BRNDIS DE UN LANCHERO

  Alzo la copa con gusto
para brindar caballero
con todo placer i esmero
sin causar ningún disgusto
hoi me creo de que es justo
estar en tan bella union,
yo trabajo con teson
i gano plata por cierto
tranquilo en paz me divierto
con la mejor intencion.

  Yo soi lanchero afamado
para decirlo estoi franco
tengo plata como manco
i bastante ya he gastado,
echo abajo al mas nombrado
en trabajo o en dinero,
presuroso i con esmero
voi a brindar por mi oficio
i todos me haran servicio
de pisculparme primero.

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La madre que degolló
a sus tres hijos

  Se relata mui sereno
un hecho cruel i sangriento,
no crean que yo les miento
esto sale en El Chileno;
sucede que en dia pleno
una madre criminal
furiosa tomó un puñal
i a tres hijos degolló.
la pieza cuando se abrió
se ha visto un cuadro fatal.

  Oh! que asombro no daría
al ver el drama terrible
sin esplicar lo posible
como allí se efectuaría,
en la mas cruel agonía
quedó tambien la mujer
por obra de Lucifer
ha hecho tan cruel matanza,
sus hijos no por venganza
los hizo hacer perecer.

  En la crónica estranjera
del periódico nombrado
se vé lo que ha pasado
de tan horrible manera,
como una terrible fiera
esta madre sin entraña
cometió la cruel hazaña
con grandísimo furor
sin pensar en el dolor
en la garganta se daña.

  Esta mujer criminal
a cada rato decia
que no comparecería
ante ningún Tribunal
i entonce el acto brutal
lo hizo sin reflexion,
que tremenda confucion
no daria pues la exena,
tendrá que sufrir la pena
conocida del talion.

  Quien sabe si por locura
el crimen ha cometido
solo estando sin sentido
ha muerto a las creaturas
no sé si es la verdá pura
lo que digo o es falsario,
yo les hago el comentario
no crean de que es un cuento
pues yo no soi el que miento
si yo miento miente el diario.

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El padre que ahorcaba
a su hijo

  Señores voi a contar
lo qu e hizo un padre cruel
porque su hijjo era infiel
quería madarlo ahorcar
no le dió para tomar
el hijo desobediente
ni tres cobres pa aguardiente
tù siquiera me habeis dado
le dijo el padre enojado
el dia seis del presente.

  Como el hijo malició
que lo iba a castigar
para poder arrancar
una muralla saltó,
pero el padre lo pilló
i le dió con un chicote,
lo tomó por el cogote
como si fuera raton
i lo llevó a un rincon
empezando a darle azotes.

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El Gobiernista que se lo llevó
el Diablo a chuzazos

  En la ciudad de Mendoza
un gobiernista murió
i el diablo se le apareció
bailando la resbalosa
con una voz espantosa
le dijo mostrando el cuerno:
vamos amigo al infierno
que allí está buenazo
a punta de chuchazos
le hizo ver zapallos tiernos.

  Fue tanto lo que corrió
el gobiernista que hablo
que aburrido dijo el diablo
este corre mas que yó,
un huascaso le pegó
con una barra de fierro
ahuyando como un perro
quedó con el papirote
i allí mismo llegó un jote
i lo transportó a un cerro.

  Al fin lectores yo ví
este caso diferente
lo ví todo patente
que casi no vuelvo en sí,
esto ha sido para mi
terible como se vé,
ya señores les contè
lo queanoche yo soñaba,
con tal esadilla estaba
cuando, lector, desperté.

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EL DIABLO TRABAJANDO
EN EL MAPOCHO

  Se halla en esta capital
Un señor don José Arnero
Disfrazado de minero
Trabajando en el canal,
Tambien se suelo pasear
A eso de media noche
En un elegante coche
Tirado por grandes potros,
I otras veces con los rotos
Lo verán tomando ponche.

  Unos dicen que llegó
Junto con los catalanes
Cargado de mil refranes,
Otros dicen de que nó;
i que talvez se bajó
De un lejano mineral;
Así es que cuenta caval
A nadie le dá el garrudo
Porque este diablo cachudo
Es demasiado formal.

  Del hombrecito en cuestion
Voi hacerles el retrato,
Por él verán que no es ñato
Sino que es mui narigon,
I que parece podon
O mas bien dicho carnero,
Tambien maneja un sombrero
Que se lo pone a lo lacho,
Ocultándole los cachos
Al mentado José Arnero.

  Su color es bien mulato,
Parecen quiscas las sojas,
La boca de oreja a oreja,
Los ojos como lagarto,
Este nombre tambien es alto,
Delgado como hurgunero,
Con una patilla de cuero
Que se asemeja a cabron
Para trabajar el diablon
Se disfraza de minero.

  Como riñon es la jeta,
De elefante los colmillos,
Relincha como potrillo
De noche cuando se acuesta;
De dia duerme la siesta
Tres o cuatro horas cabal,
Echado como animal
El mui poco se mea
Para sacar su tarea
Trabajando en el canal.

