PALABRAS DULCES
PARA EL POETA DANIEL MENECES

  Este perro ranfañoso
Me agarró por una orilla
Se figura esta polilla
Que soi como el, el baboso.

  Tullido fijate bien
I no hables un desatino.
Que el palabraje cochino
Mucho en tus versos se ven
Por hacerte el mas pequen
Me ofenderá el veleidoso
Te aborrecen por odioso
Los poetas de Santiago
De mi resiba un alhago
Este perro ranfañoso.

  Este cojuelo ambulante
De ladrarme no se empacha,
Como mi versos no tacha
Me llevará por delante;
Por bruto i estravagante
Quisiera darle una trilla
No se nueve de la silla
Solo asi te favoreces
El poeta Daniel Meneces
Me agarró por una orilla

  Me a travado la pendencia
I no puede ni pararse
Si no tiene que apoyarse
De su mujer con clemencia;
Que Dios le dará paciencia
Soportando la albaquilla,
Que apesta con bacenilla.
En el medio de la pieza,
Que vivo en tal fortaleza
Se figura esta polilla

  No se mira él primero
Para decirme defectos,
I este tullido imperfecto
Lo hace por ser bullanguero,
El atroz disparatero
Se dá fama i orgulloso,
Como tigre el mas furioso
Ha cometido este yerro.
Solo asi ha penzado el perro
Que soi como el, el baboso

  Este cojillo arrastrado
Al decirlo no lo siento,
Es un tonto voqueriento
Que de las panpas se ha alzado.
De muestra ser educados
Por el lenguaje perverso
La jente le compra el verso
Para ver su memorial,
I así pues este animal
Tiene comida i almuerzo.

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A UNA INGRATA

  Dime bella si me amais
No tengas ni un recelo.
Si me tienes amor cielo,
¿Porqué no te declarais?

  Con júbilo tu llegada
Yo espero siempre bien mio
I es tanto mi desvario
Que tengo yo por tí, amada,
Ya todo sexo me enfada
Por el placer en que estais,
Cada vez que me mirais
Me cautiva tu dulzura
Para cesar mi amargura
Dime bella si me amais.

  ¡Ah mi vida! si supiera
Que me amabais al instante,
Al tiro yo como amante
A tus palabras me rindiera
¡Ai! que dicha yo tuviera
Al recibir un consuelo!…
Con amor i con anhelo
De mi pues querida bella
Para darme una querella
No me tengas ni un recelo.

  Tengo fija mi pasion
En vuestro sér tan querido,
Jamás te echaré en olvido
Alma, vida i corazon.
Por tí paso en afliccion
En un completo desvelo;
Quisiera que vuestro celo
Cada dia se aumentara
Yo mi vida te entregara
Si me tienes amor cielo.

  No puedo yo con fijeza
Saber si mi bien me quiere
U a otro amante prefiere
Con titulo de nobleza;
Sumerjido en la pobreza
Será injusto que me veais;
Cuán engañada estais
De esta ilusión. pues negrita
Si me tienes amor almita.
¿Por que no te declarais?

  Al fin diré seductora
Que no me hagas mas sufrir,
Presto me vais a decir
La pasión que te devora:
Dime, dime sin demora
Lo que tu corazón siente
I aquí me teneis presente
Dispone de mi mui luego
Que siento abrazarme en fuego
Del amor mas imponente.

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TESTAMENTO DE UN BORRACHO

  Un borracho se murió
Al fin de mucho beber,
Sus bienes a la mujer
Con gran placer le dejó

  Para hacer su testamento
Llamó al cura i al notario,
I el arreglo necesario
Hizo en aquel documento:
Dos testigos al momento
El paciente, pues llamó,
Con buen exito empezó
A testar como refiero.
Dentro de un cuero chichero
Un borracho se murió.

  El borracho agonizante
De esta manera decia:
Yó, Tonel José María
Natural de Talagante,
La herrería que es bastante
De mi mujer ha de ser
La albacea podrá ver
Las cosas que yo le dejo;
I espiró como pellejo
Al fin de mucho beber.

  Donde tomaba aguardiente
Le voi a dejar un cacho,
I la deuda de un despacho
Que son cuatro pesos veinte
I también en lo presente
De la pieza el alquiler,
Esto dijo sin poder
Tomar alivio un instante;
Le dejó el marido amante
Sus bienes a la mujer.

