CAPILLA I EJECUCION
Del soldado Aburto

  A la pena capital
Aburto esta sentenciado;
Por el crimen perpetrado
Morirá este militar.

  En el cuartel de Injenieros
De nuestro pueblo chileno
Un soldado mui sereno
Dió muerte a su compañero.
De imajinaria él primero
Estaba para cuidar
Cuando el hecho criminal
Cometió este desgraciado
I por esto es condenado
A la pena capital.

  Dicho individuo ominoso
Contóle a otro soldado
Que él quería ser valeado
En un banquillo afrentoso.
Hoi se halla en el calabozo
Con su suerte resignado.
No se encuentra apesarado
De haber muerto al tal Garcia
I a lo que él mismo queria,
Aburto está sentenciado.

Afirmado en una mesa
Estaba el cabo Garcia,
Cuando el soldado homicida
Le hirió con lijereza.
El herido con sorpresa
Se levantó atribulado
I a un sarjento del lado
Le dió cuenta de la escena;
I el otro está con cadena
Por el crimen perpetrado.

Al cuerpo de guardia llevaron
Al soldado mal hechor.
Pero con mucho valor
Al homicida encontraron,
Despues que le interrogaron
Para poderlo juzgar,
Se compuso un tribunal
Para el castigo tremendo
I por su crimen horrendo,
Morirá este militar.

  Por fin la grave sentencia
De muerte sobre él cayó
I Aburto la recibió
Con la mayor complasencia.
Dios mio, pues que conciencia
Hoi se ven los hombres buenos
Estando a veces sereno
Se convierten en chacales,
I con estos criminales,
Dios libre al pais chileno.

       Juan B. Peralta.

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DESTRUCCION DE LA JERUSALEN
Vespasiano i Tito

  Triunfante al pueblo entró
Tito con su gran valor,
En torno del vencedor
Roma se regocijó.

       I

  Jerusalen se encontraba
En la gran fiesta pascual
La ciudad sacerdotal
De celebracion se hallaba
Cuando una noche llegaba,
Vespasiano i la cercó
Las murallas rodeó
Con sus máquinas de guerra
I echando todo por tierra
Triunfante al pueblo entró.

       II

  Palmo a palmo defendian
Sus chozas los habitantes,
I entonces los asaltantes
Sus ataques suspendian
Sus ataques suspendian
Unos con otros morian,
Los vencidos para peor
I el enemigo mejor,
De nuevo luego empezó
I al pueblo despedazó
Tito con su gran valor.

       III

  El hambre i la desolacion
Infestó al pueblo maldito
Por que el gran jeneral Tito,
Ordenó la destruccion
Los vencidos con razon,
Esperan al conquistador
Mil doncellas con honor
A su lado caminaban
E himnos de gloria cantaban
En torno del vencedor.

       IV

  El imperio mui contento
Sembró el camino de flores
De aquellos conquistadores
Por sus buenos vencimientos
La litera por doscientos,
Esclavos al fin se tiró
Tito triunfante entró
Al pueblo espléndidamente
I esperando a su valiente
Roma se regocijó.

       V

  Por fin ni piedra quedó
En la gran Jerusalen
El Redentor pues mui bien
Asi lo profetizó
La ruina se aposentó.
En la ciudad maldecida
Cumpliendo la profecia,
De Cristo el divino Rei
Hoi sin Dios, patria, ni lei
Se encuentran los de ese dia

       JUAN B. PERALTA
       Galvez 120

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REDONDILLA

       I

  Me gusta ver la pradera
Toda cubierta de flores,
Matizadas de colores
En tiempo de primavera.
Me gusta ver la ramera
De la rosita florida,
Me gusta ver la armonía
Del mas fragante clavel,
Pero mas me gusta ver
Tus ojos perla querida.

       II

  Me gusta mirar el cielo
Todo plateado de estrellas
Cuando se divisan bellas
Me dan al alma un consuelo.
Me gustan esos desvelos
En la noche entristecida
Me gusta ver la alegría
Al tiempo de amanecer,
Pero mas me gusta ver
Tus ojos perla querida.