  El hombre es mui reservado,
Es poco conversador
I duerme mui sí señor
En el mismo emplantillado,
Si se fijan con cuidado
Siempre lo verán tendido
Con un cigarro encendido,
Con su barreta i su pala,
Su compañía no es mala,
Se pasa mui divertido.

  De la calle de Pio Nono
En un sitio que dormia
Lo echaron porque se ardia
De noche sin saber como;
Veian bailar unos monos
Junto con mil pajarracos,
También lo vén con paco,
De dia con una beata,
I dicen que echando guata
Están con él los bellacos.

  En la semana pasada
Lo vi junto con un gringo
Enojado como pingo
No sé porque bufonada,
Andemos un poco mas
Le dijo Arnero al gavacho
Vamos a echar un cacho
I a formar una diablura,
Yo por ver la travesura
Seguí haciéndome borrach[o].

  Por oir que conversaba
Aquella fea pareja
Los seguí a la calle Vieja
A donde se encaminaban
I los vi que entraban
A la fonda de Villegas,
Formaron una refriega
Al poco rato despues,
Que si por ellos no es
Otros mil diablos me llevan.

  Despues de dejar a los rotos
De lo lindo guaraqueando
Dijeron vamos andando
A formar otro alboroto;
Tomemos un trago de masto
Dijo Arnero con un vaso,
Agarrándome de un brazo
Dijo confianza, señor,
Yo le dije con temor:
No hai cuidado con los huasos.

  José Arnero el mas bellaco
Dijo: este vino es vinagre,
Dondo la Peta Basaure
Vamos echar otro taco;
Pero ahí tuvieron asco
De tomar su vinagrillo;
Fuimos donde coligüillo,
Pero la chicha que habia
A cada nada nos hacia
Relinchar como potrillo.

  Nos volvimos para atrás
Hasta llegar a la plaza,
Calabazas, calabazas
Les dije yo a los demas,
Arnero mo dijo ¿yá
Nos quiere usted abandonar?
Nos tiene que acompañar
Hasta llegar a mi choza,
Ahí verán varias cosas
Para tener que contar.

  Tengo una chicha especial
Que he traido del infierno
Para tomar este invierno,
Dijo Arnero mui formal,
Se me principió a engrifar
El cuerpo de puro espanto,
I él me decia entre tanto
No es mala la que le doi
Porque en este mundo soi
Mas buen amigo que un santo.

  Para que vea que es cierto
I verdad lo que le digo,
La lista de mis amigos
Voi a mostrarle al momento,
Guardándome este secreto
Siempre su amigo seré,
I siempro le ayudaré
A ganar en su trabajo.
Yo decia por lo bajo:
La lista publicaré.

  En cinco o seis dias mas
Verá el lector espantado
La lista de condenados
Que en Santiago está guardada,
I siendo ricos los mas
Que el diablo tiene enganchados,
Los verán mui enterados
I con arrogate facha,
Pero su alma en la capacha
Tiene el diablo asegurada.

  Por fin, fuimos al canal.
Las tareas me mostraron
Ahí mismo me esplicaron
Su modo de trabajar,
I ya queriendo aclarar
Me dijo Arnero con chanza:
Amigo tenga confianza,
Me agarró de la cintura,
I volando por las alturas
Me fué a dejar a mi casa,

  Despues de estar en mi pieza,
I de mucho conversar,
Luego me puse a pensar
En pagarle su fineza
I con una tranca tieza
Le comencé hacer regalos,
Lo hice esternudar a palos
I le dí una patá en el culo
Se fué diciendo el toruno:
Así es como paga el malo.

       NEGRETE.

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Sentimientos de amor.

  Acuérdate sinvergüenza
Lo que tú me has prometido;
Con halagos lisonjeros
Engañarme habeis querido.

  Yo nunca me imajinaba
Que tal pago recibiera
De un amor tan de vera
Como tú lo declaraba;
Mi suerte y dicha esperaba
Como mi corazón piensa,
Si por burla o por ofensa
De mí tú te retiras
De toditas tus mentiras
Acuérdate sinvergüenza,

  Con mucha calma decias
Bien mio yo te adoro;
A cada momento lloro
Por tí pues estrella mia,
Mui pálido te ponias
Penoso y entristecido
Ahora en completo olvido
Me dejas facineroso,
Olvidando veleidoso
Lo que tú me has prometido.

  Yo jamás quisiera verte
Aquí pues te lo prevengo,
El odio que ya te tengo
Me llega a dejar inerte,
Solamente en la muerte
Mi bien y mi dicha espero,
Es la suerte que prospero
Ingrato, infiel y traidor,
Que me has prometido amor
Con alhagos lisonjeros.

  Pues no tengo corazon
Para poder esplicarte
Y al mismo tiempo echarte
Una fuerte maldicion
Ha sido mi perdicion
El haberte consentido,
Y por lesa he sufrido
Aunque tan cruel me pesa,
Con cariños y promesa
Engañarme habeis querido.

  Al fin, verte yo quisiera
En patibulo afrentoso
Por picaro y veleidoso
Sufriendo de mil manera,
En una horca te viera
Yo decirlo soi capaz,
El gran castigo tendrás
Por traidor y embustero
Porque si mueres yo espero
Te ha de llevar Satanás.

