Vendiendo fruta en Combarbalá

Vendiendo fruta en Combarbalá
Por Juan Castañeda, de Cogotí
(Dedicado al pueblo de Combarbalá)

Para mi buena clientela
traigo naranja y limones,
también traigo mis amores
que serán pa alguna dellas;
ésta será la más bella
de todo Combarbalá,
puesto que en esta ciudá
hay muy hermosas chiquillas…
¿se me ahumará la tortilla,
o bien me resultará…?

Cuando me miran venir
salen varias a encontrarme,
pero en vez de saludarme
al cajón se dejan ir;
la fruta empieza a salir
y yo no veo la plata,
sólo me queda la lata
que resultó muy amena,
intertanto una morena
sonriendo me hace la pata.

Chao, mis bellas muchachas,
¿no me compran nada más?
¡No me pensaba jamás
que eran tan buenas pal hacha!
Una de ellas se encaracha:
“Puchas que sos bien fijado…
Miré para el otro lado,
viene el sargento primero:
como él es carabinero
puedo salir abollado.

De Feria Libre, anticipo,
soy ardiente partidario,
soy pequeño propietario
y pienso así por principio;
cuando el nuevo Municipio
muy concienzudamente obre
y a estos negocios no cobre
podremos vender barato,
y así comprarán los ñatos
a pesar de estar tan pobres.

Que no hayan intermediarios,
éste será nuestro lema,
no seguir aquel sistema
anticuado y rutinario;
claro ven los propietarios
robar al consumidor
mientras el explotador
hace sus pingües ganancias:
¡que termine la ignorancia
que es la causa del dolor!

Esta es mi proposición:
se fije un día de Feria,
pero como cosa seria
que no admita discusión;
debe haber obligación
para los autorizados
tener precios rebajados
para que compre la gente,
incluso los indigentes
que son los más jorobados.

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