       III

  Me da gusto ver el rio
Con sus hermosas corrientes
I mirando sus torrentes;
Lo paso mui divertido;
Me gusta un jardin florido
Con flores reverdecido,
Me gusta ver la armonía
Que despiden al nacer,
Pero mas me gusta ver
Tus ojos perla querida.

       IV

  Me gustan los arbolillos
Con sus ganchos vespertinos,
I me gusta oir los trinos
De todos los pajarillos;
Me gustan los potrerillos
En mitad del medio dia,
Con una sombra crecida
Que llega a resplandecer,
Pero mas gusta ver
Tus ojos perla querida.

       V

  En fin me gustan los prados
Con sus bosques tan hermosos,
I arroyuelos mui preciosos
Que rodean los collados;
Me gustan los nacarados
Arboles de la alegría,
Con sus ramas entretejidas
Que demuestran su poder,
Pero mas me gusta ver
Tus ojos perla querida.

       JUAN B. PERALTA.
       Galvez 120

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FUGA DE PRESOS EN LA PENITEN-
CIARIA
Muertos i heridos

  De una triste prision
Treinta reos han salido
De un modo desesperado
De nuevo han sido aprehendidos.

  En el presidio mayor
De aquel establecimiento
Hubo el acontecimiento
Que a todos causó terror
El lúnes soi sabedor.
Con mui grande admiracion
Los bandidos con accion,
A la justicia han burlado
Asi es que se han escapado
De una triste prision.

  En el patio de herrería
Un subterráneo grandioso
Hacen los facinerosos
[Con mui valiente osadia]
Luego la fuga en seguida
Hicieron los forajidos
Asi es que el plan contraido,
De esos pobres ha fracasado
I en un dia inesperado
Treinta reos se han salido.

  Era aquél dia a las tres
O mejor dicho en la tarde
Procuraron los cobardes,
De fugarse les diré
En el trayecto tal vez
Ellos sus ropas han cambiado
Al campo regocijados,
Salieron con gran contento
Los criminales sangrientos
De un modo inesperado.

  Por un niño mui pequeño
Ellos fueron sorprendidos
Pero este al ver los bandidos,
Dió el aviso con empeño
El inocente halagüeño
Un gran acto ha cometido
Con la noticia ha corrido,
Donde el administrador
Asi es que con gran terror
De nuevo han sido aprehendidos.

  Al fin los pobres bandidos
Vuelven a su gran prision
Asi es que su mala accion
Mui caro les ha salido,
Con varios muertos i heridos
Vuelven esos delincuentes
La justicia tenazmente,
Sigue la persecucion
I hoi vuelven con afliccion
A estar presos duramente.

       JUAN B. PERALTA.
       Galvez 120.

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Muerte del rei Herodes
TRIUNFO DEL NUEVO REI ARQUELAO

  El nuevo rei Arquelao
  En triunfo se recibió
  Porque libertó a los presos
  Que su padre sentenció.

  Luego que Herodes murió,
El principe sucesor
Con toda pompa i honor
De oro un lecho formó,
El cadáver colocó
Con púrpuras adornado;
La dignidad del Estado
Fué a enterrarlo con desencia
Gastando toda opulencia
El nuevo rei Arquelao.

  Despues que ya lo enterraron
Volviéronse en el momento,
I tomando el testamento
Al hipódromo marcharon;
Cuando aquel sitio llegaron
Un buen viva resonó
I Heptolamo leyó
El gran testo del finado,
I el nuevo rei proclamado
En triunfo se recibió.

  En seguida la sentencia
Se leyó a los prisioneros,
Un grito mui lastimero
Exhaló la concurrencia;
El principe con clemencia
Se mostró en este suceso:
Libre sois, hijos, por eso
Dijo con gusto Arquelao,
I de nuevo fué proclamado
Porque libertó a los presos.

  El pergamino al momento
Lo tomó aquel soberano,
I teniéndolo en sus manos
Lo hizo tiras contento,
Echándolo por el viento;
La multitud lo aclamó,
La jente lo acompañó
A su palacio adoptivo
I él dió libre a los cautivos
Que su padre sentenció.

  El rei nuevo al fin mandó
Emisario soberano
A donde el César romano
Que en su gobierno aprobó;
El herodiano empezó
A reinar regocijado;
De primera fué estimado,
Pero pronto desmintió
La sangre que circuló
Por las venas de Arquelao.

