CANTARES

  Los banqueros tienen bancos,
Los mineros tienen minas
¡Quien tuviera, quien tuvier
Un sombrerito de pita!

  Ayer libré en el rodeo
De las astas de un toruno,
pero al llegar a mi casa
Mi mujer cuatro me puso.

  Conversando con Tomas
Hoi te pilló tu marido;
Esta noche hai ca-ta-tan
Como tres i dos son cinco.

  Si tienes miedo a la muerte,
Yo le daré una receta.
Ten cuidado con los perros
I me has de querer de veras

       Adolfo Reyes.

Imp. i Libreria Ercilla, Bandera, 21-k

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LA BAJA DEL CAMBIO
I LA CARESTIA EN CHILE

  Reina hoi la carestia
Por todito el pueblo entero
Con recorte el despachero
Vende su mercaderia.

  Donde iremos a parar
Al ver esto que no alabo
Todo negociante el clavo.
Mui luego se va a sacar
De que dejen de embaucar
Llegará por fin el dia
Es una gran picardia
Tales abusos, señores;
Para ruina mis lectores
Reina hoi la carestía.

  Yo con sentimiento veo
I lo digo conjusticia
Que llega a causar tirisia
Las compras al menudeo
A veces cuasi no creo
Lo que comete refiero
El comerciante usurero
Sin la minima verguenza
I este descaro comienza
Por todito el pueblo entero.

  Si el comprador pone atajo
El negociante bien claro
Dice está todo mui caro
Por el cambio que está bajo
Esto al oir cabisbajo
Se retira mui lijero
De esta manera altanero
Todo el negocio comprende
Dicen pues que nada vende
Cor recorte el despachero.

  El obrero no dá abasto
Con el salario tan poco
Ante no se vuelve loco
Para cubrir tanto gasto
Cuando ni medio el canasto
Sale al comprar cuatro reales
Es decir, los materiales
Nos está caro costando
Mas vale estar ayunando
En las sircunstancias tales.

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TIRO DIRIJIDO A TRES COLEGAS
POPULARES

  Existen varios verseros
En la capital señores
Que escriben en lo presente
Versos con muchos errores

  Se me oprime el corazon
I hasta mi alma se anonada
Al ver salir de la nada
A versar tanto tonton
Cuando lo es el guitarron
Salen estos majaderos
Son además bullangueros
I amigos de hacer ofensa
Sin ni pisca de verguenza.
Existen varios verseros.

  Con muchísimos borrones
Sus poesias publican
I a otro mejor critican
Porque son mui adulones
Todos están como leones
Haciéndose los cantores
Estos cinicos autores
Son unos tipos farsantes
I viven mui arrogantes
En la capital señores.

  Uno es miope i otro es cojo
I otro es ciego por demás
Estos tres son mui capaz
Dandome guerra a su antojo
Pero yo sin mas enojo
A todos les hago frente
Porque soi como serpiente
Cuando defiendo mis fueros
Me rio de los pateros
Que escriben en lo presente.

  Estos mui continuamente
Escriben con desatino
Versos que ni un comino
Diera la educada jente
Yo como fiel i prudente
Les aplico estos colores
Por ser mui bonitas flores
Para los valientes poetas
Que escriben en el planeta
Versos con muchos errores.

  Con gran placer me despido
De todos en jeneral
Si de estos hablé mal
Es porque está merecido
Que si algún entrometido
De los que nombro ya aqui
Puede venir entre sí
I la cruda guerra darme
Si quieren lucha trabarme
Vengan veinte sobre mí.

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EL COIPO I LA RANA

  Al pié de un sauce lloron
Le dijo el Coipo a la Rana
—Mira, boca de choclon,
Queris medio por tu hermana?

  De los coipos en la historia,
En el párrafo primero,
Viene el caso verdadero,
De que apenas hai memoria,
Pero de verdad notoria,
De que un coipo mui bribon
Se dió un feros encontron
Con el rabo de una rana
Mui chatita i castellana,
Al pié de un sauce lloron.

  La rana con gran recato
Se cubrió la pantorrilla
I, ganándose a la orilla,
Se quedó mirando un rato
Al mancebo mentecato
Que la busca de mañana.
El coipo también se gana
A la orilla del pantano
I tomándole la mano,
Le dijo el coipo a la rana.

