Amor mal correspondido

Los clásicos
Amor mal correspondido
por Bernardino Guajardo

CUARTETA

Desde que te ví te amé
desde que te amo me muero
y muriéndome por tí
dichoso me considero

GLOSA

Ojalá nunca en la vida
hubiera logrado verte
pa no sufrir una suerte
tan triste y tan abatida,
deseo que tu partida
un recio golpe me dé
a fin de perder la fé
hasta en sus ultimas huellas.
sabes que yo, ingrata bella…
…desde que te ví te amé.

En mi amarga desventura
solo me resta el decir
que voy gustoso a morir
por una rara hermosura;
mi situación es tan dura
que a veces me desespero,
tener consuelo no espero,
estoy como prevalido,
y de una pasión herido…
…desde que te amo me muero.

Ya no tengo resistencia
para tan doble rigor,
de este funesto dolor
es la causa tu indolencia;
tu pronuncias la sentencia
de mi ultimo frenesí,
y si te fijas en mí
solo podrás observar
que estoy siempre al expirar.
….y muriéndome por tí.

En vuestras manos consiste
mi desgracia o mi fortuna,
tu eres la fuerte coluna
en que estoy atado y triste;
mira del modo que existe
un amante verdadero:
yo dar la vida prefiero
si es que premio no merezca
y aun cuando por ti fallezca
…dichoso me considero.

DESPEDIDA

Al fin, quiero suplicarte
que me digas la verdad:
si no has de tener piedad
para no mas molestarte;
yo me ufano en adorarte
y vos te ufanas también,
sin embargo no hay edén
de primorosas delicias:
mis amorosas caricias
me pagas con el desdén.

Volver

Amor mal correspondido

Poetas famosos
Amor mal correspondido
por Bernardino Guajardo

CUARTETA:

Desde que te ví te amé,
desde que te amo me muero
y muriéndome por ti
dichoso me considero.

GLOSA:

Ojalá nunca en mi via
hubiera lograo verte
pa’no sufrir una suerte
tan triste y tan abatía;
deseo que la partía
el recio golpe me de
y será la causa qué
siga de tu amor la huella
sabes que yo, ingrata bella,
desde que te ví te amé.

En mi amarga desventura
sólo me queda el decir
que voy gustoso a morir
por una rara hermosura;
de mi situación tan dura
hay veces que desespero,
tener consuelo no espero,
estoy como prevalío
y de  una pasión herío
desde que te amo me muero.

Ya no tengo resistencia
para tan doble rigor,
de este funesto dolor
es la causa tu indolencia;
tú pronuncias la sentencia
de mi último frenesí
y si te fijas en mí
sólo podrás observar
que estoy siempre al expirar
y muriéndome por tí.

En vuestras manos consiste
mi desgracia o mi fortuna,
tú eres la fuerte coluna
que me ata y me tiene triste;
mira del modo que existe
un amante verdadero,
yo dar la vida prefiero,
si es que un premio no merezca,
y aun cuando por tí fallezca
dichoso me considero.

DESPEDIDA:

Al fin, quiero suplicate
que me digas la verdá,
si me has de tener piedá
para no más molestate:
yo me ufano en adorate
y veo que tu tamién,
siendo para mí un edén
de primorosas delicias,
mis amorosas caricias
me pagas con el desdén.

Volver