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CONTRAPUNTE
del marido con la mujer

  Borrachillo medio leso,
Calla mujer peladora
No hables mas impertinente
Tú eres la tomadora.

  Tú pasas de dia en dia
Parado siempre en la esquina;
I tú donde la vecina
Me pelais perra atrevida;
Bien pronto a la policía
Yo te voi a llevar preso;
I a tí luego del pescuezo
Con rabia voi a tomarte,
I yo preso he de mandarte
Borrachillo medio leso.

  Mira, si andas con bolinas,
I que quieres enojarte,
Los miaos voi a sacarte,
Salvaje, infame, cochina,
Tú eres una hablantina
I al mismo tiempo traidora;
Yo te creo una habladora;
I si es así en este caso,
Antes que te dé un chopazo
Calla mujer peladora.

  Mira tonto sinvergüenza,
Borrachillo flojonazo;
Si me das algun chopazo
Yo voi a ponerte en prensa;
No creas de que es ofensa,
El llamarte yo imprudente;
Si me volteais algún diente,
Te vais a sacar el saco
I antes de que llame al paco,
No hables mas impertinente.

  Yo trabajo dia a dia,
I el diario a tí te lo doi,
I despues que ya me voi
Hablas mal agradecida;
Como una quiltra perdida,
Andas todo en una hora,
En casa de una cantora,
Yo sé que tienes amigos;
Por eso ahora te digo
Tú eres la tomadoaa.

  Al fin borracho esquinero,
Camina pues a bolsear;
I no vengas a embromar,
Sivnergüencillo bolsero.
Pues al cuartel yo lijero,
De aquí te voi a mandar,
Bien caro te va a costar,
Para que no seas maldito;
I mañana tempranito
Nos vamos a divorciar.

       Juan B. Peralla.

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Cuecas para las niñas

  Vamos arribita niñas,
Vamos luego a cantar,
Que allá nos esperan todos
Los mozos para bailar.
  Apronten las guitarras,
Tambien los deos,
Las piernas para cabriar
Las uñas pal tamboreo,
  Pal tamboreo sí,
  Con acordeon,
Que bonito es el baile
  En celebracion.
     Arribita, lijero,
     La cueca luego.

  Ese jóven que se rie
Me ha convidado a bailar,
No sé si acaso le guste
Para irlo acompañar.
  Ese jóven me mira
Con ojos bellos,
Yo tambien lo he mirado
Con ojos negros,
  Con ojos negros sí,
  Con alegría,
Porque el jóven bailando
     Güifa decia.
  Anda jóven, te miro,
  Llévame al tiro.

  Niña no te estés durmiendo
Que el jóven te va ganando,
Menéate lijerito
Veris lo dejais mirando.
  Mira ese jóven, niña
Por si te quiere,
Porque estos son los dias
De los placeres,
  De los placeres sí,
  Te voi a vel
Que si acaso te gusta
  Te vais con él.
Mira tu jóven presto,
  Hácele un jesto.

       Juan B. Peralta.
       Huemul 34.

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Chile i la Arjentina

  Todavia el arjentino
Mucho desea el guerrear,
Manito le va a pasar
Con el roto santiaguino.

  El cuyano maricon
Solo se lleva embromando
I sus armas preparando
Sin haber una razon;
Pues en una evolucion
Ese mismo chei cochino
Al tirar perdió su tino,
Cayendo cinco por tierra.
¡I así quiere formar guerra
Todavia el arjentino!

  Hasta el mate ha olvidado
El chei por esta bolina,
I la Nacion Arjentina
Casi toda se ha empeñado,
Grandes buques ha comprado
Solo para amenazar.
Este cuyano infernal
De nosotros se está riendo,
I por lo que se está viendo
Mucho desea el guerrear.

  I preparan los cuyanos
Esas guardias nacionales
I formaron mui cavales
Sesenta mil ciudadanos;
Pero aquellos soberanos
Solo fueron a robar,
I el equipo militar
Se perdió en la formacion,
I al cuyano por ladron
Manito le va a pasar.