  Ven acá, mi dulce encanto
Donde tu coipo querido,
Que me tienes aflijido
I estoi nadando en mi llanto
Ven, descubrete ese manto
Que aumenta mas mi afliccion.
Al oir tal espresion
Ella le responde airada,
Con la pierna arremangada:
—Mira, boca de choclon.

  I lanzándose al pantano
Deja al coipo, poco alerta,
Con tamaña boca abierta
Restregándose la mano.
Al ver su chasco inhumano
El coipo de mala gana
Dirijiéndose a la rana
Desde la orilla le grita:
Rana mostrenca, maldita,
Queris medio por tu hermana?

  Quizas la rana en el fondo
Tendría al rano esperando
I se sumerjió nadando
Del pantano a lo mas hondo
—Allí, diria, me escondo
Con el bien que me desvela.
Esta historia nos revela
Que por ser mui avanzados
Quedan los hombres burlados,
Sin saber lo que es canela.

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EL ZAPATERO QUE MATÓ
A LA MUJER A MARTILLAZOS

  Un zapatero infernal
A su mujer ultimó
I este crimen sucedió
En el pueblo del Parral.

  Con tristeza i afliccion
Contaré lo sucedido
Lo que ha hecho este marido
Sin ninguna refleccion
No podrá tener perdon
Por el hecho criminal;
A la pena capital
Tendrá que ser sentenciado
Por ser hombre tan malvado
En zapatero infernal.

  Con asombro me han contado
El suceso estraordinario
I diré que ningún diario
Lo que cuento ha relatado.
Hoi parece el gran malvado,
Porque luego se pilló.
El tal hecho aconteció
De una trájica manera
El criminal como fiera
A su mujer ultimó.

  Yo no sé porque razon
Cometió tan cruel delito
Es tan grande lo repito
Que ha causado indignacion
Permanece en la prision
Según dice el que lo vió,
En tal ciudad sorprendió
El suceso que relato,
Por un terrible incensato
Este crímen sucedió.

  El Zapatero nombrado
Con una furia espantosa,
A martillazo a la esposa
El mui cruel ha asesinado
Dicen que fue capturado
Al momento aquel fatal,
En la plaza principal
Como ahora les advierto,
Que un crimen fué descubierto
En el pueblo del Parral.

  Por fin dos niños hermosos
Carmelita i Pedro Antonio,
Unicos del matrimonio
Que tuvieron los esposos,
Quedaron ahí a sollozos
Junto a su madre llorando.
Por ver de que ya espirando
En ese momento estaba,
Y solitos los dejaba
En este mundo penando.

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HORROROSA TRAJEDIA
UN ITALIANO ULTIMA AL SUEGRO
A BALAZOS EN VICTORIA

  En el sur un Italiano
A su suegro lo ultimó
Terrible muerte le dió
De un cruel balazo el tirano

  Por la compra de un terreno
Este crimen sucedió
I en Victoria aconteció
El hecho que narro pleno.
El autor con desenfreno
Cometió el hecho inhumano
I despues aquel villano
En el acto se suicida
Así acabó con su vida
En el sur un Italiano

  En El Chileno del Juéves
I primero del corriente,
Da cuenta el hecho reciente
Que al pueblo tanto conmueve
En un instante mui breve
La cruel desgracia ocurrió;
Los detales daré yo
Con mi alma entristecida
Porque este vil fratricida
A su suegro lo ultimó.

  El criminal con furor
Al suegro lo perseguía
i la plata le pedía
Con un instinto traidor;
La victima sin valor
Tal cosa no le negó
Pero el hechor apuntó
Su rifle con mucho tino
Siendo suegro del indigno
Terrible muerte le dió

  Al ver su crímen atroz
El italiano aludido
Su rifle apuntó al sentido
I se dá muerte veloz.
Esa descarga feroz
Dióle la muerte al ufano
Al ver ya su fin cercano
Triste el mui vil se lamenta
I murió en aquella afrenta
De un cruel balazo el tirano.

  Schiferli fué el occiso
I Lindor el matador
Porque siendo un tomador
Hizo el crimen de improviso.
El diario presto dió aviso
Sobre el hecho mencionado
El asesino malvado
Murió quemado por vil.
Con el tiro del fusil
Quedó pues carbonizado.

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EL JARDINERO DE AMOR

  Estoi criando un clavel,
con mis caricias lo riego:
he puesto en él mis sentidos,
el que me lo roben temo.

