ha cometido,
Dice que otro habrá sido
El que ultimó a su mamita,
I se halla la pobrecita
Mui furiosa i sin sentido.

  Ya da vergüenza contar
Las cosas que se están viendo;
La jente no está creyendo
Aquí ni en ningún lugar.
Yo nada dejo pasar
Cuadre al vulgo o no le cuadre,
Aunque el pecho le taladre
Con mis versos a lo ignorante
Por consejos del marchante
Mató al padre i a la madre.

  Por su indigno corazon
I su instinto maldito,
Aunque llore su delito
No podrá tener perdon.
Morirá en la Correccion
Por el hecho sucedido
Tal como va referido;
Esta es la pura verdad
Los ultimó sin piedad
En medias con el querido.

  Al fin, no se pasa dia
Que no haya un hecho de horror.
Por qué motivo, Señor,
Permites tanta herejía.
Castiga la picardía
Con tu mano sacrosanta;
Mira que asombra i espanta
Al que esto presenció.
La sangre que ahí quedó
Su voz al cielo levanta.

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Lo que le pasó a un jóven
por querer a una vieja

  Me enamoré de una vieja
Por interes del dinero,
Ella me dejó durmiendo
Encerrado en un chiquero.

  Solo quince años tenia
Cuando yo me enamoré,
I a una niña le hablé
Por ver si algo conseguia.
De ver tanta bizarria
Me dije, quien no se ariesga,
Porque le atenté una oreja
Me demostró sus enojos,
I yo por quebrarle ojos
Me enamoré de una vieja.

  La anciana pegó un saltito,
Como una jóven soltera,
I me dijo, quién pudiera
Darte en la boca un besito.
Tú serás mi palomito
Desde hoi, o de no muero.
Yo, como jóven soltero,
Mas i mas me le atracaba,
La abrazaba i la besaba,
Por interes del dinero.

  Me fuí a la cama con ella
Ardiendo como un volcan;
Donde me lo creerán
De que la encontré doncella.
Le dije, preciosa estrella
De a poco la iré queriendo,
Me quedé como sonriendo,
Recostado en un pellejo;
Se me fué con otro viejo,
Ella me dejó durmiendo.

  A las tres de la mañana
Sentí de un chonchon un llanto
Lo mismo que por encanto
Llegó a mi cama la anciana,
Me abrazó con tanta gana
Con un amor verdadero;
Me hizo dormir les refiero
Con artes de hechicería,
I me tuvo todo el dia
Encerrado en un chiquero.

  Al fin, cuando desperté
No supe dónde me hallaba,
En lugar de hablar balaba
Sin darme cuenta por qué
Sin darme cuenta por qué.
Llegó la vieja diré
Con sus untos sin motivo,
Me castigó estando vivo
Con gran furor la hechicera;
Toda una semana entera
Me mantuvo vuelto chivo.

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A mis colegas sabiondos por
el odio que me tienen

  Si se presenta el Matoco
A estorbarme en mi destino
Versándole a lo divino
Juro de volverlo loco.

  Solamente al Padre Eterno
Le tengo miedo cantando,
I el que me siga atracando
Le pongo en la boca un perno.
He sido desde moderno
Poeta, i con nadie me troco,
Trovándoles cocoroco
Me suspendo a lo infinito
I me hago el mas maldito
Si se presenta el Matoco.

  Una porcion de poetastros
Se unen por darme guerra,
Si yo los echo por tierra
Hasta perderán los rastros.
A todos los criticastros
Les payo de remolino,
I alegan cual Bernardino
Los populares del dia.
I procuran con porfia
A estorbarme en mi destino

  Ya hace tiempo bastante
Que mi ciencia encuentro poca,
Pueden taparme la boca
Si no quieren que les cante.
Presente el consonante
A turbarme del camino,
Rimándole de lo fino
Con cadencia i sin tachas
A Satán le doi las huachas
Versándole a lo divino.

  Yo con nadie tengo paz
En asunto del cantar
Ni habrá quien me haga callar
Miéntras respire en la faz.
Me encuentro bien recapaz
Porque mi saber no es poco,
Fijense que no soi zoco
Los mas grandes rimadores,
I al mismo diablo señores
Juro de volverlo loco.