  Ademas el chei violento,
Dice que viene a Santiago
I que va hacer grande estrago
Con su enorme rejimiento;
La bombilla en el momento
Ya prepara el arjentino,
I ese es el cañon mas fino
Que tienen para estrellarse
El saco van a sacarse
Con el roto santiaguino.

  Al fin, cuyano, vergüenza
Mejor es ir a buscar
Para dejar de embromar
I hacer al chileno ofensa.
El Uruguai en defensa
De tí sale con bravura;
Bolivia con gran locura
Desea pues otro aliño,
I tres hombres para un niño,
¡Hai igual sinvergüenzura!

       Juan B. Peralta.

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EL GOBIERNO
EN MANOS DE LOS BALMACEDISTAS

  De nuevo el Balmacedismo
Entró a la diputacion
Hoi se vé nuestra nacion
Caminar hácia el abismo.

       I

  Se olvidó el siete de Enero
Del año noventa i uno,
Cuando el Congreso oportuno
Dió su grito a Chile entero,
Diciéndoles compañeros:
Al norte con patriotismo
Pero hoi el despotismo
Junto con el radical,
Viene otra vez a infestar
De nuevo el Balmacedismo.

     II

  La vergüenza anda perdida:
Entre los dictatoriales,
Porque con los radicales
Son hermanos de una cría.
Ya vuelve pues, la partia
Con su gran resurreccion,
Entrando a nuestra nacion
Los esbirros del malvado,
I hasta el ministro Bañados
Entró a la diputacion.

       III

  Veinte hombres de Balmaceda,
Como hijos predilectos,
Vienen otra vez electos
A mostrarnos sus ideas.
Los pillos de la Moneda:
Del Dictador sin razon
Entran con gran confusion
Abrazando a sus hermanos,
I en poder de los tiranos
Hoi se vé nuestra nacion.

       IV

  Con abusos i dinero
Han conseguido volver,
Para formar un poder
En todo el pais entero.
Veremos a los bandoleros
Con su nuevo salvajismo,
El bruto radicalismo
Trabaja con mucho afan,
I a nuestro Chile verán
Caminar hácia el abismo.

       V

  Al fin la Constitucion
Pronto ya se va a morir
I no volverá a venir
En manos de Jorje Montt.
Porque Enrique el mui tonton
Nos aprieta mui lijero,
Cuidado con el dinero
Que este Ministro sostiene
I a Chile entero lo tiene
Con el lazo en el guargüero.

       JUAN B. PERALTA.
       Galvez, 120.

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GUERRA DEL JAPON
CON LA GRAN CHINA

  La China con el Japon
Estan en fuerte pelea,
Por el pueblo de Corea
Es su gran contradiccion.

       I

  Dos naciones poderosas
Por poco se han disgustado
I su conflicto han formado
Con jente mui numerosa.
La guerra será ominosa
Con demasiada razon,
Ni una ni otra nacion
La paz quiere decidir,
I hoi se han puesto a combatir
La China con el Japon.

       II

  Los japoneses primeros
A un rei aprisionaron,
I despues a pique echaron
A los chinos un crucero.
El combate verdadero
Se hace con gran erronea
Pues tienen la mala idea
De no darse alguna audiencia,
Así es que estas dos potencias
Están en fuerte pelea.

       II

  La Gran China mucha jente
A sus pueblos va mandando,
Pero la va rechazando
El Japon, fuerte i valiente.
Sangre correrá a torrentes
En esta grande pelea,
El mundo pues no desea
Que ellos se encuentren gue-
       (rreando
Porque solo están peleando
Por el pueblo de Corea.

       IV

  Los japoneses i chinos
Ya han declarado su guerra
I se hallan por mar i tierra
Combatiendo hasta sin tino.
Grande ha sido el desatino
De estos pueblos sin razon,
La Rusia su intervencion
Hará si no hai un arreglo,
Porque solo por un pueblo
Es su gran contradiccion.

       V

  Al fin, pues, ya la Gran China
Combate desesperada
Porque el Japon arruinada
Tiene ya a esta gran vecina.
Su jente es mui femenina
I con tantos habitantes
El Japon es mui guerreante
I ademas de eso, valiente,
I sangre corre a torrente
De las naciones pleitiantes.

       JUAN B. PERALTA.

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