  Para que se lo empeñara
Dejó el cuero en que dormía.
Por si plata no tenia
El entierro que pagara;
La mujer sin algazara
A la ajencia lo llevó
I despues que lo empeñó
Con la plata luego espira,
Pero envuelto en una tira
Con gran placer le dejó

  Dejo por último, dijo
Una palmatoria vieja,
Una mohoza vandeja,
Mi peineta i un espejo,
Este mi catre tan viejo
Para el fuego quedará,
I que mi mujer se irá
Con el vecino Tadeo,
Es todo lo que desco.
I emprendo mi viaje ya.

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EL GRAN ASALTO
DE LA CALLE PATRICIO LINCH

  Ni los poetas se escapan
En estos tiempos señores;
Unos cuantos salteadores
En una calle me atrapan.
Despues que en el agua me empapan
Se me van al gasnateo
Como soi un poco feo
¿Al verme así en ese dia
Como lector me pondria
Con el feroz guaraqueo.?

  Saliendo yo de mi casa
A comprar los materiales
Cuatro con mantas iguales
En direccion opuesta pasan
Por detras uno me abraza
Cumpliendo su gran deseo
Principia de un modo feo
El reparto del botin
Machucado quedé al fin
Con el feroz guaraqueo.

  Un chiquillo mui mediano
En esa cuadrilla andaba
I era el que mas se apuraba
De echarme barro, inhumano
Pegué un grito pero en vano
Me defienden pues me creo
Luego un hombre que yo veo
De ausilio pegaba un grito
I me marché lijerito
Con el feroz guaraqueo.

  Yo luego traté escapar
En cuanto allí me soltaron
Pero que cuasi me ahorcaron
Sin poder pues respirar
pudiéronse conformar
Despues de pasarme el deo
A ninguno se hizo reo
I al otro dia siguiente
Cayeron tres de repente
Con el feroz guaraqueo.

  Por fin lo que yo sentí
Han sido los machucones
Que me hicieron los ladrones
Apoderados de mí;
Tun aflijido me ví
Que estuve en gran devaneo
No fué tan grande el saqueo
Como fué el de mas abajo
Me vi fregado debajo
Con el feroz guaraqueo.

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LA ARISTOCRACIA
AHORCANDO A LA REPUBLICA

  Arriba, pueblo chileno.
No te dejeis ultrajar,
Alza la voz siempre ufano.
Y el triunfo, prodrás cantar

  Pobre Chile si teneis
Un gobierno que te ahoga
Apretándote la soga
De continuo sufrireis,
Al ciudadano vereis
De pura amargura lleno,
Con el semblante sereno
Nos vemos en la desgracia
Defended la democracia,
Arriba pueblo chileno.

  Los banqueros ajiotistas
Aristócratas ¿qué hacen?
En urjirnos se complacen,
Para ser capitalistas
Las personas desprovistas
No hallan en que trabajar,
Con razón se han de quejar
Por este mal desarreglo,
Por eso te advierto pueblo
No te dejeis ultrajar.

  Los hombres de la Moneda
Son nuestros verdugos crueles,
Será preciso que veles
Los hechos como se pueda,
Le achacan que Balmaceda
Ha sido el que fué tirano.
Hacía un abismo cercano
Ya nuestro pueblo camina
Sobre la próxima ruina
Alza la voz siempre ufano.

  Senadores, diputados
Y los ministros tambien
Por tanta ruina que ven
Todos se quedan callados
Como estan tan bien situados
Nunca se habran de acordar
Del obrero que ha de dar
El quilo, por mantenerse;
La protesta debe hacerse
Y el triufo podrás cantar

  Los ricos, el montepio
Se lo dan porque merecen,
Si los pobres á pedir fuesen
Los dejan seguro al pio.
Yo por no llorar me rio
De las cosas que se ven
Pues haciendome el pequen
Parece que claro canto
Y le doi fin sin quebranto
Por si alguien no lo halla bien.

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ANIVERSARIO DE LA BATALLA
DE LA PLACILLA
28 de agosto de 1891

  Esta fecha memorable
Yo la recuerdo con pena
Porque la nacion chilena
Perdió un hijo tan amable
I otros muchos por el sable
La dinamita o cañon
Cayeron, sin traicion
Mui fieles a su bandera
Nuestria patria toda entera
Les enviará un galardon.

  Alguna reseña haré
De la pasa[da c]ontienda
[Es preciso qu]e me atie[nda]
E[l l]lector i contaré
Pronjo principiaré
A contar algo señores
Disculparán los errores
Que en la relación hubiese
Porque mi ciencia carece
Le advierto, yo, lectores.

  El veintiocho mui temprano
El campo de la Placilla
Por las bayonetas brilla
Del que llamaron tirano
Con esfuerzo sobrehumano
Se apreztan para la lucha
La valentia fué mucha
De las huestes vencedoras
Que al tirotear de tres horas
El grito de triunfo escuchan.