  A mi corazon por fiel
he puesto de su hortelano,
siendo mi pecho un verjel
donde con mi propia mano
estoi criando un clavel.

  A nadie la llave entrego
del jardin donde él habita,
por que bien sé que mui luego
la sequedad lo marchita…
con mis caricias lo riego.

  Mis ojos enternecidos
están cuidando lo hermoso,
siendo un lucero encendido
i por ser tan fragancioso,
he puesto en él mis sentidos.

  Jardinero soi de amor,
que de todas flores tengo,
entre ellas hai un clavel
que por la fragancia de él
el que me lo roben temo.

       Adolfo Reyes

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CANTARES
DESENGAÑO

  Cómo quieres que no sienta
la injuria que me habeis hecho,
como he de disimular
lo que está sintiendo el pecho!

  Triste, confuso me veo,
con mi mal que se acrecenta;
viendo tus ingratitudes,
¿como quieres que no sienta?

  Entre congojas i penas,
de un sentimiento deshecho,
no me es posible olvidar,
la injuria que me habeis hecho.

  El verte en ajenos brazos,
la vida me ha de costar:
este dolor tan intenso,
¿cómo he de disimular?

  Al fin remedio no encuentro;
pero quedo satisfecho,
que he de morir publicando
lo que está sintiendo el pecho.

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QUEJA DEL RUISEÑOR

  Entre el follaje i verdor
a los rayos de la luna,
de su malvada fortuna
se quejaba un ruiseñor,
lanzando todo el dolor
en su cancion plañidera:
¿cómo quieres, oh pradera,
encanto del alma mia,
devolverme la alegría
si no está mi compañera?

  ¿Por qué no viene la ingrata
a curarme con su ciencia,
si es solo su indiferencia
la que en el mundo me mata?
la que el placer me arrebata,
la que me cubre de pena.
la que el pecho me barrena
i el corazon me tortura,
la que causa mi locura
i a llanto cruel me condena?

  ¿Qué te he hecho bien perdido
para abandonarme así,
acaso no fuí de tí
el amante mas rendido?
¿cuál es el estraño nido
en que ahora estás viviendo?
¡oh àrboles que estás viendo
la pena que me devora,
decidmelo sin demora
porque ya me estoi muriendo!

  Oiga el mundo mi agonia,
impongase de mi queja,
porque ya no oirá su oreja
nunca mas mi melodia;
pues si mañana en el dia
no busca la cruel su hogar
ni se apresura a enjugar
el duro llanto que vierto,
como si estuviese muerto,
¡ya no volvere a cantar!

  Este quejumbroso acento,
fué donde su compañera
que se hallaba prisionera,
cojida en alas del viento;
fuè tanto su sentimiento
i tanto lo que lloró,
que mucho se adelgazó
i de la jaula escapando,
llegó a su nido llorando
i el ruiseñor se salvó

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CODIGO DE AMOR

  En el campo del querer
es una lei jeneral:
que el hombre ha de acometer,
la mujer debe esperar.

  Es el amor de una vieja,
como comida de presos,
solo la comen los lesos
a quienes el hambre aqueja:
quien de la viuda en la oreja
amores va a prometer,
en apuros se ha de ver
que olvide al primer marido
¡que el primero es preferido
en el campo del querer!

  El amor de mujer fea
es, si acaso tiene plata,
cadenas de oro con que ata
el hombre su propia idea;
el hombre que se manea
con mujer anjelical,
si despues la saca mal
al menos tendrà el consuelo
de saber que en este suelo
es una lei jeneral.

  Mujer que quiere a un soldado
no olvide que a la hora
en cuanto oiga la tambora
se irá como un condenado;
mujer que olvida su estado;
i se deja enternecer
llegando a condescender
al amor de un sacerdote,
sépalo aunque no lo note
que el hombre ha de acometer.

  Mujer que quiere a un poeta
como a Reyes por ejemplo,
se le debe alzar un templo
que no quepa en el planeta;
es la mujer mas discreta
en el arte del amar:
pues nada puede igualar
al amor tierno del vate
i mientras con él no trate
la mujer debe esperar.

  El cabello mas dorado
entre medio cria piojos
i los mas hermosos ojos
lagañas han fabricado
verde moco hai encerrado
en la nariz mas preciosa
i la boca mas rangosa
que perlas guarda a destajos,
arroja susios gargajos
i esputación asquerosa.

Nota: verso publicado por Rólak, ver, ver.

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