  Al fin, marcho paso a paso
Solo i sin sufrir petardos;
Júntense todos los bardos
I me dan un cuadrillazo.
Si me pegan bien fuertaso
Tendré que mostrar mi brío,
Haré al verme vencido
Lo de Júpiter con Juno,
Y a todos, de uno en uno,
A cantar los desafio.

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Mi lei en contra del alco-
holismo

  Habiendo leido todos los artículos
que han sido dictados por el Congreso
en contra de las bebidas alcoholicas, des-
tiladas, i fermentadas, todo lo acorda-
do me ha parecidos mui bien, solo uno
de dichos artículo lo he hallado malo,
porque si es como lo pienso me hace
acordar a los distados en tiempo de
tarquemadas o de sus sayones inquisis-
toriales, aquí trataré lo acordado por
mi para hacerle ver a los lejisladores
quevelan por nuestra honradez i sa-
lud ellos han acordado hacerle guerra
a muerte al alcoholismo, pero no han pen-
sado que los causantes de dicha plaga son
los ricos, principalmnte los Urmenetas,
los Sanfuentes, los Vicuñas i los Errá-
zuriz, i otros mas que no, los nombro
tambien son los propagandistas de la
borrachera los padres Domínicos, i los
padres Franceses ahora con las tales
patentes para el espendio de bebidas
aleoholicas los que van a una con los
ricos porque tienen grandes capitales
para trabajar, i los pobres que tenemos
para vender por copas una damajuana
con vino, i unas cuantas botellas con
aguardiente i una u dos docenas de
cerveza i todo puro no lo podremo te-
ner por cuestion de la patente tan su-
bida, yo pido aquí que la patente sea
amedida del negocio ya que van haber
creantas ectarias de viñas hai en toda
la república i que se va a saber lo que
produce cada ectaria a los grandes ca-
pitalistas i se le pongan grandes paten-
tes, pero que ninguno de ellos suba el
precio del litro de cada licor, para que
quede al alcance de todos principal-
mente del obrero, i del gañan que
tambien sabe saborear una copa de
vino en el almuerzo cuando se sienta
al a mesa, de modo que si urjen mu-
cho al pobre con las patentes mui su-
bidas, siendo tan escasos los trabajos,
muchos de los pobres entraran a la ca-
rrera del raterismo
       (Continuará)

DANIEL MENESES, Poeta nacional chileno
QUEBRADA DE MARQUEZ Nº 57

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Doble crimen misterioso
en Copiapó
EL MARIDO LE DIÓ MUERTE A LA
ESPOSA Y EN SEGUIDAS SE VIC
TIMÓ ÉL

  El amigo del pais
Dió cuenta de este suceso,
En un articulo impreso
Sin desmostar un deslis.

  Dicho diario mencionado
Todo el crímen lo interpreta,
Y yo como soi poeta,
Lo detallo con cuidado.

  El jóven Domingo Perez,
A su esposa por infiel
Le dió muerte, i despues él
Se ultimó por dos placeres.

  Su señora era Ana Rosa
La cual i mucho lo queria,
I en medio de la alegria
Recibió muerte alevosa.

  Solo hacian siete meses
A que se habian casado.
Cuando uno, i otro finado
Fueron por unas sandeses.

  Estos fueron diborciados.
Por un tiempo me contaron,
I en seguidas se juntaron
Despues de estar separados.

  Las cónyujes se marcharon
Esa noche de paseo,
I por cumplir su deseo
Alojamiento buscaron.

  Al café republicano
Llegaron hácia alojar.
Sin nada a sospechar
Entraron mui bien temprano.

  Solo una pieza tomaron
Para dormir esa noche.
I sin que nadie les roche
El crímen lo ejecutaron.

  Las tres puertas las cerraron
Para esa noche dormir,
Nada supieron sentir
Los que en la casa alojaron.

  Al otro dia temprano
Se sintieron los balazos,
Fueron tambien refuertazos,
Como con mui firme mano.

  El hecho es todo lo cierto
Lo que sucedió ese dia,
Cuando llegó policía
los dos los alló muertos

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