  Alcerroca con Barbosa
Como valientes campeones
Mandaban sus batallones
Con decision valerosa
Ningún temor les acosa
A aquellos dos invencibles
Que siendo los mas temibles
Lucharon siempre hasta el fin
Con los ecos del clarin
Se mostraron mas terribles.

  Al fin del combate fueron
Heridos allí mortalmente
I un escuadron de repente
A la carga se les fueron
La muerte al tiro le dieron
Con mui horribles hachazos
Sus cuerpos hechos pedazos
En sábanas los cubrieron
I al puerto todos corrieron
Al son de sendos balazos.

  Los vencidos con deseos
De ocultarse van al Puerto
Donde presenciaron cierto
Los vergonzosos saqueos
Los balmacedistas reos
Fueron todos al instante
Qué cuadro tan aterrante
Fué en aquel luctuoso dia
Pues con gran tristeza mia
Seguiré siempre adelante.

  Como a las dos de la tarde
Dentró la tropa triunfante
Por santa Elena al instante
En grupos en grande alarde
Mostrando no ser cobarde
Por las Delicias pasó
El jentio procuró
Entrarse luego a sus chozas
I diré que si otras cosas
Ha habido lo ignoro yo.

  El veintinueve en Santiago
En cuanto yo madrugué
Para la plaza corté
A recibir cierto pago.
Yo veo que con alhago
Cuenta el triunfo un gran bombero
Al momento yo lijero
A la Recoleta fuí
I ví que la jente allí
Avivaba al mundo entero.

  Al momento tal noticia
La llevé a un veleidoso
Que al punto con mucho gozo
Me queria dar la albricia
Quien los dos a la Delicia
Cortamos para indagarnos
Pero en la plaza al hallarnos
Nos vimos todos rodeados
De los grupos embriagados
I queriendo acompañarnos.

  Por fin me ví amenazado
I las heché en retirada
Pero la jente malvada
Me tuvo casi fregado
En el Puerto un galoneado
También me tuvo aflijido
Aquí lector he concluido
Esta relación que hago
i te pido como en pago
Me disculpes el sentido.

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QUEJA DE UN AMANTE
A SU QUERIDA

  Por ti perdí la razon
Desde que te separastes
Adorada prenda mia
¿Porque sólo me dejastes?.

  Querida te prometí
No separarme un momento
Tu sabrás que muy atento
Con tigo siempre yo fuí,
Y tu amor con frenesí
Sólo ha sido una ilusion
Te entregé mi corazon;
Con cariño el más sincero
Como amante verdadero
Por ti perdí la razon.

  Para hacerme padecer
Me has dado tu tan mal pago
Según la cuenta que me hago
He venido á comprender,
Que estás en otro poder
Y que á mi me abandonastes
Tan lueguito me olvidastes,
Siendo que te supe amar;
No cesando de llorar
Desde que te separastes.

  Yo no sé por qué motivo
De mi lado le retiras
Y desairada me miras,
En tono despreciativo
Sin saber porqué atractivo
Tales cosas merecia;
En la noche i en el dia
Me encontraba delirando,
Contigo siempre soñando
A dorada prenda mia.

  En un profundo dolor
De continuo me veras
Y tu tranquila estarás
Con otro dichoso amor;
Jamas yo te fuí traidor
En mi gran cariño hallastes
Ingrata ya me olvidastes,
Ese mal pago me diste
Y en esta situación triste
¿Porque sólo me dejaste!

  Por fin en grave tormento
Te daré la despedida,
Si te sientes ofendida
Dime la causa el tormento;
Recibiras mi lamento
Con la mas justa razon,
Espero contestacion
Lo mas pronto perla amada
Tengo puesto, idolatrada
En tí fija mi pasion.

       Adolfo Reyes.

Imp. I libreria Ercilla, Bandera 21-K.

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UN JOVEN ENAMORADO

  Si yo dejara de amarte.
¡Ai de mi! ¡Ai cielo santo!
La cabeza me quebranto,
El corazon se me parte.

  Se me alegra el corazon
Hijita cuando te veo
I me dan unos deseos
De darte un buen apreton;
Quisiera sin dilacion
En mis brazos estrecharte
i mi amor entero darte
Con gusto i con alegría;
Primero me moriria
Si yo dejara de amarte.