ADOLFO REYES.

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La reyerta de la calle de Na-
taniel.

  Entre dares y tomares
Hubo una de san Quintin
Y ha tenido mui mal fin
Por esos santos lugares
Los gustos y los pesares
No hacen falta ni la Riña
Lo mas cierto que una niña
Se libró de una tremenda
Y en esa feroz contienda
Fué victima de rapiña.

  Dos niños fueron herido
En el laberinto aquel
Cuatro fueron al cuartel
Fuera de los que han huido
Dos al hospital han ido
Sin contar los moreteado
Que caro les ha costado
La riña fenomenal
No se verá otra igual
En ese barrio poblado.

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La mujer que envenenó al
marido.

  Por venganza una mujer
Envenenó a su marido
Pero mui presto ha tenido
Que sufrir y padecer
No pudo permanecer
Tranquila haciendo el delito
Se fué al cuartel derechito
A dar aviso tal suerte
A cerciorarse de la muerte
Fué policial lijerito.

  Para efectuar aquel hecho
Siendo marido, qué horror
Le dió bastante licor
Llevole despues al lecho
Con él batalló gran trecho
Hastá que bien lo amarró
Allí su fin intentó
Y quedó mui asustada
Y a la justicia llevada
Su delito confesó

  Olimpia Terán se llama
La nombrada criminal
Quien con furia sin igual
Ejecutó el horrible drama
Fué sacado de la cama
El cuerpo todo molido
Con los brazos bien torcidos
Y los huesos separados
En ese terrible estado
Quedó muerto su marido.

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Asalto de las imprentas
dictatoriales.

  A la imprenta de «El Ají»
El asalto perpetraron,
Han hecho tiras la prensa
Y las cajas destrozaron.

  Primero con atencion
Hablaré de otra desgracia
Que en la imprenta «Democracia»
Principió la destruccion
Donde salió «La Nacion»
En otro tiempo pues allí,
Un suplemento que vi
Los detalles relataba
De otro hecho que le pasaba
A la imprenta de «El Ají»

  Serian como las diez
Del dia martes en la noche
Cuando llegó sin reproche
Treinta futres a la vez
Y huyeron todos, despues
Que los tipos arrojaron
Los de la imprenta arrancaron
Al instante con gran susto
Y aquellos futres con gusto
El asalto perpetraron.

  Esa misma noche marcharon
Al barrio del Arenal
Y al «Ají», el dicho mal
Para hacerlo se aprontaron
Una puerta derribaron
Sin hallar una defensa
Para hacerles harta ofensa
Destruyeron a destajo
Y no sin mucho trábajo
Han hecho tiras la prensa.

  No tiene la culpa el chancho
Sino el que le dá el afrecho
¿Por qué hablaban con despecho
Haciéndoseles el pecho ancho?
Por eso yo me arrebancho
Y les digo que torearon
Por eso el mal encontraron
Arruinando a sus imprentas
Con la ira mas violenta
A las cajas destrozaron.

  Al fin, tranquilo pasaba
Un elegante estranjero
Por calle Ibañez lijero
Y a todas partes miraba
La jente lo correteaba
Al poco rato despues
Muchos decian ese es
Autor del saqueo yo vi
Que forzó la puerta al «Aji»
Y tuvo que ir donde el juez,

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El dictatorial corrido por
una turba.

  Un gobiernista nombrado
De la provincia de Lautaro
Ha sido de un modo raro
En Coronel rechazado.

  Manuel Rodriguez se llama
Este verdugo, ¡que tal!
Fué el mas cruel dictatorial
Que dejó renombre y fama
Y al verlo venganza clama
Todito el pueblo indignado
Si no arranca, javonado
Le dán la muerte severa
Porque éste, sabian que era
Un gobiernista nombrado.

  El pueblo de Coronel
Lo esperaba en la estacion
Para darle un atracon,
Por gobiernista y por cruel,
Y notando el juez aquel,
Se puso luego en reparo
Siempre lo costó bien caro,
El precioso nombramiento
Vivia éste mui atento
En la provincia de Lautaro.

  El tren llegó silencioso
Despues dé las siete y media
Y para evitar la trajedia
Se ocultó mui presuroso
Buscó un hotel, el odioso
Como recurso de amparo
Con su cínico descaro
Era juez dictatorial
Y ultrajado, aquel fatal
Ha sido de un modo raro.

  En dicho establecimiento
Un italiano salió
Y a trompadas lo sacó
Por su grande atrevimiento
El bachicha en un tormento
Por éste estuvo enccerrado
Tambien despues azotado
Sin contar otras hazañas
Y ha sido por sus patrañas
En Coronel rechazado.

  La turba supo lijero
Que en un hotel se encontraba
Y mui furiosa llegaba
Donde el dicho caballero
Lo llevaron a un potrero
Pues sin saber con qué intento
Ese cruel recibimiento
Le hicieron pues a él
De no ir a Coronel
Tuvo que hacer juramento.

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