  Una noche que te ví.
Mucho contento me dió
I hubiera querido yo
Estar al lado de tí
Porque siempre para mí
Tú sola has sido mi encanto
I siendo que te amo tanto
Te haces la desentendida.
Me vas a quitar la vida
¡Ai de mi! ¡ai cielo santo!

  El seso voi a perder
Si tú no me correspondes,
[ ]e voi no sé para donde,
Loco me voi a volver.
¡Ai de mí! no sé que hacer!
¡Ai no sé si lloro o canto.
No te cobras con el manto
Para ocultar tu hermosura,
Porque en una noche oscura
La cabeza me quebranto.

  Siempre estoi frente a tu casa
Tambien cuando vas a misa,
Pero nunca una sonrisa
Me dirijes cuando pasas.
Sois tan tirana, malasa.
Para que no pueda hablarte,
Te vuelves para otra parte
Con aire de menosprecio
Viendo que con tu desprecio
El corazon se me parte.

  Ya me voi a retirar,
Me voi donde Dios me ayude,
Ya que conseguir no pude
Que me pudieras mirar,
Mas tarde te has de acordar
Ingrata mal pegadora
Que te quise en malahora
I anduve loco por tí.
¡Adios que seas feliz!
Adios, pues me voi ahora!

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NUEVA LEI
PARA EL MATRIMONIO

  Una nueva lei tenemos
Que no causa admiracion.
Ya nadie podrá casarse
Sin pagar contribucion.

  Se corre que en este mes
Tan regla va ha principiar,
I el que se quiera casar
Se presente donde el juez
I que cobre el interés
Al estremo llegaremos
Pero entonces clamaremos
Que nos libre San Antonio
Porque para el matrimomio
Una nueva lei tenemos

  Despues de pagar patente
El juez dirá mui prolijio,
Si tuviereis algún hijo
Dareis parte prontamente.
Una suma suficiente,
Puedes dar con mas razon
Digan si no es confucion
Lo que dice el poeta Reyes
Cuando vengan esas leyes
Que nos causa admiracion.

  Si alguno tiene reloj
Una cómoda o un catre,
O si ya lo ven mui chatre
Pues lo harán pagar veloz
Cuatro reales, peso o dos
Lo que den la aprovacion
Se llegará la ocasion
De que nos dejen sin cobre
Por que no ha de quedar pobre
Sin pagar contribucion.

  Se dice tambien por cierto
Que el que tenga algún perrito
Pagará su derechito
O la de no será muerto;
Es increible yo advierto
Que vallan de eso a ocuparse
Si alguno quiere engancharse
A de aflojar su valor
I con esta lei de rigor
Ya nadie podrá casarse.

  Al fin, si así se ejecuta,
Esta lei de maldicion,
Se irá el hombre de carbon
I la mujer de cijuta
Se dormirá en la viruta
Tan mugriento como chancho
Pues así tamaño de ancho
La vida nos pasaremos
Si que nadita paguemos
Encerrado en nuestro rancho

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ESCURSION DE UN CANTOR
DEL GUITARRON

  Pulso el sonoro instrumento
Cuando me pongo a cantar
Hago a Meneses temblar
En su carreta al momento.

  Salgo al campo a deleitarme
Con el bien que me desvela.
Y al toque de mi vihuela
Suelo a veces consolarme
Yo quisiera pues hallarme
Con uno de gran talento,
Alzo mi voz mui contento
Cada vez que llega el dia,
Con la mas grata alegría
Pulso el sonoro instrumento.

  Cuando con niñas paseo
Estando yo con mi copa,
Navegando viento en popa
Parece que ya me veo,
Si me voi a algún rodeo
Los huasos me ven trinar,
El guitarron que sin par
En Chile se halla encontrado,
Se queda el mundo admirado
Cuando me pongo a cantar.

  Si a alguna ramada llego
O me encuentro en una fiesta,
Por que mi mano se presta
Hago el postureo luego,
Cuasi yo pierdo el sociego
Al ver las cuerdas sonar,
Grupos me suelen rodear
Para oir mi alegre canto.
Y entonces con gran quebranto
Hago a Meneses temblar

  Si llego con atencion
A un Santo o uno trilla,
Me recibe una cuadrilla
En la mas grande ovacion,
En esa tan bella union
Lo paso ahí mui atento,
Para versar soi portento
Que al cojo le causo envidia,
Por eso es que me fastidia
En su carreta al momento.

  Por fin señores llegué
A una casa de tambo,
Y me topé con un zambo
Como el tullido diré,
Ahí yo le pregunté
Sobre los astros del cielo,
El roto con mucho anhelo
Me contestó un disparate,
Tomé lección esteabate
Arrastrado por el